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Historias
de Cronopios y de Famas (1962)
Viajes
Cuando los famas salen
de viaje, sus costumbres al pernoctar en una ciudad son las siguientes: Un
fama va al hotel y averigua cautelosamente los precios, la calidad de las
sábanas y el color de las alfombras. El segundo se traslada a la comisaría
y labra un acta declarando los muebles e inmuebles de los tres, así como
el inventario del contenido de sus valijas. El tercer fama va al hospital
y copia las listas de los médicos de guardia y sus especialidades.
Terminadas estas diligencias,
los viajeros se reúnen en la plaza mayor de la ciudad, se comunican sus
observaciones, y entran en el café a beber un aperitivo. Pero antes se
toman de las manos y danzan en ronda. Esta danza recibe el nombre de
"Alegría de los famas".
Cuando los cronopios van de viaje, encuentran los hoteles llenos, los
trenes ya se han marchado, llueve a gritos, y los taxis no quieren
llevarlos o les cobran precios altísimos. Los cronopios no se desaniman
porque creen firmemente que estas cosas les ocurren a todos, y a la hora
de dormir se dicen unos a otros: "La hermosa ciudad, la hermosísima
ciudad". Y sueñan toda la noche que en la ciudad hay grandes fiestas
y que ellos están invitados. Al otro día se levantan contentísimos, y
así es como viajan los cronopios.
Las esperanzas, sedentarias, se
dejan viajar por las cosas y los hombres, y son como las estatuas que hay
que ir a verlas porque ellas ni se molestan.
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