Punk y Raves
NOTA: Este
es un extracto del texto Rave
como Rizoma, que analiza la rave como fenomeno político-cultural. Si
les interesa, pueden consultar la selección de textos sobre cultura y musica electronica,
donde se aborda la rave desde aspectos espirituales y rituales, ademas de hablar
de la danza y los estados de trance.
El
punk como antecedente de las raves [contenido virtual]
10. Entre aquellos estudiantes del Mayo
del 68 se encontraba el artista Jamie Reid, el cual fue posteriormente director
de arte de la primera banda de música punk de Inglaterra: Los Sex Pistols. Este
grupo formado en 1976, recuperó lo poco que quedaba del situacionismo [9]
reinterpretándolo bajo las aportaciones “pop” de Andy Warhol. La idea era
una variante de la T.A.Z [1] y consistía en situar a la cabeza de la lista de
ventas un “producto musical” y popular que atacara de frente el
“establishment” inglés mediante actitudes y declaraciones provocativas e
incluso autodestructivas [11]. Lo consiguieron, pero a costa de desaparecer en
1978 después de una incendiaria gira por Estados Unidos liberando escenarios.
La herencia del
punk [contenido virtual]
11. En un alarde de tolerancia el sistema
consiguió absorber el punk dentro de él hasta reducirlo a un cliché
previsible. La heroína terminó de hacer el trabajo sucio y como droga oficial
de este estilo se llevo por delante a miles de jóvenes. Lo poco que sobrevivió
del punk fueron dos ideas que tuvieron gran impacto sobre las raves: la
necesidad de reivindicar la libertad del individuo por encima de todo, que se
expresaría a través del slogan “Do it your self”, y el ruido como
estrategia para conseguirlo. Lo primero tiene su precedente directo en el
situacionismo [9], pero es lo segundo lo que merece una mayor atención [12].
El ruido como
elemento estético de las raves [contenido virtual]
12. Tenemos que tener una visión amplia
del concepto “ruido”, atravesando las interpretaciones sonoras para alcanzar
un marco estético. El ruido es aquella violencia que el sistema no ha
“codificado” y monopolizado [1], lo que aún no se ha hecho “audible” y
permanece confuso, una señal que turba la recepción de un mensaje. En el campo
del sonido tenemos que remitirnos de nuevo a las vanguardias y en concreto al
futurismo para encontrar un antecedente en el trabajo de esta temática, el cual
fue Luigi Russolo que llevó al extremo en su manifiesto sobre el arte de los
ruidos lo profetizado tres años antes por Balilla Pratella. La reivindicación
del ruido por esta vanguardia fue recogido por John Cage a través de Schoënberg
permitiendo la búsqueda de sonidos en directo que fueran más allá de los
producidos por las máquinas. Este ambiente de “happening” es el que se
respiraba en el momento que surgió el punk [10] y demostraba que cualquier
persona, incluso un joven obrero en la cola del paro, podía llegar a componer
con tres acordes de su guitarra. Tal como expresa Jacques Attali:“El placer
real de la composición puede existir fuera de la economía de mercado, sólo
por diversión, donde la violencia puede ser recanalizada a través de la creación”
y la libre circulación de obras.