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Biografías de anarquistas
Noam Chomsky

"La historia es propiedad de las clases instruidas. Existen los guardianes de la historia... que se encargan de construir, conformar y presentarnos el pasado como ellos quieren que se vea,... se trata de grupos íntimamente vinculados con el poder, que comparten intereses de clase con quienes controlan el sistema económico, con quienes son sus dueños...

Al ciudadano de a pie, a aquel que no dispone de las fuentes, ni del tiempo, ni del entrenamiento, ni de la preparación para ahondar en las cosas por su cuenta, el enfoque que se le presenta es el del poder...


Para abrirnos paso entre esa elaborada estructura propagandística y descubrir lo que realmente ocurre, para dar con la verdad... creo que lo único que hace falta es sentido común, lo que uno tiene que hacer es adoptar hacia nuestras instituciones, la misma actitud racional y crítica que adoptamos hacia las instituciones de cualquier otro país...

Si las escuelas estuvieran haciendo su trabajo, y no lo están aunque podrían, proporcionarían a la gente mecanismos de autodefensa intelectual. Hoy día los individuos tienen que hacerse cargo de esta tarea por su cuenta de una u otra manera..."

"La revisión de medio siglo de falsificación sistemática de los hechos, de crímenes y de infamias parece llevarnos a previsiones harto pesimistas acerca del futuro. Pero el valor y la entrega con que muchos siguen luchando por la libertad debe devolvernos un hálito de esperanza. Negando el instinto de libertad, sólo demostraremos que los humanos representan una mutación letal, un callejón sin salida en la evolución; alimentándolo, si existe realmente, podemos encontrar formas de afrontar temibles tragedias humanas y problemas de una magnitud estremecedora".

Profesor del Institute of Technology de Massachussets, está considerado como uno de los intelectuales más citados del mundo, figura relevante de la lingüística del siglo XX, sus ensayos científicos, filosóficos y políticos ejercen una profunda influencia en todo el pensamiento social de la actualidad. Sus conferencias científicas y políticas son reclamadas en todos los países, y sus libros han sido traducidos a todos los idiomas. Su primer libro "Syntatic Structures" (1957), aunque breve y de aspecto poco técnico, revolucionaba el estudio científico del lenguaje. Entre sus obras fundamentales en el ámbito de la lingüística cabe destacar "Current Issues in Linguistic Theory" (1964), "Aspects of he Theory of Syntax" (1965), que suele considerarse como la primera modificación importante en el campo de la gramática transformacional, y un largo etc.

Su obra monumental mereció en 1988 el premio Kyoto, el equivalente al Nobel para "ciencia básica".

Chomsky ha estudiado sobre todo dos temas: "El problema de Platön" (¿cómo sabemos tanto a partir de tan pocos datos?), y "el problema de Orwell" (¿cómo se logra que cerremos los ojos a datos obvios?). Publicados en España en dos volúmenes por la Editorial Visor con el título de: "El lenguaje y los problemas del conocimiento" (1988) y "Sobre el poder y la ideología" (1988) respectivamente, que corresponden a estos dos problemas, son ya una referencia clásica.

Ahora bien, Noam Chomsky es también un intelectual que se sitúa en una perspectiva de izquierda que incluye criterios provenientes de un marxismo respetuoso de la capacidad de emancipación popular, que representa Rosa Luxemburgo y Anton Pannecoek, así como de la filosofía anarquista de la que se siente plenamente partícipe.

Su valentía al ser uno de los primeros intelectuales norteamericanos que se posicionaron frente a la guerra del Vietnan, (entre los documentos hechos públicos como consecuencia de las investigaciones del Congreso de los Estados Unidos sobre el "asunto Watergate", sonado episodio de la historia de los aparatos estatales en la época del Presidente Nixon, figuraba una "lista de enemigos" de la Casa Blanca. El único revolucionario y representante de la izquierda que mereció el "galardón" de ser incluido en esa lista fue Noam Chomsky).

La incesante elaboración de artículos de análisis de política internacional, sus análisis de la sociedad estadounidense, de los grupos de poder, los nuevos mandarines, de los medios de comunicación como agencias de propaganda al servicio de los intereses de las corporaciones y del Estado, su militancia en organizaciones como Resist y en la fundación de la revista teórica de la nueva izquierda norteamericana ZMagazine, su incansable participación en charlas, conferencias, radios independientes, radios públicas como la KGNU o a través de radios alternativas como Altrenative Radio, en la creación de una red internacional de análisis e información, su oposición radical a las intervenciones militares norteamericanas en America Latina, así lo demuestra.

En España muchas editoriales tienen publicados y siguen publicando sus libros año tras año; podemos encontrar:

"USA: mito, realidad, acracia", Ariel 1978.

"Los guardianes de la Libertad", Crítica 1990.

"Conversaciones libertarias con Noam Chomsky", Madre Tierra, 1994.

"El miedo a la democracia", Grijalbo Mondadori 1997.

"Hablemos de terrorismo", 1994.

"Las intervenciones del Tío Sam", 1994.

"Mantener la chusma a raya", 1995.

"Autodeterminación y nuevo orden. Los casos de Timor y Palestina", 1997.

"Los vencedores, una ironía de la historia", 1992.

"Diversos ensayos y entrevistas en Nuestra América contra el V centenario", 1990.

"El nuevo Orden Mundial", 1991.

"Chiapas insurgente", Txalaparta 1995.

"Cómo se reparte la tarta", Icaria 1996.

"Cómo nos venden la moto", Icaria, 1997.

"Lucha de clases", Crítica, 1997.

"La quinta libertad", Crítica 2000.

Y un largo etc. No hay un año en que a la vez que un trabajo científico no aparezcan uno o dos de elaborados análisis políticos.

Respecto a su activismo político y social, para cientos de miles de personas, (con el paso de los años, debe de haberse dirigido a más estudiantes americanos que ninguna otra persona viva), Chomsky ha supuesto la garantía, la autoridad moral e intelectual, de que existe otra forma de ver las cosas, su forma de relacionarse con la audiencia es parecida a la de un filósofo muy admirado por él, Bertrand Russell. Mientras la elite norteamericana lo considera un "intelectual irresponsable" y "un terrible e implacable oponente"; con lo que quieren decir que nunca cede terreno, nunca abandona una posición como parte de alguna maniobra más elaborada. Esta es seguramente la razón por la que llueven sobre él injurias de la má abyecta e infantil calaña. Sus adversarios evitan el verdadero debate en el que temen que llevarán las de perder, y lo sustituyen por el insulto y la tergiversación.

Chomsky es una persona realista, no un pesimista, aunque ambas actitudes hoy al igual que casi siempre, suelen ir de la mano, cree profundamente en las tendencias positivas de la especie humana. Sus convicciones políticas no serían las de una anarquista si no creyera en ellas, mientras que su mayor virtud es que su mensaje fundamental es sencillo. He aquí como lo formuló en una entrevista:

"Toda forma de autoridad requiere una justificación; no se justifica a sí misma. La justificación rara vez puede darse. Algunas veces sí se puede dar, por ejemplo no se debería dejar a un niño de tres años que cruzara corriendo una calle. Es ésta una forma de autoridad que es justificable. Pero existen muchas formas de autoridad y, normalmente, resultan estériles los esfuerzos por justificarlas. Y, cuando intentamos hacerlo, descubrimos que la autoridad es ilegítima".

"Desde mi punto de vista, un movimiento popular debería ser básicamente libertario: atento a las formas de opresión, autoridad y dominación; desafiante ante ellas. A veces, éstas son justificables en ciertas circunstancias; otras veces, no lo son: Si no lo son, se debe intentar combartirlas".

Existiendo en Estados Unidos un trabajo político permanente de intelectuales comprometidos como el de Chomsky no resulta ya extraño el pujante movimiento civil emergente que dio la campanada en Seattle en Diciembre del 99 durante el "intento" de reunión de la Organización Mundial de Comercio, o en Washington en Abril del 2000, durante la reunión del Fondo Monetario Internacional.