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Hippies
Por comuna se entiende una subdivisión administrativa menor que corresponde a una zona urbana o rural, o mixta. Es equivalente al municipio o concejo u otras instancias de administración local.
Las Comunas
Hippies
Raíces del
renacimiento comunal de 1962-1966
Por Timothy Miller
Original en: http://www.thefarm.org/lifestyle/root1.html
Uno de los grandes resurgimientos del comunitarianismo en América
[Estados Unidos] llegó con la era de los hippies en los años 60 y
los primeros años 70. Las comunas rurales hippies llamaron la
atención de los medios de comunicación, llenas de oportunidades para
conseguir buenas fotos, anécdotas salvajes, y la gente con pintas
más raras que la mayoría de los americanos habían visto en su vida.
La cobertura de la prensa fue masiva de 1969 hasta 1972, y surgió
pronto una cadena de libros populares, la mayoría de ellos eran
libros de viajes sobre las visitas de los autores a las comunas.
Eventualmente emergió también todo un campo de erudición.
Un tema común a toda esa cobertura y erudición, sin embargo, era
extrañamente erróneo. Caso tras caso, los observadores del nuevo
comunalismo que intentaban explicar los orígenes de las comunas
concluían que eran productos de la decadencia de la vida urbana
hippie en Haight-Ashbury, East Village, y otros enclaves. Los centros
urbanos hippies, según estas tesis, pudieron haber sido brevemente
felices centros de paz y amor y de conciencia expandida, pero ellos
pronto se convirtieron en pozos negros de drogas duras, crimen
callejero, y de represión oficial de las formas de vida disidentes.
Los hippies en este punto huyeron a los cómodos recintos del campo,
en donde construyeron comunas como nuevos lugares para trabajar por la
visión hippie.
Ejemplos de esta explicación de los orígenes del comunalismo hippie
abundan en obras populares y eruditas. Maren Lockwood Carden, por
ejemplo, al escribir en 1976, dice que las primeras comunas hippies
" fueron creadas dentro de las áreas urbanas en las que ya
vivían, " y que esto comenzó en 1966 "y especialmente
durante 1967 y 1968, tales comunidades hippies abandonaron la
ciudad." Helen Constas y Kenneth Westhues pretendieron rastrear
la historia de la contracultura " desde sus principios
carismáticos de los viejos bohemios urbanos a su localización actual
en comunas rurales, " concluyendo que las " comunas
significan la rutinización del hippismo."
Realmente, sin embargo, las nuevas comunas comenzaron a aparecer antes
de que hubiera una cultura total claramente reconocible como hippie, y
mucho menos una en decadencia; representaban una nueva cosecha de la
venerable tradición americana que era mucho más grande que la
cultura alternativa, una parte de la cual ha implicado la vida
comunal. Catalizadas por los movimientos de la cultura americana de
los últimos años 50 y los primeros años 60, las comunas hippies no
eran, al principio, productos del hippismo, sino los crisoles que
desempeñaron un papel importante en formar y definir la cultura
hippie. Es decir los hippies urbanos no crearon las primeras comunas
hippies; estaría más cerca de la verdad decir que las primeras
comunas ayudaron a crear a los hippies. Mientras que ciertas comunas
fueron fundadas de hecho por hippies que huían de las ciudades,
éstos eran johnnies - recién llegados a la escena comunal hippie.
¿Cuándo aparecieron los primeros hippies?
Un argumento que la nueva ola de las comunas rurales esgrime sobre el
crecimiento de los hippies urbanos depende de la presuposición de que
los hippies no estuvieron presentes, como movimiento reconocible, en
las ciudades americanas hasta la segunda mitad de los años 60. Por
supuesto nadie puede señalar el momento exacto en el que el primer
hippie apareció en la esquina de las calles Haight y Ashbury. Los
hippies evolucionaron de los beats
de los años 50 y de los bohemios de las décadas anteriores, pero
sería difícil verles unidos como movimiento social diferenciado
antes de 1966. Los Diggers de San Francisco, altruistas que ayudaban a
los hippies en penuria a sobrevivir y cuyos domicilios eran a veces
más o menos comunales, comenzaron a tomar una clara forma en ese
año. Aunque el LSD,
cuyo uso se convirtió en un pilar de la experiencia hippie, había
sido descubierto por algunos pioneros culturales (entre ellos Timothy
Leary y Ken Kesey) algunos años antes, no se convirtió en un
símbolo y vehículo del rechazo a la cultura dominante hasta mediados
de la década, cuando Kesey efectuó un año de Pruebas Acidas (Acid
Tests) de noviembre de 1965 a octubre de 1966.
El término " hippie ", que parece haber sido acuñado a
finales de 1965, era absolutamente oscuro incluso en 1967; no aparece
en tales libros pioneros de la nueva cultura disidente hasta que el de
J. L. Simmons y Barry Winograd It's Happening y el de John Gruen The
New Bohemia (ambos publicados en 1966). Para mediados de 1967, sin
embargo, todo el mundo sabía quiénes eran los hippies. La guía del
lector (Reader's Guide) de 1966-67 no tiene ningún significado para
el término " hippie "; el volumen de 1967-68 tiene más de
una columna dedicada a ellos. En suma, parecería justo concluir que
el fenómeno cultural de los hippies comenzó a adquirir
características claras y distintivas en 1966 y que enormemente
familiar al público en general para el año siguiente.
Pero comunas que eran hippies ya existían para entonces. Drop City,
un verdadero prototipo del comunalismo hippie, fue creada en mayo de
1965; otra comunidad con una orientación notablemente hippie, Tolstoy
Farm, dos años después. Ken Kesey y sus Merry Pranksters
emprendieron su famoso viaje en autobús en 1965 y se establecieron
después en una libre existencia comunal en California y Oregon más
tarde. La comunidad Fort Hill de Mel Lyman adoptó la vida comunal en
1966 en Boston, y se había estado moviendo hacia ese modelo desde que
Lyman había comenzado a atraer seguidores en el área de Boston cerca
de 1963. Estas comunas habían estado desarrollando nuevos modelos
subculturales y ayudaban a formar las características del emergente
movimiento hippie.
Por otra parte, otras comunas que no eran la " hippies ",
pero que en algunos casos influyeron a los hippies, fueron también
establecidas en esa época. El comunalismo religioso, un tema clave en
la historia americana, fue una parte del contexto, con grupos
dedicados a diversas creencias como el catolicismo, varias religiones
del este, y la tradición Anabaptista que prosperaban en los primeros
años 60. Había también comunidades seculares dedicadas a la
política radical, al anarquismo, a la libertad sexual, al reparto del
trabajo, a la creación de artes y oficios, al desarrollo de la
tierra, a la pertenencia étnica, y a un deslumbrante arsenal de
visiones de profetas y de seres extravagantes. Mientras que el
comunitarianismo americano ha tenido históricamente períodos más
fuertes y más débiles, ha sido un tema habitual en la vida americana
durante más de tres siglos, y había mucho de eso allí cuando una
nueva generación de disidentes decidió darle un giro.
Esto no significa que cada nueva comuna estudia deliberadamente la
tradición comunal e intenta construirla. Como recientes estudios han
precisado, la mayoría de los grupos comunales tienen una razón de
ser independiente y adoptan la vida comunal como vehículo para el
logro de metas específicas. Sin embargo, las comunas han tenido una
presencia más sustancial y constante en los Estados Unidos de la que
muchos se han dado cuenta. Esta presencia a menudo ha sido pasada por
alto por los historiadores americanos, que la ven típicamente como
una gran oleada de construcción de colonias durante la primera mitad
del siglo XIX, con grupos tales como los Shakers, la comunidad de
Oneida, los Fourieristas, los Owenitas, y muchos otros, pero que luego
llegó un cuasi-vacío hasta los hippies. De hecho, varios
historiadores que trabajaban justo antes del renacimiento comunal de
los años 60 pronunciaron que el comunitarianismo estaba esencialmente
muerto desde la fecha alrededor de la época de la guerra civil.
Los hippies generalmente desdeñaban el estudio de la historia, así
que no eran conscientes de que lo que estaban haciendo había dejado
de existir mucho antes y que de hecho había llegado a ser imposible.
Sin embargo, sus comunas tenían una deuda con la tradición americana
del radicalismo social y en algunos casos tenían distintos vínculos
con las comunas de épocas anteriores. Uno podría argumentar que la
era comunal hippie, como las olas anteriores del comunitarianismo
antes de ella, representaba uno de los frecuentes brotes comunales que
comenzaron con los Puritanos, sobre la creencia de que los seres
humanos mortales podrían crear realmente las comunidades perfectas en
las que se llegaría virtualmente al cielo en la tierra, y eran así
solamente una nueva manifestación de un motif cultural de muchos
años. Menos grandioso, representaba por lo menos la clase de
descontento con las instituciones de la cultura corriente que se ha
manifestado con frecuencia no solamente en la fundación de comunas
sino en otras clases de radicalismo y de bohemianismo. En resumen, las
comunas estaban más relacionadas con la tradición de la disensión
cultural que con la ruptura de los centros urbanos hippies.
Además, algunas comunas hippies tenían distintas ascendencias en el
comunalismo americano anterior en el que sus fundadores y miembros
clave habían estado implicados, directamente o indirectamente, antes
de convertirse en hippies. Tolstoy Farm, por ejemplo, fue construida
deliberadamente sobre la afinidad de su fundador a las ideas de
comunidad de Tolstoy y de Gandhi; los primeros residentes de Drop City
tenían lazos familiares con las tradiciones comunales o colectivas y
construyeron deliberadamente una colonia artística, convirtiéndose
así en parte de otro forma de la historia comunal. Hay más de eso
algunas páginas adelante.
La primera parte de la tradición comunal, hasta 1860 o así , se ha
registrado bien y no será recapitulada aquí. Robert Fogarty ha
proporcionado recientemente una descripción excelente del período de
1860 a 1914, demostrando que el comunitarianismo estaba absolutamente
activo durante ese período de supuesta declinación comunal, de modo
que el período también será evitado aquí. Esta mini-crónica
comienza justo donde Fogarty lo deja, describiendo algunas de las
muchas comunidades que estuvieron activas después de 1914 y
demostrando que la tradición comunal todavía estaba viva, y bien
viva, cuando los hippies se unieron a ella.
Comunidades religiosas
El cristianismo, el judaísmo, y otras religiones proporcionaron
experiencias importantes de comunalismo en los años precedentes a la
era hippie. El grupo más grande de comunitarios independientes en
América del norte, los Hutteritas, creció enormemente después de su
llegada a los Estados Unidos en 1874, desde algunos cientos de
miembros hasta quizás unos 40.000 reunidos en 400 colonias hoy. A
pesar de su aislamiento, los Hutteritas han influenciado en muchos
otros grupos comunales - el más notable fue el Bruderhof, un
movimiento comunal fundado en 1920 en Alemania imitando
explícitamente el modelo clásico Hutterita, pero también el de
otros grupos como Koinonia Farm, la comunidad interracial fundada en
Georgia [estado del sur de EEUU] en 1942. El movimiento Bruderhof, se
instaló en los E.E.U.U. en los años 50, desde entonces ha continuado
desarrollando su propia versión del Hutterismo, completada con la
teología Anabaptista, la dirección patriarcal, y una economía
totalmente comunal. Koinonia fue fundada por el predicador
Sud-Baptista Clarence Jordan como lugar en donde los negros y los
blancos podían vivir juntos armoniosamente, y Jordan pronto llegó a
estar interesado en explorar las creencias y formas de vida de otros
grupos comunales. Pronto formó conexiones con los Hutteritas (y más
adelante con el movimiento Bruderhof); pronto siguieron numerosas
visitas entre los Hutteritas y los Koinonians, y de hecho los
huéspedes Hutteritas en Koinonia proporcionaron una ayuda crucial a
la colonia de Georgia cuando fue seriamente puesta en peligro por las
amenazas económicas y físicas inspiradas por el KKK. Koinonia, a su
vez, ayudó a vincular las más viejas tradiciones comunales con los
hippies; muchos posibles hippies se reunieron en la granja de Georgia,
que recibió una cobertura comprensiva en muchas de las publicaciones
de las comunas hippies. Por otra parte, los Protestantes también han
fundado comunas. Uno de tales grupos que funcionaban a mediados de
siglo era Reba Place Fellowship de Evanston, Illinois, fundada en 1957
por los Mennonitas como comunidad cristiana evangélica social
radical.
El comunitarianismo católico se ha centrado históricamente en las
órdenes religiosas, y según la cultura principal cambiaba a mediados
de siglo los vientos del cambio soplaron en muchas de ellas. Los
cambios se aceleraron bajo influencia del reformista Concilio Vaticano
Segundo, que fue convocado en 1962. Entre las muchas nuevas
direcciones que estaban siendo probadas estaba una apertura a oriente;
la comunidad benedictina de Portsmouth, Rhode Island, por ejemplo, se
hizo muy conocida por los experimentos de su prior en lo que llamó
Zen Catholicism. Había también un importante comunitarianismo
católico fuera de las órdenes, el más conocido de tales fenómenos
fue el Movimiento Obrero Católico, que desde los años 30 funcionó
como una extensa red de casas y de granjas comunales para realizar su
misión de servir y habilitar a los pobres.
Los judíos así como cristianos estuvieron activos en crear nuevas
comunidades. La ola más grande del comunitarianismo judío llegó a
fines del siglo diecinueve según los inmigrantes empobrecidos de
Europa del este se instalaban en colonias rurales, pero los
experimentos continuaron después de eso. Más cerca de la era hippie
estaba el movimiento de Havurah, que comenzó a tomar forma en los
años 50, generó un gran número de grupos comunales mientras que los
judíos jóvenes buscaban una hermadad más cálida que las que había
en las que percibían como estériles sinagogas. Por otra parte, la
llegada de las comunidades Hasidic desde Europa a América en el siglo
XX proporcionó intrigantes modelos de la comunidad judía, aunque los
establecimientos urbanos de los Hasidic no eran económicamente
comunales.
Las religiones orientales también estaban bien representadas entre
las comunas pre-hippies. Las religiones hindúes abrieron monasterios
en América desde 1895. Las comunidades budistas comenzaron a aparecer
en los años 30. La Sociedad Internacional para la Consciencia de
Krishna inauguró su fase americana con la llegada de A. C.
Bhaktivedanta Swami de la India en 1965, y llegó a ser rápidamente
bastante comunal, esbozando muchas de las características iniciales
de los hippies. Otras religiones orientales también desarrollaron
presencias comunales por el mismo tiempo.
Algunas comunas religiosas crecieron independientemente de las
tradiciones principales del mundo. Father Divine's Peace Mission
Movement (Movimiento de la Misión de Paz del Padre Divino), por
ejemplo, que se centraba en un líder que decía ser dios encarnado,
creció rápidamente durante la depresión y todavía estaba vivo,
aunque disminuido, en el momento en que los hippies llegaron a escena.
Algunos años más adelante, en 1945, Lloyd Meeker y un grupo de sus
seguidores fundó Sunrise Ranch cerca de Loveland, Colorado, la
primera de lo que se ha convertido en una red de una docena de
comunidades en los E.E.U.U., Canadá, y otras partes. Acentuando los
poderes curativos del cuerpo y de la mente y otras disciplinas que hoy
serían llamadas prácticas New Age, estas comunidades de emisarios
recibieron una oleada de investigadores a finales de los años 60 en
que los millares jóvenes hippies buscaban comunidades en las que
instalarse.
Comunidades seculares
Mientras que las comunas americanas han sido generalmente de
orientación religiosa, la nación no ha tenido escasez de comunidades
seculares. La sociedad ha tenido siempre gente que se ha reunido en
comunidades intencionales como avanzada de sus causas políticas,
promoviendo la reforma social, arte creativo, cultivo de las nuevas
tierras, y persiguiendo cualquier meta común.
Muchos socialistas frustrados en su incapacidad de ganar un impulso
importante en la arena política nacional han visto a las comunas como
la única manera concebible de el poner socialismo en práctica en
América. En el siglo XX una de las comunas socialistas más
prominentes fue Llano del Río, fundada en California en 1914 por Job
Harriman. Llano se transladó a Luisiana en 1918; allí, como
Newllano, la colonia sobrevivió por dos décadas antes de sucumbir a
su perpetua crisis financiera. De igual modo los anarquistas, en su
resistencia a los gobiernos estructurados, se han dedicado a menudo a
las comunidades cooperativas como modelos para la interacción humana.
La colonia Ferrer en Stelton, Nueva Jersey, por ejemplo, funcionó
como escuela alternativa sobre una esperanza de vida que cubrió el
período de entre las guerras mundiales.
Aun otros han recurrido al comunitarianismo, en una forma u otra, para
probar una teoría social. Un caso prominente es el de los discípulos
del abogado económico Henry George, que desesperando de la victoria
política, decidieron probar sus teorías sobre asentamientos
colectivos que reasignarían el recibo de la contribución para el
asentamiento según la teoría Georgista, en efecto evaluando la
tierra y no los edificios. El más afortunado de los enclaves,
Fairhope, en Alabama, todavía funciona hoy.
Bastantes de los asentamientos comunales de mediados de siglo estaban
dedicados a un lider carismático o a un cierto punto de vista
determinado. Alfred Lawson, pitcher de béisbol e inventor del
airliner, fundó una universidad " comunal " en Des Moines
en 1943 donde sus discipulos se empapaban de sus extensas teorías y
cultivaban jardines comunales. En los años 30 y 40 al grupo de
novelistas llamado Humanidad Unida, una de cuyas alas era comunal,
atrajo a millares de californianos con su aseveración de que pronto
establecerían un paraíso terrenal para sus miembros. La lista sigue
y sigue.
Colonias de artistas, virtualmente, por definición, centros del
bohemianismo, constituían un puente entre el comunitarianismo
anterior y los hippies. Las primeras colonias eran simplemente
ciudades - incluyendo Provincetown, Massachusetts, Old Lyme,
Connecticut, y Taos, Nuevo Méjico - en donde los artistas se
reunían. Para principios del siglo, sin embargo, comenzaron a
aparecer nuevas colonias con características comunales. Roycrofters,
fundada por Elbert Hubbard en East Aurora, Nueva York, en 1893,
produjo finos libros (muchos de ellos obras de Hubbard), muebles, y
otras de artesanía para una clientela a nivel nacional. Hubbard gusta
de hablar de fondo común así como de recursos de vida compartidos,
aunque algunos críticos han encontrado el comunitarianismo de
Roycroft poco menos que perfecto, y a Hubbard como algo más igual que
sus compañeros. Sin embargo, esta colonia, basada deliberadamente en
la comunidad de artistas fundada por William Morris entonces
funcionando en Inglaterra, señaló el camino a un nuevo capítulo en
la historia comunal americana. Byrdcliffe, fundada por la esplendidez
el millonario inglés Ralph Radcliffe. Whitehead en 1903, nunca fue
muy productiva artísticamente, pero atrajo un enorme rango de
artistas y de bohemios cuya presencia convirtió la oscura aldea de
Nueva York de Woodstock en un importante centro de las artes. 1903
también vio la fundación del Rose Valley fuera de Filadelfia, en
donde una banda variada de artistas, arquitectos, y escritores
trabajó junta durante varios años. Otras comunidades similares
siguieron, y una década o dos más tarde comenzaron a aparecer
variaciones sobre ella, especialmente con la apertura de la
universidad del semicommunal Black Mountain College, un centro
extraordinario de las artes literarias y visuales, en Carolina del
norte en 1933. Aquí tenemos comunidades con algunas de las conexiones
más fuertes a las comunas de los años 60, la última también estaba
poblada con una gran variedad de posibles artistas y escritores. Las
colonias del arte precedieron a los hippies en ser centros de
expresión libre; también tendieron para aceptar una sexualidad
relativamente liberada (el sexo fuera del matrimonio no era
infrecuente; ni lo era la homosexualidad). Los hippies que habían
asistido a escuelas de arte habían tenido a menudo como profesores a
veteranos de las colonias artísticas; los fundadores de Drop City, la
comuna hippie prototipo que tenía una fuerte vena artística, estaban
guiados, en parte significativa, por su admiración a los bohemios de
la tradición de arte colonial.
En suma, las comunidades intencionales estaban tan vivas, y bien
vivas, cuando los hippies comenzaron a crear comunas. La noción de
que la tradición comunal esencialmente murió hacia poco antes de la
guerra civil es claramente errónea; puede haber habido más
norte-americanos viviendo comunalmente en 1940 que en 1840.
Continuidades y discontinuidades
La razón de ser de todo esto es que los hippies, aunque algunos de
ellos pensaban que habían inventado la vida comunal, de hecho
escribían simplemente un nuevo capítulo en un venerable tomo. Por
otra parte, había algo nuevo en las comunas de los hippies. Aunque es
peligroso generalizar demasiado extensamente sobre los estilos
comunales hippies (las comunas eran un montón diverso, con una amplia
variedad de propósitos y de actitudes), unas pocas características
tienden a definir el género. Por ejemplo, muchas comunas, al
contrario a la mayoría de sus precursores, suscribieron el concepto
afiliación abierta. La apertura era básica al ethos hippie; los
hippies tendían a tener un optimismo ingenuo sobre la naturaleza
humana, una creencia que si a uno se le podía simplemente rescatar de
la pesadilla de la cultura americana y colocarle en un entorno de
apoyo, éste respondería de esa forma y contribuiría a la armonía y
a la realización del grupo. Cualquier persona que quisiera rechazar
la cultura corriente - to drop out, en el argot - era
bienvenida.
Una segunda innovación hippie, en las comunas así como en todas
partes de la cultura hippie, fue el uso de drogas. Quizás los hippies
no fueron los primeros druggies comunales; los Shakers, después de
todo, habían sido importantes productores de opio. Pero en los
tiempos hippies la mayoría de las sustancias modificadoras del ánimo
excepto el alcohol eran ilegales, y la ilegalidad puso un nuevo
aliciente al uso de esas sustancias. Los hippies estaban profundamente
convencidos de que ciertas drogas eran valiosas de muchas maneras: te
hacían sentir bien, te proporcionaban gloriosas visiones místicas,
aumentaban tu capacidad de vivir en armonía con otras personas y con
la naturaleza. El hecho de que la marihuana
se pudiera producir a menudo en cierta esquina oscura de una granja
rural era una ventaja agradable. Así las comunas hippies eran centros
naturales de la producción, del uso, y de la defensa de la droga, y
consecuentemente fueron atacadas con frecuencia por la policía.
Una tercera innovación era una ostentación provocativa que tocaba
las narices del resto de la sociedad. La cultura oficial estaba
muerta; los hippies representaban una nueva civilización que rompía
con todo, o eso pensaban. En sus ropas, arquitectura, diseños
gráficos, música, y muchos otros aspectos externos de la vida los
auto-denominados freaks se consideraban como completamente diferentes
a lo que antes habían sido, y anunciaban esa diferencia tan fuerte
como les fuera como posible.
Algo nueva, pero menos total así pues, era la creencia hippie en la
supresión de todas las restricciones en el comportamiento sexual. La
teoría estándar hippie era una libertad sexual total: orgías
múltiples, relaciones multilaterales o ninguna consolidación en
absoluto, homosexualidad - no había límites. Por supuesto algunas
comunas previas habían experimentado con patrones sexuales inusuales;
la comunidad de Oneida, por ejemplo, tenía un matrimonio de grupo que
implicaba a centenares de miembros que duró más de 30 años, de 1850
a 1880. La contribución hippie fue tomar una idea promulgada
anteriormente por algunos communards radicales aislados y hacer de una
variante de ésta el estándar para una gran cantidad de comunas de
todo el país.
De otras formas los hippies fueron como muchos de sus precursores
comunales. Muchas de las comunas hippies tenían un anhelo de vuelta a
la tierra, un romanticismo rural de cosechar la buena tierra que
había sido una parte importante de muchas empresas comunales
americanas anteriores. La mayoría de los hippies que no habían
crecido en granjas encontraron la agricultura menos recompensadora y
menos productiva que la que ellos habían esperado, igual que muchos
de sus precursores. También reflejaban la experiencia de sus
antecesores en la tendencia a atraer a miembros que eran impropios
para la vida comunal. El ideal comunal es uno de altruistas fuertes,
bien motivados que reúnen su dinero y energías para el uso común.
La realidad es que una comuna fiable es aparentemente un sistema del
bienestar de la cuna a la tumba, y por consiguiente es atractivo a las
personas que no tienen la motivación y la capacidad de contribuir.
Los Shakers tenían sus " Shakers del invierno " que
mostraban la vida comunal durante los meses fríos, sólo para dejarlo
en la primavera en que la carga de trabajo creciente y la vida
llegaban a ser más fáciles en todas partes. Los hippies también
tuvieron problemas con los gorrones y los inadaptados.
Hacia los 60
Ninguna cadena de sucesos conectaba el comunitarianismo americano
anterior con los hippies. Sin embargo, la forma comunal se
desarrolló, no necesariamente de forma consciente, durante varias
décadas hacia el modelo hippie. Cualquier punto de arranque está
limitado por ser arbitrario, pero mirar atrás un cuarto de siglo
antes de que los días hippies -- una generación sociológica -- es
útil. Uno puede discernir los gérmenes de los temas hippies en uno
de los movimientos comunitarios importados más importantes del siglo,
el trabajador católico (Catholic Worker). Dorothy Day, su fundadora,
fue una aldeana de la bohemia Greenwich Village de comienzos de siglo
quién fue convertida al Catolicismo sin perder su radicalismo. La
vida comunal era una parte importante del movimiento en su inicio en
los años 30. En las ciudades los trabajadores establecieron las casas
de la hospitalidad, lugares en donde el más pobre de los pobres
podría conseguir café, pan, y un lugar para el sueño. Varias
granjas comunales fueron desarrolladas eventualmente, proporcionando
refugios de los problemas de la ciudad y alimento para las casas
urbanas. Mientras que los trabajadores católicos eran (y son) apenas
hippies, su movimiento proporcionó nuevas direcciones para el
comunalismo. Se dedicaban a servir al indigente, algo que no era un
precepto central a la mayoría de las comunidades más famosas del
siglo XIX. Vivieron vidas de servicio completo y tenían sus puertas
abiertas a todos, compartiendo su espacio físico así como su
alimento y ropas con aquellos a los que servían. Aunque no inventaron
la pobreza voluntaria, la vivieron más verdaderamente que la mayoría
de los comunitarios de antes o desde entonces. El centro de su
movimiento era religioso, la mayoría de los trabajadores católicos
que eran tan devotos a su forma religiosa como los hippies lo
estarían a sus propias fuentes diversas de espiritualidad mística. Y
los trabajadores católicos estaban llenos de radicalismo político:
alimentaban a los pobres, pero también trabajaban para cambiar la
política y el sistema social de la nación rica que dejaba a muchos
hambrientos. No debe sorprender que algunos pioneros tempranos del
comunalismo de los años 60 fueran veteranos obreros católicos; su
presencia fue especialmente fuerte en los primeros días de la granja
de Tolstoy, fundada en 1963.
La fundación del Community Service, Inc. (CSI), por Arthur Morgan en
1940 también ayudó a dar nuevas direcciones al comunitarianismo.
Morgan, otrora presidente del Tennessee Valley Authority y más tarde
presidente del Antioch College de Ohio, usó al CSI para mantener
ardiendo la llama comunal en un momento en que el Red-baiting y el
McCarthyismo?? hacían la vida difícil para las empresas colectivas.
En 1954 CSI estableció el fondo de Homer Morris, una fuente de
financiamiento para las empresas comunales. Cuando llegaron los
hippies más tarde, el fondo de Morris, aunque sus recursos nunca
fueron grandes, ayudó a sus comunas -- por lo menos algunas de las
más estables -- justo como había hecho con las de la generación
anterior.
Algunas de las comunidades miembros del CSI tenían características
que se anticiparon al modelo hippie e hicieron, en efecto, conexiones
entre los comunitarios anteriores y los hippies. Un buen ejemplo es la
comunidad cooperativa de Glen Gardner, también conocida como St.
Francis Acres, fundada en 1947 en Nueva Jersey. Sus miembros
anarquistas/pacifistas hicieron funcionar una casa editorial radical
(muchas publicaciones " underground " hippies fueron
producidas por las comunas); también cultivaron y llevaron una
pre-escuela. Los miembros de Glen Gardner se declaraban opuestos a la
propiedad de la tierra, y anunciaron que la tierra de la comunidad
pertenecía a Dios. El concepto no era original; Peter Armstrong
había traspasado los 600 acres de su comunidad de Celestia a Dios en
los 1860s. Pero iba a resurgir otra vez en las comunas hippies, cuando
Lou Gottlieb, después de prolongadas batallas con las autoridades
locales sobre la ocupación y el saneamiento, firmó la cesión de los
30 acres de su comuna Morning Star en California a Dios.
La conexión más tangible entre Glen Gardner y los radicales de los
años 60 fue su líder, David Dellinger, que más adelante se haría
bastante famoso por su activismo pacifista y polémicas literarias,
especialmente contra la guerra de Vietnam. Dellinger eventualmente fue
uno de los Siete de Chicago que fueron juzgados por conspiración por
organizar las manifestaciones de 1968 contra las convenciones
nacionales Demócratas en Chicago. Él era solamente uno de los muchos
radicales de los años 60 que habían estado implicados en la vida
comunal anterior; otro era Stoughton Lynd, que fue miembro de la
comunidad cooperativa de Macedonia en Georgia por varios años en los
años 50.
Algunas comunidades establecidas en la víspera de la era hippie
compartieron seguidores con los hippies. Un buen ejemplo es la
Academia del Himalaya, fundada en 1962 en la ciudad de Virginia,
Nevada. La ciudad de Virginia era un puesto avanzado de la primera
contracultura; Subramuniya, un maestro oriental de origen occidental,
compró un viejo edificio de destilería y estableció una comunidad
espiritual que combinaría lo mejor de la espiritualidad hindú y
cristiana. Para los primeros 70 el movimiento había crecido tanto que
comenzó a formar centros satélites. Mientras tanto, se crearon otras
comunidades de varios religiosos orientales, a menudo en comunidades
pequeñas tan alejadas de la sociedad que apenas se las conocía.
¿Cuántos estudiantes de la historia comunal, por ejemplo, conocen la
Comunidad Ahimsa de Parsons, Kansas (fundada en 1965), o del
Yashodhara Ashram de la Bahía de Kootenay, Columbia Británica
(1959)?
Aún otro movimiento que se erige tanto en el comunitarianismo
anterior como en el de los años 60 fue la Escuela de la Vida. En 1934
el crítico social Ralph Borsodi fundó la escuela como organización
que ayudaría a la gente a aprender las habilidades necesarias para
volver al campo; dos años más tarde establecieron una
comunidad-escuela en Suffern, Nueva York, con, finalmente, 16 familias
residentes. Se cerró durante la 2ª Guerra Mundial, pero la Escuela
de la Vida fue tomada por Mildred Loomis que, con su marido John, la
reestableció en Ohio, en dónde se amplió. Antes de 1966 la escuela
llevaba a cabo sus clases y seminarios en su nuevo centro de
Heathcote, Maryland, y allí fue establecida una comunidad
residencial. Al contrario que algunos viejos comunitarios, Loomis era
simpatizante de los hippies, a quienes ella veía como la mejor
esperanza para el movimiento comunitario en curso y para el
renacimiento de la autosuficiencia rural, su meta en la vida. En los
últimos años 60 Heathcote parece haberse convertido en algo parecido
a otras comunas hippies; Elia Katz, en un relato generalmente
peyorativo de una visita allí alrededor de 1971, señaló que la
comunidad física consistía en un " grupo apiñado de chozas y
remolques " así como de tiendas de campaña, y que bastantes de
los miembros utilizaban marihuana (aunque no los principales
psiquedélicos), llevaban vidas sexuales bastante libertinas, y
estaban concienciados en comer sano, en la agricultura de
subsistencia, y en rechazar los valores de la América común. Amanece
la era Hippie.
¿ Pero cuándo y dónde emergió la primera comuna que se pudiera
llamar correctamente " hippie "? La forma parece haberse
desarrollado en localizaciones dispersas entre 1962 y 1966 según una
serie de comunas, cada una más hippie que la anterior, comenzaron a
crecer independientemente. La primera, o una de las primeras, fue
Gorda Mountain, fundada según se dice en 1962 cerca de Big Sur,
California. Su naturaleza y papel es difícil de evaluar, sin embargo,
porque la información sobre ella es muy escasa. Las bibliotecas de la
zona no tienen ninguna información sobre ella, y la historia de Big
Sur, mientras que recuerda a la comunidad, tiende a conocer pocos
detalles. Richard Fairfield, que dedicó dos párrafos a la Gorda
Mountain en sus Communes USA., la llamó " la primera comuna de
puertas abiertas, " diciéndo que comenzó cuando Amelia Newell,
que trabajaba en una galería de arte en la carretera de la costa, se
decidió a hacer su finca cultivada rural abierta a cualquier persona
que quisiera asentarse allí. Tuvo al parecer pocos pobladores al
principio, pero después de llegarse al boom del movimiento comunal
hippie parece que hubo más. Fairfield señala que 200 estaban allí
en el verano de 1967, y que los choques entre los hippies y las
autoridades eran intensos, llevando a una parada forzosa de la
comunidad en 1968. La principal contribución de Gorda al comunalismo
hippie fue su política de puertas abiertas; puede haber tenido otras
características hippies - sexo libre, uso de drogas - en sus años,
pero falta documentación.
Otra comuna proto-hippie fue Kerista, establecida por John Presmont,
quien tomó el nombre de Brother (Hermano) Jud, en los primeros años
60. Los Keristanos eran unos existencialistas practicantes
desinhibidos, conocidos especialmente por su práctica del amor libre
abierto a todos, pero también como pioneros en fumar marihuana y en
la proclamación de una búsqueda desvergonzada del hedonismo. Aunque
más adelante encontraron necesario poner algunos límites en su
exuberancia, en sus años estiraron ampliamente los límites de una
sociedad todavía no muy permisiva. Hubo luchas contra las
enfermedades venéreas, y desde 1964 Jud y otros once fueron
arrestados por posesión de marihuana. Pero los Keristanos estuvieron
entre los primeros exponentes del algo está pasando, los primeros de
la gente do it! (Hazlo!). Con sus usos más o menos abiertos de las
drogas y del sexo libre, Kerista aún más que Gorda prefiguró lo que
venía con las comunas hippies.
Mientras tanto, un acercamiento diferente a la comunidad se revelaba
en el lejano oeste. Tolstoy Farm, más parecida a las comunas rurales
hippies del futuro que cualesquiera de sus precursores, fue creada en
1963 en las afueras de Davenport, Washington. Tolstoy de algunas
maneras se asemejaba a una versión menos ordenada de la Glen Gardner,
con una orientación y una aversión políticas radicales a la
propiedad privada de la tierra. Pero también reflejaba lo que se
conocería como los ideales hippies. Sus miembros ensalzaban la paz y
el amor y un comportamiento no-coercitivo. Rechazando todas las
regulaciones, toleraron las drogas, el sexo de cualquier clase, el
nudismo, y casi cualquier pensamiento y comportamiento imaginables.
Huw " Piper " Williams, el fundador, en los primeros años
60 participó en las marchas de la paz, incluyendo alguna organizada
por el comité de Nueva Inglaterra para la acción no-violenta, que
tenía un granja rural, algo comunal, en Connecticut de la cual sus
actividades emanaban. Él decidió volver a casa a Washington y
comenzar una granja similar allí. Se instaló en una tierra poseída
por su madre y sus abuelos, invitó a sus amigos del movimiento
pacifista, incluyendo a algún trabajador católico, para que se le
unieran y " procurar vivir de una manera que no requiriera actos
violentos, ya fueran los militares, las cortes, la cárcel, o la
policía." Adoptaron pronto como la única norma de la comunidad
el principio de que nadie podría ser forzado a irse, de modo que
" tendríamos que resolver nuestras diferencias de la manera
correcta." Sin reglas que restringiéran la actividad sexual o el
uso de drogas y con una admisión de miembros abierta de par en par,
la Granja Tolstoy estuvo más cerca de los hippies que cualquier otra
anterior.
Muchos fueron atraídos a Tolstoy -- Robert Houriet dice que había
cincuenta personas el primer verano -- y la comunidad se centraba
principalmente en vivir en un nivel de cuasi-subsistencia. Con un
flujo de liquidez de menos de $100 por mes, Williams recuerda, "
éramos bastante pobres, intentando producir nuestro propio alimento,
construimos nuestro propio albergue, usámbamos herramientas y equipo
viejo. Nos ocupó y nos desafió." Después de ciertas rotaciones
y adquisiciones durante los primeros dos años, la Granja Tolstoy
terminó consistiendo en dos parcelas separadas de terreno, una de 80
acres en un gran cañón y otra de 120 acres dos millas al sur. Un
granero existente, conocido como Hart House, se convirtió en el
centro comunal. Una muchedumbre diversa tomó residencia allí,
especialmente cuando el interés hippie en las comunas creció en 1966
y 1967. Pero algunos de los recién llegados, cuyos integrantes
incluyeron a fugitivos y pacientes mentales, crearon problemas para
los residentes más antiguos. En la primavera de 1968 la Hart House
ardió como resultado de un fuego prendido por una muchacha
adolescente que Williams describe como " algo así como
desequilibrada." Muchos de los primeros colonos habían
construido ya hogares simples en otra parte de las dos parcelas de
terreno y no estuvieron, según se cuenta, del todo tristes al ver que
la vida caótica de Hart House llegaba a su fin. Después del incendio
la comunidad consistió en casas privadas, aunque continuaron las
características cooperativas. Las estimaciones de población varían,
pero parece que en su cumbre de los últimos 60 la comunidad tenía
quizás unos 80 residentes, incluyendo un buen contingente de niños
de la escuela cooperativa alternativa, y varios proyectos de trabajo
cooperativos. En 1970 un periodista escribió de una comunidad
compuesta por " gente seria, directa que, con brusquedad
calculada, opinaba de sí misma que eran, inadaptados sociales,
incapaces o poco dispuestos a hacer frente al 'mundo de fuera'
".
La vida nunca fue fácil en Tolstoy Farm; muchos relatos de los
periódicos contemporáneos comentaban que la planta física de la
granja se agotaba. " llena de chozas y de casas rodantes, evoca a
un Hooverville de los años 30, " escribió un reportero. Pero
los residentes tenían la opinión de que los que habían aprendido a
vivir sin sistemas de ayuda tecnológica estarían mejor preparados
para cuando, como muchos creían, llegara el tiempo de la crisis
mundial que podía eliminar tales sistemas.
Las cosas eventualmente declinaron. " Las cosas se hicieron
salvajes y diferentes, " dice Williams. Él partió y compartió
más adelante otra comunidad, Earth Cyclers, en las tierras poseídas
por sus padres a 25 millas de Tolstoy; en esta parte consiste de nueve
personas que viven de forma simple y que realizan proyectos de
cultivos orgánicos y de silvicultura. En el último informe cerca de
40 personas vivían en Tolstoy, viviendo independientemente como
familias pero todavía reteniendo un cierto sentido de comunidad. El
viejo edificio de la escuela es ahora una biblioteca comunal; los
residentes tienen comidas comunes cada domingo y llevan una
cooperativa de leche de vaca. A finales de 1990 los residentes
construían una casa de campo comunal y, muchos de ellos estaban
interesados en la religión de la Diosa; celebraban fiestas
neopaganas. En muchos aspectos poco ha cambiado en un cuarto de
siglo.
Mientras que la granja de Tolstoy intentaba llevar a cabo su ruta
comunal otra variación influyente en el tema comunal comenzó a tomar
forma de una variante en California. Ken Kesey, uno de los pilares
principales de la cultura beat y hippie, y un círculo de amigos
bohemios que se conocieron como los Merry Pranksters pronto se
hicieron los promotores más prominentes del consumo toma de LSD. El
viaje de 1964 del autobus de se convirtió en una leyenda en la
historia contracultural después de su descripción en el bestseller
de Tom Wolfe The Electric Kool-Aid Acid Test. Después del viaje los
Pranksters vivieron en un asentamiento comunal libre y bastante
desorganizado al sur de San Francisco y más adelante, después de
1967, en la granja de Kesey en Oregon. Kesey se cansó finalmente de
todo; en 1969 y la cerró. Pero durante varios años Kesey y los
Pranksters constituyeron una de las escenas comunales más animadas de
todas.
Había, en resumen, mucha actividad comunal en marcha en 1965.
Compuesta de comunitarianismo primitivo, de utopismo, y de política
radical de muchas y básicas formas; pero también desafiando los
límites, buscando nuevas opciones, intentando encontrar nuevas y
mejores maneras de vivir que la América corriente de la época.
Mientras tanto, volvamos a América.
La existente tradición comunitariana no fue por sí misma la causa
del renacimiento comunal de los años 60. Otras fuerzas fueron la
resistencia, los precedentes a las agitaciones culturales por llegar.
Una cosa que tendría mucha influencia en los hippies y sus comunas
fue la naturaleza cambiante del movimiento beat, el precursor del
hippismo, donde desde mediados a últimos de los 50 resonaban nuevos
temas.
Un importante precursor de las cosas por llegar fue la aparición de
las nuevas drogas psyquedelicas, especialmente el LSD. Las drogas no
eran nada nuevo para los beats; los bohemios habían estado fumando
marihuana durante la mayor parte del siglo XX, y algunos de ellos, por
lo menos en los últimos años 50, habían probado un buen número de
otras sustancias. Pero la LSD era algo más. Sus visiones eran
fantásticas, urgentes, profundas. La conjunción entre el beat y el
hip hizo enormes pasos en su popularidad. Ken Kesey y los Merry
Pranksters tuvieron mucho que ver con ello, por supuesto; también lo
hizo el Harvard Psychedelic Research Project de 1960-61, que llevó a
Timothy Leary y Richard Alpert a administrar LSD a los estudiantes.
Los hippies pronto hicieron de la LSD el símbolo más importante
sobre el cuál giraba todo su movimiento. Por supuesto la marihuana no
fue descuidada; su bajo costo y sus efectos menos intensos la hicieron
la droga subcultural de mediados de la década.
Mientras tanto, las cosas no estaban tranquilas en el frente cultural.
" Howl " de Allen Ginsberg, publicado en 1956, fue una nueva
ráfaga de viento poético, un desafío atontador al estilo formal y
académico que dominaba la poesía americana y que incluso los poetas
anteriores beats habían sido incapaces de desalojar. Al mismo tiempo,
un nuevo y atrevido entretenimiento comenzó a emerger. Lenny Bruce,
al escoger un verdugo prominente, devastó las audiencias de los
nightclubs con un nuevo tipo de comedia standup, un asalto salvaje a
los iconos americanos con chocantes juramentos, hasta ahora nunca
oídos fuera de la conversación privada.
Las nuevas revistas también desafiaban los límites culturales. En
1958 Paul Krassner fundó The Realist, una pequeña publicación que
combinaba la crítica social desinhibida con gráficos libertinos. En
los primeros años 60 Krassner comercializó, a través de su revista,
artefactos tales como el "Mother Poster," que consistía en
las palabras " Fuck Communism " hecho en un fondo de barras
y estrellas. Otro nuevo periódico, éste creado en 1962, fue Fuck
You: una revista de arte, sacada en un formato mimeografiado y grapado
por Ed Sanders, propietario de una librería radical en East Village.
(Sanders ganaría más adelante fama como líder de uno de los grupos
musicales hippies que llegó más lejos, The Fugs, y como historiador
de la familia de Charles Manson.) La mayoría del contenido de la
revista consistía en poesía experimental y de las obras de los beats
principales, pero Sanders también provocó polémica (porque abogaba
por la legalización de drogas psyquedélicas, preguntaba, "
¿Porqué un puñado de psicólogos acaparan todo lo alto?") y
publicaba gráficos sexual explícitos.
Había, en resumen, una evolución del beat al hip que tuvo lugar
durante una década, a partir de mediados de los años 50 hasta
mediados de los años 60. Más allá de ésto, la naturaleza cambiante
de la sociedad mayoritaria y de la cultura popular también sembró
los gérmenes del hippismo. La nueva prosperidad de la post-guerra
mundial puso dinero en manos de jóvenes no productivos, y ciertamente
cambió su manera de pensar sobre las relaciones del trabajo y de la
abundancia. Proliferó rápidamente una educación mejor; ahora una
gran porción de una generación podía aislarse de sus mayores,
ghettizarse (convertirse en ghetto), y intentar nuevas experiencias de
vida. Los nuevos contraceptivos y tratamientos de las enfermedades de
transmisión sexual hicieron relativamente libre de molestias al sexo
ocasional. La nueva música con Chuck Berry y Elvis Presley era,
comparada con sus precursores inmediatos, primitiva y sexual.
El mundo político cambiaba también, en el campus y fuera. El
movimiento de los derechos civiles trajo a escena una nueva política
de pasión moral. John Kennedy y algunos de sus programas,
notablemente el Peace Corps, fomentaron el idealismo de los jóvenes.
La fundación de Students for a Democratic Society (Estudiantes por
una sociedad democrática) en 1962 y la repentina aparición del Free
Speech Movement (Movimiento para la libertad de expresión) en la
universidad de Berkeley en California en 1964 inauguró un nuevo
radicalismo en los campus. La escalada de Lyndon Johnson en la guerra
de Vietnam a principios de 1965 engendró protestas cada vez más
tumultuosas.
La presencia de la literatura utopista y visionaria en América
también promovió la visión comunal. En 1948 B. F. Skinner publicó
Walden Two, que se convirtió en un bestseller e inspiró directamente
a varias comunidades intencionales, incluyendo Twin Oaks en Virginia y
East Wind en Missouri. Stranger in a Strange Land de Robert Heinlein
fue uno de los favoritos literarios hippies, y en su momento
emergieron comunas dedicadas a sus ideas, incluyendo Sunrise Hill en
Massachusetts occidental. La visión comunal recibió ciertamente un
impulso de docenas de novelas utópicas de fantasía que aparecían
anualmente.
Todas estas corrientes algo diversas se combinaron en una corriente de
gran alcance. El ascenso de la alternativa hippie, así como el de la
nueva izquierda, fue la encarnación de una cultura del rechazo. La
cultura establecida parecía fría, vacía, cerrada de mente, incapaz
de cambiar y tolerar nuevas penetraciones. La visión contracultural
como emergió a mediados de los sesenta, ingenua como puede haber
sido, era seductora: No trabajes, colócate y sé místico y feliz,
haz el amor cuando quieras, escucha mucha música, medita los grandes
pensamientos, vive en comunidades cálidas con otra gente
melodiosa.
Juntándose: Drop City
En mayo de 1965 estos hilos de la exploración comunal y de la
rotación cultural del paradigma se juntaron en la creación de la que
se puede llamar, plausiblemente, la primera comuna verdadera hippie:
Drop City, situada cerca de Trinidad, Colorado. Drop City reunía la
mayoría de los temas de sus comunidades precursoras -- anarquía,
pacifismo, libertad sexual, drogas, puertas abiertas, arte -- y las
envolvía en una exuberancia y una arquitectura que heraldizaba la
llegada de una nueva era comunal.
Un buen número de tradiciones comunales y colectivas influenciaron a
los fundadores de Drop City. Uno de ellos tenía procedencia Mennonita
y así era familiar con la comunidad unida que rechaza el mundo
defendida por los Anabaptistas. Dos eran de familias izquierdistas de
Nueva York, criados con los ideales colectivos del marxismo. Los tres
eran artistas y familiares con el concepto de los colectivos de
artistas bohemios. La cuarta persona en instalarse en Drop City, y
quién vivió allí por más tiempo, fue criado por padres que habían
vivido en las colonias judías del sur de Nueva Jersey.
El ímpetu inmediato para crear Drop City, sin embargo, fue el arte.
Clark Richert conoció a Gene y Jo Ann Bernofsky en 1961 en Lawrence,
Kansas, donde Richert y Jo Ann estudiaban pintura y Gene estaba
haciendo su propia película artística. Un año o dos más tarde
Richert y Gene comenzaron a crear lo que llamaron Drop Art, que
comenzó cuando pintaron rocas y las tiraron por una ventana del
desván sobre la acera de la calle principal de la ciudad, mirando las
reacciones de los transeúntes. Desde ahí el género se hizo más
elaborado.
Para 1965 Richert y los Bernofskys se encontraban intentando escapar
del sistema juntos persiguiendo una alternativa comunal. Deseaban
encontrar tierras, construir casas, y vivir libres de alquileres
mientras hacían arte. Richert y Gene Bernofsky encontraron seis acres
de pasto de cabras en las afueras de Trinidad y los compraron por $450
el 3 de mayo de 1965. Nunca hubo dudas sobre el nombre; Drop City
sería el establecimiento comunal de los artistas Drop. (Relatos de
años venideros dirían que el nombre de la comuna provino del hecho
de que sus miembros eran dropouts, o de su gustarles el drop acid; son
simplemente incorrectos.)
Los tres Drops se mudaron inmediatamente. Poco antes de la compra del
terreno, Richert había asistido a una conferencia de Buckminster
Fuller en Boulder y se había encontrado con visiones de bóvedas
geodésicas. Con solamente ideas vagas de lo que estaban haciendo
ellos comenzaron a construir. Sin dinero -- Drop City siempre estuvo
en quiebra -- tuvieron que gorronear los materiales de construcción;
usaron viejos postes de teléfono como pilastras de la fundación y
recogieron tacos, pedazos de 2x4 demasiado cortos para venderse, de
una pila de desechos de una serrería. Asombrosamente, dos bóvedas
pronto fueron erigidas, y una gran tercera estaba comenzando.
Antes de que la cubierta externa de la tercera bóveda fuera comenzada
en la primavera de 1966, Steve Baer, un constructor de bóvedas
establecido en Albuquerque, había comenzado a visitar a los Drops.
Baer les puso en contacto con los propietarios de una chatarrería,
ofreciéndoles un níquel, o una moneda de diez centavos, por cada
capó de coche; entonces él y los Drops tomaban grandes hachas
doblados y rajaban los capós de los coches. Asociada con las facetas
de las bóvedas, produjeron una aldea de colchas locas.
Los Drops tenían la clase de optimismo visionario que pronto
caracterizaría a todo el movimiento hippie. Jo Ann Bernofsky dice,
" sabíamos que deseábamos hacer algo indignante y sabíamos que
deseábamos hacerlo con la gente, porque era más emocionante estar
con un grupo que ser apenas una o dos o tres personas. Estaba lleno de
vitalidad, y era extremadamente emocionante y maravilloso. Tú tenías
el sentimiento de que cualquier cosa era posible." También
tenían el desdén beat-hippie por el dinero, la comodidad material, y
el trabajo. Como Gene Bernofsky asevera,
Es importante ser empleado; el trabajo es importante, pero nosotros
sentíamos que si era para sacar provecho, el ser empleado sería como
chupar el alma y que una parte de los propósitos de la nueva
civilización era el ser empleado, pero no por lucro, de modo que cada
individuo sería su propio amo y nosotros creíamos idealisticamente
que si éramos fieles a ése principio, de que si hacíamos el trabajo
sin afán de lucro, las fuerzas cósmicas tomarían nota de esto y nos
asegurarían nuestras necesidades de supervivencia.
Viviendo de algunas donaciones, y, por poco tiempo, de cupones de
alimentos, los cuentagotas persiguieron su arte vigorosamente. Las
diapositivas tomadas durante el primer año muestran docenas de
pinturas, de esculturas, de muebles adornados, y de ensambladuras,
así como de obras de arte monumentales, de las bóvedas mismas. Una
obra innovadora fue The Being Bang, una comic en blanco y negro hecho
a mano escrito e ilustrado cooperaticamente; sería un fuerte
competidor para el título del primer comic underground. Gene
Bernofsky también rodó muchas películas en Drop City. también se
producía litaratura en la comuna; el mejor escritor fue Peter
Douthit, que llegó un año después de su fundación. Bajo su nombre
Droppista, Peter Rabbit publicó un libro titulado Drop City, una
mezcla de la historia real, de ficción, y de prosa poétíca que, a
pesar de sus limitaciones como documento histórico, sigue siendo el
trabajo más substancial hasta la fecha sobre la comunidad.
Hubo muchas cosas buenas en Drop City. Richert lo recuerda como la
mejor etapa de su vida. Los Bernofskys hablan de ella con un
considerable orgullo. Pero los bordes comenzaron finalmente a raerse,
y Drop City comenzó un largo vagaje hacia el olvido, cerrándose
finalmente en 1973. Antes de eso, sin embargo, ayudó a inspirar a
toda una nueva generación de comunitarios, gracias a las visitas de
millares de hippies que droppearon, se ilustraron sus historias
características en las publicaciones underground y corrientes, y
tuvieron la presencia ocasional de celebridades contraculturales, de
Timothy Leary y quizás de Bob Dylan entre ellos. Drop City había
levantado la bandera de la ciudad de lo salvaje y se convirtió en un
desafiante centro del rechazo a la cultura de Babylon.
El principio del fin
Es en este punto cuando comienzan la mayoría de los relatos sobre las
comunas de los 60. En la primavera de 1966 el músico Lou Gottlieb
abrió Morning Star Ranch en el condado de Sonoma, California, y
rápidamente entró en conflicto con las autoridades locales sobre
asuntos como la masificación y el saneamiento de la extensión de 30
acres. Aquí hay otra vez una conexión importante con el pasado
comunal americano: El co-fundador de Morning Star, Ramon Sender,
había vivido en Bruderhof y sabía algo de la historia comunal
americana. Para el año siguiente las comunas hippies crecían por
todo el país. La mayoría fueron de breve duración, pero algunas
todavía duran -- The Farm, por ejemplo, en Tennessee, New Buffalo en
Nuevo Méjico, y la pionera Tolstoy Farm. Un nuevo y diferente
capítulo en la historia del comunitarianismo americano estaba en
marcha.
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