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Dra. Jill Bolte Taylor; un accidente cerebral iluminador

Jueves, Julio 17th, 2008

Dra. Taylor y un cerebro en la mano

Tiene un cerebro humano en la mano. Jill Bolte Taylor es una neuroanatomista e intelectual, Dra. de Harvard que se dedicó a estudiar las enfermedades mentales. Taylor se despertó un día con nada más y nada menos que una embolia cerebral, tenía 37 años; estuvo 9 años recuperándose…

El hemisferio izquierdo de su cerebro (el que trae todo el bagaje emocional, el pasado, lo vivido, etc) dejó de funcionar y la Dra. Taylor experimentó el Nirvana.

Wally ayer me pasó dos videos donde la Doctora nos cuenta su experiencia de “autoconocimiento” donde descubrió que el nirvana se percibe con el hemisferio derecho del cerebro y que siempre está presente para todos nosotros”.

La Dra. se investigó a si misma despues del accidente cerebrovascular.

La experiencia de la Dra. tiene los rasgos de un estado de consciencia alterado que me hace recordar a experiencias con LSD-25, psilocibina, mescalina y meditación que alguna vez experimenté de forma también bastante evoevolucionaria en terminos personales.

Taylor fue considera una de las 100 personas más influyentes del año 2008 por la revista Times (sin que esto signifique demasiado para un mutante galactico, es un dato más)

Jill bolte taylor y el cerebro

En dos atrapantes videos podemos adentrarnos a la experiencia de la mano de la Dra. que nos cuenta como este derrame cerebral la llevo a comprender mejor el funcionamiento de la mente, la conciencia y el milagro llamado vida.

LOS VIDEOS DE LA DRA. TAYLOR CONTANDONOS SU EXPERIENCIA

Se los recomiendo esta muy interesantes:

Pueden ver los videos en Psycomundo el blog de Wally.

TRANSCRIPCIÓN AL ESPAÑOL DE LOS VIDEOS

Les dejo la transcripción al español, aunque el video esta subtitulado, a lo mejor les interesa:

“He dedicado mi vida a estudiar el cerebro porque tengo un hermano que ha sido diagnosticado con un desorden cerebral: esquizofrenia. Y como hermana y científica siempre he querido saber porqué yo puedo cumplir mis sueños, conectarlos a mi realidad y realizarlos y él no, qué ocurre con la esquizofrenia cuando el enfermo no puede conectarlos a ninguna realidad compartida en lugar de convertirlos en delirios?

He dedicado mi vida al estudio de la enfermedad mental severa. Incluso me mudé de Indiana a Boston para trabajar en el laboratorio del dr. Francine Benes, en el Departamento de Psiquiatría de Harvard. En el laboratorio trabajamos para responer a una pregunta: ¿Cuáles son las diferencias biológicas entre los cerebros de personas que se diagnostican como el control normal, en comparación con los cerebros de las personas diagnosticadas de esquizofrenia, trastorno esquizoafectivo o trastorno bipolar?

Intentamos mapear los microcircuitos cerebrales, cuáles son las células que están comunicándose con otras, mediante qué procedimientos químicos, con qué cantidad de los mismos. En eso trabajo durante el día. Mi tiempo libre lo dedicaba a actuar como defensora de NAMI, la Alianza Nacional de Enfermedades Mentales.

El 10 de diciembre de 1996 me levanté para descubrir que era yo quien tenía un desorden cerebral. Un vaso sanguíneo explotó en la mitad izquierda de mi cerebro. Y durante horas viví y observé cómo mi cerebro iba deteriorándose, mermando su capacidad para procesar la información. Esa mañana no pude andar, hablar, leer, escribir ni recordar nada. Me convertí en definitiva en un niño en el cuerpo de una mujer.

Si habéis visto alguna vez un cerebro humano sabréis que su morfología muestra la separación entre dos hemisferios. Os he traído uno:

Esto es el lóbulo frontal, esto la parte trasera, de la que cuelga la médula espinal y esta es la forma en que se coloca en mi cráneo. Como véis, es evidente la separación entre dos hemisferios.

Siguiendo una metáfora informática, nuestro hemisferio derecho funciona como un procesador en paralelo. El izquierdo como un procesador de serie. Ambos hemisferios se comunican a través del cuerpo calloso, compuesto por unos 300 millones de fibras axionales. Más allá de esto los dos hemisferios están completamente separados. Debido a que procesan la información de forma diferenciada, cada hemisferio piensa en cosas diferentes, se preocupa por cosas diferentes, y me atrevo a decir, que tiene personalidades muy diferentes.

El hemisferio derecho trata sobre el presente. Es el aquí y ahora. Piensa en imágenes y aprende a través del movimiento de nuestros cuerpos. La información llega en forma de flujos de energía de forma simultánea a través de todos nuestros sistemas sensoriales para estallar en un enorme collage: la impresión sobre el momento presente aparece. Es el responsable del olor, del sabor, el sonido, de lo que sentimos ante el presente.

Soy energía que se conecta a la energía del resto a través de la conciencia de mi hemisferio derecho. Somos seres de energía conectada a través de la conciencia del hemisferio derecho a la familia humana. Lo cual significa que somos hermanos y hermanas en este planeta, que estamos aquí para hacer del mundo un lugar mejor.

stroke libro

Somos, en este momento, perfectos, globales, parte del todo, bellos. Parte de un bello todo.

Mi hemisferio izquierdo es un lugar muy distinto, que piensa lineal y metódicamente. Nuestro hemisferio izquierdo tiene que ver con el pasado y el futuro. Nuestro hemisferio izquierdo está diseñado para registrar ese enorme collage del momento presente. Analizando detalles y más detalles, clasificando y organizando toda esa información. Está asociado con todo lo que aprendimos en el pasado, con nuestros proyectos de futuro. Es un hemisferio lingüistico. Su función es hablar contínuamente, establecer un diálogo constante entre mi mundo interior y mi mundo externo. Es la vocecilla que me dice, “Hey, recuerda comprar plátanos antes de llegar a casa, es la inteligencia que calcula a qué temperatura debo poner la lavadora. Pero lo más importante es que es esa voz que me dice “Yo soy”. Cuando lo dice, me convierte en un ser separado, me hago una sola persona sólida separada del flujo de energía a mi alrededor y separada del resto.

Esa fue la parte de mi cerebro que perdió sus funciones la mañana de mi accidente cerebrovascular.

La mañana del accidente me desperté con un dolor que golpeba justo detrás de mi ojo izquierdo. Era un dolor agudo, similar al que produce morder hielo. No estoy acostumbrada a sentir dolor, así que seguí mi habitual rutina. Al levantarme subí a mi máquina de cardiotraining, un máquina para ejercitar todo el cuerpo. Empecé el ejercicio y pronto me di cuenta de que mis manos parecían garras primitivas al agarrarse a las barras. Pensé…es raro…y miré el resto de mi cuerpo pensando….estoy rara, me siento rara. Fue como si mi conciencia se hubiera desplazado fuera de la realidad habitual, a un espacio esotérico en el que me estuviera observando a mi misma teniendo esa experiencia.

Era todo extraño y mi dolor de cabeza iba a peor, así que dejé la máquina y me puse a dar vueltas por la sala. Era como si mi cuerpo estuviera enlenteciéndose, mis pasos volviéndose rígidos, deliberados. No había fluidez y mis percepciones no podían ir más allá de mi misma, de mi propio espacio interior. En el cuarto de baño, de pie y camino a la ducha escuchaba el diálogo en mi cuerpo: “Ok…músculos, contraeros, relajaros”

De golpe perdí equilibrio y quedé contra la pared. Miré mi brazo y me di cuenta de que no podía delimitar los límites de mi cuerpo. No podía definir dónde empezaba y dónde terminaba. De alguna forma, los átomos y moléculas de mi brazo se mezclaban con los átomos y moléculas de la pared. Sólo sentía esa energía. Energía….

Me preguntaba…¿qué me pasa? Y mi cerebro izquierdo no respondía, nada respondía. Era como si alguien, desde un mando a distancia, hubiera pulsado el botón de de silencio. Total….”

El relato de la experiencia sigue, aunque creo que es suficiente para que os hagáis una idea de la importancia de sus conlusiones “existenciales”, en mi opinión, tremendamente respetables (se trata de alguien que ha dedicado su vida al estudio de la neurobiología) :

“Aún sigo viva y he encontrado el Nirvana. Mi imagen del mundo es ahora el de un lugar bello, pacífico, lleno de gente adorable que sabe que vive en ese espacio, que puede elegir vivir conforme a esa parte derecha del cerebro y encontrar esa paz. Esa ha sido mi motivación para recuperarme. He tardado 8 años.

Somos el poder de la vida en el universo, con habilidades manuales y 2 sistemas cognitivos. Tenemos el poder de elegir, en cada momento, cómo estar en el mundo. Puedo centrarme en la conciencia de mi hemisferio derecho, en el que soy fuerza vital, la pura energía que generan mis más de 50 trillones de las bellas moléculas que me componen. Una con todo.

O puedo elegir la guía consciente de mi cerebro izquierdo y convertirme en un individuo único, separado del flujo, separado de todos vosotros, Jill Bolte Taylor, intelectual, neuroanatomista.

¿Qué preferimos?, ¿cuándo? Creo que cuanto más tiempo pasemos según la naturaleza de nuestro cerebro derecho mayor será la paz que proyectemos en el mundo. Y eso es algo que vale la pena.”

Transcripción tomada de Dreig

Pueden ver el video de la charla que dio la Dra. Taylor

Sitio oficial de Dra. Taylor drjilltaylor.com

Más allá del ego

Viernes, Junio 13th, 2008

En el libro se ofrece una visión en profundidad y una posibilidad de comprensión del lugar que ocupamos en un mundo interconectado e interdependiente. La psicología transpersonal, integrando la ciencia occidental y el pensamiento oriental, nos da la capacidad de trascender y llegar a ser más de lo que somos.

Más allá del ego, de Roger Walsh y Frances Vaughan (Editorial Kairós)

“Las experiencias transpersonales son aquellas en que se da una expansión de la conciencia más allá de los límites habituales del ego. (…) La afirmación de que las experiencias místicas no se pueden comunicar verbalmente ha sido tradicionalmente acogida con poca simpatía. Sin embargo, es posible que este enunciado sea razonable, si tenemos presente que el lenguaje es conceptual y, por ende, si se aplica a materiales no conceptuales puede dar como resultado errores categoriales (…), como sucede por ejemplo cuando se intenta describir un color a un ciego. Esta limitación se hace especialmente evidente en la comunicación referente a estados alterados de conciencia. (…) Los estados alterados de conciencia se caracterizan por: 1. Inefabilidad: la experiencia es de un poder tal y tan diferente de la experiencia ordinaria que da la sensación de que desafía toda descripción. 2. Noética: hay una sensación incrementada de claridad y comprensión. 3. Percepción alterada del espacio y el tiempo. 4. Apreciación de la naturaleza holista, unitiva e integrada del universo, y de la propia unidad con él. 5. Intenso afecto positivo, incluyendo una sensación de la perfección del universo. (…) Hay diversas pruebas que hacen pensar que tales experiencias tienden a darse con más frecuencia entre quienes gozan de mayor salud psicológica. (…) En la psicoterapia transpersonal se considera que los impulsos en pro del crecimiento espiritual son básicos para la plenitud de la condición humana. Se supone que además de las necesidades básicas para la supervivencia –alimentación, vivienda y relaciones– se han de satisfacer las necesidades superiores de autorrealización para poder hablar de un funcionamiento pleno en niveles de salud óptimos. (…) En la terapia transpersonal, la conciencia es a la vez objeto e instrumento del cambio.”

Equilibrio entre el cerebro y la mente

Viernes, Diciembre 28th, 2007

Psycofarmacologia es el nombre de este nuevo blog en el que esta trabajando un gran amigo. Para todos los interesados en la mente y el cerebro, un espacio donde el flujo informativo promete ser de alto nivel, estos son los primeros posts:

Pachita

Martes, Diciembre 4th, 2007

El nombre de Pachita inspira respeto. Ha quedado bien registrado en la mente de México como sinónimo de curación, salud, alivio, fe, energía, poder, medicina. A ella recurrían quienes fueron considerados desahuciados por los médicos convencionales. En definitiva, Pachita tenía secretos.

CURANDERA Y SHAMANA MEXICANA, SUS ENSEÑANZAS RESUENAN.

Conocía profundamente la estructura de la psique humana.

Conocía a fondo los estratos más básicos, aquellos que están bien ocultos en el devenir de los días, pero que no por ello han desaparecido. Bueno, pues Pachita supo cómo remover lo que tenía que ser removido bien dentro de tales capas sedimentadas de la psiqué.

Disponía de gran energía personal y de un grupo de familiares y allegados que reforzaban sus operaciones. Pachita te llevaba a un nivel de conciencia en el que todo era posible. Mediante un camino u otro, enfocaba tu mente en la posibilidad absoluta de que fueras curado. Te devolvía la fe. Estar frente a ella quería decir reencuentro. Con tu fe extraviada, contigo mismo, con Dios.

MÁS ALLÁ DEL MIEDO

Tenía una congruencia tal, que podías sentirte seguro, no importando si tenía que abrir tu carne para cortar algo putrefacto y maloliente en su interior. No estaba exento el dolor, ni el miedo.

Las verdaderas curaciones no están desprovistas de estos sentimientos necesarios para dar un salto cualitativo en tu vida espiritual. Descrita de una forma llana, su sala de operaciones resulta más misteriosa que llena de luz. Operaba en lo profundo de tu psiqué. Funcionaba desde el misterio. Con sólo unas veladoras.

Con sus manos podía anestesiarte o inyectarte líquido, que ella llamaba balsámico. Su presencia era fuerte. Aún anciana y con los ojos nublados, no pasaba desapercibida. Cuando operaba era descrita como distinta, porque quien hacía las curaciones según ella misma y los ayudantes, era el espíritu de Cuauhtémoc, el último emperador azteca, quien no habiendo podido finalizar su misión por la invasión española, habría dejado inconcluso mucho camino de sanaciones y consultas.

Sabemos que en el antiguo México, todo hombre espiritual era a la vez médico, lo que ahora llamamos médico tradicional. Pero en aquel momento, como ahora, como hasta la fecha, a los médico tradicionales se les conoce también como “los que saben”, “hombre de conocimiento”, “hombre de poder”, o simplemente sabios.

En las ricas lenguas mexicanas esto queda mucho más claro que con la extraña pero popular palabra “chamán”. Pues bien, Pachita era una mujer de conocimiento, lo cual quiere decir que sabía los secretos principales de la vida y de la salud, del bienestar y del desarrollo, y por ello era consultada por innumerables pacientes sobre todos los temas que podamos imaginar.

ORGULLO MEXICANO

Pachita fue un ser irrepetible. Desconozco quién o quiénes hoy día sigan sus enseñanzas y con qué seriedad o buena fe lo hagan, pero me queda claro que como Pachita no habrá dos. Esto no puede ser traducido como que no haya más médicos tradicionales fuertes, importantes y que estemos viviendo en México una suerte de orfandad. No es así.

Pachita es un camino de espiritualidad que dejó su ejemplo trazado. De ella podemos aprender que la fe no tiene efectivamente límites, que todos los problemas tienen soluciones, que muchos males nos vienen como consecuencia de nuestros propios desórdenes y que son una lección y una invitación para estar más cerca de un sendero de bien.

Es un orgullo que Pachita haya sido mexicana. Fue tomada en cuenta por altos personajes de la política y por gente de lo más humilde. No había distinción de clases sociales en ella. Todos acudían a su cobijo y sin tener que pagar mucho dinero eran recibidos y bien tratados. Pachita era un ser equilibrado. Era una mujer del pueblo.

Era realmente mal hablada, y podía llorar por una causa u otra, pero esto contrastaba porque era muy cariñosa con sus nietos, sus hijos y sus pacientes. A éstos frecuentemente los llamada “cariñosa, cariñoso, mi niño, mi chiquito”. Como toda buena doctora espiritual, podía ser muy dulce o muy dura. Depende lo que se ofreciera. Viajaba por tierra siempre, ya que, extrañamente, temía volar en avión.

SIEMPRE CUAUHTÉMOC

Lo suyo era entrar en contacto con el espíritu de Cuauhtémoc, a quien dedicaba una oración o poesía, y una vez que el azteca hablaba a través de ella, la voz de la doctora se escuchaba más firme y gruesa, varonil. Cuauhtémoc saludaba entonces a todos los ahí reunidos en el nombre del Padre, de Dios, y aconsejaba a quienes lo necesitaban sobre sus problemas, para pasar a las consultas con los pacientes y más tarde a las operaciones más difíciles.

Retiraba “daños” que algunas veces se encarnaban en insectos o formas repugnantes, pútridas, que debían ser envueltas en papel negro y tiradas para no ser vueltas a ver jamás. Pachita también gustaba de recoger animales de la calle para curarlos, por lo que su casa parecía a veces un desfile de zoológico y el olor resultante de excremento no era muy agradable, dicen quienes estuvieron ahí para constatarlo.

Usaba ella siempre o muy frecuentemente un mismo vestido, como una niña que no desea usar otra cosa porque esa ropa le brinda poder y se siente muy a gusto. Usaba un mandil a veces. Y una especie de jorongo con campanitas en las puntas, o un cierto atuendo azteca para dar las consultas. Sus manos podía terminar bañadas de sangre, como las de sus ayudantes. Usaba alcohol, algodones, y un equipo de médicos en espíritu la auxiliaba para cortar, acomodar, coser y suturar.

HUÉRFANA Y REVOLUCIONARIA

Pachita fue una mujer pobre, que se interesaba además en ahorrar dinero para montar un kinder, ya que decía que no se podía ya componer a “los cabrones” cuado ya eran grandes y estaban torcidos. Por eso ella insistía en enseñarles a los niños cosas positivas antes que erraran su camino. Se dice que de joven participó en la revolución mexicana (1910-1920), al lado de las huestes de Pancho Villa, de quien también se dice que tal vez fue amante.

Fue huérfana de ambos padres y un negro caribeño la adoptó y le enseñó cómo viajar en espíritu y establecer contacto con el astral y el mundo de los espíritus. Luego ese tutor se regresó a su tierra a morir, y Pachita quedó de nuevo sola a los 15 años. No se sabe si conoció o no a sus padres biológicos que por no estar casados, no pudieron cuidarla ante las presiones sociales.

Pachita era el sobrenombre de Bárbara Guerrero, una gran practicante de medicina tradicional oriunda de Parral, Chihuahua, nacida en 1900.

Las hazañas de sanación operadas por la señora son relatadas a través de distintas personas que la conocieron, entre ellas quizá uno de sus más fieles discípulos, el neurofisiólogo de la Universidad Nacional Autónoma de México, Jacobo Grinberg Zylberbaum, quien fue su ayudante varios años.

EL APORTE DE JACOBO

Jacobo Grinberg escribió un libro sobre estas curaciones, intitulado “Pachita”, editado por Heptada en la serie “Los chamanes de México”.

De no ser por algunas divagaciones espirituales del autor, que son tan subjetivas que sólo podría entender él mismo, el texto es un gran testimonio del poder de la fe sobre la materia. Pachita efectuaba cirugías de todo tipo. Podía en un mismo día operar un problema del corazón, un pulmón con cáncer, huesos, caderas, páncreas. Y lo hacía a menudo con un cuchillo “de monte” oxidado, siempre apoyada por el espíritu de Cuauhtémoc y varios aprendices ayudantes.

Pachita diagnosticaba luego de auscultar con sus manos a sus pacientes. Cerraba los ojos y podía “ver” cuál era el problema. Entonces les recetaba remedios naturales o cambios en sus conductas, en sus rutinas.

Hace años, Pachita falleció. Fue una de las más notorias doctoras que ha habido en México. Algunos días de la semana consultaba en un departamento cercano a la Plaza Río de Janeiro, en la Colonia Roma de la ciudad de México.

Ahí fue donde la conocieron y visitaron muchos artistas, intelectuales y gente del pueblo. Sabemos de muchos casos que seguían sus indicaciones y mejoraban. Otros se acercaban a ella un poco arrastrados por sus amigos o familiares, que tenían más confianza o fe, pero que desobedecían o echaban en saco roto sus consejos y eso dificultaba su sanación.

Dos personas conocidas de distintos ámbitos de la cultura que estuvieron cerca de Pachita fueron el mencionado Jacobo Grinberg-Zylberbaum, y el cineasta y estudioso del tarot Alejandro Jodorowsky. El primero, tiempo después, hace ya años, desapareció sin dejar rastros. Nadie sabe si murió en un viaje, fue asesinado, fue secuestrado por aparatos de inteligencia o algo distinto.

Las últimas versiones de las indagatorias de la policía mexicana apuntaban a que la culpable de esa desaparición podía tratarse de una ex esposa de Jacobo. Esta mujer también habría desaparecido casi simultáneamente que él. Los familiares de Jacobo afirman que él estaba hoy en México y mañana en la India o en Alemania, que se movía por el mundo con soltura. Pero también aseguran que nunca se hubiera ido por su propia voluntad dejando sola a su hija, que por ahora debe ya ser una adulta.

Sea lo que sea, dejó escrito todo lo que tenemos que conocer de Pachita. El otro personaje que habla de Pachita en sus libros es Jodorowsky. Finalmente, décadas más tarde, el artista se fue acercando al ámbito espiritual y terapéutico, hasta llegar a concebir lo que hoy denomina como psicomagia y psicochamanismo. De ese tamaño fue la influencia de Pachita.

Incluso Carlos Castaneda, el popular escritor radicado en Los Ángeles, hizo referencia a Pachita en alguno de sus libros. Supuestamente habría consultado a su maestro Don Juan sobre las curaciones de la señora, a lo que habría seguido una explicación del “brujo” yaqui en torno a que lo que sucedía es que ella era capaz de “mover el punto de encaje” del paciente, con lo que se facilitaba el movimiento libre de energía y la consiguiente curación.

Todo esto, claro, está muy explicado en la terminología de Castaneda, de quien ya hablaremos más tarde en un artículo especial, donde desglosamos su parte relevante, la de las escuelas guerreras, que el señor retoma de muchas tradiciones (no es su invento), y su parte Walt Disney esotérico, donde además jamás menciona a Dios, al amor, y toda su “magia” no cura ni un catarro, por lo que resulta bastante inútil y un gran negocio.

Pachita, junto con la extraordinaria, humilde, poética, fluida, lúdica María Sabina, y el exótico y místico llamado Niño Fidencio, son los médicos tradicionales más conocidos de este país. Ha habido y hay muchos más, pero por distintas razones, sobre todo de publicidad, de comunicación, no han trascendido tanto como los anteriores, lo cual no les quita ni un centímetro de grandeza. Pero eso no importa, porque cada obra es sagrada y cada curación es un testimonio de la majestuosidad del espíritu.

Zazen Takata

Jueves, Noviembre 15th, 2007

El zen Rinzai del maestro Ejo Takata consistía en sentarse y respirar de la forma más simple, sin pensar algo en particular, sin visualizar nada en especial, ni repetir ningún mantra; estrictamente hablando no se hacía meditación, se practicaba zazen, aquí la mente queda libre de cualquier atadura. Muchas personas se acercaron a él buscando alguna enseñanza, pero él solía decir: “Sólo sentarse y respirar, nosotros no hacemos meditación. Si usted quiere, con mucho gusto, siéntese. Y si no, lárguese”. El trabajo del grupo se podría comparar al de aquellos arqueros japoneses que tiran al arco, pero sin la intención agobiante de dar en el blanco.

“Sólo sentarse y respirar, nosotros no hacemos meditación. Si usted quiere, con mucho gusto, siéntese. Y si no, lárguese” Ejo Takata -maestro zen-

El 24 de marzo de 1928 nace Ejo Takata en Kōbe, Japón. Desde muy pequeño conoce el templo Shôryu-ji, al que su abuela lo llevaba cuando acudía a tomar té con los monjes zen. A los quince años inició la práctica del zen en ese templo, teniendo entonces como maestro a Heikisôken Rôdaishi Rôshi, máxima autoridad de la escuela zen Rinzai en Japón.

Nueve años más adelante ingresó, como discípulo directo de Yamada Mumon Rôshi, en el monasterio de Shôfukuji en Kamakura, que en 1195 fundara Yosai, el primer monje que importó el budismo zen chino a Japón. Durante esta etapa obtiene el doctorado en filosofía zen por la Universidad de Hanazono. Fue de las pocas personas que combinaron la educación académica en una universidad con la preparación tradicional como monje en un monasterio.

Ejo fue maestro de Alejandro Jodorowsky:

-MI MAESTO ZEN EJO TAKATA ME DIJO, CUANDO LE PREGUNTÉ QUIÉN ERA ÉL: “UNOS VAN, OTROS VIENEN, YO SOY UNA PIEDRA DEL CAMINO”-