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Los orígenes de los tatuajes y su historia

Los tatuajes son cualquier tipo de alteración del color base de la piel. Ya sea a través de la creación de un determinado dibujo, imagen o texto en algún idioma en particular. Para conseguirlo, se suelen usar agujas o herramientas similares que permiten inyectar la tinta u otro pigmento en la capa más externa de la piel de una persona; dígase la epidermis.

La palabra como tal posiblemente tenga su etimología en el idioma samoano, propio de los pueblos que desarrollaron esta lengua austronesia. Es así, que el término “tátau” se puede entender como el hecho de marcar o impactar en dos tiempos con un golpe; una referencia directa al método tradicional en que se aplicaban los diseños usando distintos modelos de plantillas. Luego, sería incorporado al idioma español gracias al francés, y el vocablo “tatouage”.

Cuando la exploración por altamar estaba en su auge, los marineros que surcaban las aguas del océano Pacífico se toparon con los samoanos, e inmediatamente quedaron fascinados por los coloridos dibujos que llevaban en su piel, es así, que de manera equívoca terminaron por distorsionar la palabra “tátau” hasta que derivó en “tatoo”. Por otro lado, en Japón, el término fue empleado para hacer referencia a los diseños no originales de su país, mientras que a los tradicionales se les llama “irezumi”.

Los registros más antiguos sobre tatuajes se remontan a las momias encontradas en Perú, para ser más específicos, a las pertenecientes a la Cultura Chinchorro, la cual se desarrolló en la costa de ese país. En ellas, se han conservado tatuajes que superan los dos mil años de antigüedad. Básicamente, se trata de una suerte de bigote adyacente al labio superior de un hombre que estaba en la etapa adulta. Incluso, cerca de esa región se ha descubierto evidencia de tipo arqueológico que confirma la presencia de herramientas para realizar tatuajes, que se estima tienen una historia que sobrepasa los 60.000 años.

Durante inicios del siglo XX, se halló una momia del periodo neolítico en las profundidades de un glaciar en la cordillera central de las montañas de Europa, conocidas como los Alpes de Ötztal. Este cadáver contenía un total de cincuenta y siete tatuajes grabados en su espalda. La momia fue nombrada “Ötzi”, aunque también se le suele llamar el “Hombre de Hielo”, y se considera el cadáver preservado con piel más antiguo que ha sido descubierto.

Cada cultura, donde se emplearon los tatuajes activamente, tuvo razones y motivos distintos. Por ejemplo, en el Antiguo Egipto resalta su simbología que tenía profunda relación con los rituales mágicos y religiosos. Mientras que en las civilizaciones clásicas de Grecia y Roma, era utilizado para diferenciar a los criminales de la gente común, como una marca que siempre llevaban consigo. También se ha llegado a pensar que los que posee el “Hombre de Hielo” tuvieron un trasfondo terapéutico, comparable con la práctica conocida como acupuntura. En otras zonas, fueron usados por las comunidades y tribus para distinguir los rangos sociales, o como forma de representar el paso a la adultez.