Operacion de la Cruz

Blog de Eduardo de la Cruz

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Sandra Russo y una de sus agafuertes porteñas: para disfrutarla

sábado 26 de julio de 2008

La leo hace años en los medios donde publica, el año pasado me
deslumbró junto a Boy Olmi en Dejamelo pensar por la pantalla de canal
7 en un programa único en la televisión argentina, tiene columnas y
secciones en Pagina/12 que son geniales y además es una docente de
aquellas a la hora de formar nuevos talentos en la escritura.
Ella es Sandra Russo y desde acá le declaro mi amor icondicional a su
escritura, su talento y su ubicación en el mundo.
Tiene algunos pecadillos pero que se los perdono ya que su arte supera
cualquier opinión partidaria.
Seguí así Sandra querida y cuidame bien a los pichones de cronistas
que tenés en tu taller literario de los lunes por que son de calidad
exquisita.
Y para uds un lindo texto para esta tarde de sábado o primeras horas de domingo.

La yegua y el montañista
Por Sandra Russo
En el banco, frente a las ventanillas, había tres colas y ninguna era
muy larga, pero la de la izquierda estaba casi desierta. Era la que
estaba disponible para los clientes VIP. Llegué y leí los tres
letreros: VIP, Personas y Empresas. Hice un rápido repaso mental sobre
mi propia condición y me paré en la de Personas. Delante de mí, último
en esa fila, acababa de ubicarse un hombre alto, apenas canoso pero de
aspecto juvenil, vestido con jeans y campera de montañista. Colgaba de
su espalda una mochila de una marca muy cara, que le daba un aire de
turista o extranjero; supuse que era un hombre de paso por ese
microcentro atestado de mediodía. Ni tuve tiempo de pararme con todo
el peso en una de mis piernas, que es lo que uno hace cuando se
autoacomoda en una cola de banco atrás de una docena de personas.
Llegó otro hombre, más viejo y trajeado, que sobre mi oído preguntó:

–¿Las tres colas son iguales? ¿Por qué en ésta no hay nadie?

El hombre alto con campera de montañista se dio vuelta y le dijo:

–Esa es para los giles que pagan quince pesos más por mes para que los
atiendan más rápido.

–No me digas –le dijo el viejo trajeado, ubicándose en mi fila. Quedé
hecha un sandwich entre ambos, lo cual no habría sido grave si los dos
se hubiesen quedado callados como corresponde en una cola de banco,
caray, que uno va al banco a hacer un trámite que siempre prefiere
obviar, y en todo caso cualquier persona normal comenta o bien que el
clima de Buenos Aires está tremendo, o bien que es una vergüenza que
haya tan pocos cajeros en todos los bancos. ¿O hay acaso alguien en
este mundo que se sienta a sus anchas en una cola de banco? Yo pensaba
que no, pero me equivocaba. El montañista era un hombre que se sentía
a sus anchas en todas partes, se diría que el mundo era suyo por la
seguridad con la que hablaba, y también por el tono de voz elevado que
hacía que todos escucháramos lo que decía. Sobre todo yo, que estaba
hecha un jamón entre el montañista y el viejo trajeado. El montañista
era una de esas personas que no pueden controlar su incontinencia
verbal y cerebral. Y su flujo mental era tremendo.

–En Chile esto no pasa –le dijo el montañista al viejo trajeado. Era
tan alto y yo soy tan petisa que el tipo ni siquiera tenía que hacer
un mínimo gesto para mirar al viejo. Sencillamente, me salteaba.

–¿En Chile? ¡No! ¡Qué va a pasar! –dijo el viejo.

–¿Conocés Chile? –le preguntó el montañista, que debía tener unos
treinta años menos que el viejo, pero que como se sentía tan seguro de
sí mismo y era tan comunicativo, tuteó al viejo durante toda esa
conversación, dándole incluso ánimo, con el tuteo, para que el viejo
de-senrollara la lengua.

–Sí, estuve muchas veces en Chile. Tengo dos grandes amigos. Viven en
Las Condes.

–Yo tengo mi oficina en Las Condes, mirá qué casualidad. ¿A qué se
dedican tus amigos? Conozco mucha gente por ahí.

–Son generales. De carabineros.

–¡Ah, qué bien! ¡Generales! –dijo el montañista. Yo ya empezaba a
mirar para el costado, a la fila que decía Empresas. Había menos
gente. Un jovencito también trajeado y con una escarapela en la solapa
revisaba unas boletas. Un cadete, seguro.

–Sí, son dos grandes amigos. Dos caballeros –dijo el viejo–. Si los
paran con el auto, ¿vos te creés que sacan la credencial para
presentarse como generales? Eso haría un milico de acá. ¡No! Primero
escuchan si estuvieron en falta, escuchan con todo respeto y ojo, que
los carabineros que los paran también son muy respetuosos. Por favor,
señor, si es tan amable, tenga usted la amabilidad, ¿viste? Mucha
educación.

–Típico de Chile, claro. Una educación increíble.

–Recién si les están por hacer una boleta o es muy necesario, ahí sí
se dan a conocer. Pero no como acá, que todo el mundo saca chapa antes
de tiempo.

–Es que este país es el peor del mundo, hermano –le dijo el
montañista–. Y que me perdone si hay algún peronista presente, pero el
cáncer de este país se llamó Juan Domingo Perón. No sé si estás de
acuerdo –dijo, chequeando, aunque era evidente que su "que me perdone"
era equivalente a un "me cago en que haya un peronista en esta fila".

El montañista era, definitivamente, un camorrero. Y yo, que agarro no
sólo los guantes que me tiran sino también los que se caen, me empecé
a morder la lengua. Y eso que no soy peronista.

–¡Pero sí! –dijo el viejo, creo que sin haber prestado mucha atención
a aquello con lo que estaba de acuerdo, incluso más allá de estar de
acuerdo, porque estaba perdido en sus evocaciones–. Mis amigos son dos
tipos de primera. Qué bien la hemos pasado cada vez que los fui a
visitar. Fuimos a Valparaíso un verano.

–Las Condes es el barrio más fashion, diríamos –dijo el montañista,
que estaba atrapado a su vez en su propio relato y al que era evidente
que el hermoso verano del que amenazaba hablarle el viejo le importaba
tres pitos.

–Las Condes. Muy lindo barrio. Fuimos una vez a Reñaca también.

–Yo tengo mi oficina en Las Condes –repitió el montañista–, la abrimos
hace poco. Un lujo. En Chile nadie le tiene miedo al lujo, como acá,
que hay que pedir disculpas si uno es más capaz que los demás para
hacer guita. ¿Vos qué hacés?

–Soy jubilado. Hago trámites –dijo el viejo. Yo pensé que su lugar
estaba entonces en la fila de al lado, pero a esa altura no iba a
meterme en esa conversación ni aunque bajara Dios en persona a
ofrecerme crecer quince centímetros de golpe. Y eso que para mí sería
importante.

–Te voy a decir una cosa –le dijo el montañista–. La culpa de cómo nos
van las cosas la tenemos todos, todos, todos, todos, todos.

–Todos –sintetizó el viejo.

–Porque no nos ponemos los pantalones largos –agregó el montañista–.
Mirá: yo soy sanjuanino, mi familia tiene una calera y estamos
trabajando en Chile pero, qué te puedo decir, de maravillas. Vendemos
a lo loco. Los chilenos no miran para arriba. Miran todos para abajo.
Es un país que tiene mucho que agradecerle a un señor, a un verdadero
señor que se llamó Augusto Pinochet.

A esa altura yo quería ser más petisa de lo que soy. Hundirme en la
junta de las baldosas de porcelanato, hacerme engrudo, evaporarme,
porque me venían unas ganas feroces de ser varón y de decirle vamos
afuera, macho, que te cago a trompadas. Pero últimamente, con todo
esto del campo, estoy muy irritable. Y no sé si ustedes lo
advirtieron, pero salvo la gente muy descarada, la gente muy jodida o
la gente muy de mierda, en general, hasta en los taxis, reina un
silencio de radio para no herir susceptibilidades ajenas o acaso para
evitar irse a las manos. Ese clima de distensión que hemos logrado
gracias al voto no positivo de Cobos (y del que hablan sobre todo los
radicales y Chiche Duhalde) es una escenografía a la que en cualquier
momento se le cae el techo o una puerta. Lo que hay es discreción y
hartazgo de estar tan enemistados. Pero queda gente como este
montañista, al que me tuve que seguir aguantando. Ya me pasó de
levantarme precipitadamente de la mesa de un bar, después de pedirle a
un mozo:

–Cobrame pronto porque si esta vieja de la mesa de al lado sigue
hablando le parto un sifón en la cabeza.

Vuelvo al banco. Yo estaba haciendo ejercicios de respiración que
nunca aprendí en yoga, porque yoga no hice, pero bueno, me imagino
cómo serán: uno respira profundo, profundo, con el diafragma, y se
concentra en el aire que inspira, y después lo va soltando despacio,
tratando de concentrarse sólo en el aire, tratando de no escuchar a un
montañista que dice:

–Tenemos a esta yegua gobernando, ¿te das cuenta? ¡Una yegua! ¿Y no
hacemos nada? ¿Por qué aguantamos? –parecía estar interpelando a todo
ser viviente que lo escuchara en el banco.

–Y... –dijo el viejo, que a pesar de tener amigos carabineros no había
ido al banco a buscar roña. Hasta él se empezó a sentir incómodo. Eran
varios los que daban vuelta las cabezas, y cada uno parecía calibrar
su reacción, porque ninguno lo miraba asintiendo. Es que más allá de
lo que decía el montañista, su prepotencia y su inadecuación lo hacían
un blanco perfecto de hipotéticos escupitajos, que yo me imaginaba por
millones. El pendejo de la cola de al lado, el de la escarapela, me
puso cara de "qué pelotudo" y yo le hice cara de "impresionante".

Por suerte la cola había ido avanzando y le tocó a él. Fue hasta la
ventanilla y dijo, fuerte, para que nadie se lo perdiera:

–Quiero retirar diez mil pesos de mi cuenta.

La cajera le dijo algo que no se escuchó. El montañista habló fuerte:

–¿Tanto problema por diez mil pesos? ¿Qué son diez mil pesos? Qué país
de mierda.

La cajera acercó la boca a la ventanilla y dijo, también en tono alto:

–Tiene que esperar veinte minutos. Si no va a hacer el trámite déjele
el turno al que sigue.

–Bueno, nena, dale. En este país...

–Lo de nena se lo guarda. Ponga el pin –le dijo ella.

El montañista puso el pin y lo mandaron a sentarse y a esperar veinte
minutos. Me tocó a mí. Hice mi trámite. Salí de ahí y me fui a
terapia. Cuando llegué le dije a mi analista:

–Yo no sé qué me pasa. Ando con ganas de patear montañistas con la calle.

Mi analista se acomodó en su sillón y preguntó:

–¿En qué sentido?

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Del.icio.us   Meneame

Leonera: la pelicula que hay que ver.

viernes 25 de julio de 2008

Se acaba de estrenar en Córdoba Leonera la última producción de Pablo
Trapero y con ese motivo comparto con uds un artículo que escribí en
mayo último para una revista virtual donde colaboro.
La idea es que conozcan al genial director argentino que hace unos
años irrumpió en el panorama del cine nacional renovando sus
posibilidades narrativas y estéticas.
Un recorrido por su trabajo como director de cine y la invitación
ferviente de ver esta película.
Hoy la crítica que recibe en La Voz del Interior y que suscribe el
amigo Peirotti también lo indica.
Para conocer a Trapero y su cine.


En el camino: Variaciones en torno al cine de Trapero.

Mientras su última película Leonera, ruge en el Festival de Cannes y
deslumbra a todos por igual, desde aquí una mirada a la producción
cinematográfica del realizador de San Justo.


Pablo Trapero, director fundante de lo que la crítica dió en llamar
Nuevo Cine Argentino a mediados de los años 90 y que hoy algunos
(críticos y revistas especializadas) reniegan de ese rótulo, llega con
su quinto largometraje con la seguridad de haber recorrido un largo y
seguro camino que lo hace poseedor de una estética particular y de una
narrativa que lo distinguen de otros realizadores por varios motivos
que intentaremos desentrañar.
Director prolífico de 5 películas que constituyen una poética
distintiva dentro de la cinematografía nacional, en donde la
cotidianeidad de la vida es puesta en jaque por eventos fortuitos y
extraordinarios. Personajes comunes que de pronto deben ponerse a
prueba ya que se les presentan situaciones que los descolocan y
producen extrañeza.
Eventos que producen un cambio radical en la vida de los personajes y
que operan como un viaje de ida sin posibilidad de retorno. Y en el
cine de Trapero la palabra viaje no esta puesta adrede sino que
adquiere real importancia y una presencia valedera.
Es decir que en sus películas encontramos desplazamientos emocionales
que son acompañados en la mayoría de los casos por movimientos
geográficos.
Hay en sus películas caminos, rutas y paisajes inhóspitos donde sus
protagonistas deben llegar para que la verdad o el secreto que los
condena sea develado / revelado.
Dichos paisajes tienen más que ver con el interior de la persona que
con el mundo real o el exterior. Más que postal turística Trapero
recorre y filma la geografía argentina para adentrarse en el alma
humana.
El Rulo buscando trabajo en los interminables caminos del sur en Mundo
Grúa, el Zapa internándose en los meandros de la policía de Buenos
Aires para escapar de su cruel realidad y volver su pueblo natal para
ejercer autoridad es la historia de El bonaerense, esa "particular"
familia que intenta llegar al casamiento en Familia Rodante y el padre
de familia exitoso con el futuro por delante escapando de su trágica
culpa en Nacido y criado.
Viajes internos, emocionales y psicológicos acompañado de un
movimiento externo que sirve como catarsis o expiación de aquello que
no se quiere ver o no se quiere nombrar.
En sus películas hay una idea que las recorre, que las aúna y que
podemos enunciar así: hay en el camino, en el desplazarse una
instancia de conocer lo desconocido, de descubrir las posibilidades
que tenemos ante cuestiones azarosas que la vida nos presenta. Por
ello podemos decir que en el cine de Trapero el camino es una
experiencia pedagógica, hay en las rutas un modo de conocer, de
preguntar y reflexionar sobre la propia vida (Mundo Grúa y Familia
Rodante) y en casi todos los casos sobre una tragedia personal (El
bonaerense, Nacido y criado y la inédita Leonera) que a la vez es
social y cultural. La desocupación , la muerte , la corrupción , la
traición y las mentiras no solo esta en el individuo sino que también
existe en el núcleo familiar, grupal y social.
Por esto el cine de Trapero también habla desde un lugar particular
(desde la Argentina post menemista y los que perdieron su lugar en el
mundo) y sus películas hablan de nosotros mismos. De esa sociedad que
creyó, se esperanzó y perdió.
Sus películas, más allá o más acá, nos representan, nos acercan a una
idea de nación que desde otros ámbitos se intento destruir.
Por ello los viajes.
Por ello los desplazamientos.
Por ello la solidaridad entre extraños y perdedores al costado del camino.
Por eso los vínculos momentáneos.
Por eso las rutas como protagonista excluyente de la poética de Trapero.

Estas cuestiones son las que les interesa contar a Trapero en su cine
y son las que, película a película, en mayor o menor medida,
construyen una obra tan distintiva y sólidamente narrativa.

Otro tema que sirve para adentrarse en el cine de Trapero es la manera
en que cuenta sus historias, las herramientas que utiliza para mover
las fichas del tablero de sus ficciones.
Muchos críticos, a partir del blanco y negro de su ópera prima Mundo
grúa y el corto que le antecede Negocios, le pusieron la etiqueta de
realizador de cine realista y él mismo ha tenido que luchar o pelear
con ese rótulo que según sus propias palabras no le pertenece en lo
mas mínimo. Y cada vez que puede lo intenta aclarar para que ya no
haya malos entendidos. Con la presentación de su nueva película
Leonera, que ha causado excelentes impresiones y cosechado las mejores
criticas que un realizador puede esperar en el Festival de Cannes,
Trapero vuelve a echar luz sobre el tema.
" En realidad el realismo es una herramienta de construcción. Son
films bastante poco realistas, incluso éste, que se supone que
reconstruye un universo que existe. A veces tengo ganas de modificar
la historia porque quiero que un plano sea de cierta manera, y eso es
operar de una forma completamente antirrealista. El mejor ejemplo para
mí es Chaplin, a quien todo el mundo tildó de realista y sin embargo
desde el principio fue un pionero de la deconstrucción".
Palabra de director que intenta dejar en claro los tantos respecto a
su cine y su estética particular.
Leonera promete acercarnos al mundo femenino y aquí observamos un
cambio en su producción ya que hasta ahora sus protagonistas eran
masculinos y el aire que respiraban sus películas era netamente
varonil. Otro cambio que se viene con este nuevo film es que nos
encontraremos con un cine más clásico, con más planos secuencias
largos que describen el núcleo dramático de la historia.
Cuentan los que ya la vieron que la escena con la que abre la película
sorprenderá a todos y quedará en la memoria de muchos. No falta
tanto para vivir en carne propia la experiencia.
En tanto esperamos con ganas la 5ta película de Trapero y, si es
posible, que consiga alguna mención en el palmarés oficial (igual lo
que logró hasta aquí es altamente meritorio y significara un hito en
su carrera) solo resta decir que estamos ante un gran director que va
en camino de convertirse en un referente del cine( y aquí ya no
importan las nacionalidades ni las banderas) con inquietudes de que su
arte puede desentrañar, describir y pensar en torno a la condición
humana. Y eso como espectador se agradece y mucho.
Cine con ideas y bien hecho es lo que necesitamos y Trapero en poco
más de 10 años nos demuestra que sabe hacerlo cada día mejor.

Eduardo de la Cruz para la revista Jamming.

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Del.icio.us   Meneame

Se hizo justicia, Menendez duerme en Bower, ahora sería bueno seguir discutiendo ciertas cosas.

Se hizo justicia, ayer fue un dia histórico porque se hizo lo que un
país civilizado debería hacer, por que alguien que cometió tremendas
atrocidades debe estar donde hoy está Menendez, pero una vez
establecida esa justicia y esa realidad debemos seguir pensando y
reflexionando sobre aquellos años y que papel jugo cada actor social.
Por que no hay una sola versión de los hechos.
Porque no una sola memoria.
y por que nadie puede alegarse la soberbia y el poder de contar la historia.
Para que no suceda esto ( aunque ya lo estamos viendo en muchos
lugares) sirven estos testos ya que nos obliga a repensar y
resignificar aquellos años....
Para leer detenidamente y pensar cada frase.
Y lo dice alguien que ha escrito La Voluntad, La historia y tantos
libros que remiten a aquellos años.


El peor acuerdo.
Martín Caparrós
Ayer, en su alegato final, el ex Menéndez, ex jefe de una de las
unidades militares más asesinas, el Tercer Cuerpo de Ejército, hombre
de cuchillos tomar y de presos matar, peroró en su defensa. Dijo, en
síntesis, que las fuerzas armadas argentinas pelearon y ganaron para
"evitar el asalto de la subversión marxista". Y yo también lo creo.

Con algunos matices. La subversión marxista –o más o menos marxista,
de la que yo también formaba parte– quería, sin duda, asaltar el poder
en la Argentina para cambiar radicalmente el orden social. No
queríamos un país capitalista y democrático: queríamos una sociedad
socialista, sin economía de mercado, sin desigualdades, sin
explotadores ni explotados, y sin muchas precisiones acerca de la
forma política que eso adoptaría –pero que, sin duda, no sería la
"democracia burguesa" que condenábamos cada vez que podíamos.

Por eso estoy de acuerdo con el hijo de mil putas cuando dice que "los
guerrilleros no pueden decir que actuaban en defensa de la
democracia". Tan de acuerdo que lo escribí por primera vez en 1993,
cuando vi a Firmenich diciendo por televisión que los Montoneros
peleábamos por la democracia: mentira cochina. Entonces escribí que
creíamos muy sinceramente que la lucha armada era la única forma de
llegar al poder, que incluso lo cantábamos: "Con las urnas al gobierno
/ con las armas al poder", y que falsear la historia era lo peor que
se les podía hacer a sus protagonistas: una forma de volver a
desaparecer a los desaparecidos. Me indigné y, de tan indignado, quise
escribir La voluntad para contar quiénes habían sido y qué querían
realmente los militantes revolucionarios de los años sesentas y
setentas.

(A propósito: es la misma falsificación que se comete cuando se dice,
como lo ha hecho Kirchner, que este gobierno pelea por realizar los
sueños de aquellos militantes: esos sueños, está claro, eran muy
otros. En esa falsificación, Kirchner y el asesino ex se acercan; ayer
Menéndez decía que "los guerrilleros del 70 están hoy en el poder",
sin ver que, si acaso, los que están alrededor del gobierno son
personas que estuvieron alrededor de esa guerrilla en los setentas y
que cambiaron, como todo cambió, tanto en los treinta últimos años que
ya no tienen nada que ver con todo aquello, salvo para usarlo como
figura retórica.)

Es curioso cómo se reescribió aquella historia. Hoy la mayoría de los
argentinos tiende a olvidar que estaba en contra de la violencia
revolucionaria, que prefería el capitalismo y que estuvo muy
satisfecha cuando los militares salieron a poner orden. "Ostentamos el
dudoso mérito en ser el primer país en el mundo que juzga a sus
soldados victoriosos, que lucharon y vencieron por orden de y para sus
compatriotas", dijo el asesino –y tiene razón. Pero la sociedad
argentina se armó un relato según el cual todos estaban en contra de
los militares o, por lo menos, no tenían ni idea. Es cierto que no
podían haber imaginado que esa violencia era tan bruta, tan violenta,
pero había que ser muy esforzado o muy boludo para no darse cuenta de
que, más allá de detalles espantosos, las fuerzas armadas estaban
reprimiendo con todo.

El relato de la inocencia mayoritaria se ha impuesto, pese a sus
contradicciones evidentes. Los mismos medios que ahora cuentan con
horror torturas y asesinatos las callaron entonces; los mismos
partidos políticos que se hacían los tontos ahora las condenan; los
mismos ciudadanos que se alegraban privada y hasta públicamente del
retorno del orden ahora se espantan. Y todos ellos conforman esta masa
de ingratos a la que se dirige el muy hijo de exputa: "Luchamos por y
para ustedes" –les dice y, de hecho, los militares preservaron para
ellos el capitalismo y la democracia burguesa. Pero la sociedad
argentina se ha inventado un pasado limpito en el que unos pocos
megaperversosasesinos como éste hicieron a espaldas de todos lo que
ellos jamás habrían permitido, y les resulta mucho más cómodo. Como
les resulta mucho más cómodo, ahora, indignarse con el ex que repensar
qué hicieron entonces, a quién apoyaron, en qué los benefició la
violencia de los represores, y lo fácil que les resultó, muchos años
después, asombrarse, impresionarse e indignarse.

El ex Menéndez es, sin duda, un asesino, y ojalá que se pudra en la
cárcel. Es obvio que no es lo mismo la violencia de un grupo de
ciudadanos que la violencia del Estado, pero es tonto negar que
nosotros proponíamos la guerra popular y prolongada como forma de
llegar al poder. Y también es obvio que la violencia de los militares
no les sirvió sólo para vencer a la guerrilla: lo habrían podido
conseguir con mucho menos.

Durante mucho tiempo me equivoqué pensando que los militares habían
exagerado: que la amenaza revolucionaria era menor, que no justificaba
semejante despliegue. Tardé en entender que los militares y los ricos
argentinos habían usado esa amenaza como excusa para corregir la
estructura socioeconómica del país: para convertir a la Argentina en
una sociedad con menos fábricas y por lo tanto menos obreros
reivindicativos, para disciplinar a los díscolos de cualquier orden, y
para cumplir con las órdenes reservadas del secretario de Estado USA,
su compañero Kissinger, que les dijo en abril de 1976 que debían
volver a convertir a nuestro país en un exportador de materia prima
agropecuaria.

Es lo que dijo el ex: "¡Y nosotros estamos siendo juzgados! ¿Para
quién ganamos la batalla?". Porque es cierto que la ganaron, y que su
resultado principal no son estos juicios sino este país sojero.

Ése es el punto en que casi todos se hacen los boludos. La indignación
siempre fue más fácil que el pensamiento. Supongo que es mejor que
muchos, para sentirse probos, prefieran condenar a los militares antes
que seguir apoyándolos como entonces. Pero no deja de inquietarme que
todo sea tan fácil y que sólo un asesino hijo de puta suelte, de vez
en cuando, ciertas verdades tremebundas.

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Del.icio.us   Meneame

Justicia persiguirás.

jueves 24 de julio de 2008

Hoy es un día histórico para Córdoba y para el país.
Hoy es un día donde las emociones se cruzan, los sentimientos son
encontrados y el recuerdo de nuestros afectos se entremezclan.
Hoy hay lágrimas, pero esas lágrimas no son de dolor y hay una mezcla
rara que nos acompaña.
Hoy después de tres décadas los jerarcas que asolaron de terror, miedo
y muerte a Córdoba escucharán sentencia y se hará justicia.
Justicia como corresponde con un juicio, como corresponde a las
sociedades democráticas y espíritus libertarios.
Hoy más de 30.000 desaparecidos deben ser recordados y lo que hoy se
decida en esta causa sentará precedente.
Hoy todos debemos estar conformes por llegar a esta instancia,
por que esta sentencia pondrá en su lugar a los genocidas que hace 32
años nos mataron las ilusiones, las ganas de probar que un mundo
distinto era posible y los afectos más queridos. Por los que no están
y los que , pese a todo, pudieron sobrevivir a esta tragedia como
pudieron.
Por ello hoy justicia tendremos y será, pese a la emoción y el llanto,
un día de fiesta.
Por la memoria, la justicia y el respeto a la diferencia.
A la memoria de Luis Alberto y de todos aquellos jóvenes cuyas
ilusiones fueron desaparecidas, asesinadas y detenidas.
Hoy esas ilusiones siguen vivas y con ganas de seguir por que aquí
estamos sus hijos para continuar la senda.
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Del.icio.us   Meneame

Recomendación de miércoles: reveer un clásico del cine o simplemente descubrirlo

miércoles 23 de julio de 2008

Una posibilidad de ver una película única y que nos trae de nuevo a un
director magnífico.
La cita es hoy a las 23 horas en Isat, el ciclo Primer Plano ( uno de
los mejores ciclos de cine del cable en estos momentos) donde se puede
revisitar o descubrir esta película que aborda la cuestión de la
identidad, de las causas y los azares.
Para verla y disfrutar.
Aquí un comentario crítico para ver de que va la cosa.
A disfrutar ya que esto es cine en su verdadera magnitud.
Y el plus del comentario de Alan Pauls que es para escucharlo.

La doble vida de Verónica
por Udo Jacobsen

La doble vida de Verónica es sin duda una de las más bellas películas
que se hayan hecho. Kieslowski nos coloca frente a un universo
tremendamente ambiguo, pero al mismo tiempo significativo en un nivel
al que pocos realizadores han podido acceder: el de la pura intuición
del espectador. Maravillado ante las imágenes al espectador lo guía un
invisible hilo de Ariadna en medio de este laberinto de "más o menos"
y "no sé qué" (según los términos que Calabrese utiliza para
caracterizar el neobarroco).

La historia nos presenta el paralelo (aunque no mediante esta
estructura) entre dos Verónicas (Weronika y Véronique) que viven en
dos ciudades distintas (Lodz en Polonia y Clermont-Ferrand en
Francia). Son físicamente iguales, pero pertenecen a dos mundos muy
distintos. Sólo la casualidad hará que Weronika vea a Véronique cuando
ésta visita Cracovia, y sólo después Véronique notará la existencia de
Weronika gracias a una fotografía. Pero será, de una manera
indescriptible y casi mágica, la muerte de Weronika la que establezca
el vínculo definitivo entre ambas.

Kieslowski nos habla del doble, pero no de la manera habitual. No se
trata ni del reflejo invertido de una ni de las dos partes de un todo
que urgen por su unión. La unión existe y la inversión también, pero
no hay un camino que haya de recorrerse para encontrarse ni la
inversión responde al negativo, tan habitual en este tipo de
historias. Pareciera ser que sólo el conocimiento de la otra
constituye la toma de conciencia del sentido de la vida.

Kieslowski tematiza lo extraño de la situación a través de múltiples
planos que nos muestran el mundo a través de cristales, espejos o
reflejos, como si el mundo mismo no fuera otra cosa que un prisma de
realidades cambiantes. De hecho, podríamos pensar en que el mundo
trata realmente de eso, de que existen puntos de vista y que ninguno
de ellos forma una única realidad, a no ser por la mediación de la
razón que intenta ordenar el mundo para hacerlo comunicable a un
cierto nivel.

El mundo de las verónicas no es, sin embargo, un mundo racional. Nada
más lejos de una historia intelectual, La doble vida de Verónica, nos
enfrenta a las sensaciones, a lo indefinible, a lo extraño y
melancólico. Pocas películas pueden exhibir tan claramente este nivel
de comunicación, tan alejado de las normas al uso, fuera de los
cánones que nos remiten a respuestas emotivas inmediatas, en las que
la mayor parte del cine cae en su afán de obtener un reconocimiento
sobre un terreno ya trazado.

No cabe duda de que Kieslowski es una de las figuras más importantes
de la historia del cine, pero lo es porque podemos reconocer la mano
de un artista que gentilmente guía a sus personajes (aun en las
historias más terribles) tal como lo hace el titiritero en una de las
escenas más sublimes de la película.

Por último, hay que mencionar el aporte de la música de Zbigniew
Preisner, tan en el tono general del film. Música tematizada en la
historia, refleja también una concepción de belleza que pocos pueden
mostrar en la actualidad.

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Del.icio.us   Meneame

María Vaner se fue de gira

La musa de Favio, el ícono del cine joven en los años 60, el rostro
emblemático del cine nacional, la hermana de y la ex esposa de ...
fueron algunos de los titulares de diarios, revistas, programas de
tele, la radio y sitios de internet.
Se fue una gran actriz que hizo grandes papeles en pelíuclas dirigidas
por grandes directores y siempre que ese rostro aparecía la pantalla
se iluminaba.
Tenía una voz iconfundible y una presencia inigualable.
Con ella se nos ha ido una época soñada y dorada del cine argentino,
aquella generación que renovó la pantalla, y que sus películas aún hoy
exudan modernidad y vanguardia.
El consejo ir a verlas a todas

Tres veces Ana (1961), de David José Kohon
Prisioneros de una noche (1962),
Los jóvenes viejos (1962), de Rodolfo Kuhn
Crónica de un niño solo, El romance del Aniceto y la Francisca de
Leonardo Favio.
Esas son las fundamentales de aquella epoca soñada, despues vendrán La
Raulito, En retirada, Darse cuenta,Sentimientos: Mirta de liniers a
Estambul y varias más que ya no son tan trascendentales pero donde
ella cumplía siempre un digno rol.
Más acá participo en la divertida Cara de queso de Ariel Winograd
donde tiene aparaciones increíbles, participó de la experimental Sin
de intervalo de Teresa Constantini y habrá que esperar que se estrene
La mujer sin cabeza de Lucrecia Martel donde se desempeña como la tía
Lala. Dicen que su papel es corto pero que brilla intensamente.
Como siempre.
Y esperemos que tenga con el estreno de esta película el homenaje que
se merece ya que más alla de filiaciones y parentescos ella es la
cara del cine argentino.
Ella es ejemplo de actirz, de compromiso, de coherencia y de experimentación.
Sus papeles marcaron, a mi entender, la época mas moderna de nuestro cine.
Ese cine que aún hoy no hemos recuperado y que a lo mejor nunca más tendremos.

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Poetry Slam: perfomance en movimiento para mañana a la tarde en la Casona Municipal

martes 22 de julio de 2008

Una innovadora propuesta para mañana.
Aquellos espíritus avezados y aventureros mañana se pueden llegar con su texto.
Atención amigos aquí la invitación y la consigna.
Y aguante la perfomance diría Goeta un personaje emblemático de Juan
Manuel Dominguez que ilustra esta invitación y que mañana , tal vez,
se llegue a la Casona Municipal.


El miércoles a las 19.30 se realizará en la Casona Municipal (General
Paz y La Rioja) un encuentro de poesía joven y espontánea denominado
Poetry Slam, que propone la creación y la interacción entre los
participantes. El evento es organizado por el Instituto Goethe de
Córdoba y la Casona Municipal, y pondrá el énfasis en el carácter
performático de la escritura.
En esta ocasión, la palabra que se propone como disparador para el
trabajo individual es Zeitgeist, "espíritu de los tiempos", un término
que proviene de la filosofía alemana del siglo 18 y que remite a un
clima cultural dominante, más allá de matices generacionales y
socio-económicos.

Para participar en este original evento, que se realizará por primera
vez en la ciudad de Córdoba, cada uno de los interesados deberá
escribir un texto bajo la consigna "espíritu de los tiempos", imaginar
una manera de presentarlo (leerlo, actuarlo, dramatizarlo, etcétera) y
enviar la propuesta al siguiente correo electrónico:
colaboradores@cordoba.goethe.org. O bien dirigirse directamente a la
Casona Municipal (General Paz y La Rioja), el miércoles a las 19.30.
Una vez que comience el evento, cada participante tendrá cinco minutos
para presentar su creación

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