La
Marihuana, las drogas y los comienzos del punk rock
INTRODUCCIÓN
La llegada de los sonidos y la cultura jamaiquina a Londres
influyó no solo en el aspecto musical (el
reggae conoce al punk) el sazonado llegó también a
concretarse en porros liados religiosamente, sí y por punks.
A pesar de la declaración de
Sid
Vicious, que dijo que la marihuana era para los hippies,
y despectivamente, el cannabis no tardó en ser aceptada como una
planta de comunión pagana entre punk rockers, casi como el mate.
La cosa venia mas o menos así; "Londres, 1975, es aceptado traer el pelo largo y escuchar Pink Floyd es algo sagrado"
y los hippies se la pasaban fumando porros y de
alucinógenos. El punk sin duda no tenia este perfil
farmacológico, la dieta punk contaba con un catálogo etílico y el
"puro brío" de las anfetaminas y la
cocaína
parecía ideal para hacer
pogo.
A pesar de las declraciones de Sid,
una anécdota sobre las andanzas de The Clash, que se salpicaron en
los sonidos afro-jamaiquinos del
reggae
y el dub (leer
apartado sobre dub
y marihuana), durante una gira por Canadá, Mick Jones se
negaba a seguir viajando en el bus y pidió que lo detengan hasta
que no tuviera su "spliff" (cigarrillo de cannabis).