Está científicamente comprobado que los animales son tan sensibles al dolor como los humanos. Y cuando decimos animales, decimos todos los animales, incluídos los peces que son vistos como algas aparentemente, pescados irracionalmente y descuartizados sin ningún tipo de consideración.

Así lo explicaron hoy los expertos participantes en las I Jornadas Internacionales sobre Derechos de los Animales Óscar Horta, miembro de Rights Animals, el biólogo estadounidense Marc Bekoff, y el director de la Fundación Equanimal, Eladio Ferreira,
“Muchas veces se considera que los humanos podemos sufrir de una manera privilegiada y tenemos unos sentimientos y emociones que son incomparables cuando los cotejamos con las de otros animales, pero la capacidad de sufrir de los animales” es tan intensa como la de las personas y “no hay motivos para pensar que sea un sufrimiento menor”, aseguró Horta. Ni siquiera la tristeza o alegría es momentánea, pues pueden padecer hasta depresión si son maltratados, afirmó Bekoff.
Mucha gente, en su mayoría cristianos, hacen el comentario de que los animales no tienen alma. Y yo me pregunto ¿qué entenderán ellos por alma? Es algo bastante complejo, pero personalmente alguien que siente dolor, tristeza, alegría, desesperación, amor e incluso sueña, es lo suficientemente cercano a mí para considerar que nos une algo, a lo que yo llamaría alma.
El no ver esa conexión, lo que no une, nuestras similitudes, hace que veamos a los animales como simples recursos, de los que se puede hacer uso y abuso.
Uso y abuso, un concepto amplio si los hay. Considero uso y abuso la obsesión por mantener a una raza pura, perdón no puedo evitar la resonancia hitleriana escondida en los criaderos de perros y gatos en los que se sacrifica a las crías que no se podrán vender.
Considero uso y abuso el pretender que el resto del planeta se tiene que adecuar a nuestras necesidades y caprichos, en vez de nosotros intentar armonizar con lo que ya existe desde mucho antes que nosotros.
Considero uso y abuso la caza indiscriminada, la deportiva, y cuando digo caza hablo de matanzas, de animales terrestres, aéreos y acuáticos.
Bekoff agregó que tienen las mismas reacciones cerebrales, hormonales y químicas ante el dolor, y muchas personas lo saben, con lo que considerar que los seres humanos tienen menos derecho a sufrir que los animales es una simple cuestión ética.
Concienciar de los derechos de los animales a no sufrir es precisamente el objetivo de la Fundación Equanimal, cuyo director, Eladio Ferreira, llamó la atención sobre el hecho de que muchas normas den cabida al uso de animales en determinadas actividades con el único argumento de la tradición.
El sufrimiento animal no está permitido en la normativa general, pero hay excepciones para los espectáculos tradicionales, por eso una corrida de toros no se podría celebrar en Canarias, pero sí las peleas de gallos, lo que supone el mismo argumento de quien defiende la ablación, apostilló Ferreria, quien insistió en que este razonamiento es “puramente arbitrario”.