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PATAFÍSICA

Fuente: tomado de Faustroll site, imágenes autoría de Rey Salomem y Dándalo

Alfred Jarry

Al dormitorio Real"Vosotros fijaos: yo el negro, hago caca amarilla, mi amante que es blanca hace caca negra "

Jarry, que apostó su vida por la literatura y que, como hemos comprobado, jugaba con un revólver so pretexto de "que es hermoso como literatura", parece incomprensiblemente estar fuera de ella, fuera de las enciclopedias y de la literatura misma. Valga mi "tributillo" para engrosar las ordas que admiran a Jarry.

Muy a pesar del moderno alcance poético de su obra, todo aquel que se presta coincide en que nunca se le ha llegado realmente a tomar verdaderamente en serio. Tal vez, porque se resisitió a escribir como todo el mundo o porque jamás quiso escribir para todo el mundo. Tal vez, también, "fue tal su voluntad de crear un teatro inactual que su actualidad permanece intacta" y no ha perdido ni un gramo de su vigor, frescura y funambulescencia. Aún hoy, creo que Jarry no ha merecido nunca, y sigue sin merecerlo, ser tratado con tanta indiferencia y con tal cantidad de reproches. Como decía ayer mismo J. B. Alique: "Toda persona puede abominar de la crueldad y de la estupidez del mundo que nos ha tocado vivir haciendo de su propia vida un poema de absurdo e incoherencia. Toda persona, sí, con tal de que disponga del suficiente sentido del humor y de la imprescindible ansia de libertad, términos ambos (humor y libertad) que resultan por completo inseparables. Con Jarry precisamente, y con Apollinere, como reconoce Tristan Tzara, la sorpresa y el humor hacen su entrada por la puerta grande en el dominio de la poesía. En Jarry, el humor se llega a convertir en un verdadero instrumento de conocimiento..."

Jarry = Ubú = Alfred Halmard = Nonce Casanova = Faustroll = Maryse Choise = Alfred Jarry = Raymonde = Jean de la Bouque = Jarry; seudónimo tras los que nuestro querido protagonista ocultó su nombre de autor en no pocas ocasiones.

Jarry, quien se declaró soberbiamente continuador del Lautreamont de los Cantos de Maldoror y atacado profundamente por las Iluminaciones de Rimbaud.
Jarry, enamorado de sí mismo y de la libertad. Cirujano plástico de los límites existenciales del hombre. Padre de la risa moderna. Jarry, verdadero precursor de su propia existencia y rebelión.
Desinteresado en cuanto a intrigas de faldas, es más, su relación amistosa con Leon-Paul Fargue sirvió de pretexto para especular sobre sus tendencias sexuales. Aclaremos el punto porque me parece interesante. Según parece, "su adelfismo se ha visto siempre reforzado por las propias y numerosas declaraciones misóginas de Jarry (la misoginia, tanto latente como explícita, era casi de rigor en la época). Dichos comentarios son la crítica a una situación en la que la mujer mantenía una actitud sumisa con respecto al hombre, adaptándose a la convención social". Jarry concebía las relaciones de forma más rompedora:
"No nos gustan para nada las mujeres, pero si alguna vez amáramos a alguna, quisiéramos que fuera nuestra igual, lo que no es poco". En fin, ¡qué egocéntrico más simpático!
Siempre encontró tiempo de asombrar al París artístico y literario con sus excentricidades y ocurrencias geniales, siempre bajo la consigna "Absoluta rebelión frente a la totalidad de la simpleza".

Padre genital del Teatro del Absurdo, aunque Jarry no fuera del gusto de emplear el término absurdo estrictamente. Más bien hacemos eco de la farsa descarnada y transparente que el espectador prefirió y prefiere tomar como inverosímil. "No es sino la brutal muestra de los menos nobles mecanismos, sin envoltorios ni retóricas, sin buenas intenciones ni sentimientos". El ejemplo de Jarry fue determinante para personalidades universales de esta guisa (no faranduleros) como Jacques Vaché, Miró, Max Ernst, Picasso (de quien nos ocupamos bajo estas líneas), Breton, Philipe Soupalt... Tras Ubú fue posible la figura de Antonin Artaud (quien junto a Roger Vitrac fundó en 1930 el Teatro de Alfred Jarry). Después serían posibles personajes como Ionesco (cuya "Cantante Calva" fue publicado por primera vez en los Cuadernos de Patafísica), Camus, Boris Vian, Tristan Tzara y los dadaístas, el surrealismo, el Teatro de la Crueldad de Artaud, Samuel Becket, Arrabal, Nabokov, Chaplin y Groucho, Duke Ellington o Lou Reed..., pero eso es otra historia.

Jarry fascinó a Picasso. ¿Y qué, me pregunto yo? Pues nada, que simplemente he pasado virtualmente por la confusión gobernante.

Max Jacob lo cuenta de la siguiente manera: "Un día, Picasso me advirtió que cenábamos en casa de Raynaldo con Manolo (el escultor) y el célebre Alfred Jarry (...) No recuerdo todo lo que se dijo esa noche (...) Picasso y Jarry se hicieron amigos instantáneamente y conservaron ese sentimiento en adelante, sin haberse tratado mucho (...) Al final de la cena, Jarry entregó su famoso revólver a Picasso..."

Según otras fuentes consultadas, esta hipótesis generalmente es descartada. Cierto que Picasso era amigo de Jacob, los martes acudía al Vers et Prose, lugar que frecuentaba el poeta, pero el encuentro Jarry/Picasso corresponde a la leyenda difundida por Max Jacob. Hélène Parmelin (en su libro Picasso Sur le Place escribió lo siguiente: "Picasso dijo que sentía no haber conocido a Alfred Jarry; que había ido un día a su casa con Apollinere, pero Jarry había salido, y después se acabó, Jarry murió". Lo que queda claro es la fascinación que Jarry ejerció sobre Picasso.

En manos de Picasso obraba un manuscrito de Ubu Cocu, texto que, según testigos, conocía casi de memoria. En 1958, Picasso realizó para el manuscrito de Jarry (el cual acababa de adquirir Tristan Tzara) Gestes et Opinions du Docteaur Faustroll..., una cubierta en pergamino adornada con un retrato de Jarry pirograbado.

Ya que te muestras tan interesado en Alfred Jarry, voy a ofrecerte algo más de información, vuelvo a hacer uso de la conversación patafísica entre Henry Salvador y Boris Vian.

Henry Salvador: Es desagradable que con frecuencia sea desagradable pensar en la Gloria de Ubu. Porque está lejos de ser lo que debería ser: esplendorosa, sin duda, y ya de por sí brillante y sobre todo en calidad. Pero el vulgo, y por vulgo quiero decir los "grandes espíritus", el vulgo toma a Ubu por una broma, permítanme usar esa palabra. Sin embargo, es verdad, quizás no hay en este mundo nadie más válido y fundamentalmente "serio", excepto, claro, Faustroll.
Boris Vian: Ah, Su Magnificencia aportaría al crecimiento universal de las luces una inestimable contribución si define de una vez por todas en qué sentido nosotros tomamos el término "serio".
HS: ¿Definirlo? Pero si es muy claro. Querido provisor general adjunto y rogador, es la virtud misma encarnada por Ubu, y para ser totalmente preciso, lo serio es la Patafísica. Nosotros, patafísicos, al igual que Jarry, no somos de ninguna manera burlones, animadores o payasos, tal como lo afirmaba el finado André Gide al referirse a Jarry. Desconfiamos del carácter de farsa que originó la gesta real de Ubu, que es lo que se percibe desde afuera, pero la infancia y sobre todo la adolescencia del rey son imperturbables. Así pues, somos serios. Y podría agregar, ya que así quedará mucho más claro: sólo los patafísicos somos plena, total y sobreabundantemente serios y dignos de ser tomados auténticamente en serio. Para completar, digamos que sólo nosotros tenemos la obligación de serlo.

Literatura sin límites. En la totalidad de la obra de Alfred Jarry no existen fronteras entre lo razonable y lo no razonable. Todo es susceptible de metamorfosearse como en el mundo mágico de la infancia. Jarry, ese Saturno devorador de sus propios engendros...

Colocó la poesía a la cabeza de su existencia privada, consiguiendo hacer de ésta el mejor de sus poemas.