El origen de la navidad
Miércoles, Diciembre 5th, 2007
Estamos “cerca de la navidad”. ¿Pero cuál es el origen de navidad? ¿Cuál es el significado de la navidad? ¿Qué sentido le damos a esta celebración? Sin duda, la navidad es hoy una costumbre occidental que reune a la familia, con distintos fines y con distintos significados, la experiencia de la navidad puede variar de grupo familiar en grupo familiar. La fecha del nacimiento de Jesús es supuestamente el 24 de diciembre según se ha establecido. La navidad puede ser cuestionada por ser una celebración del consumismo. Este documental aporta respuestas y nos ayuda a comprender más alla de nuestra experiencia actual navideña.
Video Documental sobre el origen de la navidad
Este documental nos esclarece sobre el origen pagano de varios elementos de la celebración de la Navidad y los intereses de la iglesia católica en incorporarlos en la celebración del nacimiento de Jesús.
A continuación una serie de textos sobre el origen de la navidad, tomenlos “con pinzas”:El origen de la navidad
En primer lugar, debemos entender y aceptar que la Navidad no tiene su origen en el cristianismo puro, sino que en el paganismo de Babilonia aproximadamente 2600 años a.C.
La historia relata que en aquel entonces existía una reina llamada SEMIRAMIS en cuyo vientre crecía su hijo TAMUZ, que según aquella religión, habría concebido virginalmente.
No cabe duda que el paganismo de Babilonia trascendió las fronteras, asentándose con mucha fuerza en el politeísmo del imperio romano. Es ahí, donde se celebraba el día 25 de diciembre como “El festival de invierno” , en conmemoración del alumbramiento de TAMUZ, (Saturno para los romanos) el dios sol encarnado.
Esta festividad iba acompañada de orgías, desenfrenos y una gran inclinación hacia el valor de la amistad, lo cual se demostraba con intercambio de regalos y presentes para aquella fecha. También surgió la costumbre de adornar las puertas de cada casa, con coronas de flores y hojas verdes y por cierto la práctica de adornar un árbol con frutas y decorativos alusivos al dios sol.
Esta era la fecha del solsticio de invierno y el centro de todo, era recordar y celebrar el nacimiento de la divinidad solar cuya concepción se había realizado en la virgen matriz de la reina del cielo.
Dios Dice: “Destruiréis enteramente todos los lugares donde las naciones que vosotros heredaréis sirvieron a sus dioses, sobre los montes altos, y sobre los collados, y debajo de todo árbol frondoso”
Deuteronomio 12:2
La importancia de la fertilidad representada en la firmeza y erección de los troncos de los árboles, era una característica de todas las culturas paganas que la historia registra. Dios siempre abominó el adorno y la adoración del árbol.
¿Será agradable a Dios este árbol dentro de nuestros hogares y locales de reunión?
En la fiesta de Saturno del 25 de Diciembre de cada año, los romanos adornaban los árboles con bolas de colores y frutas, representando la fertilidad y el tributo al dios sol.
Leer: ( Deuteronomio 12:2, 1Reyes 14:23, 2Reyes 16:4, 17:10, Ezequiel 6:13)
También acostumbraban a identificar sus casas con coronas de flores y hojas verdes colgadas en las puertas de sus casas.
EL SINCRETISMO CATOLICO ROMANO
Más tarde, cuando fué establecido el catolicismo romano bajo las falsas pretensiones religiosas de Constantino, aproximadamente por el año 325 d. C. , todo la mezcla del paganismo babilónico y romano, fue introducido deliberadamente al cristianismo.
La antigua Semiramis (Venus,Osiris, etc.) pasó a llamarse “virgen María” y a la encarnación del dios sol Tamuz (Baal, Moloc, etc.) , se le llamó “Jesús”.
El festival del solsticio de invierno celebrado el 25 de diciembre de cada año, pasó a ser la fecha oficial del nacimiento de Jesús y la antigua costumbre de la entrega de regalos y presentes, fué acomodada en función de la experiencia que tuvieron los magos al visitar al niño Jesús, entregándole “regalos”. El antiguo árbol que la religión de Babilonia adornaba en celebración del nacimiento de Tamuz, pasó a llamarse “el árbol de Navidad”.
¿COINCIDENCIA O MISTERIOSA TRASCENDENCIA? Saque Ud. sus propias conclusiones.
EL VIEJO PASCUERO o Papá Noel
No podemos negar que la fecha de “navidad” es un verdadero caldo de cultivo para los comerciantes y el consumismo, pero todo detrás de una pantalla o envoltorio cristiano. Los mismos que pregonan la “navidad de Cristo” , exaltan y defienden al “omnisciente, omnipotente y omnipresente” VIEJO PASCUERO. El lo sabe todo, todo lo puede y está presente en todas partes.
Este personaje, que tiene los mismos atributos de Dios, fue introducido a la tradición popular por el catolicismo romano.
El sacerdote católico Nicolás, obispo de Mira en el tiempo del emperador Diocleciano (siglo IV), entre todas sus prácticas religiosas, acostumbraba en época de “navidad” a dar regalos y presentes a los niños. Luego de su muerte, la iglesia de Roma lo elevó a los altares y desde ahí que pasó a ser “San Nicolás o Santa Claus” , a quien todos los niños esperaban ansiosamente, para recibir los regalos en época navideña.
Más tarde, este “san Nicolas” adoptó el nombre de “papá Noel” de la raiz francesa que a su vez deriva del latín “Natalis, natal”, osea “ padre de la navidad”.
Este “papa Noel” trascendió hasta occidente y ya en época contemporánea, fue introducido en diversas historias que hablaban de su origen, relacionándolo con el polo norte, con la participación de gnomos y renos que lo trasladaban en su tarea de repartir “regalos” por todo el mundo.
En 1931, la empresa multinacional Coca - Cola tomó a este popular personaje y lo vistió con sus colores corporativos y es ahí donde se produjo una verdadera explosión y propagación de la creencia en este “súper ser”
Fiestas no cristianas del 25 de diciembre
Los orígenes de la celebración de la Navidad el 25 de diciembre, se ubican en las costumbres de los pueblos de la antigüedad que celebraban durante el solsticio del invierno (desde el 21 de diciembre), alguna fiesta relacionada al dios o los dioses del sol, como Apolo y Helios (en Grecia y Roma), Mitra (en Persia), Huitzilopochtli (en Tenochtitlan), entre otros. Algunas culturas creían que el dios del sol nació el 21 de diciembre, el día más corto del año, y que los días se hacían más largos a medida que el dios se hacía más viejo. En otras culturas se creía que el dios del sol murió ese día, sólo para volver a otro ciclo.
* En México celebrado con grandes fiestas.
* Los romanos celebraban el 25 de diciembre la fiesta del “Natalis Solis Invicti” o “Nacimiento del Sol invicto”. Asociada al nacimiento de Apolo. El 25 de diciembre fue considerado como día del solsticio de invierno, y que los romanos llamaron bruma; cuando Julio César introdujo su calendario en el año 45 a.C., el 25 de diciembre debió ubicarse entre el 21 y 22 de diciembre de nuestro Calendario Gregoriano.De esta fiesta, los primetos cristianos tomaron la idea del 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Jesucristo. Otro festival romano llamado Saturnalia, en honor a Saturno, duraba cerca de siete días e incluía el solsticio de invierno. Por esta celebración los romanos posponían todos los negocios y guerras, había intercambio de regalos, y liberaban temporalmente a sus esclavos. Tales tradiciones se asemejan a las actuales tradiciones de Navidad y se utilizan para establecer un acoplamiento entre los dos días de fiesta.
* Los germanos y escandinavos celebraban el 26 de diciembre el nacimiento de Frey, dios nórdico del sol naciente, la lluvia y la fertilidad. En esas fiestas adornaban un árbol perenne, que representaba al Yggdrasil o árbol del Universo, costumbre que se transformó en el árbol de Navidad, cuando llegó el Cristianismo al Norte de Europa.
* Los mexicas celebraban durante el invierno, el advenimiento de Huitzilopochtli, dios del sol y de la guerra, en el mes Panquetzaliztli, que equivaldría aproximadamente al período del 7 al 26 de diciembre de nuestro calendario. “Por esa razón y aprovechando la coincidencia de fechas, los primeros evangelizadores, los religiosos agustinos, promovieron la sustitución de personajes y así desaparecieron al dios prehispánico y mantuvieron la celebración, dándole características cristianas.”
Tal y como comenta Isaac Asimov en su guía de la Biblia: “Podría ensamblar el cristianismo sin sobrepasar su felicidad de Saturnalia. Era solamente necesario que ellos justamente saluden el nacimiento del hijo en vez que el del Sol”.Por lo que la Navidad cristiana no es imitación, ni parodia de estas fiestas no cristianas del nacimiento de los dioses solares; como si los dioses no cristianos y Jesucristo hubieran nacido el mismo día.
¿Qué es la navidad? Su Origen y significado…
Lo que llamamos “Navidad” es el resultado de una mezcla de tradiciones paganas muy coloridas e interesantes.
Para empezar, en los albores de la era cristiana nadie estaba seguro de la fecha en que había nacido Jesús. Era evidente que en diciembre y enero se daban -y se dan- las temperaturas más bajas (hasta 0,1 bajo cero, en grados Celsius) y las precipitaciones más altas (hasta 187 milímetros), de tal manera que resultaba imposible que los pastores durmieran a cielo descubierto mientras cuidaban el ganado, según escribió san Lucas -médico sirio convertido al cristianismo muchos años después de la desaparición de Jesús-, pues durante esta época, incluido febrero, hombres y ganado percnotaban bajo techo. Era entonces absurdo que el censo de población -decretado por Quirino, gobernador de Siria (1)- se llevara a cabo durante estas fechas, en medio del frío, la lluvia, y los caminos anegados y resbaladizos que harían imposible el desplazamiento de los miles de peregrinos que se dirigían a sus lugares de origen, como el el caso de José y María.
Así pues, se comenzó a especular con las fechas: 16 o 20 de mayo, 9, 19 o 20 de abril, 29 de marzo o 29 de septiembre… hasta que en el año 334 el Papa Julio I dictaminó que Jesús había nacido el 25 de diciembre, y punto. No era fecha escogida al azar pues -como nos indica Desmond Morris en Tradiciones de Navidad- coincidía con las festividades que se realizaban en muchos pueblos durante el Solsticio de Invierno: las ceremonias vikingas en honor de Odín, las Saturnalias romanas, el nacimiento del dios Indoiraní Mithra, etc. De ahí que el nacimiento del Jesús El Cristo haya sido fácilmente asimilado al retorno del sol, al regreso de la luz.
Otro elemento pagano de la navidad es el árbol, ya que como hemos visto anteriormente, muchos pueblos les rendían culto a un puñado de árboles considerados sagrados por distintos motivos. El más común, desde Grecia hasta Noruega era el roble, pero con el devenir del cristianismo se cambió al inconmovible roble por el abeto pues, según los misioneros, la forma triangular de la enramada correspondía al Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Este tres mágico caló muy bien en todas partes ya que era un número venerado por muchos pueblos miles de años antes de la venida de Jesús, y de esta manera bastante singular se impuso el abeto y con el correr de los siglos el pino.
Y ya que estamos en el tema de los árboles, durante esta fecha se había convertido en una costumbre milenaria el adornarlos con piedras pintadas y telas de colores, con el doble propósito de “vestir” a los árboles que se habían quedado “desnudos” tras el otoño, esto es sin su respectivo “espíritu”, y por otro lado lograr que el “espíritu” que había escapado de los árboles regresara a dar sus frutos en primavera, como efectivamente sucedía para regocijo de todos.
El Gordo Noel
Otro elemento pagano es, por supuesto, Papá Noel, que en un principio se trataba del Abuelo Invierno alq ue los vikingos agasajaban para que fuera benévolo, y llegado el momento, partiera sin resentimiento para dar paso a la nueva vida. Una vez critianizados y, siguiendo la costumbre vikinga, los bretones los denominaron Viejo Padre Navidad: uno de llos se disfrazaba del personaje y con gran alegría el pueblo le ofrecía de comer y de beber en abundancia hasta su partida.
Con el tiempo, el Padre Invierno o Papá Noel, se confundió con San Nicolás, un hombre sumamente rico nacido en lo que hoy es Turquía y famoso por su generosidad con los más pobres, en especial con los niños. Resulta a que aquel hombre que se transformó en obispo, y mástarde en santo, los holandeses le tomaron particular cariño y lo llamaron en su lengua Sinter Klaas (San Nicolás), y con este nombre pasó a América, más específicamente a Nueva Amsterdam, que luego los ingleses bautizaron
como Nueva York. Con el tiempo y las aguas navideñas, Sinter Klaas se transformó en el famoso Santa Claus (jo jo jo), es decir en Papá Noel, esto es, en el Padre Invierno.
Y a propósito de este personaje, los lapones constataban cómo cada vez que estaba por llegar el (Padre) invierno, los renos empezaban a bajar en manadas desde las montañas hasta los valles menos azotados por los vientos gélidos. Sabedor de esta leyenda -o al menos así lo supone Desmond Morris-, el poeta Clement Moore incorporó a los renos a su famoso poema “Una visita de San Nicolás”, allá por 1824. Desde entonces los renos han precedido el carruaje de Papá Noel, y se teme que Rodolfo el reno, que tenía la nariz roja como un tomate, era parte del séquito.
Por su parte los americanos contribuimos a la Navidad con el pavo -del que los aztecas tenían grandes criaderos- que fue introducido en Inglaterra por David Strickland, razón por la cual obtuvo el derecho a poner como centro de su escudo familiar un pavo macho. Sin embargo de ello, durante años -confundiendo el pavo de América con la gallina de Guinea- se creyó que habían sido los turcos quienes habían introducido el pavo en Inglaterra, de ahí su nombre en inglés: turckey (turco).
Al parecer, lo único verdaderamente cristiano de la Navidad es Jesús “El Cristo”, y el pesebre, que fue incorporado por san Francisco, con animales vivos y personajes disfrazados, en el año 1224, para imitar la forma en que se celebraba la Navidad en Tierra Santa. Desde esa fecha, muchas casas nobles de Europa empezaron a competir entre ellas para diseñar el mejor pesebre cada año, hasta llegar a excesos verdaderamente surrealistas. Luego, esta costumbre se trasladó a América en donde se incorporaron figurillas de alpacas, cóndores, tapires y caimanes, amén de indios pastores, ángeles negros, ídolos precolombinos, así como chamanes amazónicos o emperadores incas en sustitución de algún Rey Mago, por lo general Gaspar.
A propósito de ésto último, Melchor (soberano persa), Gaspar (rey de la India) y Baltazar (jeque de Arabia), fueron “interpretados” por el ecumenismo de la Edad Media, como Melchor (europeo: a caballo), Gaspar (asiático: sobre un camello) y Baltazar (africano: a lomo de elefante) con el propósito de que “cada rey representara a una parte de la Tierra hasta entonces conocida”, según señala el antropólogo Segundo Moreno.
De esta manera queda demostrado cómo la Navidad, fiesta especialmente diseñada para ser disfrutada por los niños, es una verdadera mezcolanza de tradiciones, mitos y ceremonias paganas.
La historia de Papa Noel (Viejo pascuero, santa claus) y los hongos alucinógenos
Fuente: spannabismagazine.com Autor: Raul del Pino
Como un año más, esta Navidad hemos visto invadidas las calles de “Papa Noeles“. Sin duda, un personaje característico que ha llenado nuestra infancia de ilusión y nuestra edad adulta de indignación y desengaño ante tal elaborada fábula. Ya los regalos no nos hacen la misma ilusión, caen en la frialdad de saber que te los regalan personas normales, como tú o como yo.
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Prefería pensar cuando era un enano -no de fábula, sino de pequeño- que los regalos los traía Papa Noel desde el Polo Norte. Ese de prominente abdomen y ataviado con su traje rojo de puños y ribetes blancos a juego con su espesa melena y barba, que montado sobre su flamante trineo de plañideras de plata y tirado por sus ocho renos voladores, surcaba el gélido cielo de invierno para repartir los regalos a todos los niños del mundo, colándose en las casas para dejarlos en la chimenea (versión rico) o en el abeto navideño de PVC (versión pobre).
Este ser misterioso que tanto viaja de allá para acá en la noche del 25 de diciembre a velocidades superiores a la del sonido, aplastado en su trineo, repartiendo regalos a más de 400 millones de niños cristianos y haciendo un tremendo esfuerzo por deslizarse por las chimeneas cual hábil deshollinador, conocido en todo el mundo bajo diversas formas y nombres: Santa Claus, San Nicolás, Padre Invierno o “Danta Kurosu” en japonés, entre otros, forma parte de un mito ancestral que tiene algo de leyenda y algo de realidad.
No voy a exponer o plantear teorías cuánticas que mediante agujeros de gusano o taquiones expliquen su probable existencia y su desafío a la física clásica. Lo que pretendo en este artículo es ceñirme a hechos fehacientes y demostrados que tienen su cuna en Siberia y cuyo origen se remonta a más de 6000 años de antigüedad.
La teoría más plausible y que mejor encaja con el mito de Papa Noel, es probablemente su origen chamánico y su relación con el consumo de Amanita muscaria , aunque este personaje ha sufrido variaciones y transmutaciones a lo largo del tiempo hasta llegar a las coloridas fórmulas comerciales de la actualidad que Coca-Cola nos propone.
La tradición cristiana de la Navidad es de origen pagano, puesto que la noche del 21 de diciembre se produce el solsticio de invierno. Este acontecimiento ha sido festejado a lo largo y ancho del planeta desde hace milenios por los pueblos que vivían observantes de los fenómenos celestes, pues a medida que llega el día 21 las noches son más extensas y es justo esta noche, que se produce la más larga del año, cuando se hace culto al eterno ciclo de muerte y renacimiento: La lenta muerte del sol hacia el solsticio y su renacimiento con días cada vez más largos. La ” Petit Mort “. El ave Fénix . El cristianismo simplemente ha adaptado su calendario para solapar este acontecimiento con el nacimiento de Cristo, otro claro ejemplo de Muerte y Renacimiento.
Pero ¿qué nos lleva a pensar que Papa Noel proviene de prácticas tan remotas como el chamanismo en Siberia? ¿Qué paralelismos nos hacen pensar que exista alguna semejanza?
Debemos recordar que desde Siberia se produjeron grandes migraciones a lo largo de la prehistoria, extendiéndose con estas las prácticas chamánicas por toda Europa, Asia y América, y hay numerosos vestigios que representan el consumo ritual o simbólico de Amanita Muscaria .
Los pueblos norte europeos y los siberianos sobre todo, como los Sajas, los Koriaks los Chukchi, los Sami, los Yukagir o los Kamchadal, tienen y conservan en algunos casos la costumbre de comer A. muscaria tanto para embriagarse como en prácticas chamánicas. Los chamanes, grandes micófagos, entraban en trance mediante la ingestión del hongo con el fin de acceder al Mundus Imaginalis, al Axis Mundi, contactar con los espíritus en busca de respuestas.
Es muy probable que los pueblos siberianos aprendieran esta práctica de la observación de los renos, por su hábito de “emborracharse” con la amanita. Así relataba Adolf Erman en 1833 la experiencia de los renos con los hongos:
Los renos salvajes que los han ingerido
a menudo se encuentran tan estupefactos
que pueden ser atados y utilizados como
medio de transporte.y su carne además
intoxica a aquel que la coma.
Por otro lado, un siglo antes, un coronel del ejército sueco llamado Filip J. von Strahlenberg, tras doce años de prisión en Siberia y después de estudiar las costumbres de los pueblos siberianos, hizo quizás el primer relato de la ingestión de amanita que recoge la literatura moderna.
Cuando celebran una fiesta, vierten agua sobre
alguno de estos hongos y los hierven. A continuación
hacen licor, que les embriaga.
Y añadía:
Aquellos más pobres que no pueden permitirse almacenar
sus propios hongos, se apostan, en tales ocasiones, cerca
de las cabañas de los ricos a la espera que los invitados
salgan a orinar. En ese momento sostienen un tazón de
madera para recibir la orina, que beben con avidez, como
si contuviera aún parte de la virtud del hongo, de modo
que así se emborrachan ellos también.
La Amanita muscaria es un hongo psicoactivo de cualidades visionarias cuyos efectos van desde la euforia al sueño profundo pasando por toda una suerte de alteraciones en las percepciones. Su principio activo es el ácido iboténico que una vez ingerido se transforma en muscimol . Suele crecer en los bosques en otoño y las especies más valoradas por su potencia son aquellas que crecen entre las raíces de las coníferas, como los pinos o abetos. Existen numerosos estudios y hallazgos arqueológicos que ponen de relieve la importancia que ha tenido este hongo en el génesis de las culturas y las religiones. El “Soma” para los hindúes, el “Árbol del Conocimiento” para los Cristianos, el “Árbol de la Vida” para los chamanes o el “Hongo de la inmoratalidad” para los taoistas. También suele tener una amplia representación en los cuentos infantiles y su presencia en los bosques suele crear cierta simpatía.
Pues bien, días antes del 25 de diciembre, cuando se produce el solsticio de invierno, los chamanes recolectaban estos hongos en los bosques de pinos -que normalmente eran frecuentados por los renos- para repartirlos entre los miembros de su tribu. Habitualmente la entrada a las cabañas en invierno estaba bloqueada por la nieve, por lo que se veían obligados a acceder por el techo de las mismas para dejar este preciado presente a sus moradores. Los hongos eran secados normalmente cerca del fuego en pequeños sacos. Cuando los hongos eran consumidos, el pueblo vivía y entendía el trance por el que pasaba el Sol, para finalmente renacer y ascender nuevamente al cielo (Malagón, www.sindioses.org , 2003).
Sin lugar a dudas, existen paralelismos más que suficientes para trazar el inicio de este mito, entendiendo el concepto de mito no sólo como un relato con anclajes en la realidad sino como la plasmación de unos valores y de unas virtudes en personajes vivos y en secuencias de su vida.
Hasta aquí hemos visto que el chamán era un ser inteligente, normalmente con una espesa barba, reflejo y símbolo de sabiduría en muchas culturas. Ataviado con extravagantes y llamativas vestiduras, su visita antes del solsticio de diciembre era muy esperada sobre todo por los “regalos” que portaba. Recolectaba las amanitas en los bosques de pinos donde crecen gracias a su relación micorrícica con las raíces de estos. Se colaba por los tejados para repartirlas. Se secaban en bolsas cerca del fuego. Los renos comían amanitas y sus efectos les hacían “volar”.
Curioso, ¿no?… Nuestro Papa Noel viste de rojo y blanco (como las amanitas) tiene larga barba, reparte regalos la noche del 25 de diciembre dejándolos junto a la chimenea o bajo el árbol, una vez ha superado la prueba de entrar por el tejado. Es llevado por los cielos en su trineo gracias a sus renos voladores con nombres como Dasher, Dancer y Prancer (Enérgico, Bailarín y Acróbata). y no olvidemos el pino o abeto navideño que preside nuestros hogares adornado de bolas rojas y regalos.
Sin lugar a dudas esta no es la única tradición o historia que tiene un origen relacionado con los enteógenos (Dios generado dentro), con la ebriedad o con el eterno ciclo de muerte y renacimiento.
Quizá después de leer esto, ya no mires con esa cara a un Papa Noel cuando lo veas apostado en la esquina de un centro comercial, tal vez después de verlo sólo te entren ganas de comértelo.
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