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1. Introducción
La cámara digital ha irrumpido con fuerza en todos los ámbitos de la
fotografía. Ya no se trata únicamente de un instrumento en manos de
profesionales o del capricho de algún aficionado sobre los últimos
avances tecnológicos, sino que se ha convertido en uno más de los
muchos artilugios electrónicos actualmente en poder del gran
público. El abaratamiento del precio y el incremento de las
prestaciones son dos parámetros que influyen sin cesar en la
creciente popularización de las cámaras digitales.
Algunos modelos de cámaras digitales presentan un aspecto muy
similar a los modelos tradicionales. Pero también, en ocasiones, la
forma externa de los modelos lleva a pensar que la cámara
fotográfica tradicional y la digital pertenecen a realidades
distintas. Una comparación entre ambas revela importantes
similitudes y analogías.
A pesar que no utiliza negativo, la cámara digital se basa en el
mismo principio en que lo hace la fotografía desde hace más de 150
años. La luz que proviene del motivo externo atraviesa una lente y
se concentra sobre una superficie plana. Que la lente sea simple o
compuesta, o que en el plano dónde se forma la imagen se coloque un
negativo fotosensible o un dispositivo electrónico, en el fondo
importa poco. El fotógrafo tiene en sus manos un instrumento que le
permite plasmar las sutilezas de la luz en un soporte plano.
introduccion 2:
Al igual que la cámara, el soporte de la imagen también puede ser
notablemente variado. A los papeles fotográficos clásicos hay que
añadir en la actualidad el papel de impresora, la pantalla del
ordenador o del televisor. Y donde antes teníamos una película
negativa o una diapositiva, ahora contamos con una tarjeta de
almacenamiento, un disco duro, un CD o un DVD.
El amplio abanico de las posibilidades actuales para visualizar
fotografías diversifica los soportes en los que el fotógrafo puede
trabajar.
También en el apartado de las técnicas disponibles la variedad es
notable. Una fotografía puede ser el fiel reflejo de un momento
determinado o quizás una imagen recreada que no existe en la
realidad. Más allá de las potencialidades que ofrece la cámara
digital, la manipulación y edición de la imagen amplían lo posible
en fotografía hacia horizontes lejanos.
Así pues, situada la cámara digital como un artilugio más de la
larga lista de instrumentos que caen en manos del fotógrafo para
plasmar la realidad, nos adentraremos en una descripción de sus
funcionalidades y recursos.
descripcion Basica:
Una cámara digital es un dispositivo de captura de imágenes
fotográficas en el que se sustituye la película fotográfica
convencional por un sensor electrónico. La conversión de energía
lumínica en procesos fotoquímicos que tiene lugar cuándo se trabaja
con materiales fotosensibles, como una diapositiva o un negativo, se
sustituye aquí por una interpretación en datos numéricos de la
información que transporta la luz.
El dispositivo interno de la cámara que posibilita este proceso es
el sensor electrónico que como veremos en un apartado posterior
puede ser de diversos tipos. A diferencia de la cámara fotográfica
clásica en la que la óptica concentra la imagen sobre el negativo,
en la cámara digital la proyección se realiza sobre este sensor. Las
imágenes capturadas se guardan en formato digital en un dispositivo
de almacenamiento, habitualmente una tarjeta que se conecta
posteriormente al ordenador y que realiza las veces de negativo.
La cámara digital presenta una serie de ventajas sobre la cámara
analógica que la hacen especialmente llamativa:
- La fotografía es instantánea. Inmediatamente después disparar
puede visionarse la imagen y analizar si la composición o la
iluminación son las correctas.
- Los costes de material son menores. Se evita la compra y revelado
del material sensible, y pueden realizarse con facilidad múltiples
variaciones de una toma. A diferencia de cuando se trabaja con
negativo o papel las pruebas no tienen coste ya que se trata de
archivos informáticos visualizares en pantalla. Por contra cualquier
cámara digital queda desfasada en poco tiempo y la devaluación de
los equipos es constante.
- La cámara digital permite trabajar en condiciones de menor
cantidad de luz. Existe un rango dónde con un equipo analógico no es
posible fotografiar en condiciones porque se carece de luz y en
cambio con dispositivos digitales continua siendo factible la toma
de imágenes. No obstante es importante señalar que, si bien la
cámara digital precisa de menos cantidad de luz es obvio que
requiere de una cantidad mínima. Los dispositivos de visión
nocturna, por ejemplo, pueden "ver" en la oscuridad y resultar
apropiados para sistemas de vigilancia, pero difícilmente
conseguirán una imagen fotográficamente digna.
- La cámara digital presenta prestaciones específicas, como el
ajuste de la temperatura de color. Por ejemplo, si usamos una cámara
analógica es preciso seleccionar un negativo para luz artificial si
queremos evitar el tono amarillento-rojizo de las fotografías
tomadas sin flash. Con una cámara digital, en cambio, podremos
ajustar la temperatura de color a situaciones variables de
iluminación. Dentro de unos límites, las cámaras digitales permiten
obtener imágenes con tonos de color equilibrados aún con luces
dispares.
- La cámara digital acostumbra a ser pequeña en tamaño,
llevadera y cómoda de usar. Es fácil, por ejemplo, transportarla en
el bolsillo. Obviamos ahora las cámaras profesionales de gama alta.
La facilidad de uso y de transporte de la cámara digital compacta
genera nuevos usos y funcionalidades respecto de los modelos
clásicos.
La diversidad de cámaras que podemos encontrar es notable. Existen
diversos factores a tener en cuenta en el momento de seleccionar uno
u otro modelo. Entre los modelos analógicos y digitales existe una
concomitancia de características que nos permiten llevar a cabo una
clasificación común. Procederemos a desplegarla en base dos
parámetros:
- En primer lugar a la óptica que utilizan, es decir si utilizan una
óptica fija o una de focal variable.
- En segundo lugar al hecho de ser compactas o de óptica
intercambiable.
OBJETIVOS:
Objetivos de focal fija.
Se trata de objetivos con una distancia focal única y determinada.
Tienen un peso menor que los modelos zoom y acostumbran a ser más
luminosos.
En la imagen un objetivo de 50 mm.
Objetivos de focal variable o zoom.
En este caso un mismo objetivo varía su distancia focal, normalmente
accionando un anillo de desplazamiento. Son los típicos objetivos
zoom de muchas cámaras.
En la imagen un objetivo con focal variable entre 28 y 85 mm
CAMARAS:
Cámaras compactas.
Se trata de modelos en los que no es posible cambiar la óptica.
Pueden ser de tamaño reducido y poco peso, si bien algunos modelos
complejos se escapan de esta consideración genérica y no resultan en
absoluto llevaderos.
Cámaras de óptica intercambiable.
Son las conocidas cámaras réflex. La posibilidad de cambiar la
óptica abre un amplio abanico de posibilidades. El peso del equipo o
el presupuesto necesario para crearlo son limitaciones clásicas para
el aficionado.
En base a estos parámetros podemos clasificar los diversos modelos
de cámaras que podemos encontrar en el mercado.
Cámaras analógicas de óptica intercambiable.
Las cámaras réflex, al ser de óptica intercambiable, admiten tanto
objetivos de focal fija como objetivos zoom. Son modelos
popularizados hace ya años que presentan un abanico que va desde
equipos económicos usados por el gran público hasta sofisticados y
caros conjuntos de prestaciones profesionales.
Cámaras analógicas compactas de focal fija.
Se trata de modelos de cámaras de peso y tamaño reducidos. Poseen
únicamente un objetivo no intercambiable de focal fija. Acostumbra a
tratarse de un angular ligero que proporciona un amplio ángulo de
visión y posibilita el uso de la cámara en múltiples situaciones.
Cámaras analógicas compactas de focal variable.
Estos modelos, como los anteriores, utilizan un negativo de 35 mm o
APS, pero integran un zoom como óptica. Normalmente cubren un rango
que va desde el angular ligero al teleobjetivo corto y pueden por
tanto cubrir diversas necesidades.
Cámaras digitales de óptica intercambiable.
Las cámaras réflex digitales se encuentran prácticamente
restringidas al mercado profesional. Tienen aún un precio muy
elevado. Sus prestaciones las sitúan en unos niveles de calidad muy
altos y acostumbran a ser los equivalentes digitales de las marcas
analógicas de siempre (Nikon, Canon, Fuji,...)
Pero al situarse dentro de la órbita de productos relacionados con
el sector informático, estas cámaras incrementan constantemente sus
prestaciones y disminuyen su precio.
Como características diferenciales respecto de las cámaras compactas
podemos citar que:
- permiten el cambio de objetivos
- posibilitan trabajar con resoluciones superiores
En relación a la resolución señalaremos que sorprende en ocasiones
que el número de células sensibles de su sensor electrónico presenta
valores similares al número de píxeles de los modelos compactos. Los
sensores de las cámaras réflex digitales tienen tantas células como
los de las compactas pero son mayores. Su análisis de la luz es más
selectivo y fiable.
En general las se orientadan a un mercado profesional. El número de
marcas y modelos es reducido y el precio alto. En fotografía de
prensa, por ejemplo, son de gran utilidad. La inmediatez que
permiten es un activo básico para el reportero gráfico. Una
fotografía digital puede publicarse en cuestión de segundos con la
ayuda de un ordenador portátil y un teléfono móvil.
Cámaras digitales compactas de focal fija
Entre las digitales compactas también nos encontramos con modelos de
óptica fija y focal variable. Las de óptica fija son poco usuales y
restringidas a modelos de presupuesto reducido. En general ofrecen
también pocas prestaciones y una calidad limitada.
Como las analógicas acostumbran a incorporar un angular ligero. En
ocasiones tienen una función de zoom pero éste no es óptico sino que
la ampliación se crea por software. Éste zoom digital acostumbra
ampliar la imagen pero a costa de una importante merma de calidad.
Cámaras digitales compactas de focal variable.
Son las cámaras digitales habituales. Como todos los productos
informáticos, constantemente incrementan sus prestaciones y reducen
su precio.
Están orientadas a un sector no profesional y presentan una gran
variedad de marcas y modelos. En ellas confluyen el sector
fotográfico (Kodak, Agfa, Fuji, Canon, Nikon, Olympus, etc.) y el
informático (Epson, HelwettPackard, Samsung, Toshiba, etc.).
Una de las características utilizadas para diferenciar unos modelos
de otros es la resolución. Actualmente puede oscilar entre los 3 y
los 8 millones de píxeles. Aunque inicialmente pensadas para el
aficionado, cada vez más se utilizan dentro de ciertos sectores
profesionales. Así en campos como el diseño gráfico, el
inmobiliario, los seguros, la medicina, la creación de sitios web,
..., la presencia de las cámaras digitales se incrementa día a día.
Las prestaciones que incorporan abren un amplio abanico de
posibilidades para el gran público. Facilitan y popularizan el acto
fotográfico.
Los modelos varían notablemente y sus prestaciones difieren. Es
fácil encontrarnos desorientados en el momento de la compra.
En el capítulo dedicado a la cámara volveremos sobre los parámetros
a tener en cuenta para elegir un modelo, ahora simplemente los
enumeramos,
- el tipo de sensor
- el número de píxeles del sensor
- el tamaño máximo del archivo que se puede crear
- la calidad y características de la óptica
- la posibilidad o no de control manual
- el tipo de prestaciones y programas de uso que incorpora
¿ Como Trabaja La Camara Digital?
La cámara analógica y la digital presentan similitudes pues ambas
conducen la luz a su interior a través de la óptica. Pero también
importantes diferencias. Mientras la cámara analógica concentra los
rayos de luz sobre el negativo, la cámara digital lo hace sobre un
elemento capaz de analizar la luz e interpretarla en forma numérica:
el sensor electrónico.
Actualmente este sensor es mayoritariamente un CCD. De hecho las
siglas de éste son con frecuencia sinónimo de sensor entre muchos
usuarios. Pero es de resaltar que existen otros tipos de sensores
como los CMOS y los X3.
En una cámara tradicional la óptica concentra los rayos de luz sobre
un plano para obtener una imagen enfocada. Se denomina el plano de
la imagen y es el punto dónde se sitúa la película.
En una cámara digital la tarjeta de memoria puede ocupar cualquier
posición espacial dentro del cuerpo de la cámara. Ello posibilita
innumerables diseños y así encontramos unos modelos con una estética
similar a las cámaras clásicas y otros con formas difícilmente
asimilables a las tradicionales.
En una cámara analógica el negativo tiene tanto la función de captar
la luz como de guardar la información.
En una cámara digital el mismo proceso tiene tres partes:
- analizar la luz
- interpretarla de forma numérica
- guardar la información generada en un sistema de almacenamiento.
El dispositivo de almacenamiento de la información varía de unos
modelos a otros. Habitualmente se trata de una tarjeta de memoria.
En modelos antiguos, y referirnos a antigüedad en este mundo es
hablar de unos pocos años, podíamos encontrar los clásicos disquetes
de ordenador cumpliendo esta función. Como analogía con el mundo
fotográfico anterior se habla con frecuencia de negativo digital.
Entre el sensor electrónico y la tarjeta de almacenamiento existe un
tercer elemento que procesa la información generada antes de
guardarla. Se trata del DAC, el convertidor analógico-digital
(Digital Analog Converter). Aplica los algoritmos de compresión a la
información en bruto que proviene del sensor y la convierte en un
formato concreto de archivo de imagen.
FUNCIÓN A DESARROLLAR
ELEMENTO IMPLICADO
Captación de la luz
CCD CMOS X3
Digitalización
DAC (conversor analógico-digital)
Almacenamiento de la información
memory stick compact flash flash card multimedia card
El formato más común utilizado en las cámaras digitales para guardar
las imágenes es el JPG. Se trata de un tipo de archivo que admite
distintos niveles de compresión. No obstante algunas permiten
guardar en formatos que ofrecen una mayor calidad a costa de
incrementar también el tamaño de los archivos. Habitualmente se
trata de los formatos TIF o RAW.
CAMARAS ANALOGICAS Y DIGITALES:
Cualquier conductor acostumbrado a un modelo de coche determinado
puede cambiar de vehículo sin grandes problemas. A lo sumo, durante
los primeros kilómetros, quizás le sea difícil encontrar los mandos
o accionar los pedales con fluidez.
De igual modo un fotógrafo acostumbrado a una cámara fotográfica
determinada no tiene excesivos problemas para cambiar de modelo. En
el nuevo enseguida busca como llevar a cabo los procedimientos de
trabajo habituales: cómo se mide la luz, cómo funciona el enfoque,
la forma de comprobar la profundidad de campo,... Al igual que el
conductor, el fotógrafo puede cambiar con facilidad de modelo de
cámara... , siempre que ésta sea analógica.
Cuándo el cambio es a un modelo digital, y especialmente cuándo éste
es compacto, la migración hacia una nueva forma de trabajar no es
tan inmediata. Existen suficientes y significativas diferencias
entre ambos modelos como para requerir un tiempo de adaptación
mayor. Veamos de forma rápida algunas comparaciones entre cámaras
compactas analógicas y digitales.
Visor y pantalla de TFT:
Mientras en una cámara analógica la composición y el encuadre se
realizan mediante el visor, en una cámara digital además puede
llevarse a cabo mediante la pantalla de TFT. Esto permite además
controlar aspectos como la temperatura de color o el brillo y
contraste de la imagen. La pantalla de TFT permite también la
revisión y el análisis de las fotografías realizadas.
Pero esta pantalla puede presentar algunos inconvenientes
funcionales. Según el ángulo de visión, el brillo y el contraste
aparecen falseados y puede ser difícil saber como quedan realmente
las fotografías. Acostumbrarse a una pantalla de TFT es básicamente
una cuestión de horas de uso.
En las imágenes anteriores observamos una misma situación
fotografiada con una cámara réflex y una digital compacta. Cada una
de ellas presenta ventajas y dificultades propias. El control de la
temperatura de color y el encuadre, por ejemplo, se controlan de
forma distinta mediante el visor óptico o la pantalla de TFT.
Posición de la cámara en la toma de fotografía:
Éste es un aspecto que se deriva de la existencia de la pantalla de
TFT. En posiciones extremas sigue ofreciendo campo de visión.
Podemos tener la cámara en el suelo y captar un pequeño detalle en
posición macro, o situar el objetivo muy cercano al objeto. En
posiciones en las que con una cámara clásica sería imposible poder
ver algo por el visor, con una cámara digital basta con girar la
pantalla para poder ajustar la composición o la luz.
La imagen contigua de unas setas enraizadas en la parte inferior de
un árbol se tomó con la cámara a nivel del suelo. El punto de vista
bajo obligaba a una posición forzada para poder encuadrar a través
del visor.
La pantalla de TFT permite en estos casos controlar la composición.
En los modelos en los que la pantalla tiene una posición única, el
campo de acción del fotógrafo se limita notablemente.
Colocar la cámara a la altura del tronco y sostener la cámara entre
las manos. Una posición no sólo cómoda sino también inadvertida.
Con la cámara entre las manos y a la altura del cuerpo, el fotógrafo
puede actuar con disimulo. Ello facilita captar escenas con una
espontaneidad difícil de conservar si la cámara es evidente. No
obstante, cabe recordar que poder pasar inadvertido no dispensa al
fotógrafo de una actuación ética.
Tiempo de procesado durante el disparo:
La fotografía ha sido siempre el arte de captar el momento. Ante un
paisaje o un motivo estático tanto da apretar el disparador unos
segundos antes o después. Pero cuando se trata de un retrato y es
necesario captar el gesto, la mirada, el aire,..., la capacidad de
plasmar la fugacidad es una habilidad básica.
Lo mismo ocurre en la fotografía de acción en la que el instante de
la toma es único, ni unos segundos antes ni un instante después.
En este aspecto la fotografía digital es la frustración pura. Los
instantes de apretar el disparador y de capturar la imagen no
coinciden. Más bien podríamos decir que oprimir el disparador pone
en marcha un proceso durante el cual se activan las células del
sensor, se captan las cualidades de la luz, se procesa la
información y se convierte ésta en un archivo digital.
Según la cámara o el modelo existe un tiempo de retardo entre el
momento de oprimir el disparador y el de captura real de la imagen.
El clásico captar el momento resulta con frecuencia complicado
debido al tiempo de reacción necesario para el procesado digital. La
acción o el gesto deben ser intuidos quizás segundos antes que tenga
lugar la acción, y esto no siempre es fácil.
Falta de profundidad de campo:
Llegamos a otro de los puntos que se echan en falta a menudo cuando
se utiliza una cámara digital. Veremos más extensamente en qué
consiste la profundidad de campo en un apartado posterior. Digamos
sólo aquí que se trata del margen de imagen enfocada que podemos
obtener en cada situación. O de la distancia existente entre el
punto más próximo en el que la reproducción de la imagen es nítida y
el punto más lejano antes de entrar en la zona de desenfoque.
En las dos imágenes anteriores podemos comprobar la diferencia entre
la izquierda con poca profundidad de campo y la derecha con mucha.
El árbol de la izquierda está desenfocado mientras el de la derecha
tiene foco. Controlar la profundidad de campo es algo básico en la
tarea del fotógrafo ya que es él quien decide como quiere mostrar
cada imagen.
En un retrato, el hecho de desenfocar el fondo contribuye a centrar
la atención sobre el sujeto fotografiado. Las cámaras digitales
acostumbran a tener demasiada profundidad de campo, pero por contra
tenemos la posibilidad de recrear un fondo desenfocado mediante
filtros durante el proceso de edición.
Costo de la Fotografia:
Después de algunos aspectos que comparativamente parecen bascular
hacia la fotografía analógica llegamos a uno que claramente
desnivela la balanza del lado digital. Cualquier proceso que
llevemos a cabo con negativos, revelados, papeles sensibles,
líquidos, positivados,..., supone siempre un coste económico
importante.
En fotografía digital podemos realizar múltiples probaturas sin
coste. Una vez llena la tarjeta de memoria, se traspasa la
información al disco duro o a un CD y se borra.
Durante la edición podemos probar ajustes o experimentar
composiciones en pantalla antes de imprimir.
El coste de la foto es un aspecto interesante de la fotografía
digital pero aparte del tema puramente económico el hecho de
disociar el número de fotografías tomadas y el presupuesto necesario
para hacerlo crea nuevos usos y actitudes. Las series de fotografías
o la experimentación técnica y estética son, por ejemplo, aspectos
que han dejado de suponer un enorme dispendio de tiempo y dinero.
Con una cámara digital tomamos series de imágenes y llevamos a cabo
pruebas que resultarían económicamente inviables si tuviéramos que
revelar el material en el laboratorio.
También la inmediatez de la visualización permite por ejemplo tanto
compartir de inmediato las fotos como revisar el trabajo realizado y
asegurar que las imágenes que hemos captado son las que
pretendíamos. En cierto modo las cámaras digitales asumen ahora el
papel que desempeñaban las Polaroid como pruebas en los trabajos
fotográficos.
Con la fotografía digital, la publicación de las imágenes en
Internet se ha convertido en un proceso extremadamente rápido
Realización de panorámicas:
Es éste un tema fotográfico que de siempre ha cautivado al
fotógrafo. Muchos modelos de cámaras digitales incorporan
funcionalidades que ayudan en la realización de panorámicas. Durante
la toma se digitaliza parte de una imagen y se muestra en pantalla
para hacerla coincidir con la siguiente porción de la imagen real a
tomar. Durante el proceso de edición son múltiples los programas de
edición que incorporan facilidades para la edición y montaje de
panorámicas.
Un mismo motivo fotografiado mediante dos procesos distintos.
La foto superior es una panorámica del arco iris construida a partir
de tres fotografías.
La foto superior corresponde a una única imagen tomada con un gran
angular de 19 mm.
Incremento de la sensibilidad:
La cámara digital es más sensible que la cámara analógica. O dicho
con mayor precisión, el sensor electrónico es capaz de captar
detalles de calidad en condiciones de luz más precarias que lo que
lo puede hacer la cámara analógica.
Dónde el negativo no dispone de suficiente cantidad de luz para una
sensibilización suficiente de la emulsión, el sensor electrónico
puede obtener aún una imagen de calidad.
Hablamos de condiciones de luz precarias, no de luz inexistente. En
la oscuridad o con condiciones de luz insuficientes no hay
fotografía de calidad posible. El sensor electrónico trabaja con
menos luz que el negativo, pero obviamente trabaja con ella.
Esta fotografía del puerto de Barcelona al atardecer se tomó con una
cámara digital a pulso, con el diafragma abierto al máximo y una
velocidad de 1/15. En el caso de haber usado una cámara analógica
hubiera sido necesario, o bien utilizar una emulsión muy sensible
para disparar a pulso, o bien emplear un trípode.
Control de la temperatura de color:
La temperatura de color es un concepto que despierta con facilidad
incredulidad o extrañeza cuando se oye hablar de ella con la máxima
naturalidad a los fotógrafos. Puede parecer un término rebuscado
pero en cambio es de los aspectos que intervienen siempre que se
toma una fotografía. La temperatura de color es una cualidad de la
luz que revierte en la imagen que tomamos. La luz del amanecer antes
de la salida del sol es fría y habitualmente se plasma en tonos
azules en la fotografía. Por contra la luz ambiente de las bombillas
y las velas es extremadamente cálida y se expresa en tonos amarillos
y rojizos. También la misma luz del amanecer cambia súbitamente a
cálida después de la salida del sol.
El negativo fotográfico clásico que está adaptado mayoritariamente
para la luz diurna no puede registrar adecuadamente los valores
extremos de la temperatura de color sin la ayuda de filtros. Bien es
cierto que existen negativos para luz artificial, pero son
prácticamente desconocidos fuera de los círculos de los fotógrafos
profesionales o aficionados avanzados.
A diferencia de la cámara analógica, la digital permite regular la
temperatura de color mediante una operación que se denomina balance
de blancos.
fuente:
http://www.mailxmail.com/curso/informatica/fotogradigital/capitulo16.htm
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