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chau, flaco POR MARIANA ENRIQUEZ7
El larguirucho que se
plantaba en el escenario y de ahí no se movía. El tipo que fue
hippie y después patentó el uniforme de campera de cuero y jeans
rotos. El borracho, el hijo de una experta en arte, el artista
demócrata, el apasionado de la bolsa de valores en sus últimos días.
Joey, un tipo al que muchos argentinos llegaron a considerar un
“amigo”.
Joey Ramone no era los
Ramones. Los tres acordes de guitarra eran de Johnny, la mayoría de
las grandes canciones estaban firmadas por Dee Dee, y la banda en
general siempre fue una unidad de cuatro tipos en camperas de cuero
que parecían tontos y tocaban rápido canciones de tres minutos y
pico, que salvaron al rock’n’roll de convertirse en una pretenciosa
fórmula musical ejecutada por virtuosos. Pero era imposible sacar
los ojos de él. El hecho de que fuera el frontman más desgarbado y
menos adecuado de la historia del rock lo hacía una estrella. Su
metro noventa, su inmovilidad, sus anteojos, incluso su famosa
inestabilidad (hay incontables anécdotas de Joey tropezándose,
cayéndose, siendo un ejemplo de la más absoluta torpeza), sus
anteojos negros y el pelo sobre el rostro que apenas dejaban
adivinar sus rasgos, todo eso lo convertían en alguien único. Había
que tener mucha personalidad para con esa voz nasal y un tono de
brutal desinterés, entonar o algo así “pegale al pendejo con un bate
de baseball” (“Beat on the brat”). La voz de Joey Ramone tenía toda la ironía necesaria para comprender
que los Ramones eran mucho más inteligentes de lo que parecían y
mucho más informados acerca de la historia de la música pop de lo
que sus breves melodías sugerían. Que, de hecho, eran una banda
brillante. Al hablar, Joey apenas murmuraba, por lo que era bastante
más fácil no escuchar lo que estaba diciendo y no descubrir su
agudeza cuando hablaba de política, una faceta de su personalidad
que muy pocos sospechaban. De familia demócrata, Joey estaba
deprimido con el retorno conservador de los últimos años en Estados
Unidos. “El país está espantoso. Cuando veo CNN en los hoteles de
otros países, me pregunto: ¿para qué mierda volver? Todos estos
crímenes sin sentido. Después hablan de los neonazis en Alemania,
pero hay más skinheads y KKK en Estados Unidos que en Berlín. Hay
que tener la mente abierta. La actitud machista que hay ahora es
insoportable. La gente tiene miedo de exponer sus sensibilidades, y
la gente que no puede conectarse con otros está perdida.” De todos
modos, cuando Joey daba sus opiniones, aclaraba que hablaba por sí
mismo. “Porque Johnny es conservador. Odio decir eso de Johnny, pero
es verdad. Creo que hace que la banda se vea mal, pero supongo que
la belleza de los Ramones es que atraen a todo el mundo. A mí me
enferma que vengan skinheads a nuestros shows, aunque sea a ventilar
frustraciones. Trato de ignorarlo. Me hace mal.” La semana pasada, Arturo Vega (el artista plástico que trabaja con
los Ramones desde siempre y que recogió en su departamento a los
perdidos Joey y Dee Dee en los ‘70) fue a ver a Joey al hospital,
donde estaba haciendo un tratamiento por un cáncer linfático. Vega
dijo que Joey estaba mejor, que estaba viendo “The Sopranos” y que
parecía recuperado. Muchos suspiraron de alivio, pero duró poco.
Joey Ramone murió el domingo de Pascua en un hospital neoyorquino.
Lo acompañaban familia y amigos, y su madre cuenta que, justo antes
de morir, Joey estaba escuchando la canción “In a little while” del
último disco de U2. Tenía 49 años, y pocos meses antes había estado
en plena actividad. Muy pocos sabían que estaba tan enfermo. Dee Dee, Tommy, Johnny y Joey Ramone vivían en la misma cuadra
cuando eran adolescentes, en unos lindos edificios del barrio
Forrest Hills de Queens, Nueva York. Johnny y Dee Dee se hicieron
amigos primero, a partir de un mutuo fanatismo por los Stooges.
Después integraron a su grupo a Mitchell Hyman (más tarde conocido
como Mickey Leigh), pero no tenían ganas de hacer migas con el
hermano de Mitchell, Jeffrey Hyman (más tarde conocido como Joey
Ramone). “Joey se hacía llamar Jeff Starship en aquellos días”,
cuenta Mitchell, “y se juntaba con gente rara del Village. Era un
hippie consumado. Andaba descalzo y se había ido a San Francisco, y
tenía muchos amigos hippies. Por eso Johnny ni quería hablarle:
odiaba a los hippies”. De todos modos, las diferencias pronto fueron puestas a un lado
cuando Dee Dee descubrió que había una afición que podía compartir
con Joey: a los dos les gustaba beber, y mucho. Se pasaban tardes
enteras tomando whisky en sus habitaciones. Claro que Johnny y Dee
Dee también usaban todo tipo de drogas, cosa en la que Joey nunca
pudo acompañarlos. “Nunca aspiré pegamento o Carbona”, solía contar
Joey, “nunca me enganché con las bolsitas de papel. Lo hacía de vez
en cuando, pero nunca como los chicos. Nunca pude manejar las drogas
demasiado bien”. Fue por esa época cuando la madre de Joey, que era
dueña de una pequeña galería de arte, lo echó de la casa porque no
lo soportaba más. Joey tenía 21 años y no estaba haciendo nada con
su vida, no trabajaba, no estudiaba, se emborrachaba, y no daba
indicios de ninguna intención de cambiar de actitud. “Lo único que
hacía era sentarme en una esquina con Dee Dee en pedo e insultar a
la gente. Me echaron, y mi mamá me dijo que era por mi propio bien.
Entonces me mudé a su galería de arte. Tuve que esconderme ahí
porque la policía, cuando veía luces a la noche, pensaba que era un
ladrón. Dormía en el piso, y de día trabajaba ahí. Antes de irme a
dormir iba a un club de Queens a escuchar rock’n’roll. Y poco
después Dee Dee se vino a vivir conmigo a la galería.” Joey estaba
en plena experimentación en esa época. Pintaba con mezclas de
zanahorias y lechuga y frutillas, como si fuera un artista de
vanguardia. También grababa sonidos: con un micrófono registraba
tormentas, truenos, pelotas de básquet rebotando. Sus rarezas eran
atribuidas, sin embargo, a que había estado un tiempo en una clínica
psiquiátrica. Y eran bienvenidas por eso también. A Dee Dee y a
Johnny les gustaba juntarse con alguien que estuviera loco. Les
parecía cool.
Mitchell
cuenta que “a Joey le sirvió estar en el loquero, porque tenía
muchas novias que había conocido ahí. Y a Johnny le gustaba juntarse
con gente rara, todo lo que fuera demente le parecía alucinante”. La
música también era parte de su vida. “Cuando era adolescente tuve
que atravesar un montón de mierda, mi mamá se divorció y se volvió a
casar, una familia nueva y todas esas cosas. Encontré mi salvación
en la radio. Me acuerdo de la primera vez que escuché a los Beach
Boys, era ‘Surfing USA’ y me impactó. Pero los Beatles fueron los
que me convirtieron en un fan. Y más tarde los Stooges, que fueron
una banda que me ayudó mucho en mis períodos oscuros. Me ayudaban a
sacar afuera la agresión. Nadie andaba armado en aquellos años,
ningún chico llevaba armas a la escuela. Lo que hacías era poner
música fuerte que te hacía sentir bien.” Fue por esa época cuando Joey empezó con su carrera. Pero no fue en
una banda punk sino en una banda glam que se llamaba Sniper. Joey
siempre había llamado la atención, por su altura y su desgarbo, pero
con plataformas pasaba los dos metros, y el maquillaje no era una
buena idea para su cara. Terminaron golpeándolo, claro, y tuvo que
pasar una noche en el hospital con la nariz rota. Pero esa
experiencia glam le sirvió para demostrar que podía cantar en una
banda. Cuando Dee Dee y Johnny lo llamaron para formar parte de la
que estaban pensando formar, sin embargo, le pidieron que tocara la
batería. Contaba Joey que “era un desastre. Dee Dee cantaba y tocaba
la guitarra, pero no podía hacer las dos cosas al mismo tiempo.
Estábamos siempre borrachos. Lo que empezó a pasar fue que ellos
tocaban cada vez más rápido y yo no podía seguirles el ritmo.
Entonces me pidieron que cantara. Creían que podía funcionar, me
habían visto en Sniper y les parecía que yo no me parecía a nadie.
Todos los demás estaban imitando a Jagger o a Iggy, pero yo era
distinto. Tommy, que hasta ese momento había sido nuestro manager,
tuvo que sentarse en la batería porque nadie más quería”. Fue en uno
de esos caóticos ensayos donde decidieron llamarse The Ramones y
adoptar todos ese apellido, sin demasiadas explicaciones o
ceremonias, de la misma forma en que a partirde allí construirían su
carrera. El nombre fue tomado de un seudónimo que usaba Paul
McCartney cuando los Beatles tocaban en Alemania al principio de su
carrera, Paul Ramon. En aquella época, los Beatles todavía se
vestían de cuero negro. “La música que amábamos se estaba muriendo,
así que decidimos hacerla nosotros. Lo bueno desaparecía. Johnny
concibió un nuevo sonido para la guitarra, y todos los demás
agregamos algo. Y cantábamos sobre las cosas que vivíamos, nuestras
frustraciones y cosas que tenían que ver con la radio, la TV y la
vida real.” Lo que pasó después, como suele decirse, es historia. Y a pesar de su status de pionero del punk y de que los Ramones
están en la memoria colectiva de todos, Joey Ramone nunca creyó que
hubiera recibido el reconocimiento que se merecía. Hace poco, la
revista norteamericana Entertainment Weekly eligió los 100 momentos
clave del rock, y el primer show de Ramones en el CBGB’s quedó en el
puesto 11. Eso hizo sentir bien a Joey, porque “siempre fuimos más
que una banda: inspiramos a generaciones de chicos. Era mucho más
que punk rock. Me gusta que haya bandas como Green Day u Offspring.
Pero, al mismo tiempo, mi carrera fue una frustración tras otra.
Nunca llegamos al Top 40 en EE.UU. a pesar de que escribimos
canciones muy radiables como ‘Sheena is a punk rocker’ o ‘Rockaway
Beach’. Hubo muchos obstáculos que no estaban en la música sino en
la industria, en la radio o lo que sea. Mucha gente nos tenía
miedo”. Desde la separación de Ramones en 1996, Joey siguió activo. Además
de producir el disco de Independents (una banda de ska), Joey
co-produjo un EP para su ídolo, Ronnie Spector, y escribió una
canción para él, la balada “She Talks to Rainbows”, sobre una chica
rara que había conocido en la calle. Y en los últimos tres años
había estado trabajando en un disco solista: tenía escritas casi 20
canciones y pensaba grabarlas con una banda que incluiría a Andy
Shernoff de The Dictators y a Frank Funaro de Cracker. Pero, a pesar
de sus proyectos, mantuvo un perfil bajo en los últimos años,
apareciendo a veces en alguna fiesta de los clubes neoyorquinos. Más
recientemente grabó una canción con los otros Ramones para la banda
de sonido de una película, en lo que significó un indicio de reunión
nunca concretada más tarde. El domingo, en Nueva York, mucha gente
se enteró de la muerte de Joey Ramone por e-mails que enviaron Mike
Watt y Thurston Moore. Mike Watt escribía: “Sheena es una punk. Yo
también. Te voy a extrañar”. En el sitio de Internet salon.com,
periodistas amigos y fans escribieron pequeños recordatorios, y la
mayoría coincidió en varias cosas: que Ramones fue la primera banda
punk que escucharon y que les cambió la vida, que esperaban que Joey
antes de morir se hubiera dado cuenta del enorme respeto que le
tiene la nueva generación de punks, que no podían creerlo. Todos
recordaban el “1-2-3-4!” y el “gabba gabba hey” y esa intensidad
única, casi efímera. Pero inolvidable.
Un gran cantante
Por Juan Pappometti (Katarro
Vandáliko)
Joey, como cantante, era un
maestro. Si bien en los últimos tiempos, justamente por sus problemas de
salud, en vivo ya no daba cátedra, siguió siendo siempre un gran
cantante. En su voz podías escuchar, al mismo tiempo, influencias tan
distintas como Mick Jagger, las Ronettes o la música chicle. Y como
compositor, si bien firmaba pocos temas, logró algunos que se
convirtieron en verdaderos himnos, como “The KKK took my baby away”, al
que nosotros versionamos. Se sabía desde hacía mucho que el tipo estaba
mal, pero no pensé que su muerte iba a ser tan prematura. Fue un bajón,
la verdad es que causó una verdadera conmoción en nuestros ensayos. Los
Ramones no fueron sólo una influencia sino que nos marcaron de pibes. De
no haber existido ellos, estoy seguro de que los Katarro Vandáliko no
habríamos sido músicos.
Alguien como vos
Por Patricia Pietrafiesa (She
Devils)
Perdí a un amigo, a una
referencia muy grande, musical y existencial. Todavía estoy shockeada,
bajoneada, no lo puedo analizar bien. Es una de esas muertes que hacen
muy mal. Hoy recordaba que cuando los Ramones vinieron a la Argentina,
en 1991, se hizo una conferencia de prensa en Halley y ahí Joey agarró
el micrófono y contó que había muerto Johnny Thunders. Esa vez me dejó
helada, esta vez también. Volvía a mi casa escuchando la radio, estaban
pasando mucho Ramones y tuve un re-mal presentimiento. Lamentable.
Siempre me intrigó cómo ellos, con sus letras simples y de barrio, se
convirtieron en referentes para cualquiera, o cómo se hicieron re-argentinos.
Los empecé a considerar por su valor musical desde hace relativamente
poco. Fueron una influencia impresionante, por su actitud, por sus
canciones, por su forma de plantarse a tocar en vivo. Ellos cambiaron la
música, son parte de nuestra educación. Y Joey era alguien como vos.
Una parte de mi vida
Por Niko Villano (Villanos)
Joey era medio el ideólogo
de los Ramones. Yo pienso que componía muy bien, metía mucha mano en las
canciones, no era sólo Dee Dee. De hecho, “Don’t go”, mi tema preferido
de la banda, lo compuso él. Con Villanos, como homenaje, escuchamos
derecho viejo sus primeros discos. Joey era Dj de radio, escuchaba mucha
música: bandas de garage de los ‘60, la música chicle, los Beach Boys.
Le gustaban los cantantes freaks. Siempre sentí cierta empatía con él.
Era un cantante limitado, pero resultaba justo lo que necesitaba la
banda, no les hubiera servido un Joe Cocker, un David Coverdale o un
Robert Plant. Esa voz nasal era lo que les hacía falta a los Ramones.
Particularmente, me gustaba más en los discos que en vivo. Cuando lo vi
en vivo en Obras, él ya no estaba en su plenitud, se notaba que estaba
mal. Me acuerdo de los movimientos que hacía, que no se descontrolaba
tanto, ya tenía problemas de salud. Movía el micrófono para adelante,
levantaba el puño y nada más. Fue uno de esos días en los que muere la
música. Es una parte de mi vida que se fue.
Quiero ser tu Joey
Por Sol Shurman (Sugar Tampaxxx)
Tengo que reconocer que al
principio, cuando era adolescente, yo les tenía cosa a los Ramones. Era
una época en la que todo el mundo los escuchaba y, bueno, yo me quería
hacer la dura, la distinta. Pero la verdad es que me encantaban las
canciones y terminé por escucharlos y disfrutarlos sin ninguna historia.
No tengo dudas de que en Sugar Tampaxxx hay bastante de los Ramones y de
la escena que representaron. Cuando los vi en vivo me encantaron, estaba
excitadísima. Ultimamente estuve hablando mucho de Joey. Hace unos días
me había llegado un rumor de que estaba muy mal de salud, y me pasé
horas buscando en todas las páginas de noticias musicales en Internet,
pero no había nada. Pensaba: “¡Que no sea verdad!”. Hasta que de repente
salió en todos lados. En el show de Sugar Tampaxxx del 4 de abril, en el
San Martín, le dedicamos un tema: “I wanna be your Joey Ramone”.
Recibimos montones de mails de gente que nos vio ese día, y los
contestamos... La verdad es que Joey estuvo muy presente entre nosotros
estas últimas semanas.
2
Oh, Los
Ramones,es un sentimiento...

Fotografía por Hugo de Bs.As. Se agradece al Ruso Verea y
MiguelMora por la cesión de la grabación de esta entrevista.
La trasnoche del 5 de
octubre de 1995, en plena fiebre ramonera (aquellos seis shows con
Obras lleno), Joey Ramone estuvo en los estudios de la FM Rock & Pop
y fue entrevistado por el Ruso Verea y Alejandro Nagy. Joey estaba
como en casa e incluso se había preocupado por seleccionar música
para pasar durante el programa. He aquí un fragmento del sabroso
diálogo de aquella madrugada, en ese clima de distensión.
+–Este es un año
especial para los Ramones, porque es el corolario para una carrera
exitosa...
–Para mí, ha sido de giras, giras y giras. Pero también ha sido
muy gratificante, los shows salieron muy bien. Es un poco difícil
pensar en el final, uno tiene sentimientos mezclados, pero al menos
esto termina acá.
–¿Cómo están hoy las relaciones en el seno de Ramones?
–Siempre hay tensión, siempre la ha habido. Creo que eso es lo
que mantiene intensa la música. Pero, no sé, son cosas que pasan y
ya estamos acostumbrados. En realidad, podría decir que nos estamos
llevando bastante decentemente... (risas).
–Vos nunca paraste, porque además de la intensa actividad con los
Ramones siempre hiciste cosas en paralelo. ¿Eso fue mirar un poco
más lejos y pensar en el día en que la banda ya no estuviera?
–No, sucede que muchas veces me inspiro para hacer cosas. A
veces me convierto en mi peor enemigo, porque puedo estar exhausto,
pero algo me dispara a hacer un proyecto y allá voy. Existe algo
dentro de mí que me empuja a hacer estas cosas. Creo que es el
demonio (risas).
–Este año tienen programadas giras con Pearl Jam y White Zombie.
¿Traspasaron la barrera del punk?
–Definitivamente, ahora la cosa es más abierta. Cuando empezamos,
había muchas divisiones y el que escuchaba metal odiaba a los punks.
Hoy todo se ha mezclado: White Zombie es como punk metal. Ellos han
transitado un camino que antes era inaceptable. Lo mejor es que las
bandas son fans de los Ramones y entonces quieren que estemos. En el
caso de Pearl Jam, ellos nos pidieron personalmente que hiciéramos
cuatro shows con ellos. Y es bárbaro, muy divertido. Nunca nos
gustaron las divisiones y esto nos permite tocar frente a públicos
más amplios y más jóvenes.
–Hoy existe una repercusión mundial del punk, con grupos con un
toque pop como The Offspring y Green Day. ¿Qué tienen esas bandas
para lograr semejante explosión?
–Es simplemente que son las bandas nuevas, las jóvenes. Hay un
nuevo público para estos grupos, formado por chicos jóvenes que no
habían nacido hace veinte años. Este es su tiempo y ésta es la
música para su tiempo. Es excitante que sea punk rock, porque la
cosa va por ciclos y nunca sabés qué vendrá después. Bien podríamos
volver a la música disco o algo así... (risas). Es bueno que existan
bandas buenas como Green Day, Hole, Rancid, Offspring o Soundgarden,
porque también siempre habrá bandas mediocres.
–¿Ustedes tuvieron problemas de censura con el video de
“Psychotherapy”?
–Sí, lo censuró MTV. Le sacaron algunas de las mejores partes y
después ni siquiera lo pasaron. El video fue calificado de ofensivo,
pero más tarde ganó un premio al valor artístico. Por supuesto, la
idea sí funcionó cuando Green Day nos la robó.
–Justamente, iba a preguntarte cómo te sentís cuando ves el video
de Green Day en el que también están en un hospicio y todo eso.
–Bueno, al principio estaba enojado, pero después me encontré
con Billy Joe y me dijo que era un gran fan de los Ramones. Así que
me siento un poco mal. Quiero decir, no me siento tan mal, sólo un
poquito (risas).
–Es muy acertado lo que decís de que hay un público nuevo para
bandas como Green Day. Pero acá no pasa eso, cada vez hay más
adolescentes locos por los Ramones.
–Eso es bueno.
–¿Será que acá se dieron cuenta dónde está lo original?
–Sí, es así. Y eso me hace sentir bien.
–Vamos a algunas preguntas de la gente. ¿Creés que bandas como
Green Day y Offspring le sacaron la rebeldía al punk?
–Creo que algunas de las bandas tienen ese filo, como Courtney
Love, Green Day y Rancid. La naturaleza rebelde es parte de ellos,
no es un disfraz.
–¿Qué significan los dinosaurios de la tapa de Adiós amigos?
–Un amigo nuestro es artista e hizo este dibujo, pero lo
deformamos agregándole los sombreros. Lo hicimos porque nos gustan
los dinosaurios, son buenas mascotas (risas).
–¿Ah, sí? ¿En Estados Unidos da suerte tener un dinosaurio en
casa?
–Supongo que sí, pero depende de la altura del cielorraso de tu
casa.
–¿Qué bandas argentinas te gustaron más?
–Bueno, no escuché muchas, pero me gustaron Attaque 77 y Bien
Desocupados.
–Después de la separación de Ramones, ¿armarás otra banda o serás
solista?
Tengo un proyecto paralelo llamado The Resistants, pero planeo
hacer cosas muy diferentes.
–¿Marky formará parte de alguno de esos proyectos?
–Sí, ya le pregunté si querría tocar la batería conmigo. El
tiene un proyecto paralelo llamado The Intruders, que suena muy bien.
CJ tiene su banda Los Gusanos, que me gustan mucho.
–CJ ha crecido mucho como músico estando con los Ramones.
–Oh, sí, ha recibido una buena educación estando a nuestro lado.
Y ahora es una estrella de rock (risas).
–Dentro de los proyectos que manejás para el futuro, ¿está el
cine?
–No sé, hasta ahora no me llamó Quentin Tarantino.
–¿Tenés planeado qué harás el año próximo?
–No (risas). Me quiero tomar un tiempo libre, pero sé qué cosas
quiero hacer: grabar y abrir un club multimedia en Nueva York. No sé,
simplemente necesito tomarme un tiempo libre, porque nunca lo tuve
en estos veintiún años de carrera. Creo que todo caerá por su propio
peso.
Publicado en el suplemento NO del diario Pagina/12
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