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Joe Strummer (Entrevista)
Joe Stummer – “tuve que dejar todo antes de incendiarme”
El ex guitarrista y cantante de The Clash habla de su nueva música y de por qué le interesó siempre la cultura latinoamericana. Y explica las razones por las que estuvo diez años sin tocar en vivo.
por FERNANDO GARCIA
Joe Strummer vive en Sommerset, oeste de Inglaterra. Un lugar famoso por la destilación de sidra. Por estos días, es el único ex Clash activo en la música. El bajista Paul Simomon es ahora pintor abstracto; el baterista Topper Headon se recupera de su adicción a la heroína a los tumbos y Mick Jones, cantante y guitarrista como Strummer, ensaya una carrera como director de videos. La banda, una de las pioneras en la escena punk inglesa, siempre tuvo un estilo particular, en el que se mezclaban apelaciones a la guerrilla latinoamericana y ritmos del tercer mundo. La influencia de su música puede encontrarse desde Mano Negra (la banda que lideraba Manu Chao, confeso admirador de The Clash) a los Fabulosos Cadillacs (en vivo solían versionar el tema Guns of Brixton), de Living Colour (en Buenos Aires tocaron Should I Stay or Should I Go) a Todos Tus Muertos (hacían Janie Jones).
Suena raro que un hombre como él, de inspiración urbana, viva en el campo con su mujer y sus hijas (tiene tres, de dos matrimonios). El lo explica así: “Se le ocurrió a mi primera mujer cuando nuestros hijos eran muy pequeños. Fue hace quince años cuando dejamos Londres y empezamos a escapar hacia el oeste. Cada vez que nos mudábamos, siempre nos alejábamos un poquito más de Londres.”
- ¿No necesita ya la ciudad para componer?
- Sí, es necesario alimentarse de eso. Mis grabaciones suceden siempre en Londres y ahí obtengo la inspiración.
- ¿Tiene idea de la influencia que The Clash ha tenido en el rock argentino?
- Durante todos estos años siempre me llegaron noticias de eso. Sé que fuimos muy populares en Sudamerica.
- Más aún, han inspirado a gran parte de la generación latina de los 80 para hacer música. ¿Escuchó a Manu Chao, por ejemplo?
- Sí, acabo de comprar su segundo disco. Es muy bueno, me gustó también el primero. En 1988, mientras él estaba en Mano Negra, tocamos seis veces juntos y lo conozco muy bien. Somos casi amigos.
- ¿Qué hay detrás del titulo Global Go Go, su último disco, cuál es la idea?
- Decir que estamos en un mismo planeta y nos las tenemos que arreglar. Todo lo que hagamos nos afecta y no hay dónde escapar, nos guste o no.
- ¿Qué piensa de los movimientos antiglobalización?
- Están haciendo una contribución muy importante. No tenemos idea de cómo combatir las corporaciones, porque ellas compran los gobiernos y qué puede hacer la democracia frente a eso. Nada. Y eso es algo a lo que nos acostumbramos o tomamos la decisión de combatir.
- Usted recurría mucho al comentario político cuando escribía para The Clash. ¿Le sigue interesando ese punto de vista?
- No, ya no tanto. Estoy más interesado en el mundo de la psicodelia que en el mundo de la política. El modo en que trabaja la mente, a eso me refiero. Dónde mierda está el alma de algo, qué significa la vida después de todo.
- ¿Leyó el libro No Logo (Naomi Klein), que los movimientos antiglobalizacion reinvindican como bandera?
- Sí, es lo más interesante que leí en años. Ese libro suena como la música que hacíamos con The Clash en los setenta.
- Si bien su música toca diferentes estilos, el reggae sigue siendo el corazón de su disco. ¿Esa es la música que le cambió la vida?
- Sí, es así. Cuando apareció era algo tan diferente a lo que yo venía escuchando desde el blues de Chicago a los Beatles o los Stones. El reggae nos mató a todos porque era en inglés y podíamos entender esas letras. Nos marcó definitivamente.
- Con Sandinista, The Clash llevó la problemática de la guerrilla latinoamericana a la música pop. ¿Fue un interés suyo particular de ese disco o le sigue interesando?
- Estábamos interesados en cualquier cosa que los diarios no nos contaran. Eramos muy curiosos, no desde lo intelectual, pero sí desde la intuición. Era una revolución llevada a cabo por gente muy joven y nadie en Europa quería contar nada. Para nosotros eran buenas noticias, quisimos contárserlo a los chicos ingleses.
- Entonces se hablaba de los Clash como de un grupo de izquierda con guitarras. ¿Se siente todavía un hombre de izquierda?
- Sí, sigo siendo un tipo de izquierda, aunque el partido laborista inglés haya alienado a toda la población con sus estrategias. Son más de derecha que lo que la derecha solía ser.
- A partir del segundo álbum, The Clash dejo traslucir una fuerte influencia latina. ¿Tuvo que ver su vida en España con eso?
- Mi padre trabajaba en el servicio exterior y cuando era chico viví en México, a finales de los cincuenta. Cuando eres muy pequeño la música se apodera de vos. Y eso se te pega para siempre. Llevo México en mis oídos. De ahí viene todo.
- ¿Por qué no se reúne The Clash?
- No tengo la respuesta para eso. Tal vez las ideas que teníamos llegaron a un final natural. No todos los grupos fueron hechos para siempre.
- ¿Ha recibido buenas ofertas de dinero para reunir al grupo?
- Sí. Probablemente dos o tres. Muy buena plata realmente. La dejé pasar.
- Cada vez que surge algo nuevo, desde el rap a Napster, se dice que estamos frente al nuevo punk. ¿Usted dónde lo encuentra?
- Si yo tuviera 16 años ahora mismo estaría haciendo música house con mi computadora sin control ni dependencia de ninguna discográfica. Ese uso de la tecnología es lo más parecido a lo que nosotros hicimos con el rock hace 25 años.
- Estuvo casi diez años en silencio. ¿Qué lo llevo a dejar la música y a volver después?
- Tuve que dejar todo antes de incendiarme. Tenía la necesidad de hacer un largo silencio después de The Clash. Ahora me siento bien de la cabeza y el cuerpo y por fin he dado con la gente correcta para la música que quería hacer. No quería convertirme en una isla, necesitaba un grupo.
- ¿Cómo es su relación actual con el resto de The Clash?
- Muy buena. Nos vemos seguido. Hace poco nos encontramos a cenar en Londres. La sociedad de compositores de Londres nos premió por nuestra contribución a la música cantada en inglés. Tardaron veinte años en darse cuenta. Antes, nos llevaban presos por hacerlo.
- ¿Cómo son sus shows en vivo? ¿Toca canciones de The Clash?
- Por supuesto. Tengo que mostrar todas las partes de mi historia. Pero trato de tocar las canciones que nunca hicimos en vivo con The Clash, quiero evitar los hits.
- ¿Pero hace las canciones que cantaba usted o las que cantaba Mick Jones?
- No, canto las mías (ja, ja, ja). Alguna vez hice un cover de Big Audio Dynamite, la banda de él, como una broma, claro.
Sex Pistols y Ramones
Para algunos era como el River-Boca del punk rock. The Clash versus The Sex Pistols, los dos grupos más grandes del punk rock inglés y, junto con los estadounidenses Ramones, las tres bandas de ese estilo más importantes del mundo.
Pero para Strummer, esa rivalidad nunca existió. “Cuando los Sex Pistols se reunieron en Europa, yo estaba de gira y no pude verlos. Pero me puso muy feliz que les pagaran algo, porque ellos fueron los que empezaron todo. Los que empiezan algo nunca son recompensados. Para mí, fue un acto de justicia más allá de lo artístico. No les pagaban nada en su momento”, dice.
En la comparación entre unos y otros, Strummer opina que “Nosotros duramos un poco más. Y vendimos más discos que ellos. Pero no tantos como los que se venden hoy. Nada en comparación con lo que venden Offspring y todos esos grupos.”
- ¿No cree que los Pistols, con su gira Lucro sucio, terminaron haciendo lo que criticaban al rock?
- No importa. Eran mis amigos. Yo defiendo a mis amigos.
- ¿Siguen siéndolo?
- No John Lydon (el cantante). Pero sí veo seguido a Steve Jones, Glen Matlock y Paul Cook. Buenos tipos.
Strummer recuerda también a Joey Ramone, el cantante que murió este año. “Fue terrible. Yo ni siquiera estaba enterado de su enfermedad, así que fue shockeante por partida doble. No puedo ni siquiera aceptarlo. Para mí los Ramones fueron hechos para durar toda la vida. Me niego a aceptar esa realidad. Los ví cuando debutaron en Londres. Fue increíble. Duró menos de media hora. Una bomba nuclear.”
El ex guitarrista y cantante de The Clash habla de su nueva música y de por qué le interesó siempre la cultura latinoamericana. Y explica las razones por las que estuvo diez años sin tocar en vivo.
por FERNANDO GARCIA
Joe Strummer vive en Sommerset, oeste de Inglaterra. Un lugar famoso por la destilación de sidra. Por estos días, es el único ex Clash activo en la música. El bajista Paul Simomon es ahora pintor abstracto; el baterista Topper Headon se recupera de su adicción a la heroína a los tumbos y Mick Jones, cantante y guitarrista como Strummer, ensaya una carrera como director de videos. La banda, una de las pioneras en la escena punk inglesa, siempre tuvo un estilo particular, en el que se mezclaban apelaciones a la guerrilla latinoamericana y ritmos del tercer mundo. La influencia de su música puede encontrarse desde Mano Negra (la banda que lideraba Manu Chao, confeso admirador de The Clash) a los Fabulosos Cadillacs (en vivo solían versionar el tema Guns of Brixton), de Living Colour (en Buenos Aires tocaron Should I Stay or Should I Go) a Todos Tus Muertos (hacían Janie Jones).
Suena raro que un hombre como él, de inspiración urbana, viva en el campo con su mujer y sus hijas (tiene tres, de dos matrimonios). El lo explica así: “Se le ocurrió a mi primera mujer cuando nuestros hijos eran muy pequeños. Fue hace quince años cuando dejamos Londres y empezamos a escapar hacia el oeste. Cada vez que nos mudábamos, siempre nos alejábamos un poquito más de Londres.”
- ¿No necesita ya la ciudad para componer?
- Sí, es necesario alimentarse de eso. Mis grabaciones suceden siempre en Londres y ahí obtengo la inspiración.
- ¿Tiene idea de la influencia que The Clash ha tenido en el rock argentino?
- Durante todos estos años siempre me llegaron noticias de eso. Sé que fuimos muy populares en Sudamerica.
- Más aún, han inspirado a gran parte de la generación latina de los 80 para hacer música. ¿Escuchó a Manu Chao, por ejemplo?
- Sí, acabo de comprar su segundo disco. Es muy bueno, me gustó también el primero. En 1988, mientras él estaba en Mano Negra, tocamos seis veces juntos y lo conozco muy bien. Somos casi amigos.
- ¿Qué hay detrás del titulo Global Go Go, su último disco, cuál es la idea?
- Decir que estamos en un mismo planeta y nos las tenemos que arreglar. Todo lo que hagamos nos afecta y no hay dónde escapar, nos guste o no.
- ¿Qué piensa de los movimientos antiglobalización?
- Están haciendo una contribución muy importante. No tenemos idea de cómo combatir las corporaciones, porque ellas compran los gobiernos y qué puede hacer la democracia frente a eso. Nada. Y eso es algo a lo que nos acostumbramos o tomamos la decisión de combatir.
- Usted recurría mucho al comentario político cuando escribía para The Clash. ¿Le sigue interesando ese punto de vista?
- No, ya no tanto. Estoy más interesado en el mundo de la psicodelia que en el mundo de la política. El modo en que trabaja la mente, a eso me refiero. Dónde mierda está el alma de algo, qué significa la vida después de todo.
- ¿Leyó el libro No Logo (Naomi Klein), que los movimientos antiglobalizacion reinvindican como bandera?
- Sí, es lo más interesante que leí en años. Ese libro suena como la música que hacíamos con The Clash en los setenta.
- Si bien su música toca diferentes estilos, el reggae sigue siendo el corazón de su disco. ¿Esa es la música que le cambió la vida?
- Sí, es así. Cuando apareció era algo tan diferente a lo que yo venía escuchando desde el blues de Chicago a los Beatles o los Stones. El reggae nos mató a todos porque era en inglés y podíamos entender esas letras. Nos marcó definitivamente.
- Con Sandinista, The Clash llevó la problemática de la guerrilla latinoamericana a la música pop. ¿Fue un interés suyo particular de ese disco o le sigue interesando?
- Estábamos interesados en cualquier cosa que los diarios no nos contaran. Eramos muy curiosos, no desde lo intelectual, pero sí desde la intuición. Era una revolución llevada a cabo por gente muy joven y nadie en Europa quería contar nada. Para nosotros eran buenas noticias, quisimos contárserlo a los chicos ingleses.
- Entonces se hablaba de los Clash como de un grupo de izquierda con guitarras. ¿Se siente todavía un hombre de izquierda?
- Sí, sigo siendo un tipo de izquierda, aunque el partido laborista inglés haya alienado a toda la población con sus estrategias. Son más de derecha que lo que la derecha solía ser.
- A partir del segundo álbum, The Clash dejo traslucir una fuerte influencia latina. ¿Tuvo que ver su vida en España con eso?
- Mi padre trabajaba en el servicio exterior y cuando era chico viví en México, a finales de los cincuenta. Cuando eres muy pequeño la música se apodera de vos. Y eso se te pega para siempre. Llevo México en mis oídos. De ahí viene todo.
- ¿Por qué no se reúne The Clash?
- No tengo la respuesta para eso. Tal vez las ideas que teníamos llegaron a un final natural. No todos los grupos fueron hechos para siempre.
- ¿Ha recibido buenas ofertas de dinero para reunir al grupo?
- Sí. Probablemente dos o tres. Muy buena plata realmente. La dejé pasar.
- Cada vez que surge algo nuevo, desde el rap a Napster, se dice que estamos frente al nuevo punk. ¿Usted dónde lo encuentra?
- Si yo tuviera 16 años ahora mismo estaría haciendo música house con mi computadora sin control ni dependencia de ninguna discográfica. Ese uso de la tecnología es lo más parecido a lo que nosotros hicimos con el rock hace 25 años.
- Estuvo casi diez años en silencio. ¿Qué lo llevo a dejar la música y a volver después?
- Tuve que dejar todo antes de incendiarme. Tenía la necesidad de hacer un largo silencio después de The Clash. Ahora me siento bien de la cabeza y el cuerpo y por fin he dado con la gente correcta para la música que quería hacer. No quería convertirme en una isla, necesitaba un grupo.
- ¿Cómo es su relación actual con el resto de The Clash?
- Muy buena. Nos vemos seguido. Hace poco nos encontramos a cenar en Londres. La sociedad de compositores de Londres nos premió por nuestra contribución a la música cantada en inglés. Tardaron veinte años en darse cuenta. Antes, nos llevaban presos por hacerlo.
- ¿Cómo son sus shows en vivo? ¿Toca canciones de The Clash?
- Por supuesto. Tengo que mostrar todas las partes de mi historia. Pero trato de tocar las canciones que nunca hicimos en vivo con The Clash, quiero evitar los hits.
- ¿Pero hace las canciones que cantaba usted o las que cantaba Mick Jones?
- No, canto las mías (ja, ja, ja). Alguna vez hice un cover de Big Audio Dynamite, la banda de él, como una broma, claro.
Sex Pistols y Ramones
Para algunos era como el River-Boca del punk rock. The Clash versus The Sex Pistols, los dos grupos más grandes del punk rock inglés y, junto con los estadounidenses Ramones, las tres bandas de ese estilo más importantes del mundo.
Pero para Strummer, esa rivalidad nunca existió. “Cuando los Sex Pistols se reunieron en Europa, yo estaba de gira y no pude verlos. Pero me puso muy feliz que les pagaran algo, porque ellos fueron los que empezaron todo. Los que empiezan algo nunca son recompensados. Para mí, fue un acto de justicia más allá de lo artístico. No les pagaban nada en su momento”, dice.
En la comparación entre unos y otros, Strummer opina que “Nosotros duramos un poco más. Y vendimos más discos que ellos. Pero no tantos como los que se venden hoy. Nada en comparación con lo que venden Offspring y todos esos grupos.”
- ¿No cree que los Pistols, con su gira Lucro sucio, terminaron haciendo lo que criticaban al rock?
- No importa. Eran mis amigos. Yo defiendo a mis amigos.
- ¿Siguen siéndolo?
- No John Lydon (el cantante). Pero sí veo seguido a Steve Jones, Glen Matlock y Paul Cook. Buenos tipos.
Strummer recuerda también a Joey Ramone, el cantante que murió este año. “Fue terrible. Yo ni siquiera estaba enterado de su enfermedad, así que fue shockeante por partida doble. No puedo ni siquiera aceptarlo. Para mí los Ramones fueron hechos para durar toda la vida. Me niego a aceptar esa realidad. Los ví cuando debutaron en Londres. Fue increíble. Duró menos de media hora. Una bomba nuclear.”
El fanzine en el movimiento punk
El fanzine en el movimiento punk
Por Mauro Lo Coco, Germán Bellizzi, Guadalupe Cuevas
Por Mauro Lo Coco, Germán Bellizzi, Guadalupe Cuevas
Los fanzines presentan la problemática de cómo estudiar los productos de la cultura popular. Pretendemos pensar el espacio social desde la idea de hegemonía de Gramsci, donde este es definido como un lugar de conflicto en el que las clases sociales luchan por instaurar un sentido, poniendo en juego instancias de dominación, negociación y de continuidad de los productos culturales que entran en circulación...Nuestra intención es evitar tanto la mirada dominocentrista[1] de la cultura popular como la populista, según la cual sólo lo subalterno pasa a ser lo valioso, desligando a lo social de toda situación de conflicto y dominación simbólica.
Anarcopunk en América Latina
Anarcopunk en América Latina
Preguntas y límites del Anarcopunk en América Latina
Entrevista a las J.A.R de México
por Rafael Uzcategui
Estas líneas son producto de una elaboración estrictamente personal. Con esto pretendo dejar en claro que las razones que acá se exponen no se hacen a nombre de ningún colectivo, banda o escena en particular. Son hechas por alguien, ni más ni menos que nadie, involucrado por más de una década con el movimiento contracultural en un entorno tan particular como el latinoamericano; un esfuerzo por discutir muchas de las suposiciones que se asumen bajo la etiqueta anarcopunk. La ausencia de textos en castellano ha ocasionado que el mismo sea algo con definiciones más precisas cuando se ve desde otras escenas musicales, pero con fronteras movedizas cuando intenta ser definido desde lo interno del movimiento.
Anarcopunk es una palabra formada por la unión de dos conceptos: uno con tradición política y otro con una historia ligada a las vanguardias culturales. El anarquismo, repitiendo la afirmación de Ángel Cappelletti, como filosofía social y como ideología nace en la primera mitad del siglo XIX. Contando con una larga prehistoria, es a partir de Pierre Joseph Proudhon (1809-1865) que se puede ubicar su formulación clara y sistemática contando a partir de allí con exponentes como Mijail Bakunin, Pietr Kropotkin, Enrico Malatesta, Emma Goldman, Ricardo Flores Magón, Diego Abad de Santillán o Alberto Ghiraldo (por citar sólo algunos) esparcidos por todos los rincones del planeta. No desarrollaremos en extenso el significado del ideario anarquista -recomendando para ello la lectura de
cualquiera de los estupendos escritos de los autores libertarios clásicos y contemporáneos-, pero para estar claro de por dónde van los tiros, diremos que teniendo como valores insustituibles a la libertad y la justicia social, pretende una sociedad en dónde no existan divisiones permanentes entre dominantes y dominados ni la existencia de una autoridad incontestable.
El anarquismo no es la izquierda del marxismo, pues se diferencia profunda y radicalmente de la lectura de la realidad hecha por los cultores de Carlos Marx y sus estrategias propuestas para la transformación social. Si bien
significa una corriente política con sus características, no es menos cierto que el anarquismo constituye una actitud ética frente a la vida en dónde los fines siempre deben corresponderse con los medios utilizados para alcanzarlos.
Por su parte, el punk es una vanguardia contracultural cuyas primeras manifestaciones visibles datan de mediados de la década de los 70´s en alguna de las urbes más industrializadas del mundo. Resumiendo groseramente, podemos afirmar que tras la Segunda Guerra Mundial y la implementación en las fábricas de los métodos de producción por cadenas de montaje (el fordismo), las sociedades de Occidente experimentan un inusitado crecimiento económico (en parte, por las propias labores de reconstrucción de la Europa post-guerra) y el aumento cuantitativo de sus clases medias. Esto a su vez catalizó la masificación de la educación, especialmente la población asistente a universidades, lo cual generó un segmento social, los estudiantes, diferente del resto de las clases existentes – campesinado, obreros, terratenientes- y con una conciencia y problemáticas que le eran propias. Recordemos que aquellos días eran testigos del arribo al poder de revoluciones que en la práctica, demostraron no sólo las limitaciones de sus postulados, sino que en algunos aspectos aventajaron en dolor y sumisión a los regímenes capitalistas. Tras el horror de la devastación en Hiroshima y Nagasaki, la postguerra significó para los poderosos de diverso signo (capitalistas y comunistas) un intento de renovar la fe en la industrialización y el progreso como motores de las riquezas nacionales. Lo que padecieron a la vuelta de los años fueron distintos modos de rebeldía e insurgencia social que tienen al Mayo Francés como símbolo del estado de
ánimo de una época. No es casualidad que sea considerado 1968 como el año en que el anarquismo vuelve a la primera línea de los movimientos sociales. El 68, en cualquiera de los países en dónde los estudiantes se enfrentaban en las trincheras a la policía, significaba un cuestionamiento a los excesos del mundo moderno erigido sobre los soportes de la razón. Es por esto que se habla de una explosión de la subjetividad, partera a su vez de diversas maneras de plantearle cara al sistema. El desarrollo de una izquierda no estalinista, la irrupción del movimiento ambientalista, feminista y antimilitarista y el desarrollo de culturas enfrentadas a la lógica dominante -las contraculturas- son algunos de los fenómenos que cobran fuerza tras el Mayo Francés. Es en este contexto que aparece el punk en los centros urbanos aquejados de altas tasas de desempleo, marginación y pobreza. Tras la conversión de la contracultura hippie en una subcultura de consumo, un puñado de jóvenes desarrollaron códigos, símbolos y diversas maneras de asumir las manifestaciones artísticas (orbitando alrededor de la música) para manifestar su repulsa a lo que se había convertido en una gigantesca máquina de hacer dinero. Al igual que las vanguardias artísticas del pasado, los punks irrumpen declarando la decadencia de la vanguardia precedente y
la superioridad de sus propias manifestaciones. Frente al colorido psicodélico del llamado “flower-power” las ropas oscuras y desgarradas, frente al pelo largo de los hippies el pelo corto y erizado, botas militares versus sandalias y zapatos artesanales de cuero, canciones cortas de tres o cuatro acordes enfrentadas a los extensos y virtuosas canciones del rock sinfónico y psicodélico, autodidactismo de los músicos punks frente al virtuosismo académico de los músicos hippies, drogas duras versus blandas. El contraste no puede ser mayor. Como fenómeno musical el punk revivía la furia de los primeros rockers mezclado con un sonido tan primitivo como pegajoso, consecuencia del
rechazo de la música como privilegio de algunos “elegidos” por el virtuosismo. Cualquiera podía tener una banda musical y subirse a un escenario, amplitud que genera la heterogeneidad conceptual de las primeras bandas del
género. El punk nace bizarro y diverso, a pesar de que luego sólo cierta estética lo representara. Para comprobar esta afirmación puede observarse las diferencias -mas pronunciadas en la puesta en escena que en su sonido- de
las primeras agrupaciones musicales: Sex Pistols, Damned, Buzzcocks, Ramones, X, Germs, The Adicts, Crass, The Clash, Generation X, Exploited, Vice Squad, The Boys, etc… El punk no era sólo música, pero fueron los conjuntos los mejores propagadores de eso que se denominaba como tal. Más que un sonido, el punk representaba una manera de asumir la música y la propia existencia. El punk no es político por definición, fueron determinadas bandas que al politizarse inauguraron las tendencias combativas dentro del punk. Quizás The Clash sea la más representativa banda punk de izquierda socialista, pero es definitivamente Crass la agrupación pionera en combinar coherente y explícitamente el anarquismo con el punk. Cuando en 1978 los desmanes publicitarios del punk eran primera página en los periódicos ingleses, los Crass cantaban un tema visionario llamado “El punk esta muerto”. Es difícil recordar mayor lucidez crítica hacia un movimiento en plena efervescencia. Hurgando en la historia, los paralelismos vienen de la mano de otros anarquistas: Cronstand, 1921, los anarquistas publican en su periódico Izvestia las resoluciones de asambleas multitudinarias que, contrariamente de la propaganda soviética, solicitaban
la reelección de los soviets, la libertad de propaganda y prensa, libertad para los presos políticos y fin de la desigualdad en los racionamientos. Cuba, 1960, la Asociación Libertaria de Cuba imprime una “Declaración de principios” en donde condena enérgicamente el autoritarismo que bulle “en el seno mismo de la revolución” y la estatalización de todas las riquezas del país a manos de Fidel Castro y el Partido Comunista Cubano. No hay que dejar de recordar que a los miembros de la ALC esta declaración les valió la cárcel, la muerte y el exilio. La búsqueda de los Crass no se enfocaba en lo estético ni se limitaba sólo a la música. Como anarquistas reflejaban la influencia de los movimientos surrealista y situacionista, de los intelectuales contemporáneos como Wilhem Reich, Erich Fromm y Jean-Paul Sartre, así como el desarrollo de un estilo de vida comunitario y autogestionado. Además, sus creaciones líricas y musicales obviaron la camisa de fuerza sonora y compositiva del resto de la camada punk, de la cual ellos mismos renegaron por su predecible institucionalización. Penny Rymbaud, baterista de la banda, lo ha expresado en los siguientes términos: “No pertenecíamos a ese tipo de pantomima que es el rock´n roll… y probablemente menos en la pantomima que se conoció con el nombre de punk”. Los Crass fueron los primeros en asumir tácticas de guerrilla urbana en un escenario con su iconografía, la repetición de consignas, samplers de segmentos radiofónicos y una sesión interminable de canciones una detrás de la otra. Asimismo, desarrollaron a través de su sello discográfico Crass Records una trayectoria referencial en cuanto a independencia y compromiso en la comercialización de su propia música. La vida de Crass fue corta pero intensa. Sus maneras fueron reflejadas en bandas continuadoras de un punk de clara filiación anarquista, que cada vez tenía menos que ver con su contracultura originaria. Bandas como Subhumans, Oi Polloi, Conflict, Sin Dios, Propagandhi, Submission Hold, Petrograd y Resist & Exist tienen más en común su filiación política y su activismo que su estética o el sonido de sus canciones.
Punk y Anarcopunk en América Latina
Cuando se inician las primeras experiencias punks en nuestro continente, comienzos de la década de los 80´s, el anarquismo era una imprecisa referencia dentro de sus países. Parafraseando de nuevo a Angel Cappelletti se puede afirmar que el eclipse del anarquismo latinoamericano, tras su claro pero interesadamente ocultado protagonismo entre las décadas de 1870 a 1930, se debe a los golpes de Estado ocurridos a partir de 1930 -y por supuesto la represión subsiguiente-, el monopolio de la disidencia secuestrado por los Partidos Comunistas -y el chorro de rublos recibidas desde el Kremlin y el prestigio prestado de los barbudos cubanos- y, en tercer lugar, por la aparición de corrientes nacional-populistas vinculadas a las Fuerzas Armadas. La década de los ochentas fue más propicia en Latinoamérica para el auge de los grandes cuellos de camisa y las anchas botas de pantalones -Saturday Fever Night- que para el punk, el cual se hallaba restringido por el propio desarrollo y masificación del rock en los países ubicados al sur del Rio Grande. No es fortuito que las primeras agrupaciones identificadas como
“punks” surgieran en México, Argentina y Brasil, con grandes volúmenes de población y una consecuente tradición rockera. Las influencias musical de estas primigenias agrupaciones se ubican en dos grandes tendencias: Inglaterra y Estados Unidos (Sex Pistols, Exploited, The Clash, Ramones, Dead Kennedys, Misfits…) y España (Kortatu,
Eskorbuto, Siniestro Total y, especialmente, La Polla Records). Con las deficiencias educativas de nuestros países, tampoco es casualidad que para quienes veían en el punk sólo una velocidad en la batería prefirieran la primera, y
para quienes era parte de una búsqueda más amplia, la segunda. El boom del rock cantado en español experimentado en el continente a finales de los ochentas (exceptuando a la Argentina, quienes contaban con una
movida establecida e impulsada, paradójicamente, por la Guerra de las Malvinas), marginó, por suerte, a la corriente que a su vez se marginaba de los circuitos masivos de difusión. El punk era motor de las escenas llamadas “subterráneas” de cada país y no fue sino hasta que la eclosión del grunge catapultó al punk rock a las pantallas de MTV que sus exponentes se masificaron. Si bien en algunos países -hacia el sur del continente, básicamente- el punk se desarrolló como un clon de las escenas del llamado Primer Mundo (un fenómeno ubicado principalmente en las clases medias, con circuitos de promoción y conciertos y canales más o menos institucionales para la difusión de sus expresiones), algo distinto sucedió en el resto de Latinoamérica. El punk, de la mano con el heavy metal y enfrentado con el pop, comenzó a ser vivido -y por tanto adecuado a un entorno específico- por
los chic@s de las villas miseria, marginados del reparto de la riqueza social y de las oportunidades educativas. Los casos de Colombia, México y Brasil son emblemáticos en este sentido. El punk adoptó un mestizaje desconocido en otras latitudes. Bajo los mohicanos o los pelos erizados con jabón barato se encontraban facciones oscuras e indígenas. El slam dancing o pogo era tan rabioso como la furia contenida de l@s adolescentes tras una infancia llena de hambre y privaciones, con mayor conexión que sus pares europeos a un baile tribal de comunidades originarias. Ajenos a los escuetos programas culturales estatales, los cuatro acordes significaban su única posibilidad compositiva y de creación artística en un entorno presionado por la supervivencia cotidiana. La ética “Do It Yourself” o Hazlo Tu Mismo era la única respuesta a la precariedad: Es frecuente que ante la imposibilidad
de adquirir instrumentos musicales, los miembros de las agrupaciones los construyan en una singular vocación Luthier. Colombia es el ejemplo más recurrente de punk como expresión de la marginalidad social. La película “Rodrigo D, No Futuro” (1988) del director Víctor Gaviria, muestra una correspondencia entre punk y sicariato que si
bien es magnificada por el recurso cinematográfico no deja de reflejar lo que se sucedía en las comunas pobres de la ciudad de Medellín, un documento de cinema verité que haría palidecer de envidia a los punks de postal de
Londres. La banda sonora del film era compartida a rajatabla por bandas verdaderas de los suburbios paisas. Del continente, es el punk colombiano el que más cuenta con una nítida personalidad y sonido propio, minestrone de
cuatro acordes, violencia, cocaina, sacol , guitarras de tercera mano, baterías artesanales y estudios de grabación improvisados. La influencia de la Unión Soviética, el prestigio de una Revolución Cubana triunfante y el imaginario proyectado por los grupos armados insurgentes de la región provocaron que las primeras bandas punks “políticas” del continente asumieran una particular mezcolanza de ideas provenientes de todo el espectro de la izquierda. Sus letras y fanzines trataban de dar una respuesta a la convulsión social del continente revolviendo sincreticamente
símbolos y contenidos del marxismo en sus vertientes locales (guevarismo, sandinismo, tupamaros…) y el anarquismo. México y Brasil fueron los dos sitios en dónde un movimiento anarcopunk comenzó a desarrollarse, es decir en dónde una serie de personas identificadas como punks reivindicaron tanto la tradición e historia del movimiento libertario como sus propuestas para la sociedad. Las iniciativas que a mediados de los 90´s aparecieron en el resto de los países eran realizadas con la motivación de lo que en Ciudad de México y Rio de Janeiro acontecía.
Desarrollemos brevemente uno de estos casos: el mexicano. Junto quizás a la Argentina, México fue testigo del desarrollo, a comienzos del siglo XX, de un amplio movimiento obrero y campesino de corte anarquista del que
Ricardo Flores Magón es una de sus figuras descollantes. En la década de los 40´s el anarquismo mexicano se reducía a grupos de propaganda nutridos en buena parte del exilio cenetista español. Para 1968 el anarquismo en las manifestaciones estudiantiles era apenas un precedente remoto y el ideario de Magón, desprovisto de su beligerancia anarquista, era patrimonio de la revolución institucionalizada del PRD. No es sino hasta la década de
los 80´s que la expansión del punk permite, más temprano que tarde, el surgimiento de una activa tendencia ligada al anarquismo. “Los punks son los que mantienen vivo el anarquismo en México”. La afirmación proviene de Juan
Carlos Beas, miembro del Consejo Popular e Indígena “Ricardo Flores Magón”. Los anarcopunks aparejan su promoción del “orgullo punk” con el desarrollo de diversas maneras de expresión libertaria: bandas, fanzines, jornadas de colectivización y recuerdo del magonismo y el mantenimiento de un espacio clave del anarquismo mexicano: La Biblioteca Social Reconstruir (http://www.libertad.org.mx). Los anarcopunks mexicanos poseen
diversos grados de relación con el movimiento zapatista y una especial interacción con uno de sus espacios más libertario: los municipios autónomos. La extensión del territorio del país fomenta la relación de los distintos colectivos en red y la organización de encuentros regionales y nacionales para el intercambio y la coordinación. Uno de los nodos más activos de esta red se encuentra en Guadalajara, ciudad de la banda Fallas del Sistema y de
la Coordinadora Libertaria.
Semejanzas y diferencias
Si en nuestro texto las bandas nos han servido para hilar una historia que nos lleva del punk al anarcopunk es porque, precisamente, es la música la que genera identidad y cohesión en el conjunto de iniciativas. Como todo,
esta preponderancia tiene sus virtudes y limitaciones. Su acierto se refleja en la capacidad de aglutinación de voluntades en los tiempos de la degradación de la política. Los viejos oradores anarcosindicalistas son relevados por la amplificación de canciones sobre una tarima. A falta de organizaciones y libros, muchos jóvenes (inclusive el autor de estas líneas) inició su búsqueda por el anarquismo seducido por la música de bandas punks.
Esto debe tener una justa valoración, pero no es todo lo que se puede hacer. Además, el utilizar el espacio de los conciertos como vía de concientización supone asimismo una de las características del anarcopunk: su directa relación con aspectos de la vida cotidiana. Entre sus fallas se encuentra su vaciado de contenido debido a la transformación actual del punk en una mera subcultura de consumo. En este texto tratamos de establecer las diferencias entre punk y anarcopunk, pero son criterios que no son compartidos por los anarcopunks que tratan de “convertir al punk en una amenaza de nuevo” (Profane Existence), cuando como hemos demostrado anteriormente la diversidad del punk originario sólo representó una intimidación real a tímpanos despistados. Intentaremos definir la especificidad del anarcopunk, es decir, tanto sus semejanzas como diferencias del “punk” a secas. Ambas corrientes se nutrían de la exclusión de los circuitos institucionalizados de la Cultura (en mayúsculas), de la marginación y del rechazo social a lo “diferente”. Asumían una estética particular como forma de rebelión a lo
establecido, reivindicando artículos baratos de uso corriente (clips, imperdibles, cadenas, cierres.) como una ornamenta diferente a los costosos accesorios de consumo masivo. Pero, y por esto escribimos lo anterior en
verbo pasado, esta misma cultura de masas ha tenido la triste virtud de recuperar incluso las estéticas marginales y convertirlas en mercancías vaciadas de contenido. La estética punk ha dejado de ser transgresora y su
apego a la misma como norma de lo “diferente”, un romanticismo ingenuo, muchas veces conservador. Es decir, si alguna vez la creatividad y la renovación fueron la impronta del movimiento, continuar con esa búsqueda de
significados problematizadores (es decir, cuestionadores de la “normalidad”) es una tarea pendiente para los anarcopunks. Ambos son fenómenos típicos de conglomerados urbanos y asumen, concientemente, códigos de la
marginalidad callejera. El punk posee tanto una visión pesimista, nihilista o despreocupada del futuro, asumiendo una actitud de vivir aquí y ahora sobre el límite. Por tanto, la noción de “libertad” del punk es muy distinta a la del
anarcopunk. La primera se confunde con el “hacer lo que quieras cuando quieras”, satisfaciendo casi primitivamente sus instintos. El punk es irresponsabilidad, quizás por esto los punks no superan los traumas del paso de la adolescencia a una vida “adulta”. El punk no tiene propuestas, se agota en un individualismo casi extremo. El universo punk finaliza en la música, todas sus expresiones orbitan en torno a esta. Para un punk la historia comienza en Ramones y finaliza en Ramones (qepd). Cuando un punk escucha la palabra “anarquía” su mente, automáticamente, activa el video “Anarchy in the UK” de los Sex Pistols. El anarcopunk tiene una visión utópica del futuro, el cual ve como posibilidad, como camino de construcción hacia otra cosa, muy distinta, de la realidad que aborrece. La noción de “libertad” del anarcopunk implica un alto grado de responsabilidad consigo mismo y con sus semejantes. Construye propuestas y vínculos con otras minorías marginadas, sin desechar su identidad personal como miembro de una contracultura. Para un(a) anarcopunk la música es tanto un elemento lúdico como un canal de comunicación. La historia es una búsqueda de incierto comienzo que se nutre de relatos de movimientos de resistencia y liberación social. Cuando un(a) anarcopunk oye la palabra “anarquía” recuerda que debe devolver los libros de Bakunin o Zerzán que pidió prestados. Si bien creemos necesario el fortalecimiento de los núcleos anarcopunks, entendiéndolos como comunidades de resistencia e identidad, esta labor debe saber conjurar los riesgos de la autoreferencia permanente y de la promoción narcisista. Los anarcopunks debemos involucrarnos realmente con la problemática que hablamos en fanzines y canciones y, especialmente, con los movimientos sociales que llevan adelante la denuncia de estos temas. La organización de espacios de entretenimiento alejados de la lógica del mercado y el lucro, la promoción de una alimentación sin crueldad ni explotación, la organización de sellos discográficos independientes y la publicación de nuestras propias publicaciones es un escapismo si esto no
está involucrado con un proceso de transformación social más amplio.
Una autocrítica permanente
A diferencia de otras corrientes de pensamiento, el antidogmatismo del anarquismo promueve el aporte y desarrollo de las visiones de los individuos que lo asumen según sus propias afinidades. Por eso es natural la existencia
de tendencias como el anarcofeminismo, el anarquismo verde o, en este caso, el anarcopunk. El anarcopunk, por tanto, es una tendencia del anarquismo que desarrolla manifestaciones culturales enfrentadas al sistema capitalista y ligadas a la cotidianidad de sus promotores. La actitud Hazlo Tu Mismo (DIY) es el sinónimo en el día a día de la Autogestión social anarquista. El anarcopunk “made in” Latinoamérica se desarrolla en un contexto de pobreza y
corrupción de las clases dirigentes, a diferencia de las escenas del llamado “Primer mundo”, más proclives ser reducidas a meros “estilos de vida”. A pesar de nuestro discursivo interés en temáticas sociales, el movimiento
anarcopunk agota sus energías en el mantenimiento de una escena musical, sí contestataria, sí con parámetros distintos que el negocio musical, pero recurrentemente encerrado en un circulo cerrado de entendidos. Incluso, hay países en dónde la relación del anarcopunk con otras tendencias del anarquismo no puede calificarse menos que de “traumática”. Los anarcopunks tenemos un gran potencial para el establecimiento de cooperativas de distribución y consumo así como una riqueza lúdica comparada con las ideologías momificadas (y tremendamente aburridas) de izquierda, una práctica demoledora del “sujeto único” de la revolución y de la división de los ámbitos públicos y privados. Pero, con frecuencia, dejamos para un después que nunca llega la profundización del cuestionamiento a todos los órdenes del poder y la construcción de propuestas para la sociedad, en la que el propio anarcopunk se disuelve dando paso a los debates y prácticas llevadas a cabo por el conjunto de grupos libertarios y resto de movimientos sociales de base.
llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones: ese mundo esta creciendo en este instante
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8 Responses to “Anarcopunk en América Latina”
rafael Says:
Febrero 22nd, 2007 at 12:04 pm
me parece una gran falsesdad que allas puesto entrevista a la JAR… eso fue un articulo que escribio el, mas no una entrevista….
CARLA Says:
Mayo 21st, 2007 at 12:58 am
para que ser anarkista?
mas alla de parecerme una idea espectacular..una formal de viad genial…se va a dar algun dia?.NO…dejen de rmperce la kbza llenandose la boca, hablando y hablando sobre la anarkia si nunk existio ni nunk existira..
esta todo bien…hablen, prediken, pero al final van a se igual que ellos…
dejen de hacer estas barbarias de escribir y escribir, no ganan nada..solo que adolecntes esupidos pasen su vida creyendo que esto es posible cuando no lo es y dejando volar sus mentes con algo que se tiene que vivir a carne propia…Para que? para que llegen a los 30 y digan..KE HICE DE MI VIDA?.estudie? no, trabaje? no, quien soy? nadie, es tarde para ahcre algo? CLARO… no dejen que les pase esto..el mundos iempre va a ser capitalista y democratico..CHAU a la anarkia…
Luis Says:
Julio 5th, 2007 at 2:38 pm
justamente por tener una mentalidad cuadrada aca como mi no tan amiga carla y por ese constante pensamiento derrotista y de la no creencia en el cambio es que las cosas nose mueven, creo ke bien puedes estudiar, trabajar y hacer algo de tu vida llevando esta ideologia viviendola y haciendo algo al respecto, no necesariamente tienes que ser un vago, el ser activista no significa necesariamente tirar todo por la borda y abandonarse al hedonismo, y la neta si la banda sigue pensando que nada se puede hacer y se queda con su trabajo de oficina mal pagado, conformandose y aliviandose con la idea de que al final nada cambiara, muy probablemete asi sera, pues es muy facil hablar y criticar, lastima que eso no ayuda en nada a este ni a ningun otro movimiento cuya base sea un cambio… chido, vayanse al diablo!!
Administrador Says:
Julio 5th, 2007 at 7:07 pm
luisito, no te das cuenta de que no llevamos la bandera del articulo. simplemente expongo una ideologia…nada mas. tranquilo, calmate un poco. o eres un gendarme?
karina Says:
Abril 5th, 2008 at 8:04 pm
estoy totalmente de acurdo con luis ademas por qulpa de mentes capitalstas como la del idiota q escribio esto es q este puto pais nunca progresa para q trabajar si somos explotados por favor para nada ser anarkopunk signifika no tener metas en la vida porq no mejor se ocupan de sus vidas y dejan la podrida kritikadera!!!
yo Says:
Julio 22nd, 2008 at 3:59 am
llevar una ideologia en la cabeza no t ace un idiota q tiene q vivir en la kalle y ser un vago d mierda, ya q en la anarkia se tendria q trabajar, y yo creo q llevar el anarkismo en la cabeza, vendria a ser como un creyente en algo, asi como una madre pobre, ve q su hijo se muere, o alguien q tenga cancer o sida q sea creyente d dios(yo no soy creyente, y odio toda religion) le da fuerzas, a nosotros el anarkismo nos da fuerzas para seguir adelante, creyendo en algo cierto, q se puede crear d a poko y no presisamente en todo el mundo, sino mediante comunidades q sean chikas, en donde no aya personas como carla o su dios hitler, es un proyecto q se crea d apoko, al q le guste bien, y al q no le guste, se puede chupar una buena poronga, y q se vaya a cojer con bush, el cambio esta en la revolucion social, y empiesa por las mentes, el q se rinde sufre y el q kaya muere por dentro.
q viva la anarqua!!
Oscar Says:
Junio 3rd, 2009 at 9:50 am
Hola, últimamente me siento anarquista, por el pensamiento de lucha, de un sueño de una verdadera libertad, q por el sistema Capitalista no respeta nada y manipula todo a su antojo, por eso mismo la lucha es sumamente difícil pero es el Camino, “como lo dijo Chimiro Gabladon” Soy de Venezuela, y aky las realidades no son la q pinta el gobierno, hay problemas de fondo, pero a nivel mundial, el problema es de Falta de Conciencia, de organización, de luchar por un sueño en realidad, q sentimos todos o su gran mayoría, pero q el sistema t manipula tanto como un robot tu vida q hace parecer q son poquitos con este pensamiento de mas Justicia y amar la Paz, pero el conformismo y la manipulación hace q esto sea una realidad. Porque la gente solo se concentra q el problema es de cada quien, y es un error pensar de esa forma, (no soy religioso, son instituciones para manipular desde la parte sensible a la humanidad) Pero ya q cubre a nivel mundial al ver sus teóricas y su aplicación, tienen una careta, son de doble discurso y doble moral, como esta frase: “Amar al prójimo como a ti mismo”, y aky lo q hay es hipocresía, de estar en una religión solo por un cumplir o sentir fe a lo q te manipulan desde niño. En su mayoría se dice amar la PAZ y no a la Guerra pero la Sociedad no lucha de fondo y organizada de nivel mundial para evitar las invasiones de los imperios, miedo a la vida, a las armas el no matar, de que sirve sinos están matando, es un poder demasiado grande, una mafia pero sino existe la resistencia y pensamiento de lucha las cosas serán cada vez peor. La información de ver mas la realidad y ser mas humanista de respetar a la naturaleza y a todo lo q mantiene el equilibrio de ser mejores, los sueños hoy es de poca escala, pero q sino sube de escala el mundo va su destrucción por si misma y no por q la Biblia lo diga. Hoy es de Ser Realista y Soñador. El solo escribir es una preparación, un granito de arena para ver q cada mente es un mundo, que nos han dividido por fronteras, banderas, símbolos, una supuesta nacionalización y soberanía q no existe Porque ahora todo lo manipulan con algo q llaman democracia, te dan derecho de votar mas no de postularte a un puesto hay vez q no tendrás chance porq es el manejo de dinero y publicidad, la guerra sucia, y q además los q suben muchas veces se corrompe porq ya q el sistema t ha prepara de la forma q ellos quieren, si despiertas al ver tanta realidad, empiezas a chocar con lo q es injusto en esta vida, la gran pobreza Mundial y un poquito porcentaje q tiene lo de esa mayoría de Pueblo Pobre, q lo entretienen con trapos calientes, pero q tarde o temprano explotara la rabia del Pueblo con el Sistema, y el Sistema se esta preparando para esto, la ley patriótica con lo del autoatentado del gob EEUU, y hoy la Epidemia de la porcina en México es claro su avance a sembrar terror para q haya miedo y manejar mas tu vida, la conciencia dentro de la diversidad de pensamiento hará la diferencia de q este mundo siga para las siguientes generaciones.
Oscar Says:
Junio 3rd, 2009 at 11:10 am
EL debatir, el q se participe de verdad, avanzaremos, de ver la otra historia q no es contada, de preguntarnos de nuestros aborígenes, nuestras raíces de Pueblo, Ancestrales, no el q nos pinta hoy, la Derecha ha sido asesina, genocida, no les importa tu vida hoy porq no les ha importado nunca. Nosotros como pueblo debemos respetarnos nosotros, organizarnos nosotros, desde las bases, no un gobierno, ellos son solo títeres, porq la izquierda se ha dejado llevar por el a fan de poder, de llegar hay y luego son como la derecha. El Pueblo ha estado solo y sigue solo. solo lo entretienen hoy, los medios de comunicación ha sido el arma mas eficiente para este mundo hoy, mas el apoyo de la religión hace q todo sea mas difícil, romper desde adentro, desde nosotros esos valores que nos hace conformadores mas no transformadores para un verdadero cambio Humano para un Mejor Mundo, para una larga vida a la tierra para nuestro hijo y nietos y mas,,, Les dejo dos enlaces buenos para reflexión y ver mas allá, y q se nos hace triste verlo, pero mas triste es no hacer nada para q el mundo sea mejor, pasa la información, tiene que llegarle la Verdadera Información a los Pueblos ya q los q sufrirán serán tus hijos o nietos, este mundo como va las cosas se complicaran antes de lo pensado:
El consumismo http://video.google.es/videoplay?docid=-5645724531418649230
zeitgeist -el dinero- http://video.google.com/videoplay?docid=-4381889862027135531&hl=es)
zeitgeist: http://video.google.com/videoplay?docid=8883910961351786332
mi correo: luchamipueblo@gmail.com
Viva la anarquia, abajo el conformismo
Preguntas y límites del Anarcopunk en América Latina
Entrevista a las J.A.R de México
por Rafael Uzcategui
Estas líneas son producto de una elaboración estrictamente personal. Con esto pretendo dejar en claro que las razones que acá se exponen no se hacen a nombre de ningún colectivo, banda o escena en particular. Son hechas por alguien, ni más ni menos que nadie, involucrado por más de una década con el movimiento contracultural en un entorno tan particular como el latinoamericano; un esfuerzo por discutir muchas de las suposiciones que se asumen bajo la etiqueta anarcopunk. La ausencia de textos en castellano ha ocasionado que el mismo sea algo con definiciones más precisas cuando se ve desde otras escenas musicales, pero con fronteras movedizas cuando intenta ser definido desde lo interno del movimiento.
Anarcopunk es una palabra formada por la unión de dos conceptos: uno con tradición política y otro con una historia ligada a las vanguardias culturales. El anarquismo, repitiendo la afirmación de Ángel Cappelletti, como filosofía social y como ideología nace en la primera mitad del siglo XIX. Contando con una larga prehistoria, es a partir de Pierre Joseph Proudhon (1809-1865) que se puede ubicar su formulación clara y sistemática contando a partir de allí con exponentes como Mijail Bakunin, Pietr Kropotkin, Enrico Malatesta, Emma Goldman, Ricardo Flores Magón, Diego Abad de Santillán o Alberto Ghiraldo (por citar sólo algunos) esparcidos por todos los rincones del planeta. No desarrollaremos en extenso el significado del ideario anarquista -recomendando para ello la lectura de
cualquiera de los estupendos escritos de los autores libertarios clásicos y contemporáneos-, pero para estar claro de por dónde van los tiros, diremos que teniendo como valores insustituibles a la libertad y la justicia social, pretende una sociedad en dónde no existan divisiones permanentes entre dominantes y dominados ni la existencia de una autoridad incontestable.
El anarquismo no es la izquierda del marxismo, pues se diferencia profunda y radicalmente de la lectura de la realidad hecha por los cultores de Carlos Marx y sus estrategias propuestas para la transformación social. Si bien
significa una corriente política con sus características, no es menos cierto que el anarquismo constituye una actitud ética frente a la vida en dónde los fines siempre deben corresponderse con los medios utilizados para alcanzarlos.
Por su parte, el punk es una vanguardia contracultural cuyas primeras manifestaciones visibles datan de mediados de la década de los 70´s en alguna de las urbes más industrializadas del mundo. Resumiendo groseramente, podemos afirmar que tras la Segunda Guerra Mundial y la implementación en las fábricas de los métodos de producción por cadenas de montaje (el fordismo), las sociedades de Occidente experimentan un inusitado crecimiento económico (en parte, por las propias labores de reconstrucción de la Europa post-guerra) y el aumento cuantitativo de sus clases medias. Esto a su vez catalizó la masificación de la educación, especialmente la población asistente a universidades, lo cual generó un segmento social, los estudiantes, diferente del resto de las clases existentes – campesinado, obreros, terratenientes- y con una conciencia y problemáticas que le eran propias. Recordemos que aquellos días eran testigos del arribo al poder de revoluciones que en la práctica, demostraron no sólo las limitaciones de sus postulados, sino que en algunos aspectos aventajaron en dolor y sumisión a los regímenes capitalistas. Tras el horror de la devastación en Hiroshima y Nagasaki, la postguerra significó para los poderosos de diverso signo (capitalistas y comunistas) un intento de renovar la fe en la industrialización y el progreso como motores de las riquezas nacionales. Lo que padecieron a la vuelta de los años fueron distintos modos de rebeldía e insurgencia social que tienen al Mayo Francés como símbolo del estado de
ánimo de una época. No es casualidad que sea considerado 1968 como el año en que el anarquismo vuelve a la primera línea de los movimientos sociales. El 68, en cualquiera de los países en dónde los estudiantes se enfrentaban en las trincheras a la policía, significaba un cuestionamiento a los excesos del mundo moderno erigido sobre los soportes de la razón. Es por esto que se habla de una explosión de la subjetividad, partera a su vez de diversas maneras de plantearle cara al sistema. El desarrollo de una izquierda no estalinista, la irrupción del movimiento ambientalista, feminista y antimilitarista y el desarrollo de culturas enfrentadas a la lógica dominante -las contraculturas- son algunos de los fenómenos que cobran fuerza tras el Mayo Francés. Es en este contexto que aparece el punk en los centros urbanos aquejados de altas tasas de desempleo, marginación y pobreza. Tras la conversión de la contracultura hippie en una subcultura de consumo, un puñado de jóvenes desarrollaron códigos, símbolos y diversas maneras de asumir las manifestaciones artísticas (orbitando alrededor de la música) para manifestar su repulsa a lo que se había convertido en una gigantesca máquina de hacer dinero. Al igual que las vanguardias artísticas del pasado, los punks irrumpen declarando la decadencia de la vanguardia precedente y
la superioridad de sus propias manifestaciones. Frente al colorido psicodélico del llamado “flower-power” las ropas oscuras y desgarradas, frente al pelo largo de los hippies el pelo corto y erizado, botas militares versus sandalias y zapatos artesanales de cuero, canciones cortas de tres o cuatro acordes enfrentadas a los extensos y virtuosas canciones del rock sinfónico y psicodélico, autodidactismo de los músicos punks frente al virtuosismo académico de los músicos hippies, drogas duras versus blandas. El contraste no puede ser mayor. Como fenómeno musical el punk revivía la furia de los primeros rockers mezclado con un sonido tan primitivo como pegajoso, consecuencia del
rechazo de la música como privilegio de algunos “elegidos” por el virtuosismo. Cualquiera podía tener una banda musical y subirse a un escenario, amplitud que genera la heterogeneidad conceptual de las primeras bandas del
género. El punk nace bizarro y diverso, a pesar de que luego sólo cierta estética lo representara. Para comprobar esta afirmación puede observarse las diferencias -mas pronunciadas en la puesta en escena que en su sonido- de
las primeras agrupaciones musicales: Sex Pistols, Damned, Buzzcocks, Ramones, X, Germs, The Adicts, Crass, The Clash, Generation X, Exploited, Vice Squad, The Boys, etc… El punk no era sólo música, pero fueron los conjuntos los mejores propagadores de eso que se denominaba como tal. Más que un sonido, el punk representaba una manera de asumir la música y la propia existencia. El punk no es político por definición, fueron determinadas bandas que al politizarse inauguraron las tendencias combativas dentro del punk. Quizás The Clash sea la más representativa banda punk de izquierda socialista, pero es definitivamente Crass la agrupación pionera en combinar coherente y explícitamente el anarquismo con el punk. Cuando en 1978 los desmanes publicitarios del punk eran primera página en los periódicos ingleses, los Crass cantaban un tema visionario llamado “El punk esta muerto”. Es difícil recordar mayor lucidez crítica hacia un movimiento en plena efervescencia. Hurgando en la historia, los paralelismos vienen de la mano de otros anarquistas: Cronstand, 1921, los anarquistas publican en su periódico Izvestia las resoluciones de asambleas multitudinarias que, contrariamente de la propaganda soviética, solicitaban
la reelección de los soviets, la libertad de propaganda y prensa, libertad para los presos políticos y fin de la desigualdad en los racionamientos. Cuba, 1960, la Asociación Libertaria de Cuba imprime una “Declaración de principios” en donde condena enérgicamente el autoritarismo que bulle “en el seno mismo de la revolución” y la estatalización de todas las riquezas del país a manos de Fidel Castro y el Partido Comunista Cubano. No hay que dejar de recordar que a los miembros de la ALC esta declaración les valió la cárcel, la muerte y el exilio. La búsqueda de los Crass no se enfocaba en lo estético ni se limitaba sólo a la música. Como anarquistas reflejaban la influencia de los movimientos surrealista y situacionista, de los intelectuales contemporáneos como Wilhem Reich, Erich Fromm y Jean-Paul Sartre, así como el desarrollo de un estilo de vida comunitario y autogestionado. Además, sus creaciones líricas y musicales obviaron la camisa de fuerza sonora y compositiva del resto de la camada punk, de la cual ellos mismos renegaron por su predecible institucionalización. Penny Rymbaud, baterista de la banda, lo ha expresado en los siguientes términos: “No pertenecíamos a ese tipo de pantomima que es el rock´n roll… y probablemente menos en la pantomima que se conoció con el nombre de punk”. Los Crass fueron los primeros en asumir tácticas de guerrilla urbana en un escenario con su iconografía, la repetición de consignas, samplers de segmentos radiofónicos y una sesión interminable de canciones una detrás de la otra. Asimismo, desarrollaron a través de su sello discográfico Crass Records una trayectoria referencial en cuanto a independencia y compromiso en la comercialización de su propia música. La vida de Crass fue corta pero intensa. Sus maneras fueron reflejadas en bandas continuadoras de un punk de clara filiación anarquista, que cada vez tenía menos que ver con su contracultura originaria. Bandas como Subhumans, Oi Polloi, Conflict, Sin Dios, Propagandhi, Submission Hold, Petrograd y Resist & Exist tienen más en común su filiación política y su activismo que su estética o el sonido de sus canciones.
Punk y Anarcopunk en América Latina
Cuando se inician las primeras experiencias punks en nuestro continente, comienzos de la década de los 80´s, el anarquismo era una imprecisa referencia dentro de sus países. Parafraseando de nuevo a Angel Cappelletti se puede afirmar que el eclipse del anarquismo latinoamericano, tras su claro pero interesadamente ocultado protagonismo entre las décadas de 1870 a 1930, se debe a los golpes de Estado ocurridos a partir de 1930 -y por supuesto la represión subsiguiente-, el monopolio de la disidencia secuestrado por los Partidos Comunistas -y el chorro de rublos recibidas desde el Kremlin y el prestigio prestado de los barbudos cubanos- y, en tercer lugar, por la aparición de corrientes nacional-populistas vinculadas a las Fuerzas Armadas. La década de los ochentas fue más propicia en Latinoamérica para el auge de los grandes cuellos de camisa y las anchas botas de pantalones -Saturday Fever Night- que para el punk, el cual se hallaba restringido por el propio desarrollo y masificación del rock en los países ubicados al sur del Rio Grande. No es fortuito que las primeras agrupaciones identificadas como
“punks” surgieran en México, Argentina y Brasil, con grandes volúmenes de población y una consecuente tradición rockera. Las influencias musical de estas primigenias agrupaciones se ubican en dos grandes tendencias: Inglaterra y Estados Unidos (Sex Pistols, Exploited, The Clash, Ramones, Dead Kennedys, Misfits…) y España (Kortatu,
Eskorbuto, Siniestro Total y, especialmente, La Polla Records). Con las deficiencias educativas de nuestros países, tampoco es casualidad que para quienes veían en el punk sólo una velocidad en la batería prefirieran la primera, y
para quienes era parte de una búsqueda más amplia, la segunda. El boom del rock cantado en español experimentado en el continente a finales de los ochentas (exceptuando a la Argentina, quienes contaban con una
movida establecida e impulsada, paradójicamente, por la Guerra de las Malvinas), marginó, por suerte, a la corriente que a su vez se marginaba de los circuitos masivos de difusión. El punk era motor de las escenas llamadas “subterráneas” de cada país y no fue sino hasta que la eclosión del grunge catapultó al punk rock a las pantallas de MTV que sus exponentes se masificaron. Si bien en algunos países -hacia el sur del continente, básicamente- el punk se desarrolló como un clon de las escenas del llamado Primer Mundo (un fenómeno ubicado principalmente en las clases medias, con circuitos de promoción y conciertos y canales más o menos institucionales para la difusión de sus expresiones), algo distinto sucedió en el resto de Latinoamérica. El punk, de la mano con el heavy metal y enfrentado con el pop, comenzó a ser vivido -y por tanto adecuado a un entorno específico- por
los chic@s de las villas miseria, marginados del reparto de la riqueza social y de las oportunidades educativas. Los casos de Colombia, México y Brasil son emblemáticos en este sentido. El punk adoptó un mestizaje desconocido en otras latitudes. Bajo los mohicanos o los pelos erizados con jabón barato se encontraban facciones oscuras e indígenas. El slam dancing o pogo era tan rabioso como la furia contenida de l@s adolescentes tras una infancia llena de hambre y privaciones, con mayor conexión que sus pares europeos a un baile tribal de comunidades originarias. Ajenos a los escuetos programas culturales estatales, los cuatro acordes significaban su única posibilidad compositiva y de creación artística en un entorno presionado por la supervivencia cotidiana. La ética “Do It Yourself” o Hazlo Tu Mismo era la única respuesta a la precariedad: Es frecuente que ante la imposibilidad
de adquirir instrumentos musicales, los miembros de las agrupaciones los construyan en una singular vocación Luthier. Colombia es el ejemplo más recurrente de punk como expresión de la marginalidad social. La película “Rodrigo D, No Futuro” (1988) del director Víctor Gaviria, muestra una correspondencia entre punk y sicariato que si
bien es magnificada por el recurso cinematográfico no deja de reflejar lo que se sucedía en las comunas pobres de la ciudad de Medellín, un documento de cinema verité que haría palidecer de envidia a los punks de postal de
Londres. La banda sonora del film era compartida a rajatabla por bandas verdaderas de los suburbios paisas. Del continente, es el punk colombiano el que más cuenta con una nítida personalidad y sonido propio, minestrone de
cuatro acordes, violencia, cocaina, sacol , guitarras de tercera mano, baterías artesanales y estudios de grabación improvisados. La influencia de la Unión Soviética, el prestigio de una Revolución Cubana triunfante y el imaginario proyectado por los grupos armados insurgentes de la región provocaron que las primeras bandas punks “políticas” del continente asumieran una particular mezcolanza de ideas provenientes de todo el espectro de la izquierda. Sus letras y fanzines trataban de dar una respuesta a la convulsión social del continente revolviendo sincreticamente
símbolos y contenidos del marxismo en sus vertientes locales (guevarismo, sandinismo, tupamaros…) y el anarquismo. México y Brasil fueron los dos sitios en dónde un movimiento anarcopunk comenzó a desarrollarse, es decir en dónde una serie de personas identificadas como punks reivindicaron tanto la tradición e historia del movimiento libertario como sus propuestas para la sociedad. Las iniciativas que a mediados de los 90´s aparecieron en el resto de los países eran realizadas con la motivación de lo que en Ciudad de México y Rio de Janeiro acontecía.
Desarrollemos brevemente uno de estos casos: el mexicano. Junto quizás a la Argentina, México fue testigo del desarrollo, a comienzos del siglo XX, de un amplio movimiento obrero y campesino de corte anarquista del que
Ricardo Flores Magón es una de sus figuras descollantes. En la década de los 40´s el anarquismo mexicano se reducía a grupos de propaganda nutridos en buena parte del exilio cenetista español. Para 1968 el anarquismo en las manifestaciones estudiantiles era apenas un precedente remoto y el ideario de Magón, desprovisto de su beligerancia anarquista, era patrimonio de la revolución institucionalizada del PRD. No es sino hasta la década de
los 80´s que la expansión del punk permite, más temprano que tarde, el surgimiento de una activa tendencia ligada al anarquismo. “Los punks son los que mantienen vivo el anarquismo en México”. La afirmación proviene de Juan
Carlos Beas, miembro del Consejo Popular e Indígena “Ricardo Flores Magón”. Los anarcopunks aparejan su promoción del “orgullo punk” con el desarrollo de diversas maneras de expresión libertaria: bandas, fanzines, jornadas de colectivización y recuerdo del magonismo y el mantenimiento de un espacio clave del anarquismo mexicano: La Biblioteca Social Reconstruir (http://www.libertad.org.mx). Los anarcopunks mexicanos poseen
diversos grados de relación con el movimiento zapatista y una especial interacción con uno de sus espacios más libertario: los municipios autónomos. La extensión del territorio del país fomenta la relación de los distintos colectivos en red y la organización de encuentros regionales y nacionales para el intercambio y la coordinación. Uno de los nodos más activos de esta red se encuentra en Guadalajara, ciudad de la banda Fallas del Sistema y de
la Coordinadora Libertaria.
Semejanzas y diferencias
Si en nuestro texto las bandas nos han servido para hilar una historia que nos lleva del punk al anarcopunk es porque, precisamente, es la música la que genera identidad y cohesión en el conjunto de iniciativas. Como todo,
esta preponderancia tiene sus virtudes y limitaciones. Su acierto se refleja en la capacidad de aglutinación de voluntades en los tiempos de la degradación de la política. Los viejos oradores anarcosindicalistas son relevados por la amplificación de canciones sobre una tarima. A falta de organizaciones y libros, muchos jóvenes (inclusive el autor de estas líneas) inició su búsqueda por el anarquismo seducido por la música de bandas punks.
Esto debe tener una justa valoración, pero no es todo lo que se puede hacer. Además, el utilizar el espacio de los conciertos como vía de concientización supone asimismo una de las características del anarcopunk: su directa relación con aspectos de la vida cotidiana. Entre sus fallas se encuentra su vaciado de contenido debido a la transformación actual del punk en una mera subcultura de consumo. En este texto tratamos de establecer las diferencias entre punk y anarcopunk, pero son criterios que no son compartidos por los anarcopunks que tratan de “convertir al punk en una amenaza de nuevo” (Profane Existence), cuando como hemos demostrado anteriormente la diversidad del punk originario sólo representó una intimidación real a tímpanos despistados. Intentaremos definir la especificidad del anarcopunk, es decir, tanto sus semejanzas como diferencias del “punk” a secas. Ambas corrientes se nutrían de la exclusión de los circuitos institucionalizados de la Cultura (en mayúsculas), de la marginación y del rechazo social a lo “diferente”. Asumían una estética particular como forma de rebelión a lo
establecido, reivindicando artículos baratos de uso corriente (clips, imperdibles, cadenas, cierres.) como una ornamenta diferente a los costosos accesorios de consumo masivo. Pero, y por esto escribimos lo anterior en
verbo pasado, esta misma cultura de masas ha tenido la triste virtud de recuperar incluso las estéticas marginales y convertirlas en mercancías vaciadas de contenido. La estética punk ha dejado de ser transgresora y su
apego a la misma como norma de lo “diferente”, un romanticismo ingenuo, muchas veces conservador. Es decir, si alguna vez la creatividad y la renovación fueron la impronta del movimiento, continuar con esa búsqueda de
significados problematizadores (es decir, cuestionadores de la “normalidad”) es una tarea pendiente para los anarcopunks. Ambos son fenómenos típicos de conglomerados urbanos y asumen, concientemente, códigos de la
marginalidad callejera. El punk posee tanto una visión pesimista, nihilista o despreocupada del futuro, asumiendo una actitud de vivir aquí y ahora sobre el límite. Por tanto, la noción de “libertad” del punk es muy distinta a la del
anarcopunk. La primera se confunde con el “hacer lo que quieras cuando quieras”, satisfaciendo casi primitivamente sus instintos. El punk es irresponsabilidad, quizás por esto los punks no superan los traumas del paso de la adolescencia a una vida “adulta”. El punk no tiene propuestas, se agota en un individualismo casi extremo. El universo punk finaliza en la música, todas sus expresiones orbitan en torno a esta. Para un punk la historia comienza en Ramones y finaliza en Ramones (qepd). Cuando un punk escucha la palabra “anarquía” su mente, automáticamente, activa el video “Anarchy in the UK” de los Sex Pistols. El anarcopunk tiene una visión utópica del futuro, el cual ve como posibilidad, como camino de construcción hacia otra cosa, muy distinta, de la realidad que aborrece. La noción de “libertad” del anarcopunk implica un alto grado de responsabilidad consigo mismo y con sus semejantes. Construye propuestas y vínculos con otras minorías marginadas, sin desechar su identidad personal como miembro de una contracultura. Para un(a) anarcopunk la música es tanto un elemento lúdico como un canal de comunicación. La historia es una búsqueda de incierto comienzo que se nutre de relatos de movimientos de resistencia y liberación social. Cuando un(a) anarcopunk oye la palabra “anarquía” recuerda que debe devolver los libros de Bakunin o Zerzán que pidió prestados. Si bien creemos necesario el fortalecimiento de los núcleos anarcopunks, entendiéndolos como comunidades de resistencia e identidad, esta labor debe saber conjurar los riesgos de la autoreferencia permanente y de la promoción narcisista. Los anarcopunks debemos involucrarnos realmente con la problemática que hablamos en fanzines y canciones y, especialmente, con los movimientos sociales que llevan adelante la denuncia de estos temas. La organización de espacios de entretenimiento alejados de la lógica del mercado y el lucro, la promoción de una alimentación sin crueldad ni explotación, la organización de sellos discográficos independientes y la publicación de nuestras propias publicaciones es un escapismo si esto no
está involucrado con un proceso de transformación social más amplio.
Una autocrítica permanente
A diferencia de otras corrientes de pensamiento, el antidogmatismo del anarquismo promueve el aporte y desarrollo de las visiones de los individuos que lo asumen según sus propias afinidades. Por eso es natural la existencia
de tendencias como el anarcofeminismo, el anarquismo verde o, en este caso, el anarcopunk. El anarcopunk, por tanto, es una tendencia del anarquismo que desarrolla manifestaciones culturales enfrentadas al sistema capitalista y ligadas a la cotidianidad de sus promotores. La actitud Hazlo Tu Mismo (DIY) es el sinónimo en el día a día de la Autogestión social anarquista. El anarcopunk “made in” Latinoamérica se desarrolla en un contexto de pobreza y
corrupción de las clases dirigentes, a diferencia de las escenas del llamado “Primer mundo”, más proclives ser reducidas a meros “estilos de vida”. A pesar de nuestro discursivo interés en temáticas sociales, el movimiento
anarcopunk agota sus energías en el mantenimiento de una escena musical, sí contestataria, sí con parámetros distintos que el negocio musical, pero recurrentemente encerrado en un circulo cerrado de entendidos. Incluso, hay países en dónde la relación del anarcopunk con otras tendencias del anarquismo no puede calificarse menos que de “traumática”. Los anarcopunks tenemos un gran potencial para el establecimiento de cooperativas de distribución y consumo así como una riqueza lúdica comparada con las ideologías momificadas (y tremendamente aburridas) de izquierda, una práctica demoledora del “sujeto único” de la revolución y de la división de los ámbitos públicos y privados. Pero, con frecuencia, dejamos para un después que nunca llega la profundización del cuestionamiento a todos los órdenes del poder y la construcción de propuestas para la sociedad, en la que el propio anarcopunk se disuelve dando paso a los debates y prácticas llevadas a cabo por el conjunto de grupos libertarios y resto de movimientos sociales de base.
llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones: ese mundo esta creciendo en este instante
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8 Responses to “Anarcopunk en América Latina”
rafael Says:
Febrero 22nd, 2007 at 12:04 pm
me parece una gran falsesdad que allas puesto entrevista a la JAR… eso fue un articulo que escribio el, mas no una entrevista….
CARLA Says:
Mayo 21st, 2007 at 12:58 am
para que ser anarkista?
mas alla de parecerme una idea espectacular..una formal de viad genial…se va a dar algun dia?.NO…dejen de rmperce la kbza llenandose la boca, hablando y hablando sobre la anarkia si nunk existio ni nunk existira..
esta todo bien…hablen, prediken, pero al final van a se igual que ellos…
dejen de hacer estas barbarias de escribir y escribir, no ganan nada..solo que adolecntes esupidos pasen su vida creyendo que esto es posible cuando no lo es y dejando volar sus mentes con algo que se tiene que vivir a carne propia…Para que? para que llegen a los 30 y digan..KE HICE DE MI VIDA?.estudie? no, trabaje? no, quien soy? nadie, es tarde para ahcre algo? CLARO… no dejen que les pase esto..el mundos iempre va a ser capitalista y democratico..CHAU a la anarkia…
Luis Says:
Julio 5th, 2007 at 2:38 pm
justamente por tener una mentalidad cuadrada aca como mi no tan amiga carla y por ese constante pensamiento derrotista y de la no creencia en el cambio es que las cosas nose mueven, creo ke bien puedes estudiar, trabajar y hacer algo de tu vida llevando esta ideologia viviendola y haciendo algo al respecto, no necesariamente tienes que ser un vago, el ser activista no significa necesariamente tirar todo por la borda y abandonarse al hedonismo, y la neta si la banda sigue pensando que nada se puede hacer y se queda con su trabajo de oficina mal pagado, conformandose y aliviandose con la idea de que al final nada cambiara, muy probablemete asi sera, pues es muy facil hablar y criticar, lastima que eso no ayuda en nada a este ni a ningun otro movimiento cuya base sea un cambio… chido, vayanse al diablo!!
Administrador Says:
Julio 5th, 2007 at 7:07 pm
luisito, no te das cuenta de que no llevamos la bandera del articulo. simplemente expongo una ideologia…nada mas. tranquilo, calmate un poco. o eres un gendarme?
karina Says:
Abril 5th, 2008 at 8:04 pm
estoy totalmente de acurdo con luis ademas por qulpa de mentes capitalstas como la del idiota q escribio esto es q este puto pais nunca progresa para q trabajar si somos explotados por favor para nada ser anarkopunk signifika no tener metas en la vida porq no mejor se ocupan de sus vidas y dejan la podrida kritikadera!!!
yo Says:
Julio 22nd, 2008 at 3:59 am
llevar una ideologia en la cabeza no t ace un idiota q tiene q vivir en la kalle y ser un vago d mierda, ya q en la anarkia se tendria q trabajar, y yo creo q llevar el anarkismo en la cabeza, vendria a ser como un creyente en algo, asi como una madre pobre, ve q su hijo se muere, o alguien q tenga cancer o sida q sea creyente d dios(yo no soy creyente, y odio toda religion) le da fuerzas, a nosotros el anarkismo nos da fuerzas para seguir adelante, creyendo en algo cierto, q se puede crear d a poko y no presisamente en todo el mundo, sino mediante comunidades q sean chikas, en donde no aya personas como carla o su dios hitler, es un proyecto q se crea d apoko, al q le guste bien, y al q no le guste, se puede chupar una buena poronga, y q se vaya a cojer con bush, el cambio esta en la revolucion social, y empiesa por las mentes, el q se rinde sufre y el q kaya muere por dentro.
q viva la anarqua!!
Oscar Says:
Junio 3rd, 2009 at 9:50 am
Hola, últimamente me siento anarquista, por el pensamiento de lucha, de un sueño de una verdadera libertad, q por el sistema Capitalista no respeta nada y manipula todo a su antojo, por eso mismo la lucha es sumamente difícil pero es el Camino, “como lo dijo Chimiro Gabladon” Soy de Venezuela, y aky las realidades no son la q pinta el gobierno, hay problemas de fondo, pero a nivel mundial, el problema es de Falta de Conciencia, de organización, de luchar por un sueño en realidad, q sentimos todos o su gran mayoría, pero q el sistema t manipula tanto como un robot tu vida q hace parecer q son poquitos con este pensamiento de mas Justicia y amar la Paz, pero el conformismo y la manipulación hace q esto sea una realidad. Porque la gente solo se concentra q el problema es de cada quien, y es un error pensar de esa forma, (no soy religioso, son instituciones para manipular desde la parte sensible a la humanidad) Pero ya q cubre a nivel mundial al ver sus teóricas y su aplicación, tienen una careta, son de doble discurso y doble moral, como esta frase: “Amar al prójimo como a ti mismo”, y aky lo q hay es hipocresía, de estar en una religión solo por un cumplir o sentir fe a lo q te manipulan desde niño. En su mayoría se dice amar la PAZ y no a la Guerra pero la Sociedad no lucha de fondo y organizada de nivel mundial para evitar las invasiones de los imperios, miedo a la vida, a las armas el no matar, de que sirve sinos están matando, es un poder demasiado grande, una mafia pero sino existe la resistencia y pensamiento de lucha las cosas serán cada vez peor. La información de ver mas la realidad y ser mas humanista de respetar a la naturaleza y a todo lo q mantiene el equilibrio de ser mejores, los sueños hoy es de poca escala, pero q sino sube de escala el mundo va su destrucción por si misma y no por q la Biblia lo diga. Hoy es de Ser Realista y Soñador. El solo escribir es una preparación, un granito de arena para ver q cada mente es un mundo, que nos han dividido por fronteras, banderas, símbolos, una supuesta nacionalización y soberanía q no existe Porque ahora todo lo manipulan con algo q llaman democracia, te dan derecho de votar mas no de postularte a un puesto hay vez q no tendrás chance porq es el manejo de dinero y publicidad, la guerra sucia, y q además los q suben muchas veces se corrompe porq ya q el sistema t ha prepara de la forma q ellos quieren, si despiertas al ver tanta realidad, empiezas a chocar con lo q es injusto en esta vida, la gran pobreza Mundial y un poquito porcentaje q tiene lo de esa mayoría de Pueblo Pobre, q lo entretienen con trapos calientes, pero q tarde o temprano explotara la rabia del Pueblo con el Sistema, y el Sistema se esta preparando para esto, la ley patriótica con lo del autoatentado del gob EEUU, y hoy la Epidemia de la porcina en México es claro su avance a sembrar terror para q haya miedo y manejar mas tu vida, la conciencia dentro de la diversidad de pensamiento hará la diferencia de q este mundo siga para las siguientes generaciones.
Oscar Says:
Junio 3rd, 2009 at 11:10 am
EL debatir, el q se participe de verdad, avanzaremos, de ver la otra historia q no es contada, de preguntarnos de nuestros aborígenes, nuestras raíces de Pueblo, Ancestrales, no el q nos pinta hoy, la Derecha ha sido asesina, genocida, no les importa tu vida hoy porq no les ha importado nunca. Nosotros como pueblo debemos respetarnos nosotros, organizarnos nosotros, desde las bases, no un gobierno, ellos son solo títeres, porq la izquierda se ha dejado llevar por el a fan de poder, de llegar hay y luego son como la derecha. El Pueblo ha estado solo y sigue solo. solo lo entretienen hoy, los medios de comunicación ha sido el arma mas eficiente para este mundo hoy, mas el apoyo de la religión hace q todo sea mas difícil, romper desde adentro, desde nosotros esos valores que nos hace conformadores mas no transformadores para un verdadero cambio Humano para un Mejor Mundo, para una larga vida a la tierra para nuestro hijo y nietos y mas,,, Les dejo dos enlaces buenos para reflexión y ver mas allá, y q se nos hace triste verlo, pero mas triste es no hacer nada para q el mundo sea mejor, pasa la información, tiene que llegarle la Verdadera Información a los Pueblos ya q los q sufrirán serán tus hijos o nietos, este mundo como va las cosas se complicaran antes de lo pensado:
El consumismo http://video.google.es/videoplay?docid=-5645724531418649230
zeitgeist -el dinero- http://video.google.com/videoplay?docid=-4381889862027135531&hl=es)
zeitgeist: http://video.google.com/videoplay?docid=8883910961351786332
mi correo: luchamipueblo@gmail.com
Viva la anarquia, abajo el conformismo
Punk: el asalto a la cultura
Punk: el asalto a la cultura.
Por Steward Home
Como sucedía con el mail-art, el Punk fue un movimiento la mayoría de cuyos participantes eran sólo medio conscientes de sus orígenes. Algunos críticos han sacado mucho partido al reciclaje que el Punk hizo de las teorías especto-situacionistas. Un ejemplo típico podría ser The end of music de Dave w: (Box V2, Glasgow,1978):
Un situacionismo musical nació en la imaginería disfrazada de rebelde del Punk y la New Wave. Mientras que la influencia situacionista sólo puede ser sobradamente acreditada en el caso de los Sex Pistols, la rebelión del arte moderno, primero expresada en la pintura y la literatura -ya recuperadas ahora-, ha sido aplicada cada vez más a la producción de música a través de intermediarios como The Velvet Underground o Lou Reed. Antecedentes de la vieja vanguardia cultural se estaban mezclando con la nueva producción musical y la estaban nutriendo [...] Parte de la génesis del Punk se retrotrae unos 16 años hasta encontrarnos con la sección inglesa de la Internacional Situacionista y King Mob. Malcolm MacLaren, representante de los Sex Pistols, había estado en estrecho contacto con individuos muy relacionados con la crítica situacionista en Inglaterra y había recogido algunos de los eslóganes y de las actitudes de ese medio [...] El EP Pretty Vacant se hizo publicidad usando un póster que mostraba las fotos de dos autobuses con carteles que anunciaban su destino a «ABURRIMIENTO» y a «NINGUNA PARTE»; la foto procedía directamente de Point Blank
Por desgracia, Dave W sobrevalora la influencia y la importancia de la teoría especto-situacionista tanto en el Punk como en general. Esto no es sorprendente si consideramos que, en el tiempo en el que produjo ese texto, Dave formaba parte del miserable medio que rodeaba a Guy Debord y a los editores de Champ Libre en París. Pese a que W bromea respecto a las «malas influencias” de los Motherfuckers sobre King Mob, ignora el hecho de que tal influencia fue en realidad más determinante que la de los especto-situacionistas.[l]
De hecho, la sección inglesa de la Internacional especto-Situacionista fue expulsada de la Internacional porque rechazó romper con los individuos que siguieron adelante hasta la fundación de los Motherfuckers. King Mob fue uno de los resultados de esa expulsión. W: critica el plagiarismo de los gráficos de Point Blank, pero olvida por su conveniencia que Jamie Reid, el director de arte de los Pistols, había contribuido con gráficos suyos a Point Blank y que, por tanto, ¡sólo estaba reutilizando material en cuya producción había estado implicado! [2]
Pese a que las teorías especto-situacionistas eran conocidas por algunas de las personas implicadas en el nacimiento del movimiento punk, la influencia del Futurismo, Dadá, los Motherfuckers, Fluxus y el mail-art es más evidente e importante. Mail-artistas como Irene Dogmatic en EEUU o Genesis P-Orridge en Gran Bretaña estuvieron implicadas en la música punk en sus principios. Fue a través de estos mail-artistas que se extendió la influencia de Fluxus. La influencia del mail-art se deja ver también en la elección de los estrafalarios nombres de guerra. La naturaleza iconoclasta de las identidades punk Johnny Rotten [Juanito el Podrido; N.T.], Sid Vicious, Siousie Sioux, Dee Generate o Captain Sensible) parecen replicar los nombres de mail-artistas como Cosey Fanni Tutti, Pat Fish y Anna Banana. A través de su paso por escuelas de arte, los miembros de grupos como los Clash o Adam and the Ants habían recibido influencias del Futurismo y de Dadá. (3) El atraso en las escuelas de arte británicas, el medio del que salió buena parte del Punk original, determinaba cierta familiaridad con las manifestaciones más tempranas de las vanguardias utópicas, y una ignorancia bastante grande respecto a sus desarrollos posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, la mayoría de la gente del movimiento punk, su base, ignoraba incluso estas influencias clásicas.
Pero esta ignorancia no evitó que los chicos de la calle comprendieran el Punk como expresión simultánea de frustración y de deseo de cambio. El Punk era una política de la energía, tendente a expresarse usando la retórica de la izquierda, pero que más de una vez asumía también la voz de la derecha. Los lumpenintelectuales que han intentado un análisis del Punk han entendido bastante menos cosas que los punks mismos, a quienes criticaban por carecer de perspectivas. Dave W: afirma en The End of Music:
El Punk supone admitir que la música ya no tiene nada que decit; pero que aún puede servir para ganar dinero, partiendo de una total bancarrota artística y usando penosos sustitutos para la autoexpresión creativa en nuestra cotidianeidad. La música punk, como todo el arte, es la negación del devenir revolucionario del proletariado.
Semejante posición es claramente ridícula puesto que sólo un imbécil podría confundir el Punk con el arte. Por lo demás, es evidente que el Punk tenía cosas que decir, y que lo hizo de modo efectivo viene demostrado por la extendida ola de identificación juvenil con el movimiento.[4]
W. sigue repitiendo la falacia especto-situacionista que afirma que el arte ha muerto, cuando desde una perspectiva genuinamente materialista es obvio que habrá arte en tanto haya burguesía. El arte no puede morir, porque es un proceso social; las sociedades capitalistas producen arte mientras que las no-capitalistas no lo hacen. Como ya hemos visto, imputarle una esencia al arte es misticismo. W: combina este idealismo con otra abstracción: «el devenir revolucionario del proletariado». Aunque como lumpenintelectual W: pueda encontrar solaz en semejante concepto, el proletariado que él mitologiza encontraría tales ideas absolutamente carentes de sentido, si es que, por alguna broma del destino, llegara siquiera a entrar en contacto con ellas.
La confusión que muestra W: entre el arte y el Punk puede funcionar como una pantalla que oculte su ignorancia sobre los orígenes no-intelectuales del Punk en la cultura callejera británica. Por eso no es sorprendente que él y el semiólogo Dick Hebdige, en su libro Subcultura: El significado del estilo (Meuthen, Londres, 1979), ignoren la influencia de Richard Allen sobre la blank generation en su edad más temprana. Allen (seudónimo de James Moffatt) escribió una serie de novelas skinhead para la New English Library durante los primeros años de la década de los 70. Sus libros, que eran una crónica de las actividades violentas de jóvenes blancos y de clase obrera, circularon mucho bajo los pupitres de escuelas e institutos, y la actitud beligerante que exponían resultó ser un elemento central en la sensibilidad punk. Los libros de Allen suelen ser ignorados en los análisis académicos del Punk, precisamente porque su escritura carece de pedigrí intelectual. Los lumpenintelectuales prefieren comparar el Punk con tendencias políticas y artísticas de vanguardia, porque en este campo tienen, al menos, la oportunidad de demostrar sus adquisiciones conceptuales tomadas de la «alta cultura». Dadá pudo haber chocado a la burguesía, pero sus productos fueron apresuradamente reapropiados por los glorificadores del «holiganismo» futbolístico. Basta con comparar la portada del primer disco de los Clash, o prácticamente cualquier imagen pública de un grupo punk, con las portadas de los libros de Allen para advertir cuán grande es su influencia.[5]
Mientras que sólo una pequeña minoría de los punks había oído hablar del Dadaísmo o el Futurismo, y menos aún de los motherfuckers o de las teorías especto-situacionistas, la vasta mayoría se habría encontrado con los trabajos de Allen, de una forma u otra, y habrían experimentado la cultura que él describía en las gradas de los campos de fútbol. Los fanáticos Stretford End del «Ejercito Rojo» del Manchester United cantaban «Odiamos a los humanos» ya a principios de los 70, años antes de que la blank generation se apropiara del odio y la misantropía como temas específicos suyos.[6]
Sin embargo, y pese a la ignorancia en que se hallaba buena parte del movimiento punk respecto a su relación con otras corrientes utópicas, el movimiento propagó con éxito los puntos básicos de la tradición. La división entre audiencia y artista fue cuestionada, cuando no superada. Pese a que unos pocos grupos alcanzaron el estatus de superestrellas, la vasta mayoría se mantuvo al alcance de sus fans. Chavales que nunca habían tocado un instrumento formaban grupos y, en cuestión de meses, estaban dando conciertos en público. Prevalecía una ética del «háztelo tú mismo», había sellos independientes editando grabaciones de bandas desconocidas, proliferaban las publicaciones independientes en forma de fanzines punks (generalmente en ediciones fotocopiadas de unos centenares de ejemplares) y prácticamente cada punk hacía de diseñador alterando su ropa con rotos y descosidos.
Como quiera que la primera hornada de grupos punk -Sex Pistols, Clash, Dammed, Stranglers, Buzzcocks- se metieron en las listas de éxitos del pop y se convirtieron en estrellas, sus primeros seguidores les dejaron y prefirieron a grupos que aún podían ver en el circuito de los clubs. Los punks de verdad seguían a grupos como los Adverts, Sham 69 o los Members allá por el año 77. En el 78, Adam and the Ants eran los preferidos de lo que luego sería la facción gótica, mientras que los UK Subs agrupaban a la futura facción hardcore y los Crass reunían a los anarco-punks. El año 1978 también vio el aumento de los estereotipos en las vestimentas.
Aquella primera oleada de grupos flirteaba con la política. La mayoría, como los Clash o los Sex Pistols, desde la izquierda; otros, como Chelsea o los Banshees,
desde la derecha. Unos pocos como los Subway Sect estaban genuinamente comprometidos con el comunismo, al menos en sus comienzos.
En 1977 aparecieron grupos que se tomaron en serio la retórica izquierdista de los Clash, como Crisis, cuyos miembros militaban en organizaciones como el Socialist
Workers Party o el International Marxist Group. Hicieron conciertos gratis para organizaciones como «Rock contra el racismo» o la «Campaña por el Derecho al Trabajo», a menudo desde el remolque de camiones que encabezaban manifestaciones masivas. Crisis es un buen ejemplo de esta nueva cosecha de grupos punks comprometidos. Canciones como «Militant” «Take a Stand» y «Alienation” aseguraron al grupo un público fiel.
Si Crisis eran percibidos como extremistas por mucha gente (su canción «Kill», en particular, fue tomada como ejemplo a criticar[7]), faltaban cosas aún mejores por llegar. A principios de los 80, fanzines anarco-punks como Pigs for Slaughter [Cerdos para el matadero; N. T. ] y grupos como Apostles abrieron un camino que sería aprovechado, por su humor negro y su potencial mediático, por movimientos posteriores como Class War. La canción «Pigs for Slaughter» del segundo EP de los Apostles (Scum Records, 1983) definía la que sería una plataforma de agrupamiento anarquista un año más tarde, más o menos:
Silicona las cerraduras de los banqueros y los carniceros o destrózalas,
Pinta mensajes de odio sobre un Bentley o machácalo,
Sabotea la carne de los supermercados, envenénala toda,
Ve a Kensington y levántale toda la pasta al primer pijo que veas,
Estamos llamando a tu puerta,
Esto va a empezar;
Es la guerra de clases.
Echa azúcar en el depósito de gasolina,
Pincha las ruedas con clavos de diez centímetros,
Así se jode un Rolls.
Hazlo, nunca falla.
Lo aplastaremos y le prenderemos fuego.
Los lumpenintelectuales como Dave W habían acusado, unos años antes, a los punks de robarles las ideas a los teóricos revolucionarios. A mediados de los 80, las cosas ya habían dado la vuelta de nuevo y Class War -un grupo de ultraizquierdistas anarquizantes- encontrarían su inspiración en el Punk.
Aunque aquí no puedo extenderme lo suficiente, los orígenes musicales del Punk -en los 60, grupos como The Who, Small Faces, Velvet Underground y los Stooges- no deberían ser olvidados, aunque en el repaso que yo he hecho aquí he tenido que pasar por encima de ellos.
La juventud underground de los últimos 70 -centrada en el Punk- era mucho más débil (en términos de la amplitud de su base social)[8] que la de los 60; en su existencia era mucho más dependiente de la música rock que sus precedentes de los 60, más politizados. En retrospectiva, el Punk aparece como una progresión de lo ocurrido en los 60, aunque entonces fuera percibido más bien como una ruptura. El ambiente generado en torno a los Sex Pistols -en particular- parece algo así como una copia del medio atraído a la Factory de Warhol.[9] Uno de los problemas que se encontró la blank generation, y que los jóvenes de los 60 no tuvieron que resolver, fue la existencia de una cultura juvenil, y postjuvenil, ya institucionalizada. Durante los años 60, revistas como Oz o lnternational Times no tenían que competir con las modas impulsadas por Time Out [una especie de guía del ocio; N. T. ] o por las revistas para adolescentes liberados, que le arrebataban el público general de jóvenes a fanzines como Snffin’ Glue o Ripped and Torn.1O Fue esta situación la que forzó a la prensa underground de finales de los 70 a proporcionar cobertura especializada en música. Fue una debilidad provocada por el éxito de la generación precedente. El Punk tenía una música, una moda y una política, pero factores socioeconómicos produjeron una creciente especialización (y una separación) entre las diversas disciplinas reunidas bajo su bandera. De ese modo, la amplia base social que pudo haber desarrollado se fue debilitando y acabó siendo destruida.
Aunque le brotaron muchas ramas interesantes, el Punk -en cuanto movimiento- estuvo acabado muy poco después de haber empezado.
Notas
1. Aunque W debería tenerlo más que claro, puesto que fue miembro de King Mob durante los años 60, como se recoge en Refuse (BM Combustion, Londres, 1978) de Nick Brandt.
2. Vease la pág. 68 de Up They Rise -The incomplete works of Jamie Reid, de Jamie Reid y Jon Savage (Faber & Faber, Londres, 1987). Vale la pena destacar que cuando los especto y pro-situacionistas plagian el trabajo de otra gente, lo llaman «detournement»; mientras que cuando piensan que otra gente esta detournando material de propiedad situacionista inmediatamente les acusan de ..plagiarismo». Esta doble moral es endémica en el medio especto-situacionista y se suele justificar en tanto que nadie que no pertenezca a su medio -aparte del proletariado considerado como una categoría abstracta- posee credibilidad alguna como radical. Todos ellos, desde Debord, Knabb, W o Brandt emplean tal hipocresía. Habría que decir que The End of Music fue publicado sin el consentimiento de W, después de que estuviera por mucho tiempo circulando en copias. Dicho esto, y dado que el entusiasmo servil de W por la facción debordiana de la IS es evidente en varios textos que sí se han publicado con su beneplácito, no deja de ser razonable ver The End of Music como un buen ejemplo de este pensamiento.
3. Véase la letra de “Animals and Men”. del primer LP de Adam and the Ants, Dirk Wears White Sox (Do It Records, Londres, 1979).
4. En su nivel más básico, el punk venía a decir: “soy joven, estoy cabreado, harto y quiero cambios o diversión». Más que cualquier otra cosa era una afirmación de identidad. Incluso los medios de comunicación entendieron el Punk a este nivel.
5. Allen no diseñaba las cubiertas de sus libros, sin embargo dichos libros eran recibidos como un conjunto. La autoría de las partes, como la portada, era irrelevante para sus lectores. El segundo single de Slaughter and the Dogs (Decca Records, Londres, 1977) tiene unas resonancias muy particulares de la obra de Allen: empiezan diciendo “Con botas y pelo rapado os daremos de patadas en los huevos, Allen escribió una novela titulada Boot Boys (Los chicos de las botas) (New English Library, Londres, 1972), en la que la mayor parte de los protagonistas llevan el pelo rapado y usan botas, aunque -irónicamente- los personajes de Boot Boys no llevan el pelo rapado.
6. Y al igual que el fútbol, el Punk enfatizaba unas territorialidades que los supergrupos de los 70 habían eliminado de la escena del rock. En su aspecto negador esto suponía que muchos punks se percibían como opuestos a los “teds” o a los “hippies”. Más en positivo, significaba que el movimiento se veía a sí mismo como algo específico geográficamente. Así los Clash eran el “sonido del Westway,. (el sistema de autopistas que atraviesa el oeste de Londres), o los Sex Pistols eran ..chavales de Finsbury Park y Shepperds’s Bush” (de acuerdo con su propio material publicitario más temprano). Fuera de Londres, Manchester desarrolló muy pronto su propia escena punk y contaba con los Buzzcocks, Slaughter and the Dogs y The Drones. Muy rápidamente otros ambientes punks se desarrollaron en las ciudades más grandes de Gran Bretaña. El Punk era conscientemente urbano, menospreciando el campo y las áreas residenciales [ con casitas adosadas, barbacoas y enanitos de jardín; N. T. ] y, aun así, precisamente porque trataba de desplazamientos encontró un gran apoyo entre los chavales de esas mismas áreas residenciales. Cuando los “hippies”, que habían organizado el festival de Stone Henge, montaron su propia banda punk, Crass, como medio de difundir propaganda anarquista, obtuvieron un cierto éxito introduciendo elementos rurales en el Punk. Sin embargo, éstas áreas siguieron igual de menospreciados.
7. La letra dice cosas de este estilo:
Despides a los profesores y se jode la calidad de enseñanza,
Tú mandas a tu hijo a un colegio privado,
Cierras los albergues y los pobres la diñan en las calles,
Tú estás bien jack, tu tienes tu cama privada.
Me estás poniendo enfermo,
Me estás poniendo malo,
Si no te largas, ¡voy a matar; matar; matar!
8. Aunque su impacto, al menos en Gran Bretaña, fue igual, si no más grande, debido a la fuerza de su imagen. Al exagerar estereotipos mediáticos de clase obrera beligerante, el Punk tocó uno de los puntos débiles del establishment británico. Si los rebeldes de los 60 se habían inspirado en teorías exóticas procedentes del “Che” o del “Tío Ho Chi Min”, grupos como los Clash parecían tener mucho más que ver con el líder de los estibadores, Jack Dash, una amenaza mucho más cerca de casa.
9. El rol de los Sex Pistols en el movimiento punk ha sido completamente mistificado. Pueden haber sido los que más tajada se llevaron, pero el movimiento punk hubiera existido igualmente sin ellos -por el contrario, ellos nunca hubieran llegado a nada sin el Punk-. Lo importante en el Punk era el rollo del “háztelo tú mismo” y no las pocas estrellas que se las apañaron para llegar a lo más alto.
10. Nigel Fountain en “Do Anyhting Beautiful” (1968 suplemento, New Statesman, Londres 18/12/87) dice lo siguiente sobre la prensa alternativa y su especialización:
Al es un tipo gordo [...] que aprendió su lección de las batallas de aquellos tiempos. En 1968 se dio cuenta de que mucha de la gente que compraba la entonces floreciente prensa underground norteamericana -The Berkeley Barb, The East Village, Los Angeles Free Press, etc.- no lo hacía por los imaginativos articulos que trata sobre la ocupación de la Universidad de Columbia, las movidas de los yippies o las batallas en la Convención del Partido Dem6crata de Chicago. Eran el ejército de merodeadores nocturnos, el batallón del impermeable sucio, buscando anuncios de contacto sexual. Goldstein lo advirtió agudamente y se decidió a publicar Screw [algo así como jodienda,,; N.T.] ese otoño. Su truco fue identificar una de las principales corrientes subterráneas, el sexo. La atención especializada a otras cuestiones hedonistas funcionó también bien como negocio. La obsesión por las drogas produjo el brevemente exitoso High Times, el rock’n’ roll llevó al Rolling Stone de Jan Wenner; aún editándose 21 años después. Tanto Screw como Rolling Stone contribuyeron a dejar seco el mar por el que la prensa radical de los 60 navegaba. Uno se quedó con los anuncios y las ventas relacionadas con el sexo, mientras que el otro medró gracias a los anuncios de rollos musicales y del sector no activista del mercado de prensa underground [...] es un aviso para navegantes.
Por Steward Home
Como sucedía con el mail-art, el Punk fue un movimiento la mayoría de cuyos participantes eran sólo medio conscientes de sus orígenes. Algunos críticos han sacado mucho partido al reciclaje que el Punk hizo de las teorías especto-situacionistas. Un ejemplo típico podría ser The end of music de Dave w: (Box V2, Glasgow,1978):
Un situacionismo musical nació en la imaginería disfrazada de rebelde del Punk y la New Wave. Mientras que la influencia situacionista sólo puede ser sobradamente acreditada en el caso de los Sex Pistols, la rebelión del arte moderno, primero expresada en la pintura y la literatura -ya recuperadas ahora-, ha sido aplicada cada vez más a la producción de música a través de intermediarios como The Velvet Underground o Lou Reed. Antecedentes de la vieja vanguardia cultural se estaban mezclando con la nueva producción musical y la estaban nutriendo [...] Parte de la génesis del Punk se retrotrae unos 16 años hasta encontrarnos con la sección inglesa de la Internacional Situacionista y King Mob. Malcolm MacLaren, representante de los Sex Pistols, había estado en estrecho contacto con individuos muy relacionados con la crítica situacionista en Inglaterra y había recogido algunos de los eslóganes y de las actitudes de ese medio [...] El EP Pretty Vacant se hizo publicidad usando un póster que mostraba las fotos de dos autobuses con carteles que anunciaban su destino a «ABURRIMIENTO» y a «NINGUNA PARTE»; la foto procedía directamente de Point Blank
Por desgracia, Dave W sobrevalora la influencia y la importancia de la teoría especto-situacionista tanto en el Punk como en general. Esto no es sorprendente si consideramos que, en el tiempo en el que produjo ese texto, Dave formaba parte del miserable medio que rodeaba a Guy Debord y a los editores de Champ Libre en París. Pese a que W bromea respecto a las «malas influencias” de los Motherfuckers sobre King Mob, ignora el hecho de que tal influencia fue en realidad más determinante que la de los especto-situacionistas.[l]
De hecho, la sección inglesa de la Internacional especto-Situacionista fue expulsada de la Internacional porque rechazó romper con los individuos que siguieron adelante hasta la fundación de los Motherfuckers. King Mob fue uno de los resultados de esa expulsión. W: critica el plagiarismo de los gráficos de Point Blank, pero olvida por su conveniencia que Jamie Reid, el director de arte de los Pistols, había contribuido con gráficos suyos a Point Blank y que, por tanto, ¡sólo estaba reutilizando material en cuya producción había estado implicado! [2]
Pese a que las teorías especto-situacionistas eran conocidas por algunas de las personas implicadas en el nacimiento del movimiento punk, la influencia del Futurismo, Dadá, los Motherfuckers, Fluxus y el mail-art es más evidente e importante. Mail-artistas como Irene Dogmatic en EEUU o Genesis P-Orridge en Gran Bretaña estuvieron implicadas en la música punk en sus principios. Fue a través de estos mail-artistas que se extendió la influencia de Fluxus. La influencia del mail-art se deja ver también en la elección de los estrafalarios nombres de guerra. La naturaleza iconoclasta de las identidades punk Johnny Rotten [Juanito el Podrido; N.T.], Sid Vicious, Siousie Sioux, Dee Generate o Captain Sensible) parecen replicar los nombres de mail-artistas como Cosey Fanni Tutti, Pat Fish y Anna Banana. A través de su paso por escuelas de arte, los miembros de grupos como los Clash o Adam and the Ants habían recibido influencias del Futurismo y de Dadá. (3) El atraso en las escuelas de arte británicas, el medio del que salió buena parte del Punk original, determinaba cierta familiaridad con las manifestaciones más tempranas de las vanguardias utópicas, y una ignorancia bastante grande respecto a sus desarrollos posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, la mayoría de la gente del movimiento punk, su base, ignoraba incluso estas influencias clásicas.
Pero esta ignorancia no evitó que los chicos de la calle comprendieran el Punk como expresión simultánea de frustración y de deseo de cambio. El Punk era una política de la energía, tendente a expresarse usando la retórica de la izquierda, pero que más de una vez asumía también la voz de la derecha. Los lumpenintelectuales que han intentado un análisis del Punk han entendido bastante menos cosas que los punks mismos, a quienes criticaban por carecer de perspectivas. Dave W: afirma en The End of Music:
El Punk supone admitir que la música ya no tiene nada que decit; pero que aún puede servir para ganar dinero, partiendo de una total bancarrota artística y usando penosos sustitutos para la autoexpresión creativa en nuestra cotidianeidad. La música punk, como todo el arte, es la negación del devenir revolucionario del proletariado.
Semejante posición es claramente ridícula puesto que sólo un imbécil podría confundir el Punk con el arte. Por lo demás, es evidente que el Punk tenía cosas que decir, y que lo hizo de modo efectivo viene demostrado por la extendida ola de identificación juvenil con el movimiento.[4]
W. sigue repitiendo la falacia especto-situacionista que afirma que el arte ha muerto, cuando desde una perspectiva genuinamente materialista es obvio que habrá arte en tanto haya burguesía. El arte no puede morir, porque es un proceso social; las sociedades capitalistas producen arte mientras que las no-capitalistas no lo hacen. Como ya hemos visto, imputarle una esencia al arte es misticismo. W: combina este idealismo con otra abstracción: «el devenir revolucionario del proletariado». Aunque como lumpenintelectual W: pueda encontrar solaz en semejante concepto, el proletariado que él mitologiza encontraría tales ideas absolutamente carentes de sentido, si es que, por alguna broma del destino, llegara siquiera a entrar en contacto con ellas.
La confusión que muestra W: entre el arte y el Punk puede funcionar como una pantalla que oculte su ignorancia sobre los orígenes no-intelectuales del Punk en la cultura callejera británica. Por eso no es sorprendente que él y el semiólogo Dick Hebdige, en su libro Subcultura: El significado del estilo (Meuthen, Londres, 1979), ignoren la influencia de Richard Allen sobre la blank generation en su edad más temprana. Allen (seudónimo de James Moffatt) escribió una serie de novelas skinhead para la New English Library durante los primeros años de la década de los 70. Sus libros, que eran una crónica de las actividades violentas de jóvenes blancos y de clase obrera, circularon mucho bajo los pupitres de escuelas e institutos, y la actitud beligerante que exponían resultó ser un elemento central en la sensibilidad punk. Los libros de Allen suelen ser ignorados en los análisis académicos del Punk, precisamente porque su escritura carece de pedigrí intelectual. Los lumpenintelectuales prefieren comparar el Punk con tendencias políticas y artísticas de vanguardia, porque en este campo tienen, al menos, la oportunidad de demostrar sus adquisiciones conceptuales tomadas de la «alta cultura». Dadá pudo haber chocado a la burguesía, pero sus productos fueron apresuradamente reapropiados por los glorificadores del «holiganismo» futbolístico. Basta con comparar la portada del primer disco de los Clash, o prácticamente cualquier imagen pública de un grupo punk, con las portadas de los libros de Allen para advertir cuán grande es su influencia.[5]
Mientras que sólo una pequeña minoría de los punks había oído hablar del Dadaísmo o el Futurismo, y menos aún de los motherfuckers o de las teorías especto-situacionistas, la vasta mayoría se habría encontrado con los trabajos de Allen, de una forma u otra, y habrían experimentado la cultura que él describía en las gradas de los campos de fútbol. Los fanáticos Stretford End del «Ejercito Rojo» del Manchester United cantaban «Odiamos a los humanos» ya a principios de los 70, años antes de que la blank generation se apropiara del odio y la misantropía como temas específicos suyos.[6]
Sin embargo, y pese a la ignorancia en que se hallaba buena parte del movimiento punk respecto a su relación con otras corrientes utópicas, el movimiento propagó con éxito los puntos básicos de la tradición. La división entre audiencia y artista fue cuestionada, cuando no superada. Pese a que unos pocos grupos alcanzaron el estatus de superestrellas, la vasta mayoría se mantuvo al alcance de sus fans. Chavales que nunca habían tocado un instrumento formaban grupos y, en cuestión de meses, estaban dando conciertos en público. Prevalecía una ética del «háztelo tú mismo», había sellos independientes editando grabaciones de bandas desconocidas, proliferaban las publicaciones independientes en forma de fanzines punks (generalmente en ediciones fotocopiadas de unos centenares de ejemplares) y prácticamente cada punk hacía de diseñador alterando su ropa con rotos y descosidos.
Como quiera que la primera hornada de grupos punk -Sex Pistols, Clash, Dammed, Stranglers, Buzzcocks- se metieron en las listas de éxitos del pop y se convirtieron en estrellas, sus primeros seguidores les dejaron y prefirieron a grupos que aún podían ver en el circuito de los clubs. Los punks de verdad seguían a grupos como los Adverts, Sham 69 o los Members allá por el año 77. En el 78, Adam and the Ants eran los preferidos de lo que luego sería la facción gótica, mientras que los UK Subs agrupaban a la futura facción hardcore y los Crass reunían a los anarco-punks. El año 1978 también vio el aumento de los estereotipos en las vestimentas.
Aquella primera oleada de grupos flirteaba con la política. La mayoría, como los Clash o los Sex Pistols, desde la izquierda; otros, como Chelsea o los Banshees,
desde la derecha. Unos pocos como los Subway Sect estaban genuinamente comprometidos con el comunismo, al menos en sus comienzos.
En 1977 aparecieron grupos que se tomaron en serio la retórica izquierdista de los Clash, como Crisis, cuyos miembros militaban en organizaciones como el Socialist
Workers Party o el International Marxist Group. Hicieron conciertos gratis para organizaciones como «Rock contra el racismo» o la «Campaña por el Derecho al Trabajo», a menudo desde el remolque de camiones que encabezaban manifestaciones masivas. Crisis es un buen ejemplo de esta nueva cosecha de grupos punks comprometidos. Canciones como «Militant” «Take a Stand» y «Alienation” aseguraron al grupo un público fiel.
Si Crisis eran percibidos como extremistas por mucha gente (su canción «Kill», en particular, fue tomada como ejemplo a criticar[7]), faltaban cosas aún mejores por llegar. A principios de los 80, fanzines anarco-punks como Pigs for Slaughter [Cerdos para el matadero; N. T. ] y grupos como Apostles abrieron un camino que sería aprovechado, por su humor negro y su potencial mediático, por movimientos posteriores como Class War. La canción «Pigs for Slaughter» del segundo EP de los Apostles (Scum Records, 1983) definía la que sería una plataforma de agrupamiento anarquista un año más tarde, más o menos:
Silicona las cerraduras de los banqueros y los carniceros o destrózalas,
Pinta mensajes de odio sobre un Bentley o machácalo,
Sabotea la carne de los supermercados, envenénala toda,
Ve a Kensington y levántale toda la pasta al primer pijo que veas,
Estamos llamando a tu puerta,
Esto va a empezar;
Es la guerra de clases.
Echa azúcar en el depósito de gasolina,
Pincha las ruedas con clavos de diez centímetros,
Así se jode un Rolls.
Hazlo, nunca falla.
Lo aplastaremos y le prenderemos fuego.
Los lumpenintelectuales como Dave W habían acusado, unos años antes, a los punks de robarles las ideas a los teóricos revolucionarios. A mediados de los 80, las cosas ya habían dado la vuelta de nuevo y Class War -un grupo de ultraizquierdistas anarquizantes- encontrarían su inspiración en el Punk.
Aunque aquí no puedo extenderme lo suficiente, los orígenes musicales del Punk -en los 60, grupos como The Who, Small Faces, Velvet Underground y los Stooges- no deberían ser olvidados, aunque en el repaso que yo he hecho aquí he tenido que pasar por encima de ellos.
La juventud underground de los últimos 70 -centrada en el Punk- era mucho más débil (en términos de la amplitud de su base social)[8] que la de los 60; en su existencia era mucho más dependiente de la música rock que sus precedentes de los 60, más politizados. En retrospectiva, el Punk aparece como una progresión de lo ocurrido en los 60, aunque entonces fuera percibido más bien como una ruptura. El ambiente generado en torno a los Sex Pistols -en particular- parece algo así como una copia del medio atraído a la Factory de Warhol.[9] Uno de los problemas que se encontró la blank generation, y que los jóvenes de los 60 no tuvieron que resolver, fue la existencia de una cultura juvenil, y postjuvenil, ya institucionalizada. Durante los años 60, revistas como Oz o lnternational Times no tenían que competir con las modas impulsadas por Time Out [una especie de guía del ocio; N. T. ] o por las revistas para adolescentes liberados, que le arrebataban el público general de jóvenes a fanzines como Snffin’ Glue o Ripped and Torn.1O Fue esta situación la que forzó a la prensa underground de finales de los 70 a proporcionar cobertura especializada en música. Fue una debilidad provocada por el éxito de la generación precedente. El Punk tenía una música, una moda y una política, pero factores socioeconómicos produjeron una creciente especialización (y una separación) entre las diversas disciplinas reunidas bajo su bandera. De ese modo, la amplia base social que pudo haber desarrollado se fue debilitando y acabó siendo destruida.
Aunque le brotaron muchas ramas interesantes, el Punk -en cuanto movimiento- estuvo acabado muy poco después de haber empezado.
Notas
1. Aunque W debería tenerlo más que claro, puesto que fue miembro de King Mob durante los años 60, como se recoge en Refuse (BM Combustion, Londres, 1978) de Nick Brandt.
2. Vease la pág. 68 de Up They Rise -The incomplete works of Jamie Reid, de Jamie Reid y Jon Savage (Faber & Faber, Londres, 1987). Vale la pena destacar que cuando los especto y pro-situacionistas plagian el trabajo de otra gente, lo llaman «detournement»; mientras que cuando piensan que otra gente esta detournando material de propiedad situacionista inmediatamente les acusan de ..plagiarismo». Esta doble moral es endémica en el medio especto-situacionista y se suele justificar en tanto que nadie que no pertenezca a su medio -aparte del proletariado considerado como una categoría abstracta- posee credibilidad alguna como radical. Todos ellos, desde Debord, Knabb, W o Brandt emplean tal hipocresía. Habría que decir que The End of Music fue publicado sin el consentimiento de W, después de que estuviera por mucho tiempo circulando en copias. Dicho esto, y dado que el entusiasmo servil de W por la facción debordiana de la IS es evidente en varios textos que sí se han publicado con su beneplácito, no deja de ser razonable ver The End of Music como un buen ejemplo de este pensamiento.
3. Véase la letra de “Animals and Men”. del primer LP de Adam and the Ants, Dirk Wears White Sox (Do It Records, Londres, 1979).
4. En su nivel más básico, el punk venía a decir: “soy joven, estoy cabreado, harto y quiero cambios o diversión». Más que cualquier otra cosa era una afirmación de identidad. Incluso los medios de comunicación entendieron el Punk a este nivel.
5. Allen no diseñaba las cubiertas de sus libros, sin embargo dichos libros eran recibidos como un conjunto. La autoría de las partes, como la portada, era irrelevante para sus lectores. El segundo single de Slaughter and the Dogs (Decca Records, Londres, 1977) tiene unas resonancias muy particulares de la obra de Allen: empiezan diciendo “Con botas y pelo rapado os daremos de patadas en los huevos, Allen escribió una novela titulada Boot Boys (Los chicos de las botas) (New English Library, Londres, 1972), en la que la mayor parte de los protagonistas llevan el pelo rapado y usan botas, aunque -irónicamente- los personajes de Boot Boys no llevan el pelo rapado.
6. Y al igual que el fútbol, el Punk enfatizaba unas territorialidades que los supergrupos de los 70 habían eliminado de la escena del rock. En su aspecto negador esto suponía que muchos punks se percibían como opuestos a los “teds” o a los “hippies”. Más en positivo, significaba que el movimiento se veía a sí mismo como algo específico geográficamente. Así los Clash eran el “sonido del Westway,. (el sistema de autopistas que atraviesa el oeste de Londres), o los Sex Pistols eran ..chavales de Finsbury Park y Shepperds’s Bush” (de acuerdo con su propio material publicitario más temprano). Fuera de Londres, Manchester desarrolló muy pronto su propia escena punk y contaba con los Buzzcocks, Slaughter and the Dogs y The Drones. Muy rápidamente otros ambientes punks se desarrollaron en las ciudades más grandes de Gran Bretaña. El Punk era conscientemente urbano, menospreciando el campo y las áreas residenciales [ con casitas adosadas, barbacoas y enanitos de jardín; N. T. ] y, aun así, precisamente porque trataba de desplazamientos encontró un gran apoyo entre los chavales de esas mismas áreas residenciales. Cuando los “hippies”, que habían organizado el festival de Stone Henge, montaron su propia banda punk, Crass, como medio de difundir propaganda anarquista, obtuvieron un cierto éxito introduciendo elementos rurales en el Punk. Sin embargo, éstas áreas siguieron igual de menospreciados.
7. La letra dice cosas de este estilo:
Despides a los profesores y se jode la calidad de enseñanza,
Tú mandas a tu hijo a un colegio privado,
Cierras los albergues y los pobres la diñan en las calles,
Tú estás bien jack, tu tienes tu cama privada.
Me estás poniendo enfermo,
Me estás poniendo malo,
Si no te largas, ¡voy a matar; matar; matar!
8. Aunque su impacto, al menos en Gran Bretaña, fue igual, si no más grande, debido a la fuerza de su imagen. Al exagerar estereotipos mediáticos de clase obrera beligerante, el Punk tocó uno de los puntos débiles del establishment británico. Si los rebeldes de los 60 se habían inspirado en teorías exóticas procedentes del “Che” o del “Tío Ho Chi Min”, grupos como los Clash parecían tener mucho más que ver con el líder de los estibadores, Jack Dash, una amenaza mucho más cerca de casa.
9. El rol de los Sex Pistols en el movimiento punk ha sido completamente mistificado. Pueden haber sido los que más tajada se llevaron, pero el movimiento punk hubiera existido igualmente sin ellos -por el contrario, ellos nunca hubieran llegado a nada sin el Punk-. Lo importante en el Punk era el rollo del “háztelo tú mismo” y no las pocas estrellas que se las apañaron para llegar a lo más alto.
10. Nigel Fountain en “Do Anyhting Beautiful” (1968 suplemento, New Statesman, Londres 18/12/87) dice lo siguiente sobre la prensa alternativa y su especialización:
Al es un tipo gordo [...] que aprendió su lección de las batallas de aquellos tiempos. En 1968 se dio cuenta de que mucha de la gente que compraba la entonces floreciente prensa underground norteamericana -The Berkeley Barb, The East Village, Los Angeles Free Press, etc.- no lo hacía por los imaginativos articulos que trata sobre la ocupación de la Universidad de Columbia, las movidas de los yippies o las batallas en la Convención del Partido Dem6crata de Chicago. Eran el ejército de merodeadores nocturnos, el batallón del impermeable sucio, buscando anuncios de contacto sexual. Goldstein lo advirtió agudamente y se decidió a publicar Screw [algo así como jodienda,,; N.T.] ese otoño. Su truco fue identificar una de las principales corrientes subterráneas, el sexo. La atención especializada a otras cuestiones hedonistas funcionó también bien como negocio. La obsesión por las drogas produjo el brevemente exitoso High Times, el rock’n’ roll llevó al Rolling Stone de Jan Wenner; aún editándose 21 años después. Tanto Screw como Rolling Stone contribuyeron a dejar seco el mar por el que la prensa radical de los 60 navegaba. Uno se quedó con los anuncios y las ventas relacionadas con el sexo, mientras que el otro medró gracias a los anuncios de rollos musicales y del sector no activista del mercado de prensa underground [...] es un aviso para navegantes.
Punk: La estética del rechazo
Punk: La estética del rechazo
“This is a chord. This is another. This is a third. Now form a band”
[Éste es un acorde. Éste es otro. Éste es un tercero. Ahora forma un grupo]
(Mark Perry, Sniffin´ Glue n. 7, Febrero 1977)1
“El punk es (todavía) el sonido de la gente descubriendo su propio poder”
(John Savage)
Todo explotó el 1 de diciembre de 1976: Queen no pudieron acudir al programa de televisión de Bill Grundy en la BBC, “Today”, y en su lugar se invitó a un nuevo grupo con un provocativo nombre: Sex Pistols. En riguroso directo, a media tarde, todo el Reino Unido pudo contemplar a cuatro jóvenes con aspecto de vagabundos o aún peor, pelos teñidos, ropas rotas, imperdibles en las orejas, que insultaron al presentador e inmediatamente acometieron una canción titulada “Anarchy in the UK”. Una guitarra ruidosa sobre un ritmo simple y brutal secundaba a un cantante llamado Johnny Rotten (Johnny el Podrido), que se desgañitaba con voz disonante, proclamándose un anarquista y un Anticristo, aullando que lo que deseaba era destruir. La reacción pública no se hizo esperar: intentos de censura, ruptura del contrato discográfico que los Sex Pistols tenían con EMI, … El punk había aparecido de repente en la forma de todo aquello que las mentes bienpensantes de Inglaterra querían obviar, y había aparecido en el pleno centro de sus vidas, como una pequeña grieta por la que se podía vislumbrar el caos, la crisis, el colapso social. El punk era el anti-arte: “una explotación comercial del sexo y la depravación”, “el rock de la cola del paro”, “la negación de la cultura”2, … Mientras la prensa, los medios, las instituciones contemplaban a los punks como una amenaza, como una venganza de aquellos jóvenes insolentes que habían sido expulsados de las aulas o del trabajo, la prensa musical independiente lo saludaba como un revulsivo necesario en un momento en el que el rock había perdido toda la energía y la excitación, confundido entre devaneos sinfónicos y pretensiones de mayoría de edad. Veinte años después, Rock de Lux, una de las pocas revistas musicales que sobrevive en España, calificaba a “Never Mind the Bollocks” (1977), el único disco que los Sex Pistols llegaron a publicar en una carrera que, en su afán de autodestrucción, sólo pudo prolongarse por dos años, como “el disco de rock´n´roll definitivo por el grupo de rock´n´roll definitivo [...] Con este álbum, Sex Pistols resucitaron un cadáver llamado rock y lo volvieron a ajusticiar sin miramientos en un acto de autoinmolación sin pre(ni post)cedentes. Después de esto, cualquier intento de hacer ruido con una guitarra no puede tener otro nombre que revival”3
El punk, quizá el fenómeno musical más importante del último medio siglo después de los Beatles, ha sufrido por parte de la sociología el mismo destierro al que ha sido condenada la totalidad de la música rock. A pesar de que en los últimos años el auge de los estudios culturales y la teoría posmoderna en Estados Unidos ha producido un cierto giro de atención hacia la música moderna, la teoría social ha contemplado siempre el rock a la manera de un fenómeno periférico que no debe ser definido ni analizado en tanto arte. Adorno y otros críticos culturales desde los años 40 han atendido al rock únicamente como una manifestación del capitalismo, baja cultura para las masas que debe ser comprendida en términos de control social e ideología, una “degradación del arte”4 que lo convierte en mercancía lista para ser consumida. Otros puntos de vista sociológicos han querido ver el rock como una expresión de la subcultura juvenil, en la cual quedarían reflejadas las aspiraciones y frustraciones de una juventud creada como edad referencial únicamente con la extensión de la educación producida en este siglo; el rock es contemplado así como la música “folk” de un nuevo grupo social, definido por su edad e identificado por rasgos peculiares, ya sea el consumo, la nueva cultura del trabajo o las ansias de rebeldía. Por su parte, el campo artístico5, desde los mismos músicos a los críticos profesionales, ha abordado la producción del rock como una labor artística en términos de expresión individual, enfrentándolo a la industria prefabricada de canciones ligeras para las radiofórmulas. Los músicos son vistos, desde que los Beatles generalizaran el hecho de escribir sus propias canciones, como auteurs, artistas que crean música más allá de las determinaciones del negocio; el cometido de los críticos y de los oyentes es desentrañar de entre toda la música aquellos productos que realmente son arte6. El rock se define entonces en términos de autenticidad, de comunicación de significados privados elaborados en forma de canción.
Los dos puntos de vista llaman la atención sobre problemas reales, e ilustran las contradicciones y luchas que se producen en el interior del ámbito artístico: por un lado, la componente productiva del rock, edificado como una industria masiva basada en el ocio y omnipresente en la experiencia contemporánea, desde los anuncios de televisión a los hilos musicales de los aeropuertos. Por otro lado, la vinculación de la música moderna a la juventud, que la ha adoptado como forma artística principal, como medio privilegiado de expresión y de recepción, entendiéndola como un arte puro, realizado en el interior de un complejo entramado de intereses comerciales, pero sobrepasándolos y llegando a comunicar significados mucho más complejos. El problema de ambas aproximaciones (la sociológica, la musical) es que tienden a pasar por alto uno de los términos de la ecuación. El enfoque sociológico, en consonancia con las teorías materialistas en la sociología del arte, obvia las características peculiares de la forma musical adoptada: se centra en el fenómeno de la producción social, ya sea ésta industrial o de subcultura juvenil, y separa sus conclusiones respecto de la música en sí. Deja entonces sin explicar lo específico del rock, generando perspectivas globales y abstractas que desatienden la manera cómo los individuos comprenden y usan la música en cuanto tal. La perspectiva musical, por su parte, entiende la música de manera idealista, como una sucesión de formas sin más vinculación con lo social que una cierta recepción de temas. La pretensión de comprender y defender el rock como arte le lleva a negar los condicionamientos sociales e industriales, colocando a los artistas más allá de los medios de producción que son usados.
El punk hizo estallar las simplificaciones de ambas posturas. Lo que en un principio parecía un fenómeno obvio, explicable desde la situación de crisis social y económica que se vivía en el Reino Unido, se complejizó cuando los jóvenes rabiosos con apariencia de proletarios resultaron ser alumnos de escuelas de arte y la aparente simplicidad de las primeras propuestas punk desembocó en un abigarrado discurso, tanto musical como ideológico: “La esvástica asomando bajo las camisetas de Karl Marx; el cuerpo descolorido de un punk perforado por imperdibles, envuelto en pvc y atrapado en el collar de un perro; esos ojos vidriosos, bloqueados por la anfetamina, observando tras las púas de un pelo teñido de colores chillones: esos eran los inquietantes signos que momentáneamente capturaban la fascinación atemorizada de un mundo exterior. Pero eran signos que se negaban a hablar en un lenguaje reconocible [...] El punk sólo podía ser definido negativamente, como una ausencia, un vacío perverso; su semántica interna permanecía desconocida”7. El punk aterrorizaba porque recuperaba signos cotidianos y los volvía explícitamente políticos. Si su propuesta musical era directamente hostil, basada en voces rabiosas en el límite del grito, guitarras distorsionadas, canciones cortas y simples deliberadamente mal tocadas, nada de esto podía ser separado de un envite ideológico, que ponía el énfasis en el individuo urbano, alienado por un futuro programado de oficinas mal ventiladas, suburbios residenciales prefabricados, paro y televisión basura. La política punk hablaba desde la vida cotidiana, empobrecida en una sociedad construida en torno al trabajo asalariado, y la seducía con proposiciones de libertad y refundación. El principal eslogan punk era “Do It Yourself” (Hazlo Tú Mismo), secundado por un más dudoso “No Profit” (Sin Beneficios): el punk se dirigía al individuo8 en cuanto tal y le exhortaba a tomar el control de su propia vida. El arte, la música se percibían como la utopía de una vida liberada: se trataba por ello de acabar con las separaciones forzosas entre ocio y trabajo, arte y vida, espectáculo y espectadores. El arte debía ser realizado en la vida, destruido como arte, según proclamaban las vanguardias de principios de siglo (dadaísmo, surrealismo), y no podía quedar constreñido en las rejas mercantiles de una industria musical basada en el dinero. Los punks no se definían como artistas, ya que la palabra evocaba rasgos de superioridad, alejamiento, pretenciosidad. Así, el punk provocó una avalancha de fanzines fotocopiados, grupos amateur, discográficas independientes que “desmitificaban el proceso de producción en sí mismo: su mensaje era que cualquiera podía hacerlo”9. La máxima era buscar la independencia respecto de los perversos mecanismos de la industria, respecto del buen gusto, respecto de las opiniones ajenas: lo que quería comunicar el “No Future” de los Sex Pistols era que el futuro no existe, que sólo existe el aquí y el ahora, y que es por tanto aquí y ahora donde la imaginación debe ser realizada.
El discurso musical del punk no podía ser separado de todo esto: si bien seguía las convenciones tradicionales del rock´n´roll, éstas eran llevadas al extremo. La experimentación punk consistía en recuperar el verdadero espíritu rock sin depurarlo. La energía era buscada a través de una interpretación directa, sin virtuosismos, apoyada por una actuación vocal en estado bruto. Según Simon Frith, la voz adquiere en el punk un papel central en sí misma, más allá de las letras: cantantes como Johnny Rotten o Joe Strummer (The Clash) desarrollaron una voz “explícitamente de clase obrera, usando acentos proletarios, apoyándose en los cánticos de los hinchas de fútbol”. Las canciones punk pretendían acceder directamente al oyente, en una comunicación abierta de sus emociones. Sin embargo, la inmediatez del primer punk se deslizó rápidamente a lo que Frith o Chambers llaman la “vanguardia punk”, que se enredó en una búsqueda de formas musicales mucho más complejas, integrando elementos de música electrónica, reggae o funk, investigando con el ruido y pretendiendo un alejamiento respecto de la emoción directa, la elaboración de discursos pretendidamente “artificiales” que desviaran la atención hacia los modos de significación en cómo la música es construida10. Pero aquí el punk ya se había convertido en un nuevo tipo de discurso, alejándose de la notoriedad pública e inaugurando nuevos modos de percepción y producción de lo musical que llegan hasta el día de hoy.
El punk marca así un punto de inflexión en la historia de la música popular11 Retomando los elementos clásicos del rock, el punk abrió a discusión pública las contradicciones inherentes al campo musical: la vinculación con la industria, la definición de arte, la relación entre emisor y receptor, el contenido político/utópico del rock, … En Inglaterra, el punk se convirtió en “un símbolo de crisis. Con las costuras aparentemente descosiéndose, surgía el peligro de la anarquía o algo peor”12. El punk mostraba las grietas de una sociedad a punto de entrar en el largo período de Margaret Thatcher, las rendijas de la crisis económica, todo lo que pretendía estar cerrado y de repente se descubría que no era así, que era confuso, inacabado, abierto.
La negatividad del punk ha dificultado su comprensión. Además de aportaciones parciales dentro de una teoría del rock como las de Frith y Chambers, Greil Marcus ha destacado su vinculación con el situacionismo del mayo francés13 y otros autores, como Fredric Jameson, lo han incluido dentro de las manifestaciones de la posmodernidad14. Pero falta por realizar un estudio global sobre la significación social y artística del punk, el modo en cómo se conjugan el contenido político y la forma musical, las repercusiones de los nuevos tipos de producción discográfica, … Y es casi imperativo reflexionar en profundidad sobre el significado del último movimiento artístico explícitamente político a la hora de plantearse la búsqueda de nuevas sintaxis, de nuevos lenguajes que no renuncien a la acción sobre la realidad social.
“This is a chord. This is another. This is a third. Now form a band”
[Éste es un acorde. Éste es otro. Éste es un tercero. Ahora forma un grupo]
(Mark Perry, Sniffin´ Glue n. 7, Febrero 1977)1
“El punk es (todavía) el sonido de la gente descubriendo su propio poder”
(John Savage)
Todo explotó el 1 de diciembre de 1976: Queen no pudieron acudir al programa de televisión de Bill Grundy en la BBC, “Today”, y en su lugar se invitó a un nuevo grupo con un provocativo nombre: Sex Pistols. En riguroso directo, a media tarde, todo el Reino Unido pudo contemplar a cuatro jóvenes con aspecto de vagabundos o aún peor, pelos teñidos, ropas rotas, imperdibles en las orejas, que insultaron al presentador e inmediatamente acometieron una canción titulada “Anarchy in the UK”. Una guitarra ruidosa sobre un ritmo simple y brutal secundaba a un cantante llamado Johnny Rotten (Johnny el Podrido), que se desgañitaba con voz disonante, proclamándose un anarquista y un Anticristo, aullando que lo que deseaba era destruir. La reacción pública no se hizo esperar: intentos de censura, ruptura del contrato discográfico que los Sex Pistols tenían con EMI, … El punk había aparecido de repente en la forma de todo aquello que las mentes bienpensantes de Inglaterra querían obviar, y había aparecido en el pleno centro de sus vidas, como una pequeña grieta por la que se podía vislumbrar el caos, la crisis, el colapso social. El punk era el anti-arte: “una explotación comercial del sexo y la depravación”, “el rock de la cola del paro”, “la negación de la cultura”2, … Mientras la prensa, los medios, las instituciones contemplaban a los punks como una amenaza, como una venganza de aquellos jóvenes insolentes que habían sido expulsados de las aulas o del trabajo, la prensa musical independiente lo saludaba como un revulsivo necesario en un momento en el que el rock había perdido toda la energía y la excitación, confundido entre devaneos sinfónicos y pretensiones de mayoría de edad. Veinte años después, Rock de Lux, una de las pocas revistas musicales que sobrevive en España, calificaba a “Never Mind the Bollocks” (1977), el único disco que los Sex Pistols llegaron a publicar en una carrera que, en su afán de autodestrucción, sólo pudo prolongarse por dos años, como “el disco de rock´n´roll definitivo por el grupo de rock´n´roll definitivo [...] Con este álbum, Sex Pistols resucitaron un cadáver llamado rock y lo volvieron a ajusticiar sin miramientos en un acto de autoinmolación sin pre(ni post)cedentes. Después de esto, cualquier intento de hacer ruido con una guitarra no puede tener otro nombre que revival”3
El punk, quizá el fenómeno musical más importante del último medio siglo después de los Beatles, ha sufrido por parte de la sociología el mismo destierro al que ha sido condenada la totalidad de la música rock. A pesar de que en los últimos años el auge de los estudios culturales y la teoría posmoderna en Estados Unidos ha producido un cierto giro de atención hacia la música moderna, la teoría social ha contemplado siempre el rock a la manera de un fenómeno periférico que no debe ser definido ni analizado en tanto arte. Adorno y otros críticos culturales desde los años 40 han atendido al rock únicamente como una manifestación del capitalismo, baja cultura para las masas que debe ser comprendida en términos de control social e ideología, una “degradación del arte”4 que lo convierte en mercancía lista para ser consumida. Otros puntos de vista sociológicos han querido ver el rock como una expresión de la subcultura juvenil, en la cual quedarían reflejadas las aspiraciones y frustraciones de una juventud creada como edad referencial únicamente con la extensión de la educación producida en este siglo; el rock es contemplado así como la música “folk” de un nuevo grupo social, definido por su edad e identificado por rasgos peculiares, ya sea el consumo, la nueva cultura del trabajo o las ansias de rebeldía. Por su parte, el campo artístico5, desde los mismos músicos a los críticos profesionales, ha abordado la producción del rock como una labor artística en términos de expresión individual, enfrentándolo a la industria prefabricada de canciones ligeras para las radiofórmulas. Los músicos son vistos, desde que los Beatles generalizaran el hecho de escribir sus propias canciones, como auteurs, artistas que crean música más allá de las determinaciones del negocio; el cometido de los críticos y de los oyentes es desentrañar de entre toda la música aquellos productos que realmente son arte6. El rock se define entonces en términos de autenticidad, de comunicación de significados privados elaborados en forma de canción.
Los dos puntos de vista llaman la atención sobre problemas reales, e ilustran las contradicciones y luchas que se producen en el interior del ámbito artístico: por un lado, la componente productiva del rock, edificado como una industria masiva basada en el ocio y omnipresente en la experiencia contemporánea, desde los anuncios de televisión a los hilos musicales de los aeropuertos. Por otro lado, la vinculación de la música moderna a la juventud, que la ha adoptado como forma artística principal, como medio privilegiado de expresión y de recepción, entendiéndola como un arte puro, realizado en el interior de un complejo entramado de intereses comerciales, pero sobrepasándolos y llegando a comunicar significados mucho más complejos. El problema de ambas aproximaciones (la sociológica, la musical) es que tienden a pasar por alto uno de los términos de la ecuación. El enfoque sociológico, en consonancia con las teorías materialistas en la sociología del arte, obvia las características peculiares de la forma musical adoptada: se centra en el fenómeno de la producción social, ya sea ésta industrial o de subcultura juvenil, y separa sus conclusiones respecto de la música en sí. Deja entonces sin explicar lo específico del rock, generando perspectivas globales y abstractas que desatienden la manera cómo los individuos comprenden y usan la música en cuanto tal. La perspectiva musical, por su parte, entiende la música de manera idealista, como una sucesión de formas sin más vinculación con lo social que una cierta recepción de temas. La pretensión de comprender y defender el rock como arte le lleva a negar los condicionamientos sociales e industriales, colocando a los artistas más allá de los medios de producción que son usados.
El punk hizo estallar las simplificaciones de ambas posturas. Lo que en un principio parecía un fenómeno obvio, explicable desde la situación de crisis social y económica que se vivía en el Reino Unido, se complejizó cuando los jóvenes rabiosos con apariencia de proletarios resultaron ser alumnos de escuelas de arte y la aparente simplicidad de las primeras propuestas punk desembocó en un abigarrado discurso, tanto musical como ideológico: “La esvástica asomando bajo las camisetas de Karl Marx; el cuerpo descolorido de un punk perforado por imperdibles, envuelto en pvc y atrapado en el collar de un perro; esos ojos vidriosos, bloqueados por la anfetamina, observando tras las púas de un pelo teñido de colores chillones: esos eran los inquietantes signos que momentáneamente capturaban la fascinación atemorizada de un mundo exterior. Pero eran signos que se negaban a hablar en un lenguaje reconocible [...] El punk sólo podía ser definido negativamente, como una ausencia, un vacío perverso; su semántica interna permanecía desconocida”7. El punk aterrorizaba porque recuperaba signos cotidianos y los volvía explícitamente políticos. Si su propuesta musical era directamente hostil, basada en voces rabiosas en el límite del grito, guitarras distorsionadas, canciones cortas y simples deliberadamente mal tocadas, nada de esto podía ser separado de un envite ideológico, que ponía el énfasis en el individuo urbano, alienado por un futuro programado de oficinas mal ventiladas, suburbios residenciales prefabricados, paro y televisión basura. La política punk hablaba desde la vida cotidiana, empobrecida en una sociedad construida en torno al trabajo asalariado, y la seducía con proposiciones de libertad y refundación. El principal eslogan punk era “Do It Yourself” (Hazlo Tú Mismo), secundado por un más dudoso “No Profit” (Sin Beneficios): el punk se dirigía al individuo8 en cuanto tal y le exhortaba a tomar el control de su propia vida. El arte, la música se percibían como la utopía de una vida liberada: se trataba por ello de acabar con las separaciones forzosas entre ocio y trabajo, arte y vida, espectáculo y espectadores. El arte debía ser realizado en la vida, destruido como arte, según proclamaban las vanguardias de principios de siglo (dadaísmo, surrealismo), y no podía quedar constreñido en las rejas mercantiles de una industria musical basada en el dinero. Los punks no se definían como artistas, ya que la palabra evocaba rasgos de superioridad, alejamiento, pretenciosidad. Así, el punk provocó una avalancha de fanzines fotocopiados, grupos amateur, discográficas independientes que “desmitificaban el proceso de producción en sí mismo: su mensaje era que cualquiera podía hacerlo”9. La máxima era buscar la independencia respecto de los perversos mecanismos de la industria, respecto del buen gusto, respecto de las opiniones ajenas: lo que quería comunicar el “No Future” de los Sex Pistols era que el futuro no existe, que sólo existe el aquí y el ahora, y que es por tanto aquí y ahora donde la imaginación debe ser realizada.
El discurso musical del punk no podía ser separado de todo esto: si bien seguía las convenciones tradicionales del rock´n´roll, éstas eran llevadas al extremo. La experimentación punk consistía en recuperar el verdadero espíritu rock sin depurarlo. La energía era buscada a través de una interpretación directa, sin virtuosismos, apoyada por una actuación vocal en estado bruto. Según Simon Frith, la voz adquiere en el punk un papel central en sí misma, más allá de las letras: cantantes como Johnny Rotten o Joe Strummer (The Clash) desarrollaron una voz “explícitamente de clase obrera, usando acentos proletarios, apoyándose en los cánticos de los hinchas de fútbol”. Las canciones punk pretendían acceder directamente al oyente, en una comunicación abierta de sus emociones. Sin embargo, la inmediatez del primer punk se deslizó rápidamente a lo que Frith o Chambers llaman la “vanguardia punk”, que se enredó en una búsqueda de formas musicales mucho más complejas, integrando elementos de música electrónica, reggae o funk, investigando con el ruido y pretendiendo un alejamiento respecto de la emoción directa, la elaboración de discursos pretendidamente “artificiales” que desviaran la atención hacia los modos de significación en cómo la música es construida10. Pero aquí el punk ya se había convertido en un nuevo tipo de discurso, alejándose de la notoriedad pública e inaugurando nuevos modos de percepción y producción de lo musical que llegan hasta el día de hoy.
El punk marca así un punto de inflexión en la historia de la música popular11 Retomando los elementos clásicos del rock, el punk abrió a discusión pública las contradicciones inherentes al campo musical: la vinculación con la industria, la definición de arte, la relación entre emisor y receptor, el contenido político/utópico del rock, … En Inglaterra, el punk se convirtió en “un símbolo de crisis. Con las costuras aparentemente descosiéndose, surgía el peligro de la anarquía o algo peor”12. El punk mostraba las grietas de una sociedad a punto de entrar en el largo período de Margaret Thatcher, las rendijas de la crisis económica, todo lo que pretendía estar cerrado y de repente se descubría que no era así, que era confuso, inacabado, abierto.
La negatividad del punk ha dificultado su comprensión. Además de aportaciones parciales dentro de una teoría del rock como las de Frith y Chambers, Greil Marcus ha destacado su vinculación con el situacionismo del mayo francés13 y otros autores, como Fredric Jameson, lo han incluido dentro de las manifestaciones de la posmodernidad14. Pero falta por realizar un estudio global sobre la significación social y artística del punk, el modo en cómo se conjugan el contenido político y la forma musical, las repercusiones de los nuevos tipos de producción discográfica, … Y es casi imperativo reflexionar en profundidad sobre el significado del último movimiento artístico explícitamente político a la hora de plantearse la búsqueda de nuevas sintaxis, de nuevos lenguajes que no renuncien a la acción sobre la realidad social.
Punk, atentado contra el supermercado
Punk, atentado contra el supermercado
El punk había nacido con una fuerza espontánea que mezcló con artística potencia pensamientos adoptados sui generis que iban de NietzscheMarx pasando por toda una gama de pensadores, que aunque anónimos, dejaron deslizar sospechas sobre el horizonte perfecto que algunos se esmeraban en dibujar. Pero a medida que el árbol punk extendía sus ramas para poner en la vidriera lo más avergonzante de la sociedad se iban dando procesos que si bien hicieron circular su discurso, atentaron contra su contundencia.
Analizando el fenómeno punk, como algún teórico amante de los cruces podría hacer, es evidente que se trató de una resultante lógica de la modernidad. Si la modernidad se caracteriza por un movimiento destructivo de lo establecido bautizado como modernismo y uno constructivo que da la bienvenida a lo nuevo llamado modernización, este núcleo paradójico y dialéctico fue también el embrión del punk que postulaba la necesidad de destruir para construir. Pero dado que se podría escribir todo un libro desarrollando esta idea y que el mismo podría terminar con una foto trucada de Robespierre con la remera de los Pistols, será mejor tratar de ver que pasó con aquella llamarada que marcó de algún modo las décadas posteriores.
A esta altura lo más significativo del punk rock había pasado por el impensado momento de sentarse a negociar con las discográficas multinacionales en un claro ejemplo empírico de los términos que desarrollara Raymond Williams en los estudios culturales de Birmingham. El emergente estaba encontrando su lugar en lo hegemónico y la cuestión provocaba controversias. Así como algunos vieron en esto un pasaje lógico del proyecto, otros perecieron en él. The Clash, por ejemplo, sentía que podía luchar contra el sistema desde adentro y seguía sin entrar en contradicciones aunque un tema suyo musicalizara la promoción de una marca de jeans. Por otra parte, los que habían basado toda su virulencia en la máxima de «no transar», comenzaron a naufragar en alta mar haciendo agua ya sea por la popa o por la proa.
Algunos sectores del movimiento, atentos a las palabras que hablaban de la necesidad de una revolución permanente, sólo sabían que la cosa debía radicalizarse siempre un poco más, entrando así en una especie de espiral de controversias que, como un ácido corrosivo al extremo, fue deformando la esencia punk hacia sólo un lado del asunto. Había que tener la cresta más alta, gritar los insultos más crudos contra el establishment y golpear los instrumentos con odio para ser más punk. La revolución punk corría igual suerte que la revolución proletaria. Objetivos distintos estaban saliendo a la luz provocando quiebres que debilitaban su fuerza inicial.
La consigna del no futuro estaba ante la insalvable disyuntiva: aquel futuro estaba aquí, el tiempo siguió avanzando y aquellos jóvenes que vaticinaban la necesidad de un cambio habían corrido la misma suerte que los anteriores. El sistema se encargó de reubicarlos a todos. Algunos siguieron marginados, pero ya demasiado grandes para que los jóvenes de las generaciones posteriores los vieran como pares; otros debieron acercarse a hablar de dinero con la música; otros hicieron la vida de sus padres, aquella vida que había sido una de las razones validas para gritar y poguear en un concierto; y otros inclusive llegaron a ser grandes empresarios dispuestos a cerrar el camino a todo lo nuevo que no signifique negocio.
La casa estaba en orden, la llama punk ya no provocaba el horror de la sociedad y su poder estaba lejos de ser una amenaza. Después de todo ya no era una generación buscando el cambio; sólo unos cuantos descarriados, inadaptados, en su mayoría drogadictos o con problemas legales. Para ellos el establishment tenía reservado el sitio marginal que soporta un determinado porcentaje de individuos de una sociedad que vuelve a la paz cuando encuentra lógica a las cosas. El susto emergente que había producido el punk fue metabolizado como el susto que habían causado anteriormente otras revoluciones, pero no hay revolución alguna que aunque sea no haya dejado sus cenizas. La llamarada del punk no había hecho combustión para no dejar al menos manchado el piso.
Por otro lado mientras el punk se desparramaba por el mundo, tomando características localistas en cada lugar, cada detalle de su filosofía prestaba en ciertos aspectos a confusiones. Un ejemplo de esto fue el intento de acercamiento que el partido británico neo nazi, National Front, realizó para captar adeptos en las filas del punk. Muchos punks esgrimían entre sus atuendos símbolos como la esvástica sólo por el hecho de provocar, pero en realidad estaban muy lejos de simpatizar con ideas nazis. Negros, judíos, hindúes y todo tipo de inmigrantes eran, para los grupos neo nazis, la causa de todo los males sociales; los punks, a diferencia de ellos, veían a estos grupos como cercanos a la causa punk, ya que debían soportar también la exclusión y la injusticia social. De hecho, un ejemplo de esto, es la buena disposición del punk a escuchar reggae, música jamaiquina ejecutada por rastafaris, la única música respetada por ellos más allá de la propia, demostrando de este modo que el componente racista jamás estuvo presente en la esencia del movimiento. La idea de los grupos fascistas, de que los punks ayudarían a su causa, sólo dejó al descubierto la antítesis entre los cabeza rapada que leían el Mein Kamp como si se tratara de la Biblia y los punks que veían en ellos ese fascismo, que tanto combatieron, llevado a la máxima expresión.
Lo importante era que el punk había puesto sobre la mesa todo lo que la música de las décadas anteriores había ocultado. Más cerca de la rebeldía de Mozart o de la conmoción que causó la aparición de roqueros de la década del 50 como Jerry Lee Lewis, más cerca de la postura provocativa de los escritores beat como Ginsberg que de la ilusión hip de un mundo en paz lleno de música baba, el punk no quería complacer a un mundo tan poco complaciente.
Quizá lo más efectivo y rescatable de todo fue que el mensaje se escuchó en todo el mundo y que la música, una vez más, sirvió para demostrar lo que pasaba por la vida de toda una generación de jóvenes que sospechaba del mensaje: «Todo está bien como está».
Más allá del ojo del huracán, Londres y la costa oeste de los EE.UU., el punk rock no se detuvo en las fronteras. En el caso puntual de Argentina lo más significativo y contundente fue sin duda Los Violadores, cuyo «Uno Dos Ultraviolento», tema inspirado en La Naranja Mecánica, fue sin duda la bandera que flameó más alto en el punk de estos lares en épocas donde era un verdadero compromiso enfrentar a los progenitores para que estos comprendan que eran los ruidos que provenían del garaje. A la primera generación de nombres como Los Laxantes o Los Violadores le siguió una segunda generación punk caracterizada por grupos como Ataque 77, Gatos sucios, Flema, etc... y hasta una tercera, como 2 minutos, que sigue tomando la posta de ideas que con el tiempo siguen vigentes, aunque no todos las exhibieron con igual inteligencia y eficacia.
Lo cierto es que el punk no nació como moda, dio origen a un circuito verdaderamente alternativo, creó espacios donde no los había y gritó cosas que se callaban; pero la utopía de mantenerse fuera del sistema chocó contra la moda, la música, la difusión y en síntesis: contra el mercado. Quizás no se supo como seguir la revolución; los grupos que entraron al circuito comercial quedaron lejos de aquel cooperativismo y de la marginalidad, y los que quedaron fuera debieron buscar como sobrevivir sin tiempo para remontar la lucha desigual contra un establishment que ya sabía como tratarlos.
De esta forma el punk debió soportar una necesaria transformación para no morir como a las modas lo indica el destino. Olvidando quizás la estética de la que el big brother ya se había adueñado como novedad, fueron muchos los que ya no aceptaron la etiqueta de punk rock para su música ni los atuendos característicos que empezaban a aparecer en las postales londinenses modelados por jóvenes de crestas prolijas y borsegos lustrosos frente al Big Ben. Así, sobre las cenizas de la revolución punk, el mensaje llega a través de grupos como Mano Negra, Todos Tus Muertos, o la gran cantidad de grupos que (sin poder ser ubicados bajo el rótulo de punks) mantienen pura la esencia de aquellas ideas inmortales de manera mucho más fiel que aquellos que a pesar de su cresta y su remera de anarquía dedican sus horas a cantar loas en honor a la cerveza sin que esto abra la cabeza de su audiencia.
Si el punk fue: una moda, un fracaso o una de las más importantes revoluciones artísticas de los últimos años, quedará para el debate permanente. Lo cierto es que podemos hablar de música antes y después del punk y por ende de un mundo antes y después del punk.
Como todo movimiento social, tenga las características que tenga, debemos tener en cuenta que sus implicancias van más allá de lo visible y que en este sentido las cenizas del punk siguen allí para recordar aquel atentado contra el super-mercado. El punk fue acción, reacción; y fue también el mejor ejemplo de que cuando hay algo que decir es más efectivo un micrófono y una guitarra que un casco y una arma.
ESTAS MUERTO
NO TIENES MAS OPCION NI OPORTUNIDAD / NO BUSQUES TU FUTURO, NO / ESTAS MUERTO / ESTAS MUERTO ANTES DE NACER / PERO NOSOTROS NO QUEREMOS NADA [...] SERA LO QUE YO QUIERA NO LO QUE TU DIGAS / SERA LO QUE YO DIGA NO LO QUE TU QUIERAS / ASI ES ELLA NUESTRA GRAN SOCIEDAD / AY QUE GASTARSE PARA TENERLO PRONTO.
(LOS VIOLADORES 1983)
El punk había nacido con una fuerza espontánea que mezcló con artística potencia pensamientos adoptados sui generis que iban de NietzscheMarx pasando por toda una gama de pensadores, que aunque anónimos, dejaron deslizar sospechas sobre el horizonte perfecto que algunos se esmeraban en dibujar. Pero a medida que el árbol punk extendía sus ramas para poner en la vidriera lo más avergonzante de la sociedad se iban dando procesos que si bien hicieron circular su discurso, atentaron contra su contundencia.
Analizando el fenómeno punk, como algún teórico amante de los cruces podría hacer, es evidente que se trató de una resultante lógica de la modernidad. Si la modernidad se caracteriza por un movimiento destructivo de lo establecido bautizado como modernismo y uno constructivo que da la bienvenida a lo nuevo llamado modernización, este núcleo paradójico y dialéctico fue también el embrión del punk que postulaba la necesidad de destruir para construir. Pero dado que se podría escribir todo un libro desarrollando esta idea y que el mismo podría terminar con una foto trucada de Robespierre con la remera de los Pistols, será mejor tratar de ver que pasó con aquella llamarada que marcó de algún modo las décadas posteriores.
A esta altura lo más significativo del punk rock había pasado por el impensado momento de sentarse a negociar con las discográficas multinacionales en un claro ejemplo empírico de los términos que desarrollara Raymond Williams en los estudios culturales de Birmingham. El emergente estaba encontrando su lugar en lo hegemónico y la cuestión provocaba controversias. Así como algunos vieron en esto un pasaje lógico del proyecto, otros perecieron en él. The Clash, por ejemplo, sentía que podía luchar contra el sistema desde adentro y seguía sin entrar en contradicciones aunque un tema suyo musicalizara la promoción de una marca de jeans. Por otra parte, los que habían basado toda su virulencia en la máxima de «no transar», comenzaron a naufragar en alta mar haciendo agua ya sea por la popa o por la proa.
Algunos sectores del movimiento, atentos a las palabras que hablaban de la necesidad de una revolución permanente, sólo sabían que la cosa debía radicalizarse siempre un poco más, entrando así en una especie de espiral de controversias que, como un ácido corrosivo al extremo, fue deformando la esencia punk hacia sólo un lado del asunto. Había que tener la cresta más alta, gritar los insultos más crudos contra el establishment y golpear los instrumentos con odio para ser más punk. La revolución punk corría igual suerte que la revolución proletaria. Objetivos distintos estaban saliendo a la luz provocando quiebres que debilitaban su fuerza inicial.
La consigna del no futuro estaba ante la insalvable disyuntiva: aquel futuro estaba aquí, el tiempo siguió avanzando y aquellos jóvenes que vaticinaban la necesidad de un cambio habían corrido la misma suerte que los anteriores. El sistema se encargó de reubicarlos a todos. Algunos siguieron marginados, pero ya demasiado grandes para que los jóvenes de las generaciones posteriores los vieran como pares; otros debieron acercarse a hablar de dinero con la música; otros hicieron la vida de sus padres, aquella vida que había sido una de las razones validas para gritar y poguear en un concierto; y otros inclusive llegaron a ser grandes empresarios dispuestos a cerrar el camino a todo lo nuevo que no signifique negocio.
La casa estaba en orden, la llama punk ya no provocaba el horror de la sociedad y su poder estaba lejos de ser una amenaza. Después de todo ya no era una generación buscando el cambio; sólo unos cuantos descarriados, inadaptados, en su mayoría drogadictos o con problemas legales. Para ellos el establishment tenía reservado el sitio marginal que soporta un determinado porcentaje de individuos de una sociedad que vuelve a la paz cuando encuentra lógica a las cosas. El susto emergente que había producido el punk fue metabolizado como el susto que habían causado anteriormente otras revoluciones, pero no hay revolución alguna que aunque sea no haya dejado sus cenizas. La llamarada del punk no había hecho combustión para no dejar al menos manchado el piso.
Por otro lado mientras el punk se desparramaba por el mundo, tomando características localistas en cada lugar, cada detalle de su filosofía prestaba en ciertos aspectos a confusiones. Un ejemplo de esto fue el intento de acercamiento que el partido británico neo nazi, National Front, realizó para captar adeptos en las filas del punk. Muchos punks esgrimían entre sus atuendos símbolos como la esvástica sólo por el hecho de provocar, pero en realidad estaban muy lejos de simpatizar con ideas nazis. Negros, judíos, hindúes y todo tipo de inmigrantes eran, para los grupos neo nazis, la causa de todo los males sociales; los punks, a diferencia de ellos, veían a estos grupos como cercanos a la causa punk, ya que debían soportar también la exclusión y la injusticia social. De hecho, un ejemplo de esto, es la buena disposición del punk a escuchar reggae, música jamaiquina ejecutada por rastafaris, la única música respetada por ellos más allá de la propia, demostrando de este modo que el componente racista jamás estuvo presente en la esencia del movimiento. La idea de los grupos fascistas, de que los punks ayudarían a su causa, sólo dejó al descubierto la antítesis entre los cabeza rapada que leían el Mein Kamp como si se tratara de la Biblia y los punks que veían en ellos ese fascismo, que tanto combatieron, llevado a la máxima expresión.
Lo importante era que el punk había puesto sobre la mesa todo lo que la música de las décadas anteriores había ocultado. Más cerca de la rebeldía de Mozart o de la conmoción que causó la aparición de roqueros de la década del 50 como Jerry Lee Lewis, más cerca de la postura provocativa de los escritores beat como Ginsberg que de la ilusión hip de un mundo en paz lleno de música baba, el punk no quería complacer a un mundo tan poco complaciente.
Quizá lo más efectivo y rescatable de todo fue que el mensaje se escuchó en todo el mundo y que la música, una vez más, sirvió para demostrar lo que pasaba por la vida de toda una generación de jóvenes que sospechaba del mensaje: «Todo está bien como está».
Más allá del ojo del huracán, Londres y la costa oeste de los EE.UU., el punk rock no se detuvo en las fronteras. En el caso puntual de Argentina lo más significativo y contundente fue sin duda Los Violadores, cuyo «Uno Dos Ultraviolento», tema inspirado en La Naranja Mecánica, fue sin duda la bandera que flameó más alto en el punk de estos lares en épocas donde era un verdadero compromiso enfrentar a los progenitores para que estos comprendan que eran los ruidos que provenían del garaje. A la primera generación de nombres como Los Laxantes o Los Violadores le siguió una segunda generación punk caracterizada por grupos como Ataque 77, Gatos sucios, Flema, etc... y hasta una tercera, como 2 minutos, que sigue tomando la posta de ideas que con el tiempo siguen vigentes, aunque no todos las exhibieron con igual inteligencia y eficacia.
Lo cierto es que el punk no nació como moda, dio origen a un circuito verdaderamente alternativo, creó espacios donde no los había y gritó cosas que se callaban; pero la utopía de mantenerse fuera del sistema chocó contra la moda, la música, la difusión y en síntesis: contra el mercado. Quizás no se supo como seguir la revolución; los grupos que entraron al circuito comercial quedaron lejos de aquel cooperativismo y de la marginalidad, y los que quedaron fuera debieron buscar como sobrevivir sin tiempo para remontar la lucha desigual contra un establishment que ya sabía como tratarlos.
De esta forma el punk debió soportar una necesaria transformación para no morir como a las modas lo indica el destino. Olvidando quizás la estética de la que el big brother ya se había adueñado como novedad, fueron muchos los que ya no aceptaron la etiqueta de punk rock para su música ni los atuendos característicos que empezaban a aparecer en las postales londinenses modelados por jóvenes de crestas prolijas y borsegos lustrosos frente al Big Ben. Así, sobre las cenizas de la revolución punk, el mensaje llega a través de grupos como Mano Negra, Todos Tus Muertos, o la gran cantidad de grupos que (sin poder ser ubicados bajo el rótulo de punks) mantienen pura la esencia de aquellas ideas inmortales de manera mucho más fiel que aquellos que a pesar de su cresta y su remera de anarquía dedican sus horas a cantar loas en honor a la cerveza sin que esto abra la cabeza de su audiencia.
Si el punk fue: una moda, un fracaso o una de las más importantes revoluciones artísticas de los últimos años, quedará para el debate permanente. Lo cierto es que podemos hablar de música antes y después del punk y por ende de un mundo antes y después del punk.
Como todo movimiento social, tenga las características que tenga, debemos tener en cuenta que sus implicancias van más allá de lo visible y que en este sentido las cenizas del punk siguen allí para recordar aquel atentado contra el super-mercado. El punk fue acción, reacción; y fue también el mejor ejemplo de que cuando hay algo que decir es más efectivo un micrófono y una guitarra que un casco y una arma.
ESTAS MUERTO
NO TIENES MAS OPCION NI OPORTUNIDAD / NO BUSQUES TU FUTURO, NO / ESTAS MUERTO / ESTAS MUERTO ANTES DE NACER / PERO NOSOTROS NO QUEREMOS NADA [...] SERA LO QUE YO QUIERA NO LO QUE TU DIGAS / SERA LO QUE YO DIGA NO LO QUE TU QUIERAS / ASI ES ELLA NUESTRA GRAN SOCIEDAD / AY QUE GASTARSE PARA TENERLO PRONTO.
(LOS VIOLADORES 1983)
Historia del Punk en mexico
Historia del punk en méxico
Publicamos aqui algunos fragmentos de textos que hacen referencia a la historia del punk en méxico desde distintos puntos de vista. Para colaborar, por favor escribir a punksunidos@gmail.com en asunto especificar "Historia Mexico".
Anarquismo y movimiento punk en méxico
Después del movimiento estudiantil de 1968, ha surgido entre la juventud universitaria mexicana un vivo interés por las ideas anarquistas que ha dado origen a la formación de varios grupos que desarrollan una excelente labor, sobre todo en los medios estudiantiles.
En estas actividades desarrolladas por el anarquismo en el suelo mexicano merece una menciono especial el Grupo Tierra y Libertad. Este grupo se constituyó a la llegada de los anarquistas españoles exiliados como consecuencia de la guerra de 1936-1939; en el se aglutinaron la mayoría de los militantes españoles, algunos compañeros mexicanos y de otras nacionalidades. En los primeros tiempos fue un grupo numeroso, pero después se fue reduciendo hasta contar con diez miembros (1983). El grupo publicado una buena cantidad de libros y folletos, paralelamente existen otros grupos que actúan y realizan labor de propaganda como Antorcha, así como la Biblioteca social Reconstruir, así como las actividades de los grupos anarco-Punk, y la influencia del EZLN.
A finales de los años setenta surge un boom musical llamado PUNK, el cual es comercializado en a través de los SEX PISTOLS en Inglaterra y de ahí es exportado en todo el mundo, el cual se pinta por los medios de comunicación como gente que se pinta el pelo o viste de negro o con pantalones rotos los cuales se dedican a estar bebiendo vino o cerveza o drogándose los cuales roban, asaltan, matan en fin son la escoria de la sociedad, pero cual es la realidad, si hay gente que tomó o se droga son las que lo toman como una moda o un pasatiempo, pero ha habido gente que se opone a esto y no son gente sin cerebro y sin consciencia sino por el contrario.
Al contrario de los hippies, rapers, skins, heavies, darks, etc. El Punk siempre tuvo la preocupación muy fuerte en no caer en la mediatización y de esa forma perder el carácter de rebelde. L@s Punks dejaron atrás la critica superficial de "Jode al sistema" y tomaron una postura mas politizada, basada en las ideas anarquistas de solidaridad, apoyo mutuo, autogestión, ateismo y libertad, haciendo de la lucha anarquista un propio estilo de vida, negando por completo al sistema... De ahí surgieran l@s anarcopunks
A México llego el Punk como una moda de los jóvenes burgueses, los cuales se pintaban el pelo por moda y tocaban en la zona Rosa así como en lugares exclusivos, pero poco a poco fue introduciendo en las colonias marginadas en donde tomo mas fuerza y su verdadera esencia, en el D.F. surgió un "movimiento" mas burgués, pero al norte se fue radicalizando por la influencia de los E.U. y éste a su vez con las influencias europeas, con "Solución Mortal", "Juventudes Conscientes" y algunos grupos organizados en los 70 - 80.
Pero, ¿qué influencia o que tiene que ver el anarquismo con el punk? A principios de los 80 surgen los primeros grupos de anarko-Punk el cual toman la agresividad musical o melódica y lo combinan con letras anarquistas, las cuales salen de las gentes pobres o marginadas, las cuales traen sus repercusiones aquí a México.
Después surge un estilo de música más agresiva y más rápida, llamada HARD CORE, donde hay mayor influencia anarquista, la cual tiene gran impacto y se expande a través de toda la república, a la vez estas personas forman grupos autónomos o colectivos en los cuales se reúnen a intercambiar información o de realizar publicaciones tipo periódicos, denominadas "zines" o fanzines, los cuales tienen información de los hechos sucedidos a nivel local o regional o de información de la cultura punk o hard core o anarquistas, muchos de estos grupos o de sus personas se declaran abiertamente anarquistas, otros feministas o autónomos, pero todo están de acuerdo con la supresión del gobierno. Estos grupos formados por un numero indeterminados de individuos se multiplican en toda la republica y en Guadalajara yo tengo conocimiento de tres.
A partir de este año (1997) se llego al acuerdo de formar una red de estos grupos autónomos o anarquistas, también denominados anti-fascistas, que se llama Red de Información de Voces Autónomas Libertarias (RIVAL), la cual abarca Monterrey, Sinaloa, Jalisco, Edo de México, D.F, Querétaro, Oaxaca, Cuernavaca, entre otros, por lo cual en su mayoría los jóvenes están tomando consciencia de la situación político social y económica de cada entidad y de la ideología anarquista, así tomando acciones en contra del sistema establecido y formando grupos o asociaciones marginales que retoman la ideología anarquista, también se encuentra la Biblioteca Social Reconstruir en la cuidad de México, como grupos o colectivos, por ejemplo Juventud Autónoma Revolucionaria, Amor y Rabia, Punks Libertarios, Molacara, Sharp, entre otros.
Breve recorrido por la historia del punk rock mexicano
Cuando en México llega de forma estrepitosa la información de lo que ocurría musicalmente en Inglaterra con bandas como SEX PISTOLS y THE CLASH, en el D.F. surgen algunos grupos que se auto-denominaron punks por el año de 1978. Estos grupos fueron SIZE, SALIDA FALSA y DANGEROUS RYTHIM, los cuáles cantaban en inglés por lo que sus letras eran hasta cierto punto incomprensibles para los jóvenes marginados. Por otro lado nunca llegaron a transmitir el verdadero motivo de protesta e inconformidad como esencia del movimiento punk, ya que les era imposible entender las consecuencias de la marginalidad cuando ellos provenían de la clase media.
Ritmo peligroso "Dangerous Rhythm" ( aun en activo )
Durante estos años comienza la llegada a México de material punk subterráneo que se estaba creando en los Estados Unidos. Grupos como NEW YORK DOLLS, DEAD KENNEDYS Y RAMONES serían las influencias más directas entre los jóvenes mexicanos para proponerse ellos mismos la información de grupos abanderados por la corriente punk. En este momento es cuando a principios de la década de los 80’s la banda escucha a los primeros grupos punk mexicanos, cuyos integrantes eran gente de las propias bandas marginadas y por lo mismo había una gran empatía.
rebel d'punk 1980 ( aun en activo )
Surgen en esta época grupos como el REBEL D’PUNK, SÍNDROME, YAPS, etc. La mayor parte de su material serían covers de otras bandas inglesas y americanas que con las letras intrascendentes adaptadas al español dejan mucho que desear. Podríamos decir que eran grupos de música punk al estilo de los 70´s , que a pesar de estar formados por jóvenes marginados, tampoco supieron entender la verdadera esencia del punk, reduciéndola a una simple pose como se vería más tarde. De cualquier forma su importancia radica en la influencia que de alguna manera ejercieron en los jóvenes de esta época al llevar la música a las zonas marginadas del D.F.
Para entonces el flujo de información sobre el movimiento punk a nivel internacional era cada vez mayor. Es entonces cuando surge el tianguis del Chopo como un lugar de encuentro entre jóvenes de todas partes de la ciudad y se reúnen en dicho lugar para intercambiar información, discos, cintas, fanzines ,etc. Se empieza a hablar de CRASS, ANARQUÍA y se comienzan a gestar bandas con una mejor idea de lo que es el punk, su esencia adaptándola a la realidad que se está viviendo en epoca colectiba
especimen 1987 ( aun en activo )
Por estas fechas (85-87) es ya muy común ver por las calles de la ciudad a jóvenes con los pelos de colores y erizados, con ropas parchadas, botas industriales. El punk se ha extendido y sigue creciendo. Proliferan por doquier grupos como HC/PUNK que sólo duran 2 ó 3 presentaciones. Aparecen nuevos colectivos ( cambio radical, fuerza positiva, chaps, etc.) y nuevos fanzines como C.C.R.F.P., brigada subversiva entre muchos otros.
Empiezan los primeros intentos por crear un verdadero movimiento punk, con punks que buscan organizarse bajo diversos colectivos para luchar contra el opresor. Se empiezan a realizar diversas actividades promovidas por estos colectivos como marchas, conferencias, tocadas, etc. Nacen nuevos grupos que vienen a reemplazar a los anteriores: MASACRE 68, DECADENCIA, ATÓXXXICO. El punk se comienza a extender hacia varios estados del país, los cuáles poco a poco comienzan a crear escenas propias. A pesar de los intentos de organización, no es en esta etapa donde logra consolidarse el movimiento.
masacre 68 1988 ( aun en activo )
Publicamos aqui algunos fragmentos de textos que hacen referencia a la historia del punk en méxico desde distintos puntos de vista. Para colaborar, por favor escribir a punksunidos@gmail.com en asunto especificar "Historia Mexico".
Anarquismo y movimiento punk en méxico
Después del movimiento estudiantil de 1968, ha surgido entre la juventud universitaria mexicana un vivo interés por las ideas anarquistas que ha dado origen a la formación de varios grupos que desarrollan una excelente labor, sobre todo en los medios estudiantiles.
En estas actividades desarrolladas por el anarquismo en el suelo mexicano merece una menciono especial el Grupo Tierra y Libertad. Este grupo se constituyó a la llegada de los anarquistas españoles exiliados como consecuencia de la guerra de 1936-1939; en el se aglutinaron la mayoría de los militantes españoles, algunos compañeros mexicanos y de otras nacionalidades. En los primeros tiempos fue un grupo numeroso, pero después se fue reduciendo hasta contar con diez miembros (1983). El grupo publicado una buena cantidad de libros y folletos, paralelamente existen otros grupos que actúan y realizan labor de propaganda como Antorcha, así como la Biblioteca social Reconstruir, así como las actividades de los grupos anarco-Punk, y la influencia del EZLN.
A finales de los años setenta surge un boom musical llamado PUNK, el cual es comercializado en a través de los SEX PISTOLS en Inglaterra y de ahí es exportado en todo el mundo, el cual se pinta por los medios de comunicación como gente que se pinta el pelo o viste de negro o con pantalones rotos los cuales se dedican a estar bebiendo vino o cerveza o drogándose los cuales roban, asaltan, matan en fin son la escoria de la sociedad, pero cual es la realidad, si hay gente que tomó o se droga son las que lo toman como una moda o un pasatiempo, pero ha habido gente que se opone a esto y no son gente sin cerebro y sin consciencia sino por el contrario.
Al contrario de los hippies, rapers, skins, heavies, darks, etc. El Punk siempre tuvo la preocupación muy fuerte en no caer en la mediatización y de esa forma perder el carácter de rebelde. L@s Punks dejaron atrás la critica superficial de "Jode al sistema" y tomaron una postura mas politizada, basada en las ideas anarquistas de solidaridad, apoyo mutuo, autogestión, ateismo y libertad, haciendo de la lucha anarquista un propio estilo de vida, negando por completo al sistema... De ahí surgieran l@s anarcopunks
A México llego el Punk como una moda de los jóvenes burgueses, los cuales se pintaban el pelo por moda y tocaban en la zona Rosa así como en lugares exclusivos, pero poco a poco fue introduciendo en las colonias marginadas en donde tomo mas fuerza y su verdadera esencia, en el D.F. surgió un "movimiento" mas burgués, pero al norte se fue radicalizando por la influencia de los E.U. y éste a su vez con las influencias europeas, con "Solución Mortal", "Juventudes Conscientes" y algunos grupos organizados en los 70 - 80.
Pero, ¿qué influencia o que tiene que ver el anarquismo con el punk? A principios de los 80 surgen los primeros grupos de anarko-Punk el cual toman la agresividad musical o melódica y lo combinan con letras anarquistas, las cuales salen de las gentes pobres o marginadas, las cuales traen sus repercusiones aquí a México.
Después surge un estilo de música más agresiva y más rápida, llamada HARD CORE, donde hay mayor influencia anarquista, la cual tiene gran impacto y se expande a través de toda la república, a la vez estas personas forman grupos autónomos o colectivos en los cuales se reúnen a intercambiar información o de realizar publicaciones tipo periódicos, denominadas "zines" o fanzines, los cuales tienen información de los hechos sucedidos a nivel local o regional o de información de la cultura punk o hard core o anarquistas, muchos de estos grupos o de sus personas se declaran abiertamente anarquistas, otros feministas o autónomos, pero todo están de acuerdo con la supresión del gobierno. Estos grupos formados por un numero indeterminados de individuos se multiplican en toda la republica y en Guadalajara yo tengo conocimiento de tres.
A partir de este año (1997) se llego al acuerdo de formar una red de estos grupos autónomos o anarquistas, también denominados anti-fascistas, que se llama Red de Información de Voces Autónomas Libertarias (RIVAL), la cual abarca Monterrey, Sinaloa, Jalisco, Edo de México, D.F, Querétaro, Oaxaca, Cuernavaca, entre otros, por lo cual en su mayoría los jóvenes están tomando consciencia de la situación político social y económica de cada entidad y de la ideología anarquista, así tomando acciones en contra del sistema establecido y formando grupos o asociaciones marginales que retoman la ideología anarquista, también se encuentra la Biblioteca Social Reconstruir en la cuidad de México, como grupos o colectivos, por ejemplo Juventud Autónoma Revolucionaria, Amor y Rabia, Punks Libertarios, Molacara, Sharp, entre otros.
Breve recorrido por la historia del punk rock mexicano
Cuando en México llega de forma estrepitosa la información de lo que ocurría musicalmente en Inglaterra con bandas como SEX PISTOLS y THE CLASH, en el D.F. surgen algunos grupos que se auto-denominaron punks por el año de 1978. Estos grupos fueron SIZE, SALIDA FALSA y DANGEROUS RYTHIM, los cuáles cantaban en inglés por lo que sus letras eran hasta cierto punto incomprensibles para los jóvenes marginados. Por otro lado nunca llegaron a transmitir el verdadero motivo de protesta e inconformidad como esencia del movimiento punk, ya que les era imposible entender las consecuencias de la marginalidad cuando ellos provenían de la clase media.
Ritmo peligroso "Dangerous Rhythm" ( aun en activo )
Durante estos años comienza la llegada a México de material punk subterráneo que se estaba creando en los Estados Unidos. Grupos como NEW YORK DOLLS, DEAD KENNEDYS Y RAMONES serían las influencias más directas entre los jóvenes mexicanos para proponerse ellos mismos la información de grupos abanderados por la corriente punk. En este momento es cuando a principios de la década de los 80’s la banda escucha a los primeros grupos punk mexicanos, cuyos integrantes eran gente de las propias bandas marginadas y por lo mismo había una gran empatía.
rebel d'punk 1980 ( aun en activo )
Surgen en esta época grupos como el REBEL D’PUNK, SÍNDROME, YAPS, etc. La mayor parte de su material serían covers de otras bandas inglesas y americanas que con las letras intrascendentes adaptadas al español dejan mucho que desear. Podríamos decir que eran grupos de música punk al estilo de los 70´s , que a pesar de estar formados por jóvenes marginados, tampoco supieron entender la verdadera esencia del punk, reduciéndola a una simple pose como se vería más tarde. De cualquier forma su importancia radica en la influencia que de alguna manera ejercieron en los jóvenes de esta época al llevar la música a las zonas marginadas del D.F.
Para entonces el flujo de información sobre el movimiento punk a nivel internacional era cada vez mayor. Es entonces cuando surge el tianguis del Chopo como un lugar de encuentro entre jóvenes de todas partes de la ciudad y se reúnen en dicho lugar para intercambiar información, discos, cintas, fanzines ,etc. Se empieza a hablar de CRASS, ANARQUÍA y se comienzan a gestar bandas con una mejor idea de lo que es el punk, su esencia adaptándola a la realidad que se está viviendo en epoca colectiba
especimen 1987 ( aun en activo )
Por estas fechas (85-87) es ya muy común ver por las calles de la ciudad a jóvenes con los pelos de colores y erizados, con ropas parchadas, botas industriales. El punk se ha extendido y sigue creciendo. Proliferan por doquier grupos como HC/PUNK que sólo duran 2 ó 3 presentaciones. Aparecen nuevos colectivos ( cambio radical, fuerza positiva, chaps, etc.) y nuevos fanzines como C.C.R.F.P., brigada subversiva entre muchos otros.
Empiezan los primeros intentos por crear un verdadero movimiento punk, con punks que buscan organizarse bajo diversos colectivos para luchar contra el opresor. Se empiezan a realizar diversas actividades promovidas por estos colectivos como marchas, conferencias, tocadas, etc. Nacen nuevos grupos que vienen a reemplazar a los anteriores: MASACRE 68, DECADENCIA, ATÓXXXICO. El punk se comienza a extender hacia varios estados del país, los cuáles poco a poco comienzan a crear escenas propias. A pesar de los intentos de organización, no es en esta etapa donde logra consolidarse el movimiento.
masacre 68 1988 ( aun en activo )
Punk y las Raves
NOTA: Este es un extracto del texto Rave como Rizoma, que analiza la rave como fenomeno político-cultural. Si les interesa, pueden consultar la selección de textos sobre cultura y musica electronica, donde se aborda la rave desde aspectos espirituales y rituales, ademas de hablar de la danza y los estados de trance.
El punk como antecedente de las raves [contenido virtual]
10. Entre aquellos estudiantes del Mayo del 68 se encontraba el artista Jamie Reid, el cual fue posteriormente director de arte de la primera banda de música punk de Inglaterra: Los Sex Pistols. Este grupo formado en 1976, recuperó lo poco que quedaba del situacionismo [9] reinterpretándolo bajo las aportaciones “pop” de Andy Warhol. La idea era una variante de la T.A.Z [1] y consistía en situar a la cabeza de la lista de ventas un “producto musical” y popular que atacara de frente el “establishment” inglés mediante actitudes y declaraciones provocativas e incluso autodestructivas [11]. Lo consiguieron, pero a costa de desaparecer en 1978 después de una incendiaria gira por Estados Unidos liberando escenarios.
La herencia del punk [contenido virtual]
11. En un alarde de tolerancia el sistema consiguió absorber el punk dentro de él hasta reducirlo a un cliché previsible. La heroína terminó de hacer el trabajo sucio y como droga oficial de este estilo se llevo por delante a miles de jóvenes. Lo poco que sobrevivió del punk fueron dos ideas que tuvieron gran impacto sobre las raves: la necesidad de reivindicar la libertad del individuo por encima de todo, que se expresaría a través del slogan “Do it your self”, y el ruido como estrategia para conseguirlo. Lo primero tiene su precedente directo en el situacionismo [9], pero es lo segundo lo que merece una mayor atención [12].
El ruido como elemento estético de las raves [contenido virtual]
12. Tenemos que tener una visión amplia del concepto “ruido”, atravesando las interpretaciones sonoras para alcanzar un marco estético. El ruido es aquella violencia que el sistema no ha “codificado” y monopolizado [1], lo que aún no se ha hecho “audible” y permanece confuso, una señal que turba la recepción de un mensaje. En el campo del sonido tenemos que remitirnos de nuevo a las vanguardias y en concreto al futurismo para encontrar un antecedente en el trabajo de esta temática, el cual fue Luigi Russolo que llevó al extremo en su manifiesto sobre el arte de los ruidos lo profetizado tres años antes por Balilla Pratella. La reivindicación del ruido por esta vanguardia fue recogido por John Cage a través de Schoënberg permitiendo la búsqueda de sonidos en directo que fueran más allá de los producidos por las máquinas. Este ambiente de “happening” es el que se respiraba en el momento que surgió el punk [10] y demostraba que cualquier persona, incluso un joven obrero en la cola del paro, podía llegar a componer con tres acordes de su guitarra. Tal como expresa Jacques Attali:“El placer real de la composición puede existir fuera de la economía de mercado, sólo por diversión, donde la violencia puede ser recanalizada a través de la creación” y la libre circulación de obras.
El punk como antecedente de las raves [contenido virtual]
10. Entre aquellos estudiantes del Mayo del 68 se encontraba el artista Jamie Reid, el cual fue posteriormente director de arte de la primera banda de música punk de Inglaterra: Los Sex Pistols. Este grupo formado en 1976, recuperó lo poco que quedaba del situacionismo [9] reinterpretándolo bajo las aportaciones “pop” de Andy Warhol. La idea era una variante de la T.A.Z [1] y consistía en situar a la cabeza de la lista de ventas un “producto musical” y popular que atacara de frente el “establishment” inglés mediante actitudes y declaraciones provocativas e incluso autodestructivas [11]. Lo consiguieron, pero a costa de desaparecer en 1978 después de una incendiaria gira por Estados Unidos liberando escenarios.
La herencia del punk [contenido virtual]
11. En un alarde de tolerancia el sistema consiguió absorber el punk dentro de él hasta reducirlo a un cliché previsible. La heroína terminó de hacer el trabajo sucio y como droga oficial de este estilo se llevo por delante a miles de jóvenes. Lo poco que sobrevivió del punk fueron dos ideas que tuvieron gran impacto sobre las raves: la necesidad de reivindicar la libertad del individuo por encima de todo, que se expresaría a través del slogan “Do it your self”, y el ruido como estrategia para conseguirlo. Lo primero tiene su precedente directo en el situacionismo [9], pero es lo segundo lo que merece una mayor atención [12].
El ruido como elemento estético de las raves [contenido virtual]
12. Tenemos que tener una visión amplia del concepto “ruido”, atravesando las interpretaciones sonoras para alcanzar un marco estético. El ruido es aquella violencia que el sistema no ha “codificado” y monopolizado [1], lo que aún no se ha hecho “audible” y permanece confuso, una señal que turba la recepción de un mensaje. En el campo del sonido tenemos que remitirnos de nuevo a las vanguardias y en concreto al futurismo para encontrar un antecedente en el trabajo de esta temática, el cual fue Luigi Russolo que llevó al extremo en su manifiesto sobre el arte de los ruidos lo profetizado tres años antes por Balilla Pratella. La reivindicación del ruido por esta vanguardia fue recogido por John Cage a través de Schoënberg permitiendo la búsqueda de sonidos en directo que fueran más allá de los producidos por las máquinas. Este ambiente de “happening” es el que se respiraba en el momento que surgió el punk [10] y demostraba que cualquier persona, incluso un joven obrero en la cola del paro, podía llegar a componer con tres acordes de su guitarra. Tal como expresa Jacques Attali:“El placer real de la composición puede existir fuera de la economía de mercado, sólo por diversión, donde la violencia puede ser recanalizada a través de la creación” y la libre circulación de obras.
Contracultura Para Principiantes: NO FUTURE
Contracultura Para Principiantes: NO FUTURE
Punksunidos agredece a Juan Carlos Kreimer por facilitarnos esta pagina de su libro Contracultura para Principiantes.
Además, tenemos un fragmento de su libro Punk La muerte joven
Punksunidos agredece a Juan Carlos Kreimer por facilitarnos esta pagina de su libro Contracultura para Principiantes.
Además, tenemos un fragmento de su libro Punk La muerte joven
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