Los años punk: las chicas punk

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The punk years, los años punk, documental - capitulo sobre la mujer y el punk rock Chicas tipicas - typical girls

"Las mujeres fueron finalmente vista como iguiales en el movimiento punk. Si podias agarrar una guitarra y tocar musica, excelente. Si poodias cantar en tu grupo, mejor. La mujer tenia la voz y no como corista. Las primeras hembras del rock and roll llegaron de la mano del punk rock. Siouxsie, The Slits, Pauline Murray, Poly Styrene, Debbie Harry y Patti Smith -algunas de las mujeres que terminaron con la postura machista del rock and roll"

parte uno chicas punk


parte dos chicas punk



parte tres chicas punk



ChicAs PUnk Algunas mujeres del punk-rock (fotos, comentarios)

El rock era para las mujeres un lugar donde debían competir contra algo concebido por y para hombres, no solo fue así el rock, ¿cuántas mujeres compositoras había? ¿cuántas mujeres del jazz nos sorprendieron con habilidades descomunales tocando algún instrumento? ¿Cuántas cantantes de jazz como Billy Holiday han subido a un escenario? La producción, letras y tocar en vivo eran todas tareas de hombres. Inclusive en la actualidad los productores y jefes de las discográficas son mayormente hombres.


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Grateful Dead

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Los Grateful Dead fueron una de las bandas under que surgieron en la escena hippie norteamericana psicodélica. Los Dead se involucraron en el movimiento psicodélico desde su arte musical y desde otros ambitos, influenciando el movimiento ciberpunk y la contracultura psicodelica para siempre.



el video es de años 66-67 , obra de robert nelson.

Fun People en video

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Fun people en videos, una seleccion de una de las mejores bandas del hardcore argentino:

Mantiene tu espiritu con humor



End of the world (En vivo en Chile)

Bob Marley y la marihuana

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En este video bob marley habla de la marihuana.

Peter Capusotto - Pomelo

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Peter Capusotto y sus videos es el programa que tiene el año 2007 Diego Capusotto, el humorista mas grande que tiene Argentina ¿por qué es el mas grande? ¡Es el más gracioso! No se si lo van a entender todos los hermanos latinoamericanos.... es puro humor demencial:

POMELO







CUIDADO CON EL ROCK

Éxtasis, MDMA por Escohotado

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Este texto es parte de la obra de Antonio Escohotado, escritor y filósofo español.

MDMA ó Éxtasis

Contenido:
Posología
Efectos subjetivos
Principales usos


Al caer bajo la Prohibición, quedaron en suspenso varias investigaciones sistemáticas sobre esta droga y el sistema nervioso humano. A la autoridad en funciones no le interesa dilucidar esos aspectos, y sin su apoyo -por no decir en condiciones de persecución- resulta muy difícil llegar a resultados indiscutibles. Sin embargo, se saben ya algunas cosas.

El ancestro vegetal del la MDMA son aceites volátiles contenidos en la nuez moscada y en los simientes de cálamo, azafrán, perejil, eneldo y vainilla. El procedimiento más sencillo para obtener MDA es tratar safrol (ingrediente del aceite de sasafrás) con amoniaco en forma gaseosa. La MMDA, que es en realidad un derivado de la MDA, se obtiene aminando miristicina, un alcaloide presente en la nuez moscada. Aunque esa nuez se considera droga afrodisíaca en India, dudo de que su efecto se parezca remotamente al MDA, MMDA o MDMA, y no es aconsejable ingerir las cantidades necesarias para tener una experiencia psíquica; cierto conocido molió tres nueces grandes y logró tragarlas con ayuda de miel y agua, pero tuvo un paro renal que de poco acaba con su vida.

Por supuesto, los actuales laboratorios clandestinos siguen caminos sintéticos para obtener estas drogas, y con frecuencia producen homólogos inexplorados todavía.

Las dosis de MDMA abarcan de 1 a 2,5 miligramos por kilo de peso. Menos de 50-70 miligramos pueden no ser psicoactivos, y más de 250 pueden provocar una intoxicación aguda, aunque no sea frecuente; he llegado a tomar unos 400 miligramos -con varios amigos que tomaron otro tanto- sin efectos secundarios distintos de leves irregularidades en la visión. No obstante, es obvio que el fármaco posee un margen de seguridad excepcionalmente pequeño para drogas de tipo psiquedélico. Admitiendo que puede haber alérgicos específicos (asmáticos, aquejados de insuficiencia renal o cardíaca, epilépticos, hipertensos, embarazadas y quizás otros, todavía por determinar), pienso que la dosis letal media no comienza hasta los 600 o 700 miligramos en una sola toma, y que un organismo sano admite posiblemente varios gramos. Han sobrevivido ratones, ratas y conejos de indias con dosis equivalentes a 6 gramos para una persona de peso medio, y nada indica que sean más resistentes a este tipo de compuestos que los humanos.

Cuando contienen efectivamente MDMA, las cápsulas o grageas circulantes en el mercado negro suelen ser de 100 a 150 miligramos. Estas cantidades -que pueden considerarse óptimas para personas entre 50 y 80 kilos de peso- producirán por vía oral una experiencia intensa de 2 a 3 horas, que luego declina con relativa rapidez. No es raro que en la «bajada» se produzca una suave somnolencia espontánea, seguida por sueño tranquilo. El día siguiente está caracterizado por una especie de reminiscencia del efecto, mucho más leve pero mucho más prolongado también, que puede experimentarse como fatiga si hay que trabajar o hacer esfuerzos análogos, aunque en otro caso tiende a sentirse como la adecuada terminación de aquello que comenzó el día previo.

No he notado fenómenos de tolerancia con la MDMA, quizá porque no llegué a consumirlo en altas dosis y bastante seguido. Probé las primeras cápsulas hace unos quince años, y desde entonces me habré administrado más de medio centenar -unas pocas ocasiones hasta tres o cuatro por semana, y en la mayoría de los casos mucho más espaciadas. Pero sigo notando la misma potencia con el mismo producto-. Naturalmente, esto no vale cuando se van encadenando dosis sucesivas, ya que a partir de la segunda el incremento en efecto psíquico es mínimo, a la vez que aumentan sensaciones colaterales (apretar las mandíbulas, conatos de visión doble, coordinación corporal algo menor). En cualquier caso, si se desarrolla una tolerancia es mucho menos marcada que con anfetamina, tranquilizantes o somníferos.

Se ha dicho que la MDMA es neurotóxica, pues puede provocar una degeneración permanente en los terminales serotonínicos de ratas. Fueron estos datos los que sirvieron de apoyo principal a la DEA americana para situar el fármaco en la lista I. Sin embargo, lo cierto es que dichos experimentos, y su interpretación, carecen de buena fe. Administrando diariamente a roedores cantidades que equivalen a 3.000 y 4.000 miligramos por parte de humanos, pontifican sobre el efecto en sujetos que, por término medio, no usan más de doce veces al año 150 o 200 miligramos. Con la misma lógica científica, juzgaríamos los efectos de distintos licores por aquello que acontece cuando obligamos a las ratas a beber agua con proporciones muy altas de alcohol, exponiéndolas en otro caso a morir de sed; este cruel experiemento se ha hecho, y no sólo produjo muy graves degeneraciones en el tejido cerebral de los roedores, sino conductas como devorar sistemáticamente a las propias crías. Salvo error, nadie dedujo de ello que beber ocasinalmente cantidades moderadas de bebidas alcohólicas induzca degeneración cerebral e infanticidio en madres y padres humanos.

El caso resulta todavía más llamativo cuando son decisiones de la propia autoridad legal quienes impiden investigar hasta qué punto puede ser realmente neurotóxica la MDMA para humanos. Todo cuanto sabemos con certeza por ahora -gracias a punciones lumbares hechas en 1987 a cinco usuarios generosos de esta droga, pertenecientes a la especie humana desde luego- es que el nivel de serotonina y otros neurotransmisores se mantenía dentro de los márgenes considerados «normales».

También sabemos que de las cinco muertes producidas en Dallas y atribuidas a MDMA sólo un cadáver mostraba rastros de esta sustancia en sangre, pero insuficientes para provocar siquiera una sobredosis leve. De hecho, en diez años de uso clínico y recreativo no se conoce todavía un solo caso de persona fallecida por ingerir grandes cantidades, y los episodios de intoxicación parecen deberse más bien a alérgicos, como aquella joven que murió de perforación por tomar dos aspirinas. No obstante, insisto en que nadie, por ningún concepto, debería administrarse en una sola toma más de 250 miligramos de MDMA.

Orgánicamente hay un aumento en la presión y el pulso, que alcanza su punto máximo como una hora después. A las seis horas son iguales -o algo inferiores- a los habituales.



Efectos subjetivos

Si los demás fármacos visionarios pueden considerarse potenciadores inespecíficos de experiencia espiritual, la MDMA tiene como rasgo potenciar la empatía, entiendo ese término en sentido etimológico: capacidad para establecer contacto con el pathos o sentimiento. No produce visiones propiamente dichas, y deja el mundo como está; pero a cambio de no cruzar las puertas de la percepción permite trasponer o desempolvar la puerta del corazón.

El motivo de que acontezca semejante cosa es misterioso, como todo lo que se relaciona con la actividad del cerebro. Si el agua es hidrógeno y oxígeno amalgamados, y no sólo puestos uno al lado del otro, el efecto de la MDMA puede entenderse como una amalgama -y no una simple mezcla- de moléculas mescalínicas y metanfetamínicas. Al producirse esa síntesis cada lado pierde una parte de sí mismo, y contribuye con otra a la aparición de un tercer término. Por algún motivo, ese tercer término tiende a evocar disposiciones de amor y benevolencia. Incluso cuando lo que se experimenta es melancolía, añoranza o cualquier ánimo emparentado con tristeza, esos sentimientos afloran en formas tan cálidas y abiertas a inspección que producen el alivio de una sinceridad torrencial, libre de la suspicacia que habitualmente oponemos al desnudamiento de deseos y aspiraciones propias. Exultante o nostálgica, según los casos, una catarsis emocional es previsible.

Por supuesto, algo así derriba sin dificultades los obstáculos psicológicos y culturales a la comunicación entre individuos. Tomando en cuenta ese rasgo, algunos consideran que la MDMA y drogas afines son los primeros ejemplares de una nueva familia psicofarmacológica, cuyo nombre adecuado sería el de «entactógenos» o generadores de contacto intersubjetivo a niveles profundos. Un manifiesto, firmado por varios psicoterapeutas, afirma que esta sustancia:

«Tiene el incríble poder de lograr que las personas confien unas en otras, desterrar los celos y romper las barreras que separan al amante del amante, a los progenitores de los hijos, al terapeuta del paciente.»

Entre los psiquiatras ligados a su empleo, un profesor de Harvard mantiene que «ayuda a la gente a ponerse en relación con sentimientos generalmente no disponibles», y otro de Cambridge que no conoce ninguna sustancia más útil para «curar el miedo». Desde luego, se trata del miedo a dejarnos comprender, a que otros penetren en los resortes de nuestra emotividad, y no del miedo a autoridades externas o peligros materiales. La MDMA no es un desinhibidor como los barbitúricos o el alcohol, que promueven temeridad y desafío, sino más bien algo que disuelve secretos y desconfianzas. Tiene en común con la ebriedad alcohólica una efusión cordial, muchas veces exteriorizada con gestos de afecto, pero se distingue de ella en la cualidad de esas manifestaciones, que son de tipo esencialmente sereno y no tumultuoso, concentradas en la intensa emoción que embarga entonces a los sujetos.

Por lo que respecta a conducta sexual, hay en torno a la MDMA una infundada reputación de afrodisíaco. Personas que sin usarlo tendrían o tienen buenas afinidades lograrán probablemente experiencias muy satisfactorias; tan satisfactorias, de hecho, que la simple voluptuosidad puede deslizarse hacia estados de enamoramiento, produciendo lo que irónicamente se llama «síndrome de matrimonio instantáneo». Pero esa profundización del contacto no se debe a que la potencia orgásmica reciba estímulos específicos o automáticos, sino al nivel del desnudamiento emocional que induce el fármaco. A mi juicio, la libido tiende más bien a desgenitalizarse, fluyendo hacia caricias e incluso a formas de contacto progresivamente telepáticas, compartiendo en silencio y quietud una fusión sentimental. De ahí que la tendencia a copular pueda verse potenciada o mantenida en personas que «se van», y reducida o excluida entre personas que podrían practicar la cópula en condiciones habituales de ánimo, pero no «se van» realmente.

El sondeo más amplio realizado hasta hoy -sobre una muestra superior a 300 individuos de ambos sexos- indica que la administración de MDMA produjo relaciones genitales en el 25 por 100 de los casos, un porcentaje sin duda alto o muy alto comparado con otras drogas, visionarias o no. Sin embargo, claros aumentos en el nivel de intimidad -prácticamente unánimes- no se corresponden para nada con aumentos en el nivel de «rendimiento»; al contrario, el número de orgasmos y hasta la capacidad copulativa experimentó una reducción notable. Estos resultados coinciden perfectamente con los datos que tengo de primera mano, pues para el varón es a veces imposible o muy difícil eyacular, y para ambos sexos resulta fácil distraerse.

He conocido un caso en el que la administración de MDMA provocaba invariablemente sensaciones de vértigo y vómito, cuando el fármaco empezaba a hacerse sentir emocionalmente. Sin embargo, eran síntomas que desaparecían enseguida, y el sujeto -una mujer- es quizá la persona más afecta a la droga de cuantas conozco; se la administra en fines de semana alternos, hace varios años, y que yo sepa no ha padecido efectos adversos hasta ahora.



Principales usos

Los usos de esta droga son, evidentemente, aquellos acordes con sus propiedades. Su potencial terapéutico parece enorme, pues buena parte de lo etiquetado como «trastornos funcionales» se relaciona con formas de petrificación y enajenación emocional, cuando no con dificultades para la comunicación. Frigidez, impotencia debida a razones psicológicas, incomprensión entre miembros de una familia, síndromes de aislamiento, rigidez caracterológica, desmotivación genérica y fenómenos análogos parecen experimentar mejoras espectaculares cuando son abordados con MDMA por un psiquiatra o psicólogo competente. Al menos, eso pretenden profesionales con muchos historiales cada uno, y lo que sugiere el tipo de experiencia inducido por el fármaco. Conozco también un caso de persona prácticamente alcoholizada que no bebía una gota mientras tuviera a su alcance MDMA, aunque me parece una droga insuficiente para producir el cambio que exige abandonar una adicción de ese calibre. No es descartable que fuese útil en terapia agónica, aunque las autoridades han prohibido incluso ese empleo.

Usos lúdicos o recreativos florecen hoy por todo el mundo, especialmente en Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, España, Holanda, Alemania y Francia. Los potencia la relativa brevedad temporal del efecto, el hecho de que no se conozca aún un caso de mal viaje en sentido psicológico, y el evidente estímulo que para reuniones informales representa un potenciador del contacto tan intenso como la MDMA. Dosis razonables en estos casos parecen ser medias -entre 125 y 160 miligramos-, aunque la mitad quizá sea más razonable aún, sobre todo si la reunión quiere prolongarse con una toma ulterior, cuando están desvaneciéndose los efectos de la primera. Conviene tener presente que desde los 200 miligramos la MDMA tiende a producir cada vez menos su efecto característico, y cada vez más el de un estimulante anfetamínico, con rigidez muscular y nervios de un tipo u otro.

Las administraciones en solitario pueden tener otros horizontes. Uno es realizar bajo su influjo el trabajo habitual -si tiene perfiles creativos de algún tipo-, para obtener intuiciones sobre uno mismo al hacerlo, o variantes posibles de actitud, y a esos fines resultan idóneas dosis activas mínimas (50-70 miligramos). Otro es la exploración de espacios internos, que puede hacerse en algún paraje -elegido de antemano- o mejor aún en una habitación a oscuras y sin ruidos, sólo; en este caso la dosis preferible es alta (180-220 miligramos).

Queda hablar sobre la sinergia o acción combinada de MDMA y otros fármacos. La droga produce sequedad de boca, y como sus efectos no resultan claramente afectados por el alcohol los usuarios suelen beber incluso más de lo habitual; esto es desaconsejable, porque el alcohol sí enturbia la experiencia (aunque no lo parezca entonces), y porque la suave fatiga del día siguiente se transforma en una seria resaca. Mucho más sentido tiene algo de alcohol cuando se han desvanecido sus efectos, como modo de contribuir a un tranquilo reposo.

Parece una insensatez -y no sé de nadie a quien se le haya ocurrido- mezclar MDMA con opiáceos, somníferos o estimulantes, incluyendo el café. Dosis considerables de anfetaminas o cocaína pueden convertir una posible experiencia emocional profunda en algunas horas de confusos nervios. Por lo que respecta a marihuana o haschisch, apenas se percibe su efecto mientras dura el de MDMA.

Fuente: http://www.escohotado.com/historiageneraldelasdrogas/mdma.htm

Celebración de Luna Llena en las sierras de córdoba

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La familia psicodélica se reune a bailar en luna llena
al aire libre en las sierras de córdoba, argentina.

The psychedelic family gathers to dance on the full moon
open air in the mountains of córdoba, argentina.


psy pozo cordoba trance celebracion psicodelica luna llena

Este sabado 27-10-2007 celebramos en córdoba, argentina la luna llena con una selección de melodías hipnóticas de los Djs de alta montaña.

ENGLISH INFORMATION IN THE WEBSITE

Nicologic - Josered - Wally.


Habrá decoración fluorescente; creación colectiva estéticamente definida por Kilili. La entrada para todos es 10$ + alimento no pedecedero para la gente que vive en la montaña.


FLYER


PLANO PARA LLEGAR AL LUGAR


MAPA - ENLACE PARA GOOGLE EARTH (KMZ)


MÁS INFORMACIÓN EN EL SITIO
WWW.LUNALLENA.MUTANTECOSMICO.COM.AR


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La Experiencia del Budismo Zen

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LA COMPRENSIÓN CORRECTA

Por D.T. Suzuki

Nuestra comprensión del budismo no es una comprensión meramente intelectual. La verdadera comprensión es la práctica misma. Espíritu tradicíonal del Zen


Cuando uno trata de lograr la iluminacíón, se crea karma que nos gobierna y se está perdiendo el tiempo en el cojín negro.

Las dos cosas más importantes de nuestra práctica son la postura física y la manera de respirar. No nos interesa tanto la comprensión profunda del budismo. Como filosofía, el budismo es un sistema de pensamiento muy profundo, amplio y firme, pero al Zen no le interesa la comprensión filosófica. Nosotros ponemos el énfasis en la práctica. Debemos comprender bien por qué tiene tanta importancia nuestra postura física y nuestros ejercicios de respiración. Más bien que comprensión profunda de la enseñanza, lo que realmente necesitamos es profunda confianza en ella, la cual dice que originariamente tenemos naturaleza de Buda. Nuestra práctica se basa en esta fe.

Antes de la ida de Bodhidharma a China, casi todas las palabras corrientes y bien conocidas del Zen estaban ya en uso. Por ejemplo, se tenía ya la expresión "iluminación repentina". "Iluminación repentina" no es la traducción adecuada, pero la usaré por ahora. La iluminación nos llega de repente. Ésta es la verdadera iluminación. Antes de Bodhidharma, la gente creía que la iluminación repentina venía después de una larga preparación. O sea, que la práctica del Zen era una especie de entrenamiento para lograr la iluminación. En realidad, hoy en dia mucha gente sigue practicando el zazén con esa idea. Pero esta no es la comprensión tradicional del Zen. La comprensión trasmitida desde Buda hasta nuestro tiempo es que, cuando se comienza el zazén, hay iluminación, aun sin ninguna preparación. Practíquese o no el zazén, se tiene siempre naturaleza de Buda y, porque se la tiene, hay iluminación en la práctica. En lo que ponemos énfasis no es en el estado que alcanzamos, sino en la firme confianza que tenemos en la naturaleza original y la sinceridad de nuestra práctica. Debemos practicar el Zen con la misma sinceridad que Buda. Si tenemos desde el principio naturaleza de Buda, practicamos el zazén para comportamos como Buda. Transmitir nuestro camino es transmitir nuestro espíritu, que nos viene de Buda. Por lo tanto, debemos armonizar nuestro espíritu, nuestra postura física y nuestra actividad con el camino tradicional. Se puede alcanzar cierto estado en particular, desde ya, pero el espíritu de la práctica no ha de basarse en una idea egoísta.

Según la comprensión tradicional budista, nuestra naturaleza humana carece de ego. Cuando no nos embarga ninguna idea de ego, nuestra visión de la vida es la de Buda. Nuestras ideas egoístas son una ilusión que cubre nuestra naturaleza de Buda. Siempre estamos creándolas y siguiéndolas y, al repetir este proceso una y otra vez, nuestra vida pasa a estar completamente ocupada por ideas centradas en el ego. Esto se denomina vida kármica o karma. El propósito de nuestra práctica es interrumpir a la mente kármica en su veloz girar. Cuando uno trata de lograr la iluminación, ese intento es parte del karma; se está creando karma que nos gobierna y se pierde tiempo sobre el cojín negro. Según la comprensión de Bodhidharma, la práctica que se basa en cualquier idea de provecho no es más que una repetición del karma. Olvidándose de este punto, muchos maestros de época reciente han recalcado el logro, mediante la práctica, de algún estado en particular. Más importante que cualquier estado alcanzable es la sinceridad, el esfuerzo correcto. El esfuerzo correcto ha de basarse en la verdadera comprensión de nuestra práctica tradicional. Cuando se entiende este punto, se advierte también lo importante que es mantener la postura correcta. Cuando no se entiende esto, la postura y la manera de respirar son sólo medios para obtener la iluminación. En tal caso, es mucho mejor tomar cualquier droga en vez de sentarse en la posición de piernas cruzadas. ¡Si nuestra práctica es sólo un medio para alcanzar la iluminación, entonces no hay manera de alcanzarla! Perdimos el significado del camino hacia la meta. Pero cuando creemos firmemente en nuestro camino, hemos alcanzado ya la iluminación. Cuando se cree en el camino, ya se ha logrado la iluminación. Pero cuando no se cree en el significado de la práctica que se está haciendo en ese momento, no se puede hacer nada. Simplemente, se está deambulando en torno de la meta con mente de mono. Siempre se está buscando algo, sin saber lo que se hace. Cuando se quiere ver algo, hay que abrir los ojos. Si no se entiende el Zen de Bodhidharma, es como tratar de ver algo con los ojos cerrados. No es que menospreciemos la idea de lograr la iluminación, sino que lo más importante es el momento actual, no cualquier otro día del futuro. Tenemos que hacer el esfuerzo en el momento actual. Esto es lo más importante de nuestra práctica.

Antes de Bodhidharma, el estudio de la enseñanza de Buda dio por resultado una filosofía profunda y elevada y los discípulos trataban de realizar sus altos ideales. Esto era un error. Bodhidharma descubrió que era un error proponer una idea elevada y profunda y luego tratar de alcanzarla por medio de la práctica del zazén. Si ése es nuestro zazén, es nada diferente de nuestra actividad usual o nuestra mente de mono. Parece una actividad muy laudable, pero en realidad no hay diferencia alguna entre ella y nuestra mente de mono. Ése es el punto que recalcó Bodhidharma.

Antes de alcanzar la iluminación, Buda hizo todos los esfuerzos posibles por nosotros y al final logró una comprensión plena de los diversos caminos. Quizás se piense que Buda alcanzó algún estado en el cual se encontraba libre de la vida kármica, pero no fue así. Buda solía contar muchas historias sobre lo que le acaeció después de alcanzar la iluminación. No era nada diferente de nosotros. Cuando su país estaba en guerra con un poderoso vecino, les hablaba a sus discípulos de su propio karma y de cómo sufría al ver que su país iba a ser conquistado por el rey vecino. Si Buda hubiera alcanzado una iluminación sin karma, no habría tenido motivo para sufrir de ese modo. Y aún después de alcanzarla continuó realizando el mismo esfuerzo que nosotros estamos haciendo. Pero no tenía una noción vacilante de la vida. Su perspectiva vital era estable y observaba la vida de todos, incluso la propia. Se observaba a sí mismo y observaba a otros de igual modo que a las piedras, a las plantas o cualquier otra cosa. Su comprensión era muy científica. Ése fue su plan de vida después de alcanzar la iluminación.

Cuando tenemos el espíritu tradicional de marchar en pos de la verdad tal como es y practicamos nuestro camino sin abrazar ninguna idea egoísta, alcanzamos la iluminación en su verdadero sentido. Y cuando entendemos la cuestión, hacemos el esfuerzo en todo momento. Ésa es la verdadera comprensión del budismo. Así, pues, nuestra comprensión del budismo no es una comprensión intelectual. Nuestra comprensión es al mismo tiempo su propia expresión, es la práctica misma. Sólo mediante la práctica, la práctica propiamente dicha, más bien que mediante la lectura y la contemplación de la filosofia, podemos llegar a comprender qué es el budismo. Debemos practicar constantemente el zazén, con una firme confianza en nuestra verdadera naturaleza, romper la cadena de la actividad kármica y encontrar nuestro lugar en el mundo de la práctica real.

Transitoriedad

Debemos lograr la existencia perfecta por medio de la existencia imperfecta.

La enseñanza básica del budismo es la enseñanza de la transitoriedad o el cambio; la verdad básica de la existencia es que todo cambia. Es una verdad que nadie puede negar y toda enseñanza del budismo está condensada en ella. Ésta es la enseñanza para todos nosotros. Dondequiera que vayamos, esta enseñanza es indiscutible. Esta enseñanza también se considera la enseñanza de la carencia de ser propio. De hecho, la naturaleza esencial de la existencia no es otra cosa que el cambio mismo, que es la naturaleza esencial de toda existencia. No existe una naturaleza esencial especial y separada para cada existencia. A esta enseñanza suele llamársela también la enseñanza del Nirvana. Cuando realmente comprendemos la eterna verdad de que "todo cambia" y hallamos en ella nuestra serenidad, hemos encontrado el Nirvana.

Sin aceptar el hecho de que todo cambia, no es posible hallar la serenidad perfecta. Pero lamentablemente, aunque esto es lo cierto, resulta difícil de aceptar. Como no podemos comprender la verdad de la transitoriedad, sufrimos. De modo que la causa del sufrimiento es la no aceptación de esta verdad. La enseñanza de la causa del sufrimiento y la enseñanza de que todo cambia son, por decirlo así, las dos caras de la moneda. Pero subjetivamente, la transitoriedad es la causa de nuestro sufrimiento. Objetivamente, esta enseñanza es sencillamente la verdad básica de que todo cambia. Dogen-zenji dijo: "Toda enseñanza que no parezca que está imponiendo algo no es verdadera enseñanza". La enseñanza en sí es verdadera y de por sí no nos impone nada, pero la tendencia humana es recibirla como si se nos estuviera imponiendo algo. Mas, nos guste o no nos guste, esta verdad existe. Si nada existe, esta verdad no existe. El budismo existe debido a cada existencia en particular.

Debemos encontrar la existencia perfecta por medio de la existencia imperfecta. Debemos encontrar la perfección en la imperfección. Para nosotros, la perfección completa no difiere de la imperfección. Lo eterno existe debido a la existencia no eterna. En el budismo, buscar algo externo a este mundo es herético. Debemos encontrar la verdad en este mundo, a través de nuestras dificultades, de nuestro sufrimiento. Ésta es la enseñanza básica del budismo. El placer no difiere de la dificultad. El bien no difiere del mal. El mal es bien. El bien es mal. Son dos caras de la moneda. Por lo tanto, la iluminación debe basarse en la práctica. Ésa es la comprensión correcta de la práctica y la comprensión correcta de nuestra vida. De modo que encontrar el placer en el sufrimiento es la única manera de aceptar la verdad de la transitoriedad. Si uno no se da cuenta de cómo se ha de aceptar esta verdad, no se puede vivir en este mundo. Aunque tratemos de escapamos de ella, el esfuerzo será en vano. El que crea que hay algún otro modo de aceptar la verdad eterna de que todo cambia, se engaña. Ésta es la enseñanza básica para vivir en este mundo. Parézcanos bien o no, hay que aceptarla. Hay que hacer esta clase de esfuerzo.

Por lo tanto, hasta que logremos la fuerza que nos permita aceptar la dificultad como un placer, tendremos que continuar con este esfuerzo. En realidad, si uno logra suficiente sinceridad, suficiente franqueza, no

resulta tan difícil aceptar esta verdad. Puede cambiarse un poco la manera de pensar. Es dificil, pero esta dificultad no será siempre la misma. A veces será difícil y otras no lo será tanto. Si se sufre, se derivará cierto placer de la enseñanza de que todo cambia. Cuando se experimentan problemas es muy fácil aceptar la enseñanza. Si éste es el caso, ¿por qué no aceptarla en otras ocasiones? Es lo mismo. Tal vez, a veces uno se ríe de uno mismo al descubrir lo egoísta que es. Pero, nos guste o no nos guste, lo fundamental es cambiar la manera de pensar y aceptar la verdad de la transitoriedad.

La calidad del ser

Cuando se hace algo, si se fija la mente en la actividad con cierto grado de confianza, la calidad del estado mental es la actividad misma. Cuando uno se concentra en la calidad del propio ser, está preparado para la propia actividad. El propósito del zazén es alcanzar física y mentalmente la libertad de nuestro ser. Según Dogen-zenji, cada existencia es un destello que penetra el vasto mundo fenoménico. Toda existencia es una expresión más de la calidad del ser en sí mismo. Por la mañana temprano, suelen verse, frecuentemente, muchas estrellas. Las estrellas no son otra cosa que la luz que ha viajado muchas millas a gran velocidad desde los cuerpos celestes. Pero para mi, las estrellas no son seres veloces, sino calmos, estables y pacíficos. Suele decirse "en la calma debe haber actividad y en la actividad, calma". En realidad, son la misma cosa. Decir "calma" o decir "actividad" es simplemente expresar dos interpretaciones distintas de un mismo hecho. En nuestra actividad hay armonía y, donde hay armonía, hay calma. Esta armonía es la calidad del ser. Pero la calidad del ser, asimismo, no es otra cosa que la actividad veloz.

Cuando nos sentamos en zazén, nos sentimos muy calmados y serenos, aunque en realidad no sabemos qué clase de actividad está desarrollándose dentro de nuestro ser. Existe una completa armonía en la actividad de nuestro sistema físico y entonces experimentamos la calma que hay en él. Aunque no la sintamos, la calidad está ahí. Por lo tanto, no hay que preocuparse por la calma o la actividad, la quietud o el movimiento. Cuando se hace algo, si se fija la mente en la actividad con cierta confianza, la calidad del estado mental es la actividad misma. Cuando se concentra en la calidad del ser, uno se está preparando para la actividad. El movimiento no es más que la calidad de nuestro ser. Cuando practicamos zazén, la calidad de nuestro estar sentados con calma, estabilidad y serenidad es la calidad de la inmensa actividad del ser en sí mismo.

"Todo es solamente un destello que penetra el vasto mundo fenoménico" y significa la libertad de nuestra actividad y de nuestro ser. Cuando uno se sienta de la manera correcta, con la comprensión correcta, logra la libertad del ser, aunque no sea nada más que una existencia temporal. Durante ese lapso, la existencia temporal no cambia, no se mueve, y se mantiene siempre independiente de otras existencias. Al momento siguiente, surge otra existencia. Podemos transformarnos en cualquier otra cosa. Estrictamente hablando, no hay conexión entre el yo—mismo de ayer y el yo—mismo de este momento; no hay conexión de ninguna especie. Dogen-zenji dijo: "El carbón no se convierte en cenizas". Las cenizas son cenizas y no pertenecen al carbón, tienen su propio pasado y futuro. Son una existencia independiente, porque son un destello que penetra el vasto mundo de los fenómenos. Y el carbón y el fuego al rojo vivo son existencias completamente distintas. Y el carbón negro es también un destello que penetra ese vasto mundo. Donde hay carbón negro, no hay carbón al rojo. Así, pues, el carbón negro es independiente del carbón rojo; las cenizas son independientes de la leña; cada existencia es independiente.

Hoy estoy sentado en Los Altos. Mañana por la mañana estaré en San Francisco. No hay conexión alguna entre el "yo" de Los Altos y el "yo" de San

Francisco. Son dos seres completamente distintos. Éste es un ejemplo de la libertad de la existencia. Y no hay ninguna calidad que nos conecte a cada uno de ustedes y a mí. Cuando yo me refiero a "ustedes" no hay ningún "yo"; cuando digo "yo" no hay ningún "ustedes". Ustedes son independientes y yo soy independiente; cada cual existe en un momento distinto, pero esto no quiere decir que seamos seres completamente distintos. Somos en realidad uno y el mismo ser. Somos lo mismo, pero, no obstante, diferentes. Es muy paradójico, pero en realidad es así. Como somos seres independientes, cada uno de nosotros es un destello completo que penetra el vasto mundo fenoménico. Cuando estoy sentado, para mí no hay ninguna otra persona, pero eso no significa que no reconozca a los demás. Soy completamente uno con cada existencia en el mundo fenoménico. Así, pues, cuando yo me siento, el resto se sienta. Todos se sientan conmigo. Ése es nuestro zazén. Cuando uno se sienta, todo se sienta con uno. Y todo integra la calidad del ser de uno. Yo soy parte de cada uno de ustedes. Yo entro en la calidad de su ser. Entonces en esta práctica, tenemos una liberación absoluta de todo lo demás. Cuando se posee este secreto, no hay ninguna diferencia entre la práctica del Zen y la vida cotidiana. Cada cual puede interpretar todo como quiere.

Un cuadro maravilloso es el resultado de la sensibilidad, de los sentimientos de los dedos. Cuando uno siente la densidad de la tinta del pincel; el cuadro está ya ahí antes de pintarlo. Cuando se moja el pincel en la tinta, ya se anticipa el resultado del dibujo; de lo contrario, no se podría pintar. Así, pues, antes de hacer algo, el "ser" ya está ahí, el resultado está ahí. Aunque parezca que se está sentado tranquilamente, toda la actividad pasada y presente está incluida y el resultado de la sentada ya está allí también. Uno no descansa en absoluto. Toda la actividad está dentro de uno. Ése es nuestro ser. Por lo tanto, todos los resultados de la práctica están incluidos en la sentada. Ésta es nuestra práctica, nuestro zazén.

Dogen-zenji se interesó en el budismo cuando todavía era niño, mientras observaba el humo de un palillo de incienso que ardía junto al cadáver de su madre y sintió el carácter evanescente de nuestra vida. Este sentimiento creció en su interior y, finalmente, lo llevó al logro de la iluminación y al desarrollo de su profunda filosofía. Cuando vio el humo del palillo del incienso y percibió la fugacidad de la vida, se sintió muy solo. Pero ese sentimiento de soledad lo fortaleció, hasta que floreció en la iluminación cuando tenía veintiocho años. Y en el momento de la iluminación, exclamó: "¡No hay cuerpo ni mente!". Al decirlo, todo su ser se convirtió en un destello que penetró el vasto mundo fenoménico, un destello que lo incluía todo, lo abarcaba todo, y que tenía de por sí una calidad inmensa y contenía todo el mundo fenoménico en una existencia absoluta e independiente. Ésa fue su iluminación. Partiendo del sentimiento de soledad provocado por la fugacidad de la vida, logró sentir profundamente la calidad de su ser. Se dijo "me he desprendido de la mente y del cuerpo". Mientras se piensa que se tiene mente o cuerpo, se siente la soledad; pero cuando advertimos que todo es solamente un destello que penetra el vasto universo, nos fortalecemos mucho y la existencia pasa a ser muy significativa. Ésa fue la iluminación de Dogen y ésta es nuestra práctica.

Naturalidad

Momento tras momento, todo el mundo emerge de la nada. Esta es la verdadera alegría de la vida.

La idea de la naturalidad suele comprenderse mal. mayoría de los que vienen a nosotros cree en cierta libertad y naturalidad; pero su comprensión es lo que llamamos jinen ken gedo o naturalidad herética. Jinen ken gedo significa que no es necesario ser formalista (simplemente una especie de politica de dejar hacer, dejar pasar o de descuido). Eso es la naturalidad para la mayoria. Pero esa no es la naturalidad a la que nos referimos. Es algo difícil de explicar, pero creo que la naturalidad consiste en algo así como sentirse independiente de todo, o en cierta actividad basada en la nada. La naturalidad es algo que proviene de la nada, como una semilla o una planta provienen del suelo. La semilla no tiene idea de ser cierta planta en particular, pero tiene su propia forma y está en perfecta armonia con el suelo, con el ambiente. A medida que crece, con el pasar del tiempo, expresa su naturaleza. No hay nada que exista sin forma y color. Sea lo que fuere, tiene cierta forma y color. Esa forma y ese color están en perfecta armonia con otros seres. Y no hay ningún inconveniente. Eso es lo que entendemos por naturalidad.

Para una planta o una piedra, ser natural no es problema. Mas para nosotros presenta algún problema, y muy serio por cierto. Ser natural es el producto de una elaboración. Cuando lo que hacemos proviene simplemente de la nada, nos sentimos de un modo completamente nuevo. Por ejemplo, cuando se siente apetito, comer algo es naturalidad. Uno se siente natural. Pero cuando se tienen demasiadas expectativas, comer algo no es natural. No se siente nada nuevo. No se experimenta ningún aprecio de ello.

En la verdadera práctica del zazén, sentarse es como tomar agua cuando se tiene sed. Ésa es la naturalidad. Cuando se tiene mucho sueño es muy natural dormir la siesta. Pero dormir la siesta porque se es un haragán y como si fuera un privilegio del ser humano, no es naturalidad. Uno piensa "mis amigos, todos ellos, están durmiendo la siesta; ¿por qué no yo? Si ninguno de los otros está trabajando, ¿por qué he de trabajar tanto yo? ¿Por qué ellos tienen tanto dinero y yo no?". Esto no es naturalidad. La mente se enmaraña con alguna otra idea, con la idea de otra persona, y uno no es independiente, no es uno mismo, no es natural. Aunque esté sentado en la posición de piernas cruzadas, cuando el zazén no es natural, su práctica no es verdadera. Cuando se siente sed no hay que esforzarse por tomar agua; uno siente satisfacción al tomarla. Cuando se siente alegría en el zazén, ése es el verdadero zazén. Pero aún cuando haya que hacer un esfuerzo para practicar el zazén, si lo que se siente en la práctica es algo bueno, eso es zazén. En realidad, no es cuestión de imponerse algo o no. Aunque se tenga alguna dificultad, cuando se quiere tenerla, eso es naturalidad.

Esta naturalidad es muy difícil de explicar, pero si uno puede simplemente sentarse y experimentar en la práctica la realidad de la nada, no hay necesidad de explicación alguna. Cuando proviene de la nada, cualquier cosa que se haga es natural y ésa es la verdadera actividad. En ella se tiene la verdadera alegría de la práctica, la verdadera alegría de la vida. Todo el mundo proviene de la nada momento tras momento. Momento tras momento tenemos la verdadera alegría de la vida y podemos decir shin ku myo u, "de la verdadera vacuidad surge el ser maravilloso". Shin es "verdadera", ku es "vacuidad", myo es "maravilloso", u es "ser": de la verdadera vacuidad, el ser maravilloso.

Sin la nada no hay naturalidad, no hay ser verdadero. El ser verdadero procede de la nada, momento tras momento. La nada está siempre allí y todo procede de ella. Pero, en general, olvidándose por completo de la nada, uno se comporta como si tuviera algo. Lo que se hace se basa en alguna idea posesiva o concreta, y eso es natural. Por ejemplo, cuando se escucha una disertación no se debe tener ninguna idea de uno mismo. Cuando se escucha a alguien, no se debe tener una idea propia. Hay que olvidar lo que se tiene en la mente y limitarse a escuchar lo que esa persona está diciendo. No tener nada en la mente es naturalidad. Así se entenderá lo que esa persona dice. Pero cuando se tiene alguna idea que comparar con lo que se está oyendo, no se escucha todo bien. La comprensión será unilateral: eso no es naturalidad. Cuando se hace algo, se debe estar absorto en la tarea. Uno debe consagrarse por entero a ella. Por lo tanto, si en la actividad no hay verdadera vacuidad, no es natural.

La mayoría insiste en alguna idea. Desde hace algún tiempo, la generación joven habla del amor. ¡Amor! ¡Amor! ¡Amor! Tienen la mente llena de amor. Y cuando estudian el Zen, si lo que digo no concuerda con la idea que ellos tienen del amor, no lo aceptan. Son muy testarudos; aunque no todos son así, los hay con una actitud sumamente inflexible.

Eso no es naturalidad en absoluto. Aunque se hable de amor y de libertad o naturalidad, no se comprenden esas cosas. Por eso no se comprende tampoco lo que es el Zen. Si lo que se desea es estudiar el Zen, hay que olvidarse de todas las ideas previas y simplemente practicar el zazén y determinar qué clase de experiencia se quiere en la práctica. Eso es naturalidad.

Hágase lo que se haga, es necesario mantener esta actitud. A veces solemos decir ñu nan shin, "mente blanda o flexible". Ñu es la sensación de lo blando. Nan es "algo que no es duro". Shin es "mente". Ñu nan shin quiere decir, pues, mente suave y natural. Cuando se posee esa mente, se tiene alegría de vivir. Cuando se pierde, se pierde todo. No se tiene nada. Aunque se piense que se tiene algo, no se tiene nada. Mas cuando todo lo que se hace emerge de la nada, entonces se tiene todo.

¿Se me comprende? Eso es lo que entendemos por naturalidad.

Vacuidad

Cuando se estudía el budismo, se debe hacer una limpíeza general de la casa en la mente.

Para comprender bien el budismo, es necesario abandonar por completo toda idea preconcebida. Se ha de empezar por descartar la idea de la existencia o de que todo es substancial. La noción usual de la vida está basada firmemente en la idea de la existencia. Para la mayoría, todo existe; piensa que todo lo que ve y todo lo que oye existe. Desde ya, el pájaro que vemos y oímos existe, pero lo que quiero decir en este caso puede no ser exactamente lo mismo que lo que otro quiere decir. La comprensión budista de la vida incluye a la vez la existencia y la no existencia. El pájaro existe y no existe al mismo tiempo.

Para nosotros, la noción de la vida basada exclusivamente en la existencia es herética. Tomar las cosas demasiado en serio, como si existíeran substancial o permanentemente, está considerado una herejía. Es posible que la mayoría sea herética. Para nosotros, la verdadera existencia viene de la vacuidad y vuelve nuevamente a la vacuidad. Lo que aparece a partir de la vacuidad es la verdadera existencia. Hay que pasar por el portón de la vacuidad. Esta idea de la existencia es muy difícil de explicar. Actualmente se comienza ya a sentir, por lo menos intelectualmente, la vacuidad del mundo moderno, la contradicción manifiesta de su cultura. En el pasado, por ejemplo, los japoneses sentían una firme confianza en la existencia permanente de su cultura y de su forma de vida tradicional, pero después de perder la guerra se han vuelto bastante escépticos. Hay quienes piensan que esta actitud escéptica es horrible, pero en realidad es preferible a la vieja actitud.

Mientras se tenga cierta idea definida del futuro o alguna esperanza respecto de éste, no es posible tomar totalmente en serio el momento actual. Se dirá "puedo hacerlo mañana o el año que viene", en la creencia de que algo que existe hoy existirá mañana. Aunque uno no está esforzándose mucho, se espera siempre que si se sigue cierto camino, se alcanzará algo prometedor. Pero no hay camino fijo que exista permanentemente. No hay un camino establecido para nosotros. Tenemos que encontrar el propio camino en todo momento. Cualquier idea o camino establecidos por otra persona, por muy perfectos que sean, no son el verdadero camino para nosotros.

Cada uno debe trazarse su verdadero camino y, una vez trazado, él expresará el camino universal. Éste es el misterio. Cuando se comprende cabalmente una cosa, se comprende todo. Cuando se trata de comprender todo, se acaba por no comprender nada. Lo mejor es entenderse uno mismo y así se comprende todo. En cambio, cuando uno se esfuerza en trazar su propio camino, ayuda a los demás y éstos lo ayudarán a uno. Antes de trazar el propio camino, no podemos ayudar a nadie, y nadie puede ayudarnos. Para ser independientes en el verdadero sentido, hay que descartar todo lo que se tiene en la mente y descubrir algo enteramente nuevo y diferente, momento tras momento. Asi es como se vive en este mundo.

Sostenemos, pues, que la verdadera comprensión proviene de la vacuidad. Cuando se estudia el budismo, se ha de hacer "una limpieza general de la casa". Se ha de sacar todo lo que se tiene en la mente y limpiarlo bien; si es necesario, puede volverse a poner todo en lugar. Quizás se quieran conservar muchas cosas, de modo que una por una habrá que reubicarlas en sus sitios. Pero si no son necesarias, no hay necesidad de quedarse con ellas.

Vemos el pájaro en vuelo. A veces se ve también el giro de su vuelo. En realidad, no se ve ese giro, pero nos parece que sí. Esto también es bueno. Si se juzga necesario, debe reponerse lo que se sacó del propio cuarto. Pero antes de poner algo, habrá que sacar algo. Si no lo hacemos, el cuarto se llenará de trastos viejos e inútiles.

Reflexionamos: "Paso a paso detengo el sonido del arroyo murmurante. Cuando se camina por la orilla del arroyo, se oye correr el agua. El sonido es continuo, pero uno debe ser capaz de interrumpirlo si lo desea. Esto es libertad, es renunciación. Se tienen varios pensamientos en la mente, uno tras otro; pero si uno quiere detener el pensar, puede hacerlo. Por lo tanto, cuando se es capaz detener el sonido del arroyo murmurante, se aprecia la sensación del propio esfuerzo. Pero mientras tenemos una idea fija o nos aferramos a alguna manera habitual hacer las cosas, no podemos apreciarlas en su verdadero sentido.

Cuando se busca la libertad, no puede encontrársela. La libertad absoluta misma ha de existir antes de que uno pueda obtener la libertad absoluta. Ésa es nuestra práctica. Nuestro camino no va siempre en la misma dirección. Unas veces se dirige al este, otras al oeste. Ir una milla hacia el oeste significa retroceder una milla al este. Generalmente, ir una milla hacia el este es lo contrario de ir una milla hacia el oeste. Mas si es posible ir una milla hacia el este, es natural que sea también posible ir una milla hacia el oeste. Esto es libertad. Sin esta libertad, no es posible concentrarse en lo que se hace. A veces se piensa que uno se concentra en algo pero, antes de lograr esta libertad, se siente cierto malestar en lo que se está haciendo. Como uno está sujeto a alguna idea de ir al este o al oeste, la actividad enfrenta una dicotomía o dualidad. Mientras se está sujeto a esta dualidad, no puede alcanzarse la libertad absoluta y uno no puede concentrarse.

La concentración no consiste en esforzarse por observar algo. En el zazén, si uno trata de mirar un punto fijo, se cansa después de cinco minutos aproximadamente. Eso no es concentración. Concentración significa libertad. Por eso el esfuerzo no ha de estar dirigido hacia algo. Uno debe concentrarse en la nada. En la práctica del zazén, se suele decir que la mente debe concentrarse en la respiración, mas para mantener la mente en la respiración,lo mejor es olvidarse completamente de uno mismo simplemente sentarse y sentir la respiración. Si se concentra en la respiración, uno se olvida de sí mismo; al hacerlo, la mente se concentra en la respiración. No sé qué cosa ocurre primero. Así, pues, en realidad no hay necesidad de esforzarse demasiado por concentrarse en la resplración. Lo práctico es hacer lo que esté al alcance de uno. Cuando se sigue esta práctica, finalmente se experimenta la verdadera existencia proveniente de la vacuidad.

Disposición, atención

La sabiduría es la disposíción de la mente.

En el Sutra Prajña Paramitá, la cuestión más importante es, desde ya, la idea de la vacuidad. Antes de comprender la idea de la vacuidad todo parece existir substancialmente. Pero después de que nos damos cuenta de la vacuidad de las cosas, todo se vuelve real, no substancial. Cuando nos damos cuenta de que todo lo que vemos es parte de la vacuidad, dejamos de tener apego a la existencia, nos damos cuenta de que todo es mera forma y color relativos. A la vez, comprendemos el verdadero significado de la existencia relativa. Cuando oímos decir por primera vez que todo es una existencia relativa, la mayoría nos sentimos contrariados. Pero esta contrariedad proviene de una noción equivocada del hombre y la naturaleza. Y esto se debe a que nuestra manera de observar las cosas está profundamente arraigada en nuestras ideas centradas en el propio ser, y por eso nos sentimos contrariados cuando descubrimos que todo tiene sólo una existencia relativa. Sin embargo, cuando nos damos cuenta cabal de esta verdad, no experimentamos ningún sufrimiento.

Este sutra dice: "El Bodhisattva Avalokiteshvara observa que todo es vacuidad, por eso él desecha todo sufrimiento". No fue después de comprender esta verdad cuando superó el sufrimiento: advertir esta realidad equivale de por sí a una remoción del sufrimiento. O sea que la comprensión de la verdad es la salvación misma. Decimos "advertir" o "comprender", pero la comprensión de la verdad está siempre al alcance de la mano. No es después de practicar el zazén cuando nos damos cuenta de la verdad; aún antes de practicarlo, la comprensión está en nosotros. La iluminación no se alcanza después de entender la verdad. Darse cuenta de la verdad es vivir, existir ahora y aquí. No es, pues, cuestión de comprensión o de práctica. Es un hecho esencial. En este sutra, Buda se refiere al hecho esencial que enfrentamos en todo momento. Esta cuestión es muy importante. Éste es el zazén de Bodhidharma. La iluminación está ahí aún antes de que lo practiquemos. Mas, por lo general, solemos comprender la práctica del zazén y la iluminación como dos cosas distintas: aquí está la práctica como un par de anteojos y, cuando ejercemos la práctica, que es como ponernos los anteojos, percibimos la iluminación. Ésta es la comprensión errónea. Los anteojos mismos son la iluminación y ponérselos es también la iluminación. Por lo tanto, hágase lo que se hiciere, o incluso si no se hace nada, la iluminación está ahí siempre. Así es como comprende la iluminación el Bodhidharma.

"Uno" no puede practicar el verdadero zazén porque es "uno" quien lo practica; si no es uno el que lo hace, entonces hay iluminación y verdadera práctica. Cuando uno lo hace, se crea cierta idea concreta de "tú" y "yo" y se crea también cierta idea particular de práctica o de zazén. De modo que aquí está uno, a la derecha, y alli el zazén, a la izquierda. Entonces el zazén y uno se vuelven dos cosas distintas. Cuando la combinación de la práctica y de uno es zazén, se trata de un zazén de rana. Para una rana, su posición sentada es zazén. Cuando una rana salta, eso no es zazén. Esta clase de entendimiento equivocado desaparece cuando realmente se comprende que la vacuidad significa que todo está siempre aquí. El ser completo no es la acumulación de todo. Es imposible dividir en partes una existencia entera. Está siempre aquí y siempre funcionando. Esto es la iluminación. Así, pues, en realidad no hay ninguna práctica en particular. En el sutra se dice "no hay ojos, ni oídos, ni nariz, ni lengua, ni cuerpo, ni mente...". Esta "no mente" es la mente zen, que lo incluye todo.

Lo importante en esa comprensión es saber observar bien y con libertad de pensamiento. Tenemos que pensar y observar las cosas sin estancarnos. Debemos aceptar sin dificultad las cosas tal cual son. Nuestra mente debe ser lo suficientemente flexible y receptiva como para comprender las cosas tal cual son. Cuando nuestro pensar es flexible, se denomina pensar imperturbable. Este modo de pensar es siempre estable. Se llama atención. El pensar que está dividido en muchas formas no es el verdadero pensar. Nuestro pensar ha de basarse en la concentración. Eso es atención. Tenga o no objeto, la mente debe mantenerse estable, no dividida. Eso es zazén.

No es necesario hacer un esfuerzo para pensar de cierta manera en particular. El pensar no debe ser unilateral. Simplemente, se piensa con toda la mente y se ven las cosas tal como son, sin esfuerzo alguno. Simplemente, hay que ver y estar preparado para ver las cosas con toda la mente. Eso es la práctica del zazén. Cuando estamos preparados para pensar no tenemos necesidad de hacer un esfuerzo para lograrlo. Esto se llama atención. La atención es al mismo tiempo sabiduría. Por sabiduría no se entiende una facultad o filosofía en particular. Sabiduría es la disposición y preparación de la mente. Así, pues, la sabiduría puede abarcar diversas filosofías y enseñanzas y distintas clases de investigación y estudios. Pero no debemos aferrarnos a cierta sabiduría en particular, por ejemplo, la que enseñaba Buda. La sabiduría no es algo que se aprende. La sabiduría es algo que proviene de la atención de cada uno. Por eso, lo relevante es estar dispuesto a observar las cosas y estar dispuesto a pensar. Esto se llama vacuidad de la mente. La vacuidad no es otra cosa que la práctica del zazén.

La creencia en la nada

En nuestra vida cotidiana, el noventa y nueve por ciento de nuestro pensar es de carácter egocéntrico. ¡Por qué sufro? ¡Por qué tengo problemas?

Yo he descubierto la necesidad, la absoluta necesidad, de creer en la nada. Es decir, hay que creer en algo que no tiene forma ni color, en algo que existe antes que todas las formas y colores aparezcan. Ésta es una cuestión muy importante. No importa en qué dios o doctrina se crea; si uno se apega a ella, la creencia se basará en mayor o menor grado en una idea egocéntrica. Es el esfuerzo por lograr una fe perfecta con el objeto de obtener la propia salvación. Pero el logro de semejante fe perfecta llevará tiempo. Además, se ve uno involucrado en una práctica idealista. Mientras trata constantemente de realizar el propio ideal, no tiene tiempo para mantener la serenidad. En cambio, cuando se está preparado siempre para aceptar todo lo que vemos, como algo que surge de la nada, a sabiendas de que hay alguna razón para que surja una existencia fenoménica de determinada forma y color, entonces, en ese mismo momento, se logra la serenidad perfecta.

Cuando se tiene dolor de cabeza, hay razones para ello. Si se conoce la causa de ese dolor de cabeza, uno se siente mejor. Pero cuando no se sabe, uno tal vez se diga "¡oh, qué dolor de cabeza tengo! Tal vez se deba a que mi práctica es mala. ¡Si mi meditación o mi práctica zen fueran mejores, no tropezaría con esta clase de inconvenientes!". Cuando las condiciones se interpretan de esta manera, no se logra una completa fe en sí mismo, o en la propia práctica, hasta tanto no se alcanza la perfección. En este caso, es tan grande la preocupación por salir adelante que me temo que no habrá tiempo para lograr la práctica perfecta. ¡De esa manera, no se librará uno del dolor de cabeza! Esta clase de práctica es más bien tonta, y no da resultado. Pero, cuando se cree en algo existente antes del dolor de cabeza, y se conoce la causa que lo motiva, entonces uno se siente mejor, naturalmente. Tener dolor de cabeza está bien porque significa que se tiene bastante salud como para experimentarlo. Si se tiene dolor de estómago, es porque el estómago tiene bastante salud como para sentir el dolor. Pero si el estómago se acostumbra a estar mal, no se sentirá dolor. ¡Eso es terrible! Llegar al final de la vida por un dolor de estómago.

Por eso es absolutamente necesario creer en la nada. Mas esto no quiere decir vacuidad. Hay algo, pero ese algo está siempre preparado para tomar alguna forma en particular, y en su actividad sigue ciertas reglas, teorías o verdades. Esto se llama naturaleza de Buda o el Buda mismo. Cuando esta existencia se personifica, la llamamos Buda; cuando la comprendemos como la suma verdad, la llamamos Dharma y, cuando aceptamos la verdad y actuamos como una parte del Buda o conforme a la teoría, nos llamamos a nosotros mismos Sangha. Pero aunque haya tres formas de Buda, se trata de una existencia que no tiene forma ni color y que siempre está dispuesta a tomar forma y color. Esto no es una simple teoría. No es meramente la enseñanza del budismo, sino la absolutamente necesaria comprensión de nuestra vida. Sin esta comprensión, nuestra religión no nos ayudará. Estaremos atados a nuestra religión y tendremos mayores inconvenientes por culpa de ella. Si ustedes se convierten en víctimas del budismo, quizás yo me sienta muy contento, pero ustedes no lo estarán tanto. Por eso es muy, muy importante esta clase de comprensión.

Cuando se practica el zazén en la oscuridad, es posible que uno oiga la lluvia que cae del techo. Después, la niebla maravillosa se deslizará por entre los árboles y más tarde aún, cuando la gente comience a trabajar, verá las hermosas montañas. Pero algunos se disgustarán al oír la lluvia mientras están acostados en la cama por la mañana, porque se olvidan de que luego verán salir el radiante sol por el oriente. Cuando concentramos la mente en nosotros mismos, tenemos esta clase de preocupación. Pero cuando nos aceptamos a nosotros mismos como la personificación de la verdad o la naturaleza de Buda, no tenemos preocupación alguna. Pensamos "ahora está lloviendo", pero no sabemos qué pasará después, y a la hora de salir a la calle, tal vez el día sea hermoso o haya tormenta. Y como no sabemos, lo mejor es gozar por ahora del sonido de la lluvia. Esta actitud es la más correcta. Cuando uno se ve a sí mismo como personificación temporal de la verdad, no tiene dificultad alguna. Apreciará lo que lo rodea y se apreciará a sí mismo como parte maravillosa de la gran actividad de Buda, incluso en medio de las dificultades. Éste es nuestro modo de vivir.

Expresado en la terminología budista, debemos comenzar con la iluminación y proseguir hacia la práctica y luego hacia el pensar. Generalmente, el pensar se centra más bien en el propio ser. En nuestra vida cotidiana, el pensar se centra el noventa y nueve por ciento de las veces en el propio ser: "¿por qué sufro? ¿Por qué tengo problemas?". Esto constituye el noventa y nueve por ciento de nuestro pensar. Por ejemplo, cuando empezamos a estudiar las ciencias o un Sutra difícil, pronto nos agobia el sueño o nos entra modorra. ¡En cambio, estamos siempre bien despiertos y mostramos gran interés cuando se trata de nuestro pensar centrado en el propio ser! Mas cuando la iluminación viene primero, antes que el pensar, antes que la práctica, este pensar y esta práctica no se centran en el propio ser. Por iluminación entienddo el creer en la nada, creer en algo sin forma ni color que está dispuesto a tomar forma o color. Esta iluminación constituye la verdad inmutable. En esta verdad original deberán basarse nuestra actividad, nuestro pensar y nuestra práctica.

Inclinación, no inclinación

Cuando nos inclinamos a algo bello, eso es también actividad de Buda.

Dogen-zenji ha dicho: "Aunque es medianoche, el alba está ya aquí; aunque llega el alba, es de noche". Esta dase de afirmación encierra la comprensión transmitida por Buda a los patriarcas y por los patriarcas a Dogen y a nosotros. La noche y el día no son distintos. Al mismo hecho a veces se le llama noche, otras día. Son la misma cosa. La práctica del zazén y la actividad cotidiana son una misma cosa. Llamamos al zazén vida cotidiana y a la vida cotidiana zazén. Pero, generalmente, pensamos "ahora terminó el zazén y vamos a emprender nuestra vida cotidiana". Mas ésta no es la comprensión correcta. Son la misma cosa. No tenemos a dónde escapar. Por eso ha de haber calma en la actividad y en la calma ha de haber actividad. La calma y la actividad no son dos cosas distintas.

Toda existencia depende de alguna otra cosa. Estrictamente hablando, no hay existencia individual separada. Hay simplemente muchos nombres para una existencia. A veces la gente enfatiza la unidad, pero ésta no es nuestra comprensión. Nosotros no recalcamos ningún aspecto en particular, ni siquiera la unidad. La unidad es valiosa, pero la variedad es también maravillosa. La gente suele pasar por alto la unidad y recalcar la existencia absoluta única, mas ésta es una comprensión unilateral. En esta comprensión, hay una especie de laguna entre la variedad y la unidad. Pero la unidad y la variedad son lo mismo y por eso ha de apreciarse la unidad de cada existencia y también por eso ha de recalcarse la vida cotidiana y no algún estado mental en particular. Se debe encontrar la realidad de cada instante y de cada fenómeno. Ésta es una cuestión muy importante.

Dogen-zenji ha dicho: "Aunque todo tiene naturaleza de Buda, nosotros amamos las flores y no nos gusta la maleza". Esto es cierto en cuanto a la naturaleza humana. Pero el que nos inclinemos a lo bello es de por sí parte de la actividad de Buda. El que no nos guste la maleza es también actividad de Buda. Conviene entenderlo así. Si se entiende así, está bien gustar de algo. Cuando gustamos de Buda, ésa no es una inclinación negativa. En el amor debe haber odio o no atracción. Y en el odio debe haber amor o aceptación. Amor y odio son una misma cosa. Pero no hay que inclinarse solamente al amor. Hay que aceptar también el odio. Hay que aceptar la maleza, pese a lo que sintamos acerca de ella. Si no gusta, no se la ama; si se la ama hay que amarla bien.

Generalmente, nos criticamos a nosotros mismos por tender a la injusticia con lo que nos rodea; nos culpamos por esta actitud de no aceptación. Pero hay una diferencia muy sutil entre la manera usual de aceptar las cosas y nuestra manera de aceptarlas, aunque quizás parezcan ser iguales. Se nos ha enseñado que no hay interrupción entre la noche y el día ni entre el tú y el yo. Esto significa unidad. Pero no recalcamos ni siquiera la unidad. Si hay unidad, no es necesario recalcarla.

Dogen ha dicho: "Aprender algo es conocerse a sí mismo. Estudiar el budismo es estudiarse a sí mismo". Aprender algo no es adquirir lo que no se sabía ya de antemano. Uno sabe algo antes de aprenderlo. No hay ninguna brecha entre el "yo" antes de saber algo y el "yo" después de saberlo. No la hay tampoco entre el ignorante y el sabio. Una persona tonta es una persona sabia. Una persona sabia es una persona tonta. Pero, por lo regular, pensamos: "El es tonto y yo soy sabio" o "yo era tonto, pero ahora soy sabio". ¿Cómo podemos ser sabios si somos tontos? Pero la comprensión transmitida desde Buda a nosotros es que no hay diferencia de ninguna especie entre el hombre tonto y el hombre sabio. Así es. Pero al decir esto, la gente tal vez piense que estoy recalcando la unidad. No es eso. No se recalca nada. Todo lo que tratamos de hacer es conocer las cosas tal como son. Si lo logramos, no hay nada que señalar. No hay manera de captar nada. No hay nada que captar. No podemos recalcar ninguna cuestión. Sin embargo, como dijo Dogen: "Una flor se marchita aunque la amemos, y la maleza crece aunque no la amemos". Aunque sea así, ésta es nuestra vida.

Así es cómo hemos de entender la vida. De esta forma, no hay problemas. Al recalcar cualquier cuestión en particular, siempre se presentan inconvenientes. Por eso debemos aceptar las cosas simplemente como son. Ésa es la manera de entenderlo todo y de vivir en este mundo. Este tipo de experiencia es algo que va más allá de nuestro pensamiento. En el terreno del pensar, hay diferencia entre la unidad y la variedad, pero en la experiencia real, la variedad y la unidad son la misma cosa. Cuando se crea cualquier idea de unidad o variedad, la idea lo posee a uno. Y hay que continuar con el pensamiento interminable, aunque en realidad no hay necesidad de pensar.

Emocionalmente solemos tener muchos problemas, pero no son problemas reales. Son algo creado. Son problemas provocados por nuestras ideas o puntos de vista centrados en el propio ser. Hay problemas porque señalamos algo. Pero, en realidad, no es posible señalar algo en particular. La felicidad es pesar y el pesar es felicidad. Hay dificultades en la felicidad y felicidad en las dificultades. Aunque nos sentimos de distintas maneras, no hay real diferencia. En esencia son la misma cosa. Ésta es la verdadera comprensión venida de Buda a nosotros.

La calma

Para los estudiantes de Zen hasta la maleza es un tesoro.

Hay un poema Zen que dice así: "Después que el viento deja de soplar, veo una flor que cae. Por el pájaro que canta percibo la calma de la montaña". Hasta que algo no viene a perturbarla, no percibimos la calma. Sólo cuando surge una perturbación en ella, solemos descubrir la calma. Según un refrán japonés, "para la luna hay la nube; para la flor, el viento". Cuando vemos una parte de la luna cubierta por las nubes o por un árbol o cualquier maleza, nos damos mejor cuenta de lo redonda que es. Pero cuando vemos la luna clara, sin nada que la cubra, no percibimos su redondez de la misma manera que al verla a través de cualquier otra cosa.

Cuando practicamos el zazén, la mente se halla en completa calma. No se siente nada. Simplemente, uno se sienta. Pero esa calma que proviene del estar sentado, lo alienta a uno en la vida cotidiana. Así, pues, es como uno halla el valor que tiene el Zen en la vida cotidiana, y no sólo cuando se está sentado. Pero eso no significa que se ha de descuidar el zazén. Aun cuando no se sienta nada al estar sentado, si no se tiene esta experiencia del zazén, no se puede lograr nada. Lo que se logra es únicamente maleza o árboles o nubes en la vida diaria, pero no se ve la luna. Por eso uno siempre se está quejando de algo. Pero la maleza, que para la mayoría es un obstáculo inútil, para los estudiantes de Zen es un tesoro. Con esta actitud, hágase lo que se hiciere, la vida se convierte en un arte.

Cuando se practica el zazén, no se debe tratar de alcanzar nada. Uno debe, simplemente, sentarse con completa calma de la mente y no contar con nada. Se ha de mantener el cuerpo derecho sin inclinarse y sin apoyarse en nada. Mantener el cuerpo derecho significa no contar con nada. De este modo, se obtendrá una completa calma física y mental. Pero en el zazén, apoyarse en algo o tratar de hacer algo es dualista y no es calma completa.

En nuestra vida cotidiana, generalmente estamos siempre intentando hacer algo, intentando transformar algo en alguna otra cosa, o intentando lograr algo. Este intento ya es, de por sí, una expresión de nuestra verdadera naturaleza. El significado reside en el esfuerzo mismo. Debemos determinar el significado de nuestro esfuerzo antes de lograr algo. Dogen decía: "Debemos lograr la iluminación antes de lograr la iluminación". No es después de haber logrado la iluminación cuando comprendemos su verdadero significado. La intención de hacer algo es de por sí la iluminación. Cuando sufrimos una dificultad o una desgracia, allí tenemos iluminación. Cuando estamos rodeados de impureza, debemos tener serenidad. Por lo regular, vivir la vida evanescente resulta muy difícil pero, sólo dentro de la fugacidad de la vida, podemos encontrar la dicha de la vida eterna.

Continuando la práctica con esta clase de comprensión, uno puede mejorarse a sí mismo. Pero si se trata de alcanzar algo sin esta comprensión, no es posible aplicarse correctamente. Se pierde uno mismo en la lucha por su meta; no se logra nada; sólo se continúa sufriendo las dificultades. Pero con la comprensión correcta es posible progresar algo. Entonces lo que se haga, aun cuando no sea perfecto, estará basado en la naturaleza más íntima y poco a poco se irá logrando algo.

¿Qué es más importante: alcanzar la iluminación o alcanzar la iluminación antes de alcanzar la iluminación? ¿Ganar un millón de dólares o disfrutar la vida en el esfuerzo, poco a poco, aunque sea imposible ganar ese millón? ¿Tener éxito o encontrar algún sentido en el esfuerzo por lograr ese éxito? El que no sabe la respuesta no será capaz de practicar el zazén, pero si la sabe, habrá encontrado el verdadero tesoro de la vida.

Experiencia, no filosofía

Hay algo de blasfemia en decir que el budismo es perfecto como filosofia o enseñanza, sin saber lo que realmente es.

Aunque hay muchas personas en este país interesadas en el budismo, pocas de ellas se interesan en la forma pura. La mayoría está interesada en estudiar las enseñanzas o la filosofía del budismo. Al compararlo con otras religiones, aprecian lo satisfactorio que es intelectualmente. Pero que el budismo sea o no filosóficamente profundo o bueno o perfecto no viene al caso. Nuestro propósito es mantener nuestra práctica en su forma más pura. A veces me parece que hay algo de blasfemia en decir que el budismo es perfecto como filosofía o enseñanza, sin saber lo que realmente es.

Para el budismo (y para nosotros) la práctica del zazén en grupo es lo más importante, porque esta práctica es la forma original de vida. No se puede apreciar el resultado de los esfuerzos de nuestra vida sin conocer primero el origen de las cosas. Nuestros esfuerzos han de tener cierto significado. Una vez conocido ese significado, ya se puede encontrar la fuente original. No conviene preocuparse por el resultado de nuestros esfuerzos sin determinar antes su origen. Si ese origen no es claro y puro, nuestros esfuerzos no serán puros, y el resultado no será satisfactorio. Cuando tornamos a nuestra naturaleza original y hacemos incesantes esfuerzos sobre esta base, apreciamos el resultado de ellos de momento en momento, día tras dia, año tras año. Asi es como hemos de apreciar nuestra vida. Los que se interesan únicamente en el resultado de sus esfuerzos no tienen la oportunidad de apreciarlos, porque no obtendrán nunca ningún resultado. Pero si en todo momento surge el esfuerzo desde su origen puro, todo lo que se haga saldrá bien y uno estará satisfecho de todo lo hecho.

En la práctica zazén, tornamos a nuestra forma pura de vida, más allá de toda idea de provecho y más allá de toda fama o ganancia. Mediante la práctica, mantenemos sencillamente nuestra naturaleza original tal cual es. No es necesario intelectualizar acerca de lo que es nuestra naturaleza pura original, porque está más allá de nuestra comprensión intelectual. Y no hay ninguna necesidad de apreciarla, porque rebasa los límites de nuestra apreciación. Así es, pues, que nuestra práctica consiste simplemente en sentarse, sin ninguna idea de ganancia y con la más pura de las intenciones, y permanecer tan tranquilos como nuestra naturaleza original. Ésta es nuestra práctica.

El zendo no encierra nada de fantasia. Sencillamente venimos y nos sentamos. Después de comunicarnos unos con otros, nos marchamos a casa y reanudamos nuestra propia actividad cotidiana como una continuación de nuestra práctica pura, en el disfrute de nuestra verdadera forma de vida. Sin embargo, esto es muy poco común. Dondequiera que voy, la gente me pregunta ¿qué es el budismo? y apresta sus cuadernos para anotar la respuesta. ¡Ya pueden imaginarse cómo me siento! Pero aqui sólo practicamos zazén. Eso es todo lo que hacemos y somos felices con esta práctica. Para nosotros, no hay necesidad de entender qué es el Zen. Estamos practicando zazén. De modo que no necesitamos saber intelectualmente qué es el Zen. Esto es, creo, muy fuera de lo usual en la sociedad norteamericana. En Norteamérica hay muchas pautas de vida y muchas religiones. Por eso parece bastante natural que se hable de la diferencia entre esas religiones y que se las compare entre sí. Pero nosotros no tenemos necesidad alguna de comparar el budismo con el cristianismo. El budismo es el budismo y el budismo es nuestra práctica. Ni siquiera sabemos qué estamos haciendo cuando practicamos con la mente pura. Por eso, no podemos comparar nuestro camino con el de otras religiones. Es posible que alguien diga que el budismo Zen no es una religión. Quizás sea así, o quizás el budismo Zen sea una religión previa a la religión. Tal vez por eso no sea religión en el sentido ordinario de la palabra. Mas es maravilloso y aunque no estudiemos lo que es intelectualmente, aunque no tengamos catedrales ni ornamentos lujosos, quizás nos permita apreciar nuestra naturaleza original. Esto me parece lejos de lo usual.

Pastillas para Adelgazar

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Muchas personas diariamente buscan perder peso, reducir su grasa corporal, utilizando técnicas que puede producir todo tipo de problemas mentales y físicos. La obesión por el cuerpo perfecto lleva a que la gente no vea las cosas con claridad y se confunda: no hay otra forma que una dieta equilibrada y actividad física para bajar de peso.

Todos los medicamentos que existen son bastante peligrosos. Existen medicamentos sin receta médica que muchas veces son ilegales y altamente peligrosos, sin embargo también hay grandes laboratorios que fabrican drogas con prescripción médica que son igual de peligrosas, tóxicas, poniendo en riesgo la salud mental y física, incluso la vida.

Si la pregunta es: ¿CUANDO DEBO TOMAR PASTILLAS PARA ADELGAZAR?

La respuesta mas adecuada: -¡¡¡ NUNCA, JAMÁS !
!!

Si estás gordito o gordita y eso te preocupa o te angustia, tenes que ver que la única forma de bajar de peso es mejorando tu alimentación y haciendo actividad física. No existen pastillas mágicas para perder peso... lo que existe son gente de mierda que se aprovecha de tu situación para hacer dinero vendiendote veneno.

Estas drogas que te venden no sirven para nada, producen estimulos que te engañan los primeros días, para luego crear adicción o mostrar sus peligrosos efectos adversos.

Espero que este escrito ayude a alguien, que te motive a ELEGIR cómo quieres ser y a amarte a ti mismo con buena comida y un poco de baile o deporte.

SOBRE LAS PASTILLAS PARA ADELGAZAR

La fiebre por adelgazar que domina a medio mundo -mientras el otro medio se muere de hambre- ha hecho que proliferen en la televisión, la radio e internet los anuncios de milagrosas pastillas y productos adelgazantes. Farmacias, parafarmacias, herbolarios y hasta supermercados ofrecen un completo surtido de este tipo de productos.

Las preguntas que a todos nos surgen son: ¿sirven para algo?, ¿de qué están compuestas?, ¿son peligrosas?, ¿pueden tomarse por cuenta propia? Antes de explicarte el porqué, te adelantamos la conclusión: la mayoría sirve para muy poco; unas contienen ingredientes de origen natural y se venden sin receta, y otras son medicamentos que sólo pueden tomarse por prescripción médica; tomadas sin control, todas pueden tener efectos secundarios muy peligrosos.

Las pastillas o preparados adelgazantes pueden clasificarse en función del efecto que pretenden producir. Toma nota:

- Diuréticos y laxantes: pastillas o infusiones a base de diente de león, té verde, abedul, alcachofa, ciruela... plantas conocidas por sus propiedades diuréticas y digestivas. Son eficaces en caso de problemas digestivos y de retención de líquidos o problemas de estreñimiento, pero no eliminan los kilos de más por mucho que digan que eliminan las reservas de grasa del cuerpo. No se debe abusar de ellos porque pueden favorecer la deshidratación del organismo, lo que puede provocar fatiga y vértigos. Además, lo que hacen es eliminar líquidos, por lo que la bajada de peso es engañosa y vuelve a recuperarse en poco tiempo.

- Disminución de la absorción de grasas: pretenden impedir o disminuir la absorción de grasas en el organismo, concretamente en el intestino. En las farmacias, parafarmacias y herbolarios hay numerosos preparados a base de plantas que pretenden utilizar este mecanismo. Sin embargo, el único fármaco con efectos probados en este sentido es el Xenical, que únicamente se emplea bajo prescripción médica en el tratamiento de personas con problemas de obesidad real. En ningún caso puede ser empleado para eliminar kilos de más, ya que sus efectos secundarios son muy peligrosos.

- "Quitahambres": hay productos que intentan moderar el apetito a base de fibras que se hinchan en el estómago y dan sensación de saciedad. Suelen tomarse entre 10 y 30 minutos antes de las comidas. Aunque no son peligrosos, no se aconsejan si se tiene el intestino delicado; tampoco se puede empezar a consumir grandes cantidades de fibra si no estamos acostumbrados.

Más peligrosas son las pastillas o productos que se venden con el reclamo de que quitan el apetito, lo cual es peligroso y poco real. Hasta el momento, sólo medicamentos de venta en farmacias bajo prescripción médica son capaces de lograr parcialmente este efecto. Otros productos capaces de conseguir quitar el hambre son los que contienen efedrinas, un alcaloide que se encuentra en las anfetaminas. No se te ocurra tomarlos por tu cuenta: han sido retirados en casi todos los países por sus peligrosos efectos secundarios. Si el problema de tu exceso de peso está relacionado con tu comportamiento alimentario, lo que necesitas es la ayuda de un psicólogo. Para sentirte saciada, procura comer más frutas y legumbres, ricas en fibras y bajas en calorías.

- Aumentar el gasto energéticas: excesivo aporte calórico y poco gasto energético = kilos de más. Pero si te cuesta reducir la cantidad de comida que ingieres lo que deberías hacer es aumentar el gasto calórico. Y esto es precisamente lo que pretenden algunos de estos productos milagro, que dicen acelerar la actividad metabólica hasta quemar ingentes cantidades de calorías sin movernos del sofá. Falso. No existe ningún estudio fiable al respecto y ni siquiera científicamente es posible: para quemar muchas calorías sin movernos la temperatura de nuestro cuerpo tendría que ser similar a la de un horno... Seguir un régimen hipocalórico y aumentar la actividad física son los únicos métodos eficaces para quemar calorías.

MEDICAMENTOS CONTRA LA OBESIDAD

    CUIDADO:

ALGUNOS MEDICAMENTOS CON RECETA TAMBIÉN PUEDEN SER MUY PELIGROSOS PARA LA SALUD (seguir leyendo, en la parte inferior se habla sobre medicamentos para la obesidad que prescriben médicos que podrían producir problemas psiquiatricos en quienes los consumen)


El Xelical y el Reductil son dos medicamentos con prescripción médica de venta en las farmacias españolas destinados a atenuar los síntomas de la obesidad. Un tercio de los pacientes tratados con ellos suele perder un 10 % de su peso, lo que les permite mejorar las enfermedades asociadas a su obesidad. Pero cuidado, estos medicamentos no están destinados a personas que quieran perder de 1 a 3 kilos, ya que sus efectos secundarios son considerables. Estos medicamentos actúan reduciendo la cantidad de lípidos absorbidos en el intestino, aumentando el gasto energéticos (termogéneisis) o directamente sobre el sistema nervioso controlando la sensación de hambre y de saciedad.

Entre los efectos secundarios de estos medicamentos están: aceleración del ritmo cardíaco, aumento de la presión arterial, problemas digestivos, boca seca, fatiga. Están contraindicados en caso de hipertensión, enfermedades cardiovasculares, glaucoma y pueden interactuar con otros medicamentos.

Medicamento contra la obesidad generaría problemas psiquiatricos

Los medicamentos contra la obesidad podrían generar efectos psiquiátricos

* Según un estudio realizado a 4.000 pacientes por el departamento de Nutrición de la Universidad de Copenhague.
* El riesgo de padecer cuadros depresivos y de ansiedad se acrecienta en los pacientes.
* Una información recogida por Consumer.es.

En este momento en el que la cantidad de personas con sobrepeso sigue aumentando en todo el mundo, dos estudios científicos han lanzado serias advertencias sobre los medicamentos que dicen luchar contra la obesidad, en particular el Rimonabant.

Vendido en Europa con el nombre de Acomplia, el Rimonabant estaría vinculado a un riesgo creciente de efectos psiquiátricos, según un artículo que publicará la revista médica británica The Lancet.

La publicacion de este estudio se produce días después de que un despacho de abogados estadounidense presentará un recurso colectivo contra Sanofi-Aventis pues reprocha al laboratorio el haber difundido entre inversores informaciones engañosas sobre ese medicamento que en Estados Unidos se vende bajo el nombre de Zimulti.

Analizando los resultados de cuatro pruebas que involucraron a más de 4.000 pacientes, el equipo del profesor Arne Astrup, del departamento de Nutrición humana, de la Universidad de Copenhague, mostró que los pacientes que recibían Rimonabant (20 mg por día) tenían un 40% más de riesgo de sufrir efectos secundarios que aquellos que recibieron un placebo.

Los pacientes que consumieron Rimonabant tenían un riesgo creciente de verse obligados a interrumpir el tratamiento debido a disturbios depresivos (2,5 veces más que los que recibieron el placebo) y a cuadros de ansiedad (tres veces más).

"Nuestros trabajos sugieren que el consumo de 20 mg/día de Rimonabant aumenta el riesgo de efectos psiquiátricos, como cambios de humor y ansiedad", estiman los investigadores, antes de subrayar que las personas con antecedentes depresivos o enfermedades psiquiátricas habían sido descartadas de las pruebas.

¿Suficientes razones para no hacer ninguna tontería?

    No juegues con tu salud


Para perder peso, consulta a tu médico, sobre todo si tienes obesidad severa o problemas de hipertensión. Por supuesto, pregúntale antes de tomarte ningún producto, ya que la mayoría no cumple las promesas anunciadas y pueden ser peligrosos. Huye de pastillas recetadas por médicos que prometen adelgazar en poco tiempo y sin esfuerzo, de las que venden por la tele o internet, de las fórmulas magistrales y cualquier otro producto de composición dudosa. No dejes que te engañen: no se puede perder en dos días lo que se ha ganado en varios meses o años, va en contra de toda lógica y de la naturaleza misma.

La opinión de la experta

Según Loles Vives, Bióloga y Master en Nutrición, "de entrada hay que desconfiar de las pastillas para adelgazar, ya que o bien pueden resultar tóxicas y nocivas para la salud, o bien totalmente inocuas; pero absolutamente ineficaces para perder peso. Se comercializan muchos 'productos milagro' que no sirven para nada. Lo único que pierde peso es la cartera."

"Es cierto que sí existen productos útiles y sanos en el mercado que pueden utilizarse con éxito como suplementos adicionales en dietas de reducción de peso, pero nunca se logrará adelgazar tomando sólo estos productos si no se sigue una dieta", explica Loles.

"Los fármacos que más se utilizan para adelgazar de forma rápida y que pueden resultar tóxicos y peligrosos para la salud son: los laxantes, los diuréticos, las píldoras de extractos tiroideos y las anfetaminas. Estos productos, tomados de forma indiscriminada, pueden llegar a provocar disfunciones intestinales, cánceres de colon, daños endocrinos y adicción, entre otras muchas dolencias", asegura la experta.

"Mi consejo es que en lugar de recurrir a píldoras p productos adelgazantes se sigua una dieta adecuada que permitiera perder peso, además de hacer ejercicio físico"

Las cremas anticelulitis, reductoras y quema grasas son un engaño

Las cremas anticelulíticas y reductoras de grasa son el engaño del milenio y el negocio más redondo de la historia. No hay mujer que no caiga en la tentación cada verano de comprarse una crema que le permita perder celulitis en los muslos, pero lo único que va a perder es dinero, porque se termina la crema y la 'piel de naranja' permanece allí imperturbable.

Es así de cierto, pero verano a verano, ante el deseo de lucir unos glúteos de ensueño, iguales a los que lucen las modelos anunciantes de la crema de turno, la inmensa mayoría de las mujeres cae en la misma tentación y se gasta el dinero en balde en beneficio de los fabricantes de cremas anticelulitis.

Todas son ineficaces, no importa que sea en versión crema, loción, gel, spray, en ampollas, o en parche, lo más 'fashion' en lo que a cremas reductoras se refiere.

Una vez instalada, la celulitis es realmente difícil de eliminar y sólo se pueden lograr resultados apreciables a base de combinar con tesón y constancia una rutina de masajes, una dieta adecuada y la práctica de ejercicio físico.

Lo más recomendable es evitar su aparición y, en este sentido, la prevención reside básicamente en dos métodos: dieta y ejercicio. Las cremas, mejor olvidarlas.

Reductoras de grasa

Al igual que las cremas anticelulíticas, las llamadas cremas adelgazantes, moldeadoras o reductoras de grasa tampoco adelgazan, en contra de lo que aseguran sus anunciantes, ni queman el exceso de grasa.

La mayoría son inocuas para la salud, pero si se quiere adelgazar o eliminar la grasa de una parte determinada del cuerpo, lo más aconsejable es olvidarse de las cremas y someterse a una dieta de adelgazamiento personalizada y a un programa de ejercicio físico.
O bien recurrir a algún otro método de tratamiento estético, como la liposucción.

Atacar estos productos puede despertar las iras de los fabricantes, pero la opinión de los especialistas no admite dudas al respecto.

No existen los milagros

Para fundamentar la ineficacia de estos productos basta con leer la conferencia del doctor José Enrique Campillo, responsable del Departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina de Badajoz, y cuya intervención en el último Congreso Nacional de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad versaba precisamente sobre los ‘Remedios mágicos y milagrosos para el tratamiento de la obesidad’.

En esta charla, el doctor Campillo detalló el imposible proceso fisiológico que debería sufrir nuestro organismo para hacer realidad las promesas concretas realizadas en la publicidad de algunas cremas adelgazantes.

Según este especialista, en el mercado hay toda una batería de cremas, lociones y emulsiones para aplicación localizada para reducir volumen de grasa. Todos estos productos se acompañan de una publicidad tipo "moldea la figura sólo donde es necesario", "aplicado en la piel disuelve la grasa"; además, argumentan inexistentes propiedades médicas y la mayoría tiene un precio desorbitado.

Imposible científicamente

Algunas cremas adelgazantes, en su agresividad publicitaria, llegan a hacer promesas inverosímiles. Por ejemplo, actualmente una de ellas proclama que aplicada sobre la piel de la cintura es capaz de disolver y eliminar la grasa del organismo, y su potencia disolvente es tal, que es capaz de reducir 4 centímetros de cintura en 40 minutos.

El doctor Campillo, basándose en un modelo matemático y en sus conocimientos fisiológicos, explica que si verdaderamente se quemara y metabolizara (eliminara) tal cantidad de grasa, las reacciones fisiológicas que debería llevar a cabo nuestro organismo provocarían “un aumento de la temperatura corporal de varios cientos de grados”.

La opinión de este especialista es realmente clarividente: “Yo no pongo en duda que los principios que contiene esa crema puedan llegar a disolver la grasa de la cintura hasta hacer perder 4 centímetros, pero lo que sí es cierto es que es un efecto que debería de estudiarse en todas las universidades del mundo, ya que va en contra de las leyes de la física..."

Evidentemente, se trata de un fenómeno imposible y que deja patente el engaño que sufre el consumidor.

Dimensiones alarmantes

El tratamiento de la obesidad mediante la utilización de remedios mágicos o milagrosos está adquiriendo unas dimensiones alarmantes en nuestra sociedad. Estas prácticas representan un enorme gasto familiar, suponen un grave peligro para la salud de la población y desacreditan a la medicina.

En los últimos años, el gobierno español, alertado por la gravedad de la situación en torno a estos 'productos milagro', ha dictado leyes que pretenden, sin conseguirlo, controlar la publicidad y dispensación de estos productos.

Pero los productos se siguen anunciando con sus pretendidas virtudes, no demostradas científicamente; algunos se venden en farmacias; otros se dispensan por correo o en consultas y clínicas diversas. Y siguen produciendo daño a numerosas personas, sobre todo a un blanco especialmente susceptible a este problema: las adolescentes.

Galeria de fotos de tatuajes, piercing y body art

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La galería de fotos de "ARTE CUERPO" (piercing tatuaje y body art, etc) ha publicado una nueva serie de fotografias de tatuajes e intervenciones artísticas en el cuerpo humano de nuestros mutantes amigos.

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¡Muchas gracias a todos por participar!

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El Poderoso Ajo

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Me gusta mucho el ajo en las comidas. Me gusta comerlo también con aceite de oliva y pan, como si fuera un snack. Además de su sabor tan particular, es de los remedios curativos más eficaces y baratos de la farmacopea natural. Combate las infecciones, es un potente antiinflamatorio, aumenta las defensas, mejora la circulación, previene la arteriosclerosis, disminuye el exceso de grasas en sangre, previene la hipertensión, alivia el dolor, es un eficaz expectorante, está indicado en problemas del aparato respiratorio y es diurético y estimulante. En suma, un producto de fuerte -para algunos tiene un desagradable olor- pero sea como fuere, esta dotado de múltiples y sorprendentes virtudes.


casi un mandala de ajo...
El ajo, formando un casi mandala. :)


Todas las grandes civilizaciones tuvieron en cuenta las amplias propiedades terapéuticas del ajo. Egipcios, hebreos, sumerios, griegos y romanos -entre otros pueblos- lo consideraron primordial para alimentar y sanar el cuerpo. Como condimento en la alimentación o como remedio natural para el tratamiento de múltiples dolencias se trata pues de una de las plantas aromáticas comestibles y medicinales que recomiendan sin excepción los nutricionistas, los naturópatas y cada vez más médicos -los que no se han formado por su cuenta son analfabetos en Nutrición- ya que está considerado, por sobradas razones, una auténtica panacea.
Y es que los medios actuales han permitido confirmar que la sabiduría ancestral sobre el ajo estaba justificada. Hoy se sabe que se trata de una excepcional fuente de vitaminas A, B1, B2, B3, C y E; además contiene agua, carbohidratos, proteínas, fibra, potasio, fósforo, calcio, hierro y sodio y se la considera una de las plantas más ricas en selenio y germanio orgánicos. También contiene adenosina -una sustancia química común en las plantas del grupo del ajo (cebollas, cebolletas, puerros, etc.)-, principal responsable de su capacidad para bloquear la agregación de plaquetas y fluidificar la sangre.
Además las cubiertas externas del ajo -y de la cebolla- contienen gran cantidad de pectina, una fibra gelatinosa que terapéuticamente se utiliza para combatir la diarrea, incrementar el torrente del plasma sanguíneo y disminuir el nivel del llamado "colesterol malo" y de los triglicéridos tanto en la sangre como en el hígado. Otro componente del ajo es el ajoeno, un eficaz anticoagulante que ha demostrado además un gran espectro de acción contra hongos y levaduras nocivas como el aspergillus niger -presente frecuentemente en el canal auditivo externo- y la cándida albicans que es causa, entre otras dolencias, de la vaginitis y la ubrera oral.
Sin embargo, quizás los compuestos más valiosos del ajo sean sus aminoácidos sulfúreos y, entre ellos, especialmente la alicina que es fruto de la mezcla de uno de estos aminoácidos con la enzima alinasa. Estos aminoácidos sulfúreos tienen un marcado efecto antibacteriano y antivírico, contribuyen a aumentar los leucocitos y los macrófagos, reducen la presión sanguínea, alivian el asma y la bronquitis, mejoran la función cardiaca y la circulación de la sangre y ayudan al cuerpo a eliminar toxinas nocivas. Además, el azufre es un elemento imprescindible si queremos librarnos del cáncer y disfrutar de buena salud.
En fin, en lo que coinciden los expertos es en que lo que hace que el ajo sea tan eficaz es el efecto combinado de sus cerca de cien compuestos diferentes. Y eso que muchos opinan que éstos no son más que la punta del iceberg y que en los próximos años podrían descubrirse muchos más.

PROPIEDADES TERAPÉUTICAS DEL AJO

A lo ya dicho cabe agregar que investigaciones realizadas en las últimas décadas han demostrado que el ajo también inhibe el crecimiento de los estafilococos, los estreptococos y las bacterias causantes de la disentería y del tifus. Además está demostrada su efectividad para combatir microorganismos resistentes a ciertos antibióticos -destruye las bacterias patógenas en los intestinos sin dañar la flora natural que interviene en la digestión- y aumenta las defensas naturales del organismo.
También se sabe que es un desinfectante 50 veces más potente que el alcohol de 90º o el zumo de limón además de ser un excelente antiinflamatorio. De ahí que se emplee tanto en la prevención como en el tratamiento de infecciones de todo tipo siempre que éstas no sean de carácter agudo o mortal. Es decir, es útil en infecciones de boca, garganta o pecho -resfriados, toses, bronquitis, sinusitis, laringitis, rinitis, asma y gripe (además es un buen expectorante)-, infecciones de estómago (diarreas y gastroenteritis); infecciones de la piel (pie de atleta, tiña, etc.) e infecciones del aparato genitourinario como la candidiasis o las aftas. Por otro lado, el ajo es una manera natural de evitar la infección por salmonelosis ya que en los preparados a los que se añade se anula el riesgo de que exista la bacteria que lo causa.
Bueno, pues además de ser el antibiótico natural por excelencia el ajo ocupa una posición privilegiada en la lucha contra los problemas cardiacos, posición en la que ningún otro remedio lo iguala. Esto, al menos, es lo que mantiene el doctor Stephen Fulder en su libro El poder curativo del ajo en el que a este respecto explica que puede reducir significativamente los niveles en sangre de triglicéridos y "colesterol malo", disminuir la presión arterial, fluidificar y purificar la sangre y prevenir la coagulación o la trombosis en los vasos sanguíneos. Es decir, que protege el corazón y el sistema circulatorio contra las tres causas principales de arteriosclerosis y ataques cardiacos. ¡Y lo hace simultáneamente, algo que no logra ninguno de los fármacos existentes en el mercado! En cuanto al nivel de colesterol malo en sangre más de una treintena de estudios clínicos han demostrado que tomar entre uno y dos dientes de ajo al día reduce la tasa de "colesterol malo" una media de un 15% lo que, según el doctor Fulder, es suficiente para reducir el riesgo de ataque al corazón ¡en un 30%! Mantiene el autor, asimismo, que este bulbo es uno de los mejores remedios anticoagulantes que se conocen.
Y no se agotan aquí las propiedades del ajo. Por ejemplo, se le reconoce cierta capacidad analgésica para aliviar los dolores de cabeza y de las muelas así como las neuralgias. También es eficaz para evitar el estreñimiento, las varices y las hemorroides. Ayuda en los problemas musculares (tensión muscular, artritis, artrosis, reumatismo, gota y ciática) y previene los problemas renales.
Es igualmente efectivo para mantener a raya los radicales libres y por eso se recomienda acompañar de ajo los platos compuestos por alimentos fritos, a la brasa o congelados ya que todos ellos generan en el organismo cantidades significativas de estos nocivos elementos.
Para los diabéticos es asimismo un aliado interesante ya que reduce los niveles de azúcar en sangre y estimula el proceso de absorción de la misma. Diurético y estimulante del tono vital posee además una indudable acción terapéutica sobre el hígado, el páncreas y las glándulas tiroidea, pituitaria y suprarrenales. Hasta combate el acné, las verrugas, las picaduras de insectos e, incluso, evita las canas si se fricciona directamente ajo sobre el cuero cabelludo.
Y aún hay más: se ha constatado que la tasa de cáncer de estómago en consumidores de ajo es un 60% menor que en aquellos que no ingieren ajos u otras plantas afines como cebollas, cebolletas y puerros. De hecho, ya se determinó ¡en 1953! -cuando se hicieron los primeros estudios sobre ajo y cáncer- que la alicina ofrece una interesante protección contra el cáncer al ayudar al organismo a eliminar las células cancerosas por lo que se le considera una más que recomendable herramienta preventiva.
Además el ajo fresco es un remedio calorífico. El acaloramiento que produce al masticarlo nos hace sudar y eliminar toxinas, incluidos los metales pesados que se almacenan en nuestro organismo.
En fin, por todo lo dicho -y que al parecer no es más que una mínima parte de las propiedades terapéuticas que podrían llegar a conocerse- no cabe duda de que el ajo es uno de los productos naturales más efectivos para evitar la enfermedad y mantener la salud.

COMASE UN AJO, PERO...UNO AL DÍA
En suma, el ajo es un alimento terapéutico inocuo y tras su ingesta nunca se han observado efectos negativos para la salud sino más bien innumerables beneficios. De hecho, es consumido por millones de personas a diario en todo el mundo sin que se tenga noticias de efectos secundarios en ningún caso. No se ha constatado el más mínimo malestar ni siquiera cuando -como recoge el doctor Fulder en su libro- alguien toma 200 mg de aceite de ajo al día (el equivalente ¡a 70 dientes1).
Sólo una prevención: como el ajo es anticoagulante deberá abstenerse de tomarlo si va a ir en breve al quirófano. Por lo demás, los profesionales de la salud recomiendan tomar uno o dos dientes de ajo cada día porque se le considera capaz de prevenir gran número de dolencias, incluido el cáncer. Y si se decide a hacerlo pero le preocupa el mal olor corporal -especialmente del aliento- sepa que éste puede combatirse masticando hojas frescas de perejil, menta fresca o apio. Luego basta con enjuagarse la boca con agua y unas gotas de limón. Otra posibilidad es prepararse una infusión de tomillo, eucalipto, romero o manzanilla pues todas ellas perfuman el aliento. Así podrá beneficiarse sin ningún inconveniente de las múltiples propiedades terapéuticas de este producto natural. Y es que como dice un conocido refrán francés, L'ail est sante. Mangez de l'ail. Es decir, "El ajo es salud. Cómalo".

PREVENCIÓN y TRATAMIENDO DE TRASTORNOS DE LA SALUD CON EL AJO

El ajo se emplea desde la antigüedad para prevenir y tratar multitud de trastornos de la salud. De hecho, es:

Cardioprotector.
Hipotensor.
Anticolesterolemiante.
Hipolipemiante.
Fluidificante y purificador de la sangre.
Vasodilatador.
Antibiótico.
Fungicida.
Desinfectante.
Vermífugo.
Antiséptico de amplio espectro.
Anticoagulante.
Expectorante.
Descongestionante.
Diurético.
Estimulante.
Antipirético.
Afrodisíaco (al menos así lo consideraban los egipcios).

¿Cómo usarlo?
El ajo se puede comer crudo, machacado, cocido, frito, asado, en forma de aceite, en cápsulas, en tabletas, en bebidas preparadas, macerado en agua, en alcohol, inhalado y aplicado directamente en forma de cataplasmas, emplastos o compresas. Yo recomiendo cocinarlo, lo de inhalarlo me parece un poco "heavy".

Fuente: http://www.dsalud.com/ - Autora: Laura Jimeno

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